Mis tres pedos
Mis tres pedos
En primer lugar, quiero aclarar que el título se refiere a tres momentos de mi vida en los que me emborraché. No tiene que ver con cuestiones digestiva. Tenemos un idioma que puede confundir, si no se explica el punto al que va dirigido.
Era un adolescente trabajador. La pobreza nos metía en un rincón constantemente. Y trabajar hacía de mi existir algo digno. Dejé mis estudios por entonces para mantener el plato lleno. Verdaderamente nunca había bebido, ni siquiera para probar. En vista de los ejemplos familiares de bebedores, no me interesaba formar parte de ese paisaje. Pero, sépase, el hogar y la escuela no son los únicos lugares donde uno se educa y adquiere experiencias. La calle, el afuera de casa, el mundo, las relaciones extra familiares, hacen lo que me atrevo a decir la “Universidad de la vida”. Por entonces trabajaba en dos talleres, el de mi padre, que armaba acumuladores de autos “Baterías Oscar” y en “Carburación Cosentino”. Gremio duro y sucio.
A los 16 años, tenía amigos que bebían y sabían con claridad hasta donde. Bueno, a veces. Resulta que el fin de año, nos permite a casi todos los trabajadores, descansar el primero de enero. El día previo, el de la despedida de año, la gente bebe. ¡Y cómo bebe! Hicimos una juntada de amigos y todos bebimos vino. Todavía se conseguían las botellas de litro. Hacía muchísimo calor. Cuando quise acordar, mientras la joda seguía, empecé a tener sueño y calor, mucho calor. Además de una especie de no control corporal. Me saqué la camisa y me recosté en una reposera. Serían las cuatro de la mañana, no puedo precisarlo. Desperté a las dos de la tarde. El Sol estaba alto y brillante. Y desde su aparición y hasta ese momento, me había dado de lleno sin ningún tipo de protección. Resultado; quemaduras en brazos, pecho y rostro. Hospital, reto de las enfermeras y vendas con mucha crema. Tenía más ampollas que un laboratorio.
El día dos de enero, era laborable. Asistí vendado, pensando en que mi patrón me daría días libres. Minga. Me miró cómo diciendo “mirá este boludo” y me dijo; “Bueno, quedate a hacer tareas administrativas, acomodando repuestos y si podes, barrete el taller”.
Mi antigüedad era de dos años sin faltar un día y sin cobrar nunca una hora extra. ¡Cuánta bondad tiene los explotadores!
Mi segundo momento sin poder responder coherentemente con mi cuerpo a lo que me decía la mente, fue en una crisis matrimonial.
Ya rondaba los 30 años y la pareja no funcionaba entretenidamente. Creo que los dos le pusimos ganas y hasta planeamos tener un hijo más a pesar de nuestras diferencias. Por entonces, no fue el vino, si no la ginebra. No les recomiendo emborracharse con ella. Vomite dos días, me dolió la cabeza una semana y tuve mal humor para todo.
Y mi último momento de ebriedad aconteció en Brasil. Estaba de paseo por el Morro de San Pablo, un lugar paradisíaco. Es el extremo de una Isla llamada Tinharé. Fue en el año 2002. A mis cuarenta y cuatro. El lugar tiene unas playas extensas y continuadas que se enumeran Playa uno, Playa dos…y así. Con barricas y puestos de tragos tropicales. Un mar tranquilo. Una playa de algas y corales. Viajé solo y me instalé por cinco días en un hostel de un argentino a cambio de tareas de reparaciones, una especie de trueque.
La segunda noche, había fiesta en las playas. Cada playa tenía su música, Electrónica, Bossa, Samba, tropical, etcétera. Y cada ambiente estaba iluminado de acuerdo a lo que sonaba. Y no había que pagar entrada. Vos caminabas por la playa y había música. Uno podía bailar, meterse al agua, tirarse en la arena, mirar a otros y beber. Y allí nació mi tercera derrota con el alcohol. En cada playa me tomé un licuado tropical. Maracuya con frutilla y cachaza. Melón, banana y vodka, frutilla, ananá y rhum…Cuando llegué a la quinta playa, empecé a sentir que el mundo se movía demasiado. Me senté como una hora a esperar a que se me pasara el mareo. Me refresque la cara con el mar y empecé a volver. Tres japonesas hablando raro me seguían. Me dejé alcanzar y empezamos a hablar en un ingles bien básico. Recuerdo que me reía de cualquier cosa y ellas se contagiaban y se reían tambien. Volver al hostel fue una aventura.
De los tres pedos, mas fuertes de mi vida, ese, fue el mas divertido…
Escrito para el programa Cultural de La Casa de Oscar “Al ángulo izquierdo donde duele” T2 E:19 Hablemos de bebidas. Emitido el 8 de setiembre de 2020 por Radio la Plata 90.9
Crónicas del viaje de un loco…(31) Día 6 de la Travesía…La tranquilidad (2)
Crónicas del viaje de un loco…(31)
Día 6 de la Travesía…La tranquilidad (2)
Me ha tocado una tarde calurosa para salir a caminar, pero teniendo la suerte de dejar los trastos en lugar seguro, debo cargar con elementos mínimos. Los documentos, algo de dinero, agua, un mapa identificando el recorrido planeado y el punto de regreso. Con una gorra o sombrero y un abrigo por si refresca (No se olviden que ya estoy andando en la Patagonia y de noche siempre refresca). Puede agregarse protector solar.
Luego del abundante almuerzo, me sentí lento como una serpiente cuando hace la digestión, por lo qué hice una breve siesta. No es recomendable dormir mucho en lugares a los que no sabes si vas a volver, para mí, lo mejor es aprovechar el tiempo conociendo. Pero defiendo a rajatabla la decisión de cada viajero. Cada uno conoce su resistencia. Y los viajes son elegidos por cada uno. Ahora bien, seguramente nos vamos a encontrar con paisajes, lugares y aventuras posibles, que no siempre vamos a poder hacer. Tanto el descanso como hidratación y la alimentación, son importantes.
No se olviden de planificar eso, o de tenerlo bien en cuenta.
Mi idea de esta tarde es hacer un recorrido por Viedma caminando. Diseñe mi plan sobre un mapa y me lancé. Calculé unas cinco horas.
El recorrido planeado supone unos 12 kilómetros, pero fueron como 15 al menos.
Les repito, les recomiendo salirse de las rutas turísticas, van a encontrase con la vida no ficcional de los lugares que visiten. Son hermosas las fotos de los monumentos de los grandes Hombres y Epopeyas de la Humanidad, pero si a los alrededores hay mendigos, algo no se está mostrando, ni conociendo. Recuerden siempre de regatear precios, de buscar ofertas, no se queden con la primera que encuentren. Eso es de novio caliente. Y les puede asegurar que quien ofrece un tour, un paseo, una comida, una visita, lo sabe. Y es su oportunidad de hacer negocios.
Si, les recomiendo, investigar sí en las ciudades hay guías grupales. Suele costar monedas y se aprende mucho del lugar y su historia. Además de poder preguntar lo que les interese. Por lo que si visitan algo que no conocen, del que no tienen referencias más que por fotos o por comentarios, mi primera recomendación, es la de buscar datos (hoy Internet ayuda, ojo, no lo sabe todo, ayuda), en lo posible encontrar un guía y de última, trabar una charla con alguna persona del lugar. Mayoritariamente, tienen muy buena predisposición. Y pueden darnos muy buena información.
Algo que deben tener en cualquier viaje que hagan, es tranquilidad.
Respecto de la personas a las que conozcan en un viaje, a las que no conozcan. Nada va a pasarles en otro lugar que no les pueda pasar en los lugares en qué viven. Van a encontrar muy buenas personas y de las otras. Dice elduendedandy: “El sentido común perfecto, es que que nos brinda buenas decisiones, cuando los otros cinco sentidos están atentos”. Con esto quiero decirles qué todo lo que nos pasa en un viaje tiene que ver con nuestra decisiones, por lo que la tranquilidad debe estar en las mochilas.

Es en esta ciudad donde percibo que hasta aquí el viaje ha sido tranquilo, sin sobresaltos. Y si bien, soy de planificar, suelo traicionarme, pero me hago cargo. A veces me gusta ponerme a prueba y proponerme un desafío. Los estados de ánimo y los corporales lo definen. Ya lo dije más arriba. Plan de 12 kilómetros, pero fueron más.
La seguimos…
Imagenes: Mapa viedma.gov.ar, el resto, propias…
La encerrona de la libertad
La encerrona de la libertad
Hace unos años visité a un amigo por entonces en la cárcel de Olmos. Cumplía una condena a la que le faltaba un año. Estaba pagando punitivamente a una falta a las leyes de la sociedad. Gran parte de los prisioneros tienen un día de visita semanal, algunos no. Mi intención era acompañarlo y alentarlo a que tratara de soportar ese encierro sin complicarse con riñas o disputas de poder (que las hay dentro de todos los Penales), intentando portarse de la mejor manera. Eso sucedió y finalmente hoy está libre. Ya pagó.
En aquella oportunidad hablamos sobre muchas cosas. Él aprovechó mi presencia masculina, para hablar de temas que no hablaba con el resto de sus visitas, todas femeninas.
La falta de libertad, obliga a hacer muchas cosas con las que uno no está de acuerdo, por sobre todo cuando el sistema carcelario está preparado para que se cumplan las reglas sea como sea, externas e internas, que no son las mismas.
Y las reglas o códigos, no los pone uno, ya están.
El escenario del patio donde nos sentamos a hablar, mira a un edificio de cemento gris sin pintar con ventanas diversas; mira a una especie de hotel para tener sexo; a una capilla evangelista; puede verse un lugar tipo deposito con mostrador donde se revisa todo lo que ingresan los visitantes; estábamos a la vista de otros presos siendo visitados. Toda esa escena no fue bella. Era una escena, casi del medioevo. Tal vez deba usar una palabra que nunca usé, funesta. Que significa el origen de lo desgraciado, de lo triste.
Una de las preguntas que le hice fue: ¿Qué pensar hacer cuando salgas?
Vi que le brillaban los ojos, y dijo algo así: “Aquí he visto lo que imaginaba y no quería ver. Gente violenta, irrazonable, a la que uno tiene que saludar y a veces escuchar callado. Hay hombres que se van a morir acá a dentro y no les importa nada. Por eso hay distintos pabellones. A mí me tocó uno mas o menos tranquilo, pero es como dormir al lado de la dinamita. No sabes qué la va a hacer detonar. Hay que respetar lo códigos, no podes equivocarte. Sos boleta. Y te juro que cuando salga de acá, no me meto en ningún kilombo más. Quiero vivir otra vida, a esta gran casa, no quiero volver. Ya se me fueron tres años adentro. Te juro que ha sido una dura lección. Voy a escuchar a la gente que me quiere. Voy a pedir perdón. Voy a abrazarme con mis amigos”.
Para aquellos que creen que el encierro por la peste ha sido terrible, recuerden que todo, todo, todo, siempre puede empeorar.
Creo que es hora de soñar, de desear y de ir a buscar aquello que anhelamos, aquello por lo que sentimos que forma parte de nuestra esencia.
¿Verdaderamente creemos estar en una encerrona de la libertad?
Falta menos. Aprovechemos a imaginar cómo vamos a vivir dentro de poco. Qué vamos a valorar, qué vamos a compartir, qué vamos a dar. Aprovechemos la libertad de poder hacerlo, el muro no es tan grueso, ni tiene tantas rejas.
elduendeoscar
Imagen: Diario El día.
Crónicas de La Galería de “La Casa de Oscar”
Todas las semanas les contaré como tratamos de reinventarnos…
«El Pescador, en días de lluvia, repara sus redes»
Crónicas de La Galería de “La Casa de Oscar”(1)
Morderse los labios, pero pensando en el postre.
El día 16 de marzo se estableció desde el Gobierno Nacional el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio para toda la población. Esto es, una herramienta estratégica para luchar contra la declarada Pandemia del virus Covid-19 realizada por la OMS.
Por entonces, debimos suspender todos los eventos pactados, las reuniones reservadas, los shows, las ferias y toda actividad de encuentros sociales. Algo así como 5 espectáculos, 12 festejos, dos ferias, siete talleres, y todas las visitas. Todavía estamos devolviendo dinero de la reservas…
Ante algo contemporáneamente nuevo en el mundo y en vistas de respetar las decisiones de las autoridades, bajamos las persianas esperando novedades.
Claro qué, en medio de la discusión binaria sobre salud o economía, hemos elegido por la primera. Preferimos estar vivos y cuidarnos. Decisión que implica tambien, cuidar a los demás.
Y desde entonces y hasta la fecha de este texto (2 de setiembre de 2020), hemos respetado la normas que se disponen desde el Estado que rige nuestra actividad. A raja tabla.
Cuidado con confundir ideología política con sentido común.
El Centro Cultural La Casa de Oscar, fue fundado a partir de un evento histórico deportivo, del que fui testigo en mi niñez. En aquel episodio, pude ver gente de distintos intereses, saltando y abrazándose para festejar un gol. Un gol, un hito. Del cual nació el sueño de tener un lugar para que la gente se encuentre, se abrace y festeje su vida. Ya son 15 años experimentado la felicidad de vivir dentro de ese sueño.
A cinco meses y medio de aquella determinación original, y aunque a veces me muerdo el labio inferior por lo increíble del todo, continuo esperanzado en volver a verlos…
Y el deseo absoluto de seguir pensando, que lo mejor está por llegar…
La seguimos la semana que viene…
elduendeoscar
Imagen: Junto a María Vander haciendo plantines en «El Bierrodromo» para vender…
Crónicas de La Galería de “La Casa de Oscar”(2)
Primeras reflexiones en plena incertidumbre
Entonces empezamos a vivir la experiencia extrema de quedarnos encerrados, escuchando por altoparlante a una camioneta municipal, que recordaba que no se debe salir de cada casa.
Las primeras sensaciones se acercaban a los relatos de mi bisabuelo alemán, respecto de lo vivido en la Primera Guerra Mundial, en la que al ruido de sirenas, había que cubrirse de los bombardeos aéreos. Y escuchar caer las bombas sin saber si volverían a ver a los vecinos. A los comerciantes, a las capillas, a las escuelas…
No es mi intención extremar el tema, ni hacer comparaciones, no sirven. Solo hablo de sensaciones. Y también sentí una especie de Deja vu en el que se me representó la dura etapa del Estado de Sitio implementado por el Gobierno de Facto de los años 70’, donde luego de las 21 hs, nadie debía andar por las calles.
En medio de esas sensaciones, no gratas, y con algunas noticias que venían de mi segunda patria, Italia, empecé a tomar conciencia real de una gran incertidumbre para el presente nuestro. Tanto del país, como en lo personal.
Para quienes transitamos la pobreza y hemos tenido la suerte de aprender en la esperanza, tal vez, la incertidumbre no sea otra cosa que la que nos acompaña cotidianamente, esa certeza de saber que no somos nada. Y que lo más maravilloso que puede pasarnos, es disfrutar del ahora. Y ver sin muchas ambiciones, que horizonte nos deja este presente.
Las primeras reflexiones fueron pensarnos ingeniosos y aptos para enfrentar las circunstancias actuales de la pandemia. Y como vimos que los primeros 15 días de aislamiento no fueron suficientes, decidimos empezar a suponer que si el tiempo se extendía, y nosotros no podíamos trabajar en lo nuestro, era necesario empezar a desarmar.
Con un gran esfuerzo, habíamos logrado alquilar un local anexo, donde pudimos ampliar nuestra oferta cultural, ya sea para dar comodidad e intimidad a los talleristas, para organizar eventos con shows y festejos privados. Lo bautizamos Salón de usos múltiples “A La Marosca”, tratando de seguir el lema de “La Casa de Oscar” que es “Rosca para amigos” con el detalle de juntar Mar por María y osca, por Oscar.
Trabajamos un año para dejarlo hermoso. Y desde su estreno el 8 de abril de 2017 y hasta diciembre del 2019, todo fue, al menos para nosotros que aprendimos un montón de cosas, maravilloso.
Pero los costos de tener cerrado un salón son altos. Y si hoy (9 de setiembre de 2020) hacemos cuentas, hubiéramos tenido 5 meses de alquiler, mas los servicios mínimos de agua, gas y luz. Todo sin poder trabajar, Y si quieren les doý un pronóstico feo, hasta marzo los salones de eventos no van a poder hacerlo. Por lo que decidimos rescindir el contrato en plena pandemia. Entregándolo a sus propietarios el 1° de mayo de 2020. Pagando una multa de acuerdo al contrato, que tenía apenas 10 meses.
La idea era, si empezamos de nuevo a trabajar, que no sea con tanta deuda.
La seguimos la semana que viene…
elduendeoscar
Crónicas del viaje de un loco…(30) Día 6 de la Travesía…La tranquilidad (1)
Crónicas del viaje de un loco…(30)
Día 6 de la Travesía…La tranquilidad (1)
Quiero recordar la idea inicial de ir construyendo un collar con los momentos o situaciones a las que considero las perlas de este viaje. La primera fue, decidir el viaje, la segunda ha sido a de encontrarme con personas con las que se va sellando una amistad en el tiempo y a pesar de las distancias. La tercera es la posibilidad de tener charlas sostenidas donde cada uno dice lo que le pasa sin miedo de ser juzgado y con la total certeza de un fruto compartido. Hasta ahora, entonces, la cuenta es de tres perlas.
A media mañana, los tres, mi anfitrión Marito, su pareja Leticia y yo, preparamos los equipos de mate y nos fuimos a seguir charlando a la vera del Río Negro, que separa dos ciudades importantes. Elegimos la orilla de Viedma y tuvimos como vista panorámica la ciudad de Carmen de Patagones. El recorrido costero está muy bien cuidado y es aprovechado para hacer picnics, pasear las mascotas, hacer footing y caminatas. De una ciudad a otra se cruza por puentes o por botes.
Hace unos años estuve instalado de paseo en Carmen de Patagones y la misma sensación que tuve en aquella oportunidad, se volvió a repetir en esta; tranquilidad.
Pero hablo de una tranquilidad que se instaló desde el paisaje. Como si al lugar lo conociera desde mucho antes y me siento como en confianza. Esa tranquilidad de muchas veces solo la da algún rincón de una casa.
¿Alguna vez se sentaron a la vera de un río a mirar como mueve las aguas la corriente? Hay ríos con distintos ritmos, algunos casi ni se notan. El más rápido que he visto ha sido el Rio Limay en Neuquén, hasta ahora. Sentado y mirando como el agua se iba hacia el mar, se me ocurrió pensar en algún deseo. Acto seguido tomé una moneda, y como si estuviera frente a la Fontana de Trevi (30), la arrojé con la esperanza de que se cumpla. Ese deseo era, el de sentir la misma tranquilidad en todos los lugares que visite. Como era de esperarse, no se cumplió.
Pasado el mediodía, retornamos a la casa que me aloja y nos pusimos a cocinar. En realidad solo hice de ayudante. Los verdaderos cocineros fueron ellos. Con gran habilidad y tiempos bien medidos en una hora estábamos comiendo una Corvina Negra (31) al roquefort con ensalada y vittel toné (32).
Por la tarde hicimos planes por separado. Ellos se reunirían con gente de su entorno en el paseo costero y yo daría una caminata importante.
Caminando por los lugares que visito y saliendo de las rutas turísticas, he encontrado mucho para ver y disfrutar…
La seguimos
(30)La Fontana de Trevi es un monumento emblemático de Roma. Diseñada por el Arquitecto León Battiste Alberti y emplazada en un punto de afluencia de agua pura de la red de viejos acueductos, que llevaban el agua hacia la ciudad. En ella los visitantes suelen arrojar monedas y pedir deseos. Alguna referencias culturales son las películas La Dolce Vita, Tottotruffa, Elsa y Fred y la canción cantada por Sinatra “Tres monedas en la fuente”.
(31)La Corvina Negra es un pez de aguas dulces o sea de río. En Argentina se realiza un evento de competencia masivo de pescadores deportivos llamado “24 Horas de la Corvina Negra”. >Es organizado por el Club de Cazadores de Tres Arroyos. Este importantísimo desafío se realiza una vez por año en verano y se da cita en Claromecó, Orense y Reta. Suelen asistir más de 3.000 pescadores y los premios son muy motivantes. Hace 13 años que no sale una corvina negra. Este pez cuando se siente atacado o en peligro emite un sonido de hace que los de su especie huyan. La edición de este año 2020 está por realizarse. Hay otro evento parecido en san Clemente del Tuyú denominado “Fiesta Nacional de la Corvina Negra”, pero es para pesca variada.
(32) El vittel tone es una comida de origen italiano, de la región piamontesa. Se prepara con dos tipos de carnes; ternera y atún, con una salsa crema que contiene aderezos.
Es típica en los festejos de fines de año.
Imágenes: Todas propias, excepto donde se nos ve cocinado y donde estoy leyendo una etiqueta, tomada por Leticia.
Crónicas del viaje de un loco…(29) Día 5 de la Travesía…Lo profundo (quinta parte)
Crónicas del viaje de un loco…(29)
Día 5 de la Travesía…Lo profundo (quinta parte)
Previo a la visita a bajar hasta las playas de La Lobería (a unos 60 kms de Viedma por la RP1 (29)), paramos para conocer (en mí caso), al espacio homenaje llamado Monumento Memorial Malvinas.
Este sitio se encuentra a la vera de la RP1 en el área geográfica del Balneario “El Cóndor” y puede visitarse a toda hora, ya que está ubicado en plena naturaleza al borde del mar.

Se construyó una plataforma elevada (simboliza importancia) donde se construyó un muro que tiene 649 huecos, que representan al número de caídos en aquella Guerra. También se pueden ver muy cercanos mástiles con banderas de Argentina y de Río Negro que representan a los cuatro combatientes Rionegrinos que quedaron en las Islas.
Se agregan al paisaje un Avión escuela Mirage, o camión de traslado usado por entonces y un Ancla.
Todos ellos dan representación de la Fuerzas Aire-Tierra-Mar que actuaron en aquel conflicto bélico..
Me cuenta Marito, mi anfitrión, que ha habido casos de sabotajes y rapiñas sobre el lugar y sobre las máquinas. Algo que verdaderamente me dejó perplejo. No puedo entender hasta dónde llega la ignorancia de algunos. Me surge desde el interior una pregunta que me hago ¿Hasta dónde podemos tener tolerancia frente al vandalismo?. Quedará flotando en este viaje, hasta que encuentre, al menos, mi respuesta.
Seguimos luego, hasta la bajada del Balneario La Lobería. Se trata de grandes playas con algunos servicios al público y están marcadas por grandes acantilados. Para acceder hay que bajar por una escalinata de cemento muy vertical o a través del un cablecarril con un boleto de pago (económico). Estas playas cuentan con arena y piedras muy parecidas al tamaño de las lentejas. Cuando el agua baja, pueden verse y usarse las restingas (lenguas de arena o piedra), que organizan piletones naturales.
Luego de contarnos el cómo estamos, hacía dónde vamos y algunas particularidades del lugar, propuse un tema de conversación, que tuvo hermosos resultados. No voy a hablar de ellos, pero les cuento la idea, para que no se pierda la idea de “lo profundo”.
A partir de mis reflexiones, llegué a la conclusión de que todas las relaciones son por conveniencia. O sea, que nos relacionamos con el otro, de modo conveniente. Pareciera ser un tema que nunca se toca en la mesa familiar, en la cama matrimonial o en la reunión de amigos. Pero que está muy clara y expuesta cuando hablamos de otras sociedades de trabajo, de negocios o de distintos tipos de proyectos materiales. Habría que empezar a ahondar sobre ello a la hora de saber qué nos conviene y cuánto convenimos.
Creo que cuando resolvamos, o al menos, tengamos más claro este tema, más llevadera se harán nuestras relaciones, o en todo caso más cortas o más largas.
El tema entre nosotros tres en esa playa, se extendió. Nos distrajo un pequeño lobo marino nadando a unos diez metros de la orilla.
Al rato, pegamos la vuelta hacía la casa de Marito, quién gentilmente me ofreció su llave y me dejó que usara a mi antojo. Ducha, cena rápida, cama cómoda y a pensar relajado. Mañana será otro día…
IMÁGENES: Mapas de Google Maps. Los tres en la playa de Leticia, el resto propias.
ALMA, DESEOS Y CINTURA DE GORDO
ALMA, DESEOS Y CINTURA DE GORDO
Voy a confesarlo en el primer renglón: Me encanta comer de todo.
Tengo alma de gordo, deseos de gordo y cintura de gordo.
Es más, ya han empezado algunos a decirme…gordo.
Tengo una sensación contradictoria con esto. Por un lado me duele que aún hoy haya gente que se muere de hambre, y por el otro, creo que como casi, como dos personas.
Es paradójico encontrarse con cifras que dicen “Que si el mundo (los gobiernos) manejarán bien sus economías, nadie se moriría de hambre”. También es inentendible, que usemos a la naturaleza como si fuera una alacena de alimentos que no se acaban sin cuidar las condiciones en que la dejamos.
Las cifras y los hechos vandálicos en este sentido, nos las teneos que comer crudas.
El hombre es un animal que desea devorarse, diría elduendeácido.
Vamos al grano, tengo alma de gordo.
Saben ustedes cuales son los requisitos para ello?
Primero no negarse a un poquito más en el plato.
Segundo, dejar el plato limpio pasando pedacitos de pan en los últimos restos pegados.
Tercero, hacerse agua la boca en las vidrieras de comidas.
Cuarto, comer sin hablar, con la boca llena es imposible. Si se habla, se come frío o menos.
Quinto, mi frase favorita “Todo bicho que camina va a parar al asador”.
Y les explico que son los deseos de un gordo:
Qué cuando alguien reparte porciones, te toque la más grande (las más chiquitas que se las coman los que hacen dieta)
Qué cuando te venden comida al peso, se equivoquen a favor en el precio.
Que en la cuenta de un restoran no te cobren uno de los dos platos que comiste.
Que tu Doctor no te diga tenes que comer menos.
Que cuando haya una reunión en tu casa, sobre comida. Esto, por dos motivos. El primero para que quede demostrada nuestra abundancia al servir y cuando haya revancha en otro lugar no se olviden. Es como “marcar pautas”. Y segundo, para comerlas al otro día.
Ahora bien, porqué digo que tengo cintura de gordo:
Me lo decían personas de mi entorno y ahora me lo dicen los pantalones y remeras.
Me empezó a costar atarme los cordones, ni qué decirles cortar las uñas de mis pies.
La zunga la uso de vincha.
La balanza se está portando como el dólar, que amenaza de dos dígitos a tres en cualquier momento.
Cuando alguien me pregunta o me dice “Estas engordando”, respondo que no, que solo estoy decorando mis abdominales con cosas ricas.
Solo se me ocurren dos cosas para cerrar el texto; Buen provecho y cerrame la mesa 8.
Escrito en LCDO para el programa cultural «Al ángulo izquierdo donde duele» del Centro Cultural «La Casa de Oscar» «Qué carajo comemos» T2 E17. A emitirse el 25 de agosto de 2020 por Radio la Plata 90.9
De lo más Gauchito
De lo más Gauchito
Viajar es hermoso, lo sé. Así como sé que soy un ateo. Pero he visto en muchas rutas gente acercando ofrendas a distintos mitos, leyendas, personajes, santos y protectores de los caminos y de los viajeros. Y todos se merecen mi más profundo respeto.
En mi último viaje por la Ruta Nacional 40, conocida como la Ruta del Libertador General San Martín, tuve un pequeño inconveniente mecánico en mi Kangumovil u hotelito viajero, nombre que le puse a mi transporte. a la altura de Zapala en la Provincia de Neuquén. Para resolverlo, decidí visitar a un amigo que tenía en la capital provincial. Desde Zapala y hasta Neuquén Capital, el camino muy bien pavimentado lleva el nombre de Ruta Nacional 22, es un trayecto de unos 180 kms. Exactamente en el km 1285 encontré 3 santuarios. Del lado de la ruta de ida y separados unos treinta metros estaban el Santuario de Ceferino Namuncurá y el Santuario de la Difunta Correa, frente a éste, un santuario para el Gauchito Gil.











































