Una pila de recuerdos

Una pila de recuerdos

Amontonados pero nunca olvidados, se juntan en un rincón del cerebro, momentos de todo tipo y factor, a la espera de un disparador que los libere, para hacer si es necesario alguna reflexión íntima, para adornar de detalles algún texto o para desparramar en una charla a boca de jarro.

Amigos, parientes, personajes, compañeros de trabajo y de estudio, jefes, profesores, amores, empleados, clientes y un inmenso listado de personas, que han sido parte de algún buen o mal momento de la vida, están atentos a lo que se dice de ellos, en cada remembranza.

Juguetes, prendas de vestir, medios de transporte, regalos, joyas, libros, objetos de todo tipo que han pertenecido a las distintas etapas del recorrido de la vida para acompañarnos, en esto de transcurrir en el tiempo.

Lugares, escenarios, luchas, juegos, encuentros, fiestas, deportes y otras tantas actividades que nos han entretenido y construido, no pueden olvidarse.

Una frase de otros, que nos obliga a ejemplificar nuestros actos.

Una canción que nos evoca sensaciones imborrables.

Un olor que traen los vapores de comidas, de perfumes, de estaciones…

Una mirada haciéndote sentirte humano…

Y están allí, a la espera de salir a dar un paseo nuestras ancestrales mascotas, de volver a mostrar sus flores aquellas plantas, de repetir su sombras ese árbol, de iluminarnos aquel amanecer, de volver a abrazarnos con quienes no están..

Cuendo era un pequeño duendecito…1962

Todo lo vivido es una pila de recuerdos, a la espera de volver a orearse, para volver después a descansar en nuestro corazón esperando otra oportunidad.

Con ellos necesariamente organizamos el presente y lo que quede de futuro. No hay manera de evitar que floten en un limbo sin juicios, en una atmósfera de nostalgia, en un estante de afectos…

Somos capaces de revivirlos, recrearlos, de sostenerlos, de revalorarlos, de invocarlos cuando se nos da la gana, así como de no refrescarlos ni de volver a nombrarlos.

Los hay bellos, intensos, inmejorables, valiosos…

Y los hay de los otros, los que preferimos callar y silenciar para siempre.

Resulta imposible decir cuál es el mejor, cuál es el primero, cuál es el sobresaliente…Simplemente porque en cada etapa de la vida vamos siendo otros, y valoramos distinto, necesitamos diferente.

Para quienes tienen el don de almacenar recuerdos y cada tanto convidarlos, dispongamos de tiempo, de disposición y de buenos deseos.

Si tuviéramos que elegir una síntesis de estas reflexiones sobre los recuerdos, Tal vez se nos ocurra ser agradecido por tenerlos.

Podría pedir entonces, que no nos olvidemos de ser conscientes de qué cada momento es un cuadro en el que intervenimos, que posiblemente vaya a ser colgado en las paredes del alma o arrojado a la habitación del olvido.

elduendeoscar

Escrito para la editorial del programa radial cultural de “La Casa de Oscar” llamado “Al ángulo izquierdo donde duele” T2: E9 “Los Recuerdos”, ha emitirse el 30 de junio de 2020 por Radio La Plata 90.9

 

 

 

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Crónicas del viaje de un loco…(21) Día 4 de la Travesía…(1)…la soledad

Crónicas del viaje de un loco…(21)

Día 4 de la Travesía…(1)…la soledad

Frente al mar pasé la noche, hurgando en las lecturas nuevos datos, nuevas maneras de entender. Mientras, el viento soplaba desde el sur y cuando el viento sopla del sur, se enfrían hasta las cobijas. Aunque la temperatura no bajó de los 15 grados sobre cero.

Lo interesante de la Kangumovil (Hotelito viajero), es que no se filtra el frío y mientras no se toma contacto con la carrocería, no hay que preocuparse. Esa noche estrené cobijas, dos de las tres.

Para el plan de este viaje no es posible evitar encontrarse con temperaturas bajas o elevadas. Estoy yendo para el sur del planeta, no puedo protestar por el frío. Un buen mate cocido calentito y un pate, ayudaron a mantenerme despierto más allá de la medianoche.

Fue una noche cerrada, tormentosa, sin estrellas ni lunas a la vista. Cuando apagué mi vela, me concentré en escuchar la marea marina que estaba a unos 150 metros, y me dormí.

Desperté muy temprano, preparé mi equipo de mate y me fui a caminar por la playa hasta llegar al Faro que tiene esta ciudad.

Estaba prohibido aparcar…

Casi un kilómetro de nadie. En un momento, detenido cerca de la espuma del mar que se mecía sobre la arena, sentí dos inmensidades. La del océano, por supuesto, con esa imposibilidad humana de medirlo, y la mía, pero no comparable en función de las dimensiones físicas, si no, la de una inmensa soledad.

Claromecó

Algo que hasta la noche anterior, no había sentido. Tal vez sin tenerlo en cuenta, a medida de mi lejanía con mis cosas, mis lugares, mis afectos, estaba perdiendo contacto y poder sobre ellos y ellos sobre mí.

Percibirlo de cara al mar, fue como haberme salpicado la cara con agua fría. Una especie de despertate y mové, decidí algo, dependes de vos. Recién allí, sentí que debía tomar el timón y dejar de creer que era un globo de Helio que zarpa sin dirección y depende del azar, creyendo que todo va a estar perfecto.

Tal vez la distancia promueva nuevas sensaciones y realidades. De lo que sí he tomado absoluta consciencia es de la soledad que me va a acompañar hasta el final del viaje.

La soledad…

Hoy me siento como un naufrago que va a terminar el año solo.

Hoy es 31 de diciembre de 2019. Son tan solo, las diez de la mañana.

Me preparo para ir a buscar el lugar donde recibiré el año nuevo.

Que ya está decidido, será frente al mar, en Monte Hermoso.

La seguimos…

Imágenes: Propias

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Hoy estreno los Oxford

Hoy estreno los Oxford

Eran los Carnavales del año 1980 y la barra del barrio apuntaba a ir de gira por alguno de los Clubes, que organizaban festejos masivos.

Habíamos pasado la semana anterior por el Teleclub, allí en la 137 de Los Hornos. Y la semana anterior a eso, estuvimos en el Club Brandsen de la calle 60.

La pasábamos bomba. Era un grupete muy unido y estábamos al tanto de cada uno de nosotros. Tratábamos de ver en qué o dónde andaba cada uno durante toda la salida, si estábamos en la barra tomando un Cinzano con Esperidina, un Gancia, un vino o una cerveza. O si estábamos bailando y curiosear con quién. O para dar vueltas juntos para sacar chicas a bailar. O por si caía una razia, de las que abundaban.

Por suerte ya se había superado esa época en qué las nenas, iban con sus mamis, y la cosa se resolvía de acuerdo a la parla o a la pinta para levantar algo.

Esa semana, a alguien se le ocurrió la idea de ir a los bailes de carnavales que organizaba el Club Estudiantes de La Plata. La onda era, un show y mucha gente caminado por el playón que mira a la cancha por la 57. Para entrar había que transitar unos cien metros paralelamente al alambrado. Una vez que terminabas ese recorrido, ibas para donde querías. Contra la 115, estaban las barras, que además te vendían sandwiches.

Todos coincidimos en ir juntos, Oscar, los dos Danys, el Pata, Sergio, y yo. Por entonces yo trabajaba de 4 a 9 de la mañana y de 15 a 20 de la tarde, aún los domingos. Mi labor de canillita no me daba mucho respiro, y menos francos.

Con unos pesos ahorrados con gran esfuerzo, me fui a comprar un pantalón Oxford blanco, Que pensé en acompañar con unos zapatos negros y rojos, con plataforma completa y una camisa floreada, que ya tenía.

A mis 22 años, tenía mucha más fibra muscular que grasa, pero me faltaba altura.

La cita era a las 10 de la noche en 1 y 57, y cuando estuviéramos todos, entrábamos. Estoy hablando de una era sin celulares. Había que tratar de no perderse el 214 para llegar mas o menos en punto. Se daba qué hasta podíamos encontrarnos en la parada o arriba del bondi cuando íbamos a algún lugar. Vivíamos todos cerca del Parque San Martín.

Ni bien llegué de mi trabajo, me empecé a preparar. Tenía unos pelos largos, rubios y lacios envidiables, que se apoyaban en los hombros. El pantalón y la camisa que quedaban como si fuera un maniquí del Siglo o de la Beige (viejas tiendas de 7 y 54 y de Diagonal 80 y 48). Me calcé los zapatos y crecí 8 centímetros de golpe. Me miré al espejo y me dije, esta noche somos protagonistas. Me guiñe el ojo de manera cómplice y me fui hasta la cocina a picar algo. Estaba mi vieja haciendo comida sobre la mesada. La saludo. Ella no conocía mis atuendos, siempre me veía con ropa de trabajo. Para los que no la conocen, ella tiene unos bellos ojos celestes claros. Cuando me vio los abrió tanto que casi me encandila. Sus primeras palabras fueron. Vos estás loco, cómo vas a irte vestido así?

Así cómo mamá? Le pregunté.

Y no se le ocurrió otra cosas que decirme…”No te enojes, pero pareces una mina”…

No le respondí. Agarré mis documentos, la llave y algún billete.

Ni beso de despedida.

Me fui entre caliente y feliz, pensando…

Hoy estreno mis Oxford…

elduendeoscar

Escrito para el contenido cultural del Programa “Al ángulo izquierdo donde duele” que se emite el 23 de junio de 2020 por Radio La Plata 90.9

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Crónicas del viaje de un loco…(20)   Día 3 de la Travesía…(4)…la curiosidad

Crónicas del viaje de un loco…(20)

Día 3 de la Travesía…..(4) la curiosidad

Luego de recorrer unos 60 kms, siguiendo hacia el sur, por las mismas rutas que me llevaron a Orense accedí a Claromecó en menos de una hora. Me acompañó una posible tormenta todo ese camino.

Pasadas las 16 hs, ya estaba caminando por la playa, luego de haber elegido un lugar frente al mar donde pasaría la noche.

Durante tres horas ventosas y húmedas caminé por el lugar que no tiene edificaciones altas.

La tarde era calurosa y llegué a meterme al agua, haciendo un debut marino.

En ningún momento dejé de pensar en si es bueno ser curioso o es mejor no serlo. Creo que a veces tenemos ganas de descubrir cosas, otras veces somos sorprendidos con algo y hay muchos momentos en los que preferimos que todo siga igual.

La curiosidad es como un impulso que nos invita a hurgar, a buscar algo que sospechamos, algo que no conocemos. Puede haber algo de intuición, pero a ciencia cierta, no puede decirse que cuando empezamos a curiosear nos encontremos con un resultado previsto. Ese es tal vez el mejor condimento.

En cambio, no ser curioso, es más bien de personas frías, a las que cualquier resultado no lo conmueve. O de personas indiferentes, a las que nada le importa de la cosa. También puede relacionarse con personas sabias, que tienen otros parámetros de los hechos y pueden adaptarse a explicar de modo inmediato que no es necesario ser curioso.                                                                                                                                 

Armó mi mesa y silla frente al mar para leer hasta que anochezca y tomar una medida de anís para acompañar.

Para entretenerme en los días largos como este, me traje dos libros, que recomiendo. Filosofía en once frases de Darío Sztajnszrajberg y Odiar es pertenecer, de Rudy. El primero, por supuesto me pasea por pensamientos y reflexiones de distintos filósofos y el segundo es un raconto de humor contra los nazis y otros poderes fascistas.                   

Me preparo para pasar la noche tormentosa dentro de mi hotelito viajero…

Ante el descenso de la temperatura y el aumento de la ventisca, poca gente caminando en la playa.                                                                                         

El atardecer ha sido bellísimo, y nada se antepone a mi vista.

La seguimos…

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Tres que no están

Tres que no están.

“Los celos son como una reja que te permite ver pero no escapar” elduendedandy

Tengo guardadas casi todas las cartas de amor que me han escrito, y casi todas las que he escrito. Solo me faltan tres.

Una de ellas, es una carta qué, con mucho esfuerzo, debido a su fuerte carácter orgulloso, escribió una persona a la que amé.

He sido muy paciente con las dificultades que plantea la convivencia y he tratado de ser consciente de los errores que provocan las crisis de pareja. Los propios y los ajenos.

Por entonces, aquella persona, me celaba cotidiana y repetidamente a pesar de la gran cantidad de veces que le hube demostrado mi imposibilidad de serle infiel. Primeramente por lo que la amaba, y seguidamente porqué trabajaba de 10 a 16 hs por día, para salir de la pobreza. Además, durante cuatro años, y creo que más debido a sus celos que a mis deseos, hicimos el amor, todos los días, excepto aquellos en lo que la naturaleza mensual lo impedía. Pero sus celos, fueron imparables. Y varias fueron las veces en las que me sentí obligado a decir basta. Esa carta, que consideré, escrita no solo con el esfuerzo de pedir disculpas, si no con la cantidad de promesas que se me hizo en relación a su conducta de control descontrolada, nos permitió volver a una “normalidad” de relación, donde se cuidó por un mes más. Ni bien volvió a celarme, decidí sin vuelta atrás, separarme definitivamente. Ya no me enternecieron sus lágrimas, ni sus palabras.

Dejamos de vernos una semana. Al volver a encontrarnos, yo quería resolver la división de bienes, lo poco que teníamos. Ella, quería la continuidad de nuestro amor. En ese encuentro, le di la carta que ya no tengo. En ella decía, todo lo que me amaba, todo lo que me deseaba, todo lo que había dado para que estemos juntos y dos promesas. La de los celos, que no la cumplió y la otra tampoco, pero no importa. Se fue hasta el baño y tardó un rato. Nuevamente y frente a frente, me volvió a pedir perdón. Le dije que no. Todo estaba terminado. Se fue llorando, pero no sentí culpa.

En el cesto del baño, la carta, rota a pedacitos, hizo que ya no tenga todas mis cartas.

La segunda carta que no tengo, es una tarjeta con palabras de amor, pero que no eran por ningún compromiso con aquella persona. Solo tuve una actitud de escucha y acompañamiento en uno de sus peores momentos. Había sido violada, y tiempo después su pareja se suicidó. Ella me envío desde una playa una postal, y lo más dudoso que decía era “Pienso en vos”. Puede que la interpretación que de esas palabras suenen confusas, pero yo mismo le indiqué que cuando estuviera triste pensará en mí. No por que tuviera algún interés en ella, si no, por qué le había contado mis momentos tristes superados. Y que ella, también podría. Esa tarjeta, la rompí frente a mi ex mujer, cuando me acorraló pidiendo que vuelva a vivir con ella. Cosa que no acepté. En su despecho, me mostró la postal (Que nunca estuvo escondida) queriendo acreditar que me iba por que tenía otra historia.

No. No. Nunca rompí una relación por otra.

La tercera carta que me falta, es una que perdí con la inundación del 2013. En ella, una mujer necesaria en la vida de todo hombre, me inundó de piropos y amenazas sexuales. Lamento que se haya perdido. Leerla en mis momentos de soledad me levantaba el ánimo y la estima. Ese amor nunca se terminó, lo que sucedió fue qué, ella era casada. Y creí preferible dejar de escribir esa historia.

Entonces, repito; tengo guardadas casi todas las cartas de amor que me han escrito, y casi todas las que he escrito. Solo me faltan esas tres.

elduendeoscar

Escrito para ser leído en la emisión del programa cultural de “La Casa de Oscar” llamado “Al ángulo izquierdo donde duele” T2: E7 del 16 de junio de 2020 por Radio La Plata 90.9

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Qué tiene que tener una carta de amor para qué lo sea…

Qué tiene que tener una carta de amor para qué lo sea…

Una carta de amor, no es cualquier cosa. Ante todo está escrita desde una persona a otra, en casi todos los casos. Puede también estar escrita a un animal, a un barrio, a una institución y otras entidades. Es entonces, un documento escrito de una pasión, de un intento de seducción, de un afecto amistoso, así como de una decepción, de un reclamo, y de otras cuestiones.

Primeramente una carta de este tipo, debe sin dudas, ser escrita con cierta emoción y por algún motivo. Lo que no pueden faltar son justamente las palabras de amor. Una carta escrita con insultos, no es una carta de amor. Es más bien un telegrama de despido.

Una carta de amor debe estar escrita en primera persona. No es lo mismo escribir “Tu eres el amor que yo necesito” a escribir “Tu eres el amor que necesitamos”. Es cómo qué, da para confusiones.

Necesariamente una buena y sentida carta de amor debe contener, más allá de bellas palabras de amor, motivos y emociones, ha de tener un objetivo. Puede ser seducir al otro, despedirlo, valorarlo, recordar momentos, acusarlo de alguna falta, provocar al otro, pedir disculpas…

Vamos a un sintético ejemplo: “Hola amor: Deseo estés bien y tengas un buen día. Valoro tus apreciaciones. La charla de anoche, me dejó dudando. Tus palabras al respecto de cómo uso mis horarios para tratar de ser organizada, no me quedaron claras. Tal vez hay algunas cosas en las que debiéramos volver a charlar. Espero tu respuesta. Te quiero.

 

 

Una carta de amor puede estar escrita a alguien que no importa la distancia que lo separa. Puede ser a conviviente o a quien vive en otro continente. Puede además estar escrita fuera del tiempo recordando a alguien del pasado o deseando que aparezca alguien el el futuro.

Una carta de amor bien escrita, no debiera justamente escribirse con faltas ortográficas. En este caso, se suma el amor a la ortografía.

Y hasta se puede interpretar dos estados de ánimos para escribirla, la tristeza o la alegría.

 

Las carta de amor desde la tristeza, guardarán encerradas en sus palabras momentos de nostalgia, de recordación, de desesperanza.

Las cartas de amor escritas con alegría, casi siempre destacan lo bello de haberse conocido, el agradecimiento por lo vivido, la conmemoración de momentos únicos, y otras felicidades.

 

Por último, las cartas escritas desde el dolor y que contienen acusaciones imperdonables, insultos de corrido y amenazas de todo índole, no son cartas de amor.

Tal vez sean cartas del espanto. Cosa que no pertenece al amor en ninguna de sus formas.

elduendeoscar

Escrito para el programa cultural de “La Casa de Oscar” llamado “Al ánguloizquierdo donde duele” T2: E7 Cartas de amor. A emitido el 16/6 de 2020 por radio la Plata 90.9

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Reflexiones sobre el día del Padre…

Reflexiones sobre el día del Padre…

Es posible darnos cuenta de nuestros errores como padres, pero imposible evitar que nuestros hijos los tengan cuando sean padres.

Como ser padre no viene con un manual de instrucciones, hay que tratar de que los hijos salgan, al menos, mejor que uno.

Si logramos como padres que los hijos usen las alas y vuelen, podemos estar satisfechos.

Ser padre da algunos derechos y obligaciones, pero no eternidades.

Aprendí siendo hijo, que mi padre no era perfecto. Al menos, en lo que creí que debía serlo. Y ese aprendizaje me permitió crecer. Siempre se lo agradezco. Hubiera sido muy difícil crecer de lo contrario.

Tengan un bello día del padre, y si pueden, equivóquense…

                                                                                                                    elduendeoscar

Junio de 2020 LCDO

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Crónicas del viaje de un loco…(19) Día 3 de la Travesía…(3)…la curiosidad.

Crónicas del viaje de un loco…(19)  

Día 3 de la Travesía…(3)…la curiosidad

Orense tiene pocas instalaciones para el turismo. Dos campings y dos hoteles además de algunas casa en alquiler. No tiene asfalto, lo que hace que aquel que quiera vivir unas vacaciones rodeado de cemento, le sea imposible. Es un lugar para disfrutar de la soledad, en todo caso. La playa es amplia con formaciones rocosas. Corre un viento interesante y no visité su pueblo, me fui directamente a ver el mar. El balneario central se llama Punta desnudez, inspirado en una formación geográfica. Una playa vecina se llama San Cayetano, amplísima pero muy, muy ventosa. Y por la ubicación que tienen estas playas con sus horizontes marinos mirando al Sur, uno se da cuenta que lo que sopla es viento frío. Eso la hace medio inhabitable.

Ubicación de Orense en la Provincia de Bs.As

Pero cuando el viento corre de Este a Oeste o viceversa, o cuando la bendición del aire más caliente, es empujado por el viento Norte, es totalmente disfrutable.

Solo estuve unas horas allí. Y por mi cabeza no dejó de rodar ideas sobre la curiosidad, mientras recorría caminando esas playas.

Creo que hay un momento en que el ser humano debe detenerse a razonar. No es fácil parar esa máquina de producir que somos.

Estamos muy acostumbrados a ser la línea de continuidad en el sistema llamado capitalismo. Pero me resulta interesante analizar la posibilidad de planear algo en torno a ello. No estoy hablando de demoler un orden, si no de, acomodarlo para vivir mejor.

Tiempos Modernos de Charles Chaplín

Tenemos una heladera llena de alimentos y llamamos a un delibery.

Tenemos un horno, una cocina, una parilla y comemos un sandwich.

Tenemos un pan duro y lo tiramos. El sobrante de comida, también.

Tenemos un placard llenó de ropa y variamos muy poco en nuestro vestir. Tenemos 4 pares de calzados, dos cepillos de dientes, cinco toallas, cuatro cubeteras, tres bufandas, seis platos, cuatro sillas. Y otras tantas cosas.

Creo que estamos perdiendo lo artesanal. El placer de hacer por el placer mismo, a cambio de una acumulación que se comporta como una trinchera que debemos habitar y proteger.

Museo de la Basura

¿Sacaron la cuenta de cuánta gente nos visita, de cuántas veces nos cocinamos, de cuántas veces nos miramos al espejo y de cuántas miramos el cielo?

Me gustaría inmensamente que la respuesta sea; me visita mucha gente, cocino siempre y miró más el cielo que el espejo, todos los días. Si es así, disculpen la molestia. Si no lo es, sepan que se están perdiendo de algo tan importante como quererse y hacerse querer.

Cuando uno se permite preguntarse desde la propia curiosidad qué vida estamos llevando, debe serse sincero. Particularmente creo, que tengo demasiadas cosas, demasiados objetos, demasiadas responsabilidades, demasiados compromisos, demasiado, demasiado. Cómo si estuviera atrapado por necesidades.

Si tuviera que volver a leer todos los libros de mi biblioteca, no me alcanzarían las horas que tal vez disponga desde ahora hasta mi muerte. Eso me convierte en carcelero de obras que pudieran en este mismo momento, a ayudar a qué otros puedan entender el mundo de otra manera. Por ejemplo…

Salgo rumbo a Monte Hermoso a media tarde para llegar al atardecer y seguir despuntando respuestas a mi curiosidad de viejo.

Me detengo en el camino para observar bellos cardos que crecen al costado de la ruta. Y al elduendebobó se le ocurre decir “La vida tiene muchas puntas con las que podemos pincharnos, tal vez no debamos vivir tan inflados”…

La seguimos…

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La mosca en la sopa (Ejercicio mental I)

La mosca en la sopa

(Ejercicio mental I)

“Quién no intenta ver todo un escenario, no puede disfrutar de toda una obra”  elduendedandy

 

Un hombre se encuentra sentado frente a un plato de sopa.

Exactamente en el centro, una oscura mosca semi hundida propone varias reflexiones.

A modo de detective Ud. debe encontrar pistas del hecho.

En el lugar no había más de una persona. Podemos deducir que hay tres alternativas.

a) La mosca fue colocada por esa persona.

b) La mosca fue colocada antes que esa persona la descubriera.

c) La mosca se zambulló o cayó sola.

Veamos las derivaciones de cada una de estas posiciones.

a) Si la mosca fue colocada por la única persona que había en el lugar, se presentan variables;

La colocó viva.

La colocó para matarla y luego sacarla para tomar la sopa.

La colocó para comerla viva o muerta junto a la sopa.

La colocó para verla morir y no comerla..

O la colocó muerta.

La colocó muerta y pensó en comerla.

La colocó muerta y pensó en no comerla.

La colocó muerta y luego la saco para comer la sopa.

Sigamos…

b) Si la mosca fue colocada por una tercera persona…

Esto debió ser sin dudas, antes de que la otra persona la descubra.

Varias intenciones…

Poner la mosca viva en la sopa pensando en que no se ahogaría (ensuciaría la sopa y volaría).

Dejar una idea de qué se puede pasar antes y meterse una mosca en la sopa.

Dejar la mosca en la sopa y ver la conducta de quien la va a tomar.

Estas pueden ser…

Ver la mosca y comerla.

Ver la mosca sacarla y comer la sopa.

No ver la mosca y comer la sopa.

No comer la sopa.

c) Por último, Si la mosca se zambulló o cayó.

Puede deberse a…

La edad de la mosca.

Insecticida en el ambiente.

Torpeza de la mosca.

El hambre de la mosca.

Suicidio.

Entonces:

¿Puede haber mas de un sospechoso o culpable?

Para Ud. ¿Cuántos sospechosos hay?

¿Es posible alguna otra coartada?

 

Este problema sirve para qué Ud. Agilice su mente.

Trate de darse cuenta que nunca hay un solo sospechoso.

Qué un hecho puede determinar varias verdades.

Qué para culpar a alguien es necesario tener buenos argumentos.

Y que a veces una mosca, puede distraerlo didácticamente.

elduendevenenoso

Escrito en LCDO en cuarentena, como herramienta para compartir con aquellos que se animan a analizar los problemas para resolverlos en lugar de complicarlos.                                        junio de 2020

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La risa como un virus contagioso

La risa como un virus contagioso

El gran problema que enfrenta alguien que investiga un tema es el de atomizar, hacer un punto desde donde partir para decir algo. Encontrar el corazón donde late el sentido de la búsqueda de tal trabajo. 

Y podemos decir, que cuando lo que se trata de encuadrar en un plano que resuma, que sintetice, que aúna y que explique algunos porqué, es la risa. Estamos en un laberinto de respuestas que con mucha dificultad y por supuesto tratando de dejar la menor cantidad de agujeros, trataremos de dar. 

Primeramente diferenciar risa de la sonrisa.

La sonrisa es un gesto que suaviza la imagen de una cara seria, tanto sea para expresar complicidad de algún acto o mirada; para demostrar simpatía; para ironizar como respuesta a algo que no nos parece bien y para establecer cierta empatía con algo que nos parece bien o bueno. Puede usarse como una foto de perfil para crear un espectro de atracción de los demás.

La risa, es una expresión generalmente ruidosa como respuesta a algo que nos sorprende gratamente, que nos una genera alegría o felicidad espontánea no controlable, como una descarga sonora que se manifiesta de acuerdo al estimulo que la provoca. Es difícil de esconder y con seguridad contagiable, como el bostezo, el llanto o el vómito.

Cada persona tiene su manera de reír, algunas pueden causar gracia en los demás y provocar con sólo eso, qué el otro ría. Los ruidos que emite una risa muchas veces determina cuán intenso es lo que ha despertado el motivo que la provoco. No es lo mismo una risa suave como un jejeje, que una carcajada a dentadura suelta. También depende de las ganas de reírse que tenga uno.

Aclarado ésto, el primer asunto a resolver es ¿Qué nos provoca risa?

En una respuesta rápida y sin dudarlo, lo que la provoca es lo cómico. La comicidad es propiamente humana. Le otorgamos un carácter cómico a lo que no deseamos que nos pase. Solemos reírnos de quién se cae, de quien se golpea, de quien es víctima de una acción que deja al otro en ridículo o en inferioridad de condiciones. La risa estaría provocada por alguien que padece un hecho qué es para sí, hasta desagradable.

También nos reímos de las diferencias físicas. Un león no se ríe de una gacela renga, se la morfa. Nosotros nos reímos de la mecánica del movimiento que hacen aquellos, que tienen algún impedimento para lograr lo que a cualquiera le es fácil.

La risa es provocada por un relato que señala una exageración, una salida de las normas, un descubrimiento inesperado, una escena irónica, algo que no encaja, y otras cosas. Ese relato, puede ser un chiste, cuya característica esencial es su brevedad y su efecto es inmediato. Puede ser un cuento, que tiene un armado más argumental, con más detalles, más extenso en su duración y que apunta a provocar una risa. Puede ser una historia casi real, posible y hasta referenciable. Y puede ser absoluta ficción. Pero ambos, el chiste y el cuento, deben tener un contenido efectivo para provocar la risa. Sus personajes, los paisajes, lo sorprendente de los hechos, lo que se dijo, y muchos otros detalles.

Nos reímos de cómo se viste el otro, de cómo habla, de sus dimensiones y de sus torpezas.

Pareciera que lo cómico es aportado por los que están al margen de cierta normalidad humana.

Por suerte, mucho del humor para organizar lo cómico que se escribe para hacernos reir, apunta al poder. Y cuando los poderosos, los políticos, los famosos, cometen actos que van desde las equivocaciones culturales a las acciones delictivas, y de las desubicaciones contextuales a las exhibiciones obscenas de sus riquezas, se encienden las risas de los que jamás podrán llegar a semejante ridículo.

Qué alguien diga que hoy los dinosaurios están vivos…

Qué a alguno se le ocurra ir a una marcha para decir que hace 80 días que no la pone…

Qué alguien exprese dolor por la muerte de alguien que no se murió…

Nos causan risas.

Ahora, tambien nos reírnos con mucho goce y sarcasmo de la sexualidad.

Nos reímos de cómo le metieron los cuernos a alguien, pero paradójicamente, no nos gustaría que eso, nos pase a nosotros.

Nos reímos de los tamaños, de las impotencias, de las incongruencias…

Finalmente debiéramos aprender a reírnos de nosotros mismos, que lo hacemos poco, es una tarea filantrópica y en cierto modo terapéutica.

Saber reírse de los propios defectos, de lo errores que cometemos, de lo que a veces decimos y de nuestras características, es sanador por un lado, y por el otro, es una manera de evitar el tormento de los chistosos (amigos y enemigos), que siempre recurren a la misma cargada, apodo o recuerdo. SI ya no nos molesta, Lo que digan, nos resbala…

El creador con toda seriedad construyó un mundo durante seis días, al séptimo, decidió descansar. Allí fue cuando apareció el más malvado de todos los seres, e instaló la risa como un virus contagioso para siempre.

elduendeoscar

Escrito para ser leído en “Al ángulo izquierdo donde duele” T2 E6 programa emitido el 9 de junio de 2020 por Radio la Plata 90.9

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