Crónicas del viaje de un loco…(37) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…

Crónicas del viaje de un loco…(37)

Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…

Casi llegando, empezó a llover, y la ventaja de haber estado en ese lugar, es haber elegido de antemano donde estacionarme para pasar la noche. A unos doscientos metros del tranquilo mar, casi a unos 30 metros de la línea de medanos. Como ya dije, la arena es muy firme y no existe la posibilidad de “Encallar”.

Lo que podía verse sobre la playa lo permitía una línea entre roja y naranja en el horizonte marino que aparecía debajo de otra línea recta de nubes muy oscuras. Sin dudas era un incendio, no tuve la chance de preguntarlo en ese momento.

Nunca vi un atardecer/anochecer igual. Ni siquiera en los incendios de El Palmar en los años 80’ donde permanecí una semana luchando contra los fuegos como voluntario.

Y empezó a llover con gruesas gotas, que pegaban en el techo del Hotelito Viajero como para abatatarme. Se empezaron a ver rayos cayendo al mar por decenas. Un espectáculo que me tuvo en primera fila sin que nada ni nadie se interponga.

Dentro de la Kangumovil me preparé la cena y fui disfrutando de un evento natural, para mí, desconocido.

Una de las cosas más importantes que me han pasado en la vida, a nivel de aprendizaje, es dejarme sorprender. Permitírmelo. Dejarme llevar. Estaba en medio de una noche de esas. Exactamente frente a lo desconocido. Qué bueno es saber que algo puede sorprendernos.

Suele pasarnos que lo desconocido nos paraliza. Es como sí no nos animáramos a descubrirlo, a explorarlo. Inmediatamente construimos fronteras, miedos y prejuicios.

Mientras la tormenta eléctrica no dejaba de caer en el océano, trataba de buscar en mi memoria, alguna escena que me recordara una semejanza a este evento en una playa. Y recordé una marejada ocurrida en el 1983. Estábamos en la casa de un amigo llamado Leo Giavannini, en Aguas Verdes (35), mi gran amigo y compañero de ruta Marcelo “Pata” Briguez y yo. Quisimos hacerle una visita de cortesía, ya que nos quedaba de paso en nuestro viaje hacía Villa Gesell. Habíamos decidido solo pasar a visitarlo por una tarde y nos quedamos tres días.

Fue la segunda noche de nuestra estadía donde una tormenta de lluvias y vientos empezaron a soplar fuerte. La casa donde nos alojábamos estaba frente al mar a unos doscientos metros de la orilla, en un área elevada. Claro que cuando la marea empezó crecer y el agua empezó a acercarse voluminosamente, empezamos a preocuparnos. Los vientos eran cada vez más fuertes y la noche empezaba a teñir de oscuro cuanto brillaba. Tras cartón se cortó la luz y no teníamos velas. Las ruedas de mi camioneta de entonces (Daihatsu s60l vr 55 Wide Cab Van, mi primer hotelito viajero de los 80′) empezaban a ser tocadas por el oleaje. Cuando el agua estaba llegando a la vereda, nuestro anfitrión nos confesó, que nunca había crecido tanto. Podían verse las olas elevándose a unos cuatro o cinco metros cuando algún rayo las iluminaba.

El agua siguió creciendo hasta tocar el umbral de la puerta de ingreso a la casa. El viento empujaba tanto que pensamos que volaría el techo. Ninguno de nosotros era creyente, por lo que rezar era mentirnos. Puede decirse qué, estábamos jugados.

La tormenta duró unas 10 horas. Y recién pudimos dormirnos muy entrada la madrugada. Al mediodía, salimos a dar un paseo y juntamos unas cien caparazones de caracoles de unos 20 centímetros de longitud desparramados e. Cuanta inmensidad y poder tiene la naturaleza.

Igualmente, éste es un evento distinto.

Una de las cosas que debo destacar de este viaje es que surja y me conmueva lo desconocido. Y esta noche le agrega la cuarta perla al collar que vengo juntando en esta travesía.

Las primeras tres horas desde que llegué no dejé de mirar este dantesco espectáculo. Hasta que me dormí, creo a medianoche.

El cielo seguía como dirían mis abuelos “encapotado”…

La seguimos…

(35) Aguas Verdes es un pueblo de la costa Atlántica Argentina hoy accesible a través de la RP11. En aquel entonces era muy agreste y de gran playa, pero sin balnearios, ni hoteles. Tenía un gran bosque de pinos y de helechos. 

Imágenes: Todas propias…

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Los primeros pasos (La Casa de Oscar 2005)

Relatos de la primera noche de apertura…

Desde “La Casa de Oscar”, octubre de 2005

Los primeros pasos…

No se imaginan lo torpe que me he sentido, deambulando por el salón con la bandeja de mozo.

No se imaginan lo que me pesaba la camiseta cuando tuve que salir a la cancha.

No era miedo, era temor a que panda el cúnico.

Me veía cayéndome con la bandeja llena de comida y de bebida sobre algún comensal, desparramando una preciosa picada sobre el piso o reventando vasos contra el suelo.

Un borracho diría: “mientras no se rompan las botellas”.

No se imaginan el susto que disimule con mi cara de mimo experto en incomunicar tragedias.

Y puedo confesarles que tuve más talento que suerte.

Podía escucharse desde las mesas “ta’ lento el mozo”.

En uno de los pedidos me olvide de ordenar una picada. El hambriento y paciente cliente luego de varios minutos de espera, con cierta ironía me dijo “perdón, la picada, ¿la estás calentando?.

Pero hubo otro que me alentó diciendo: “relajate, estás entre amigos”.

Desde allí todo fue mas calmo, pero con las antenitas paraditas por las dudas.

Otra cosa que me pasó, es que jamás había preparado un Fernet con cola.

Me acordé de la propaganda del dandy de Cinzano, me acerqué al que lo pidió y le dije canchereando: ¿Cómo te gusta? ¿Fuerte, suave, dulzón?, y no sé si saben, los fernecoleros lo toman cada uno a su modo, y el tipo me explicó: Dos dedos de Fernet, un hielo y coca hasta espumar.

Lo preparé, se lo traje, dije “a su gusto”, y me quedé a esperar a que lo pruebe. Lo probó, como un experto, y dijo: “muy bueno”. Salí caminado como un fisiculturista trabado, y me dije, prueba superada.

Las picadas que se hicieron tenían talle 53, y les quedó grande a todos.

Y hablar a un público tan emotivo y sensible, como pueden ser los amigos, para contarles desde Euladia Blázquez honrar la vida, o desde el Nano Serrat, que hay un tipo feliz cerca de Uds., o recordar anécdotas del viejo y necesario Copetín, fue un orgasmo.

Y ver jugar a niños disfrazados de grandes en los cuerpos que deforman los tamaños de la edad, a las figuritas, al dado y a las cartas, ha sido un regocijo mayor.

La oferta de muchos a cooperar con la decoración que falta y los piropos a la hora de la despedida, me emocionaron.

La dinámica de trabajo que logramos en el adentro con Vani-Mari-Gloria, un hallazgo.

El fin de semana que llega desde el 6 de octubre, les prometo, el corazón a cien latidos, las manos más aptas y algunas sorpresitas, pero…

Sólo para amigos!!!

Escrito y enviado por email a los primeros amigos de “La Casa…” en octubre de 2005.

Leído en el programa 3 del Aniversario en “Al ángulo izquierdo donde duele” el 13 de octubre de 2020 por Radio La Plata 90.9 de La Plata.

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Crónicas del viaje de un loco…(36) Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (4)

Crónicas del viaje de un loco…(36)

Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (4)

Tratamos de ponernos a la sombra del mangrullo mientras el sol empezaba a caer. E iniciamos con Rodrigo (el biciviajero) una conversación de lo más interesante. Existe una letra de tango que dice:

Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida.

Tengo miedo de las noches que, pobladas de recuerdos, encadenan mi soñar.

Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar…” (34)

Estamos de alguna manera atados al pasado, a una zona de confort, a costumbres, al lenguaje, a culturas, casi siempre anteriores a nosotros.

Y existen muchas variables entre las actitudes que tomamos frente a tamaña construcción. Algunas son ortodoxas y se remiten a que nada de lo heredado sea removido o tocado, considerándolo sagrado. Otras son intermedias donde se promueve la readaptación o actualización de partes dado el “progreso o evolución humana” y hay otras actitudes más revolucionarias, más relacionadas con cambiarlo todo. Lejos estoy de criticar la posición que tiene cada uno frente a la toma de decisiones que se hacen para definir como integrarse. Una de las cosas más importantes que debe considerar un viajero es la de respetar todo culto, toda costumbre, toda elección y las instituciones de los lugares que visita.

Pero voy a puntualizar una necesidad que tenemos de resolver algunas personas sobre nuestros objetivos. Ante todo, no creo que todos los viajeros huyen, como dice la letra mencionada más arriba. Solo ha sido tomada como referente al iniciar la explicación de esta “Teoría del rumbo”, por la que estoy planteando reflexionar.

Una pregunta que se hace la filosofía entre tantas es ¿Hacía dónde vamos?…

Intentaré con esta idea hacer una analogía de viajero buscando horizontes con la necesidad de acomodar nuestros deseos para encontrar armonía y equilibrio en el vivir.

Rodrigo me hablaba sobre la incertidumbre que se establece cuando uno se ilusiona con algo y ese algo se desvanece. Y todo esfuerzo que se haga por recuperarlo o revivirlo, es al parecer, inválido.

Somos los humanos como los perros, ya que cuando encontramos alguien que nos trata bien, no queremos abandonarlo” dice elduendedandy.

En realidad nunca sabemos hacia donde vamos con una precisión absoluta. Así como el viajero puede ir encontrándose con paisajes nuevos (Que no estaban en sus planes, como me sucede ahora), todos los que despertamos un día cualquiera podemos encontrarnos con una sorpresa inesperada en nuestras vidas. Llámese feliz o triste.

Mi idea sobre el rumbo (camino que debiéramos tomar para seguir nuestros deseos), se centra en tres momentos claves.

El primero es considerarse corporal y espiritualmente en el centro de uno mismo. “Un experimento al que no estamos acostumbrados es a conocernos”, diría elduendebobó. Tratando de elegir en nosotros, elementos que nos ayuden a visualizar necesidades y deseos. O sea; “Qué quiero para mí”.

El segundo, es ponerse a clarificar (siempre uno mismo), cuántas posibilidades o herramientas tenemos para lograr ese deseo o para cubrir esa necesidad.

Y el tercero, o definir el rumbo a tomar para ir detrás de lo que ansiamos.

Dibujé un punto central en la arena y tracé líneas marcando los cuatro puntos cardinales. Hasta aquí tenemos dos líneas que se cruzan en un punto central. Voy a dibujar otras dos líneas que unan de NO (Noroeste) a SE (Sureste) y a NE (Noreste) a SO (Suroeste), estableciendo 8 rumbos posibles (Puede haber más, sin dudas, pero para ejemplificar la idea, bastan estos).

El procedimiento no es simple, pero es el más humano que se me ocurre para enfrentar a la incertidumbre que contiene cualquier destino.

Se basa pura y exclusivamente en lo individual, en eliminar lo imposible que nos genera tantas falsas expectativas. En aprender a valorarnos desde lo que tenemos, desde lo que somos. En poder tomar la decisión de hacía dónde ir o hacía dónde no ir (Muy valioso esto).

Todos estamos obligados a vivir, somos un organismo que late, que respira, que piensa. Debemos, en los peores casos, soportarnos, y en los mejores, disfrutarnos. Es una constante búsqueda de paz, aunque no seamos conscientes.

En este momento está acercándose nube muy oscuras mientras el horizonte se ve impresionantemente raro. Se pronostica una tormenta eléctrica. Rodrigo, que pensaba hacer noche en el lugar, decide tratar de esconderse en algún lugar del pequeño poblado, carga sus trastos y arranca en su bicicleta viajera. Yo me quedo casi solo un rato más, pero ante tanta inmensidad y frente a una gran tormenta, prefiero hacer noche en Playa de las Conchillas, donde el suelo es más seguro y no conozco bien cuánto sube la marea aquí…

La noche que sigue, es la más alucinante de todas la noches de este viaje.

La seguimos…

(34) Tango “Volver” de Alfredo Le Pera y Carlos Gardel.

Imágenes: Todas propias

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El culo entre algodones es imposible

Allá por el año 2009 el mundo sufría el avance de las pestes y había una gran crisis económica a nivel mundial, se acuerdan?

El siguiente texto fue enviado a los amigos de “La casa de Oscar” como parte de la comunicación quincenal.

Setiembre de 2009

El culo entre algodones es imposible

El mundo empieza a convulsionarse. Y tener convulsiones por estos días no es de buen augurio. Lo digo pensando en que ya nadie corre a comprar monedas extranjeras u oro. Hoy se ve gente corriendo a adquirir repelentes y barbijos. Y a los argentinos nos agarra a fin de mes, así que habrá que agudizar el ingenio para poder escapar de tanta malaria. Recuerdo a mi madre aplastando y dando vuelta en un pan de jabón blanco a los pañales de tela que use hasta los primeros dos años de mi vida. Los mismos que luego heredó mi hermana menor, y un tiempo más tarde, mi hermanito. Por suerte, he sido criado dentro de un contexto de humildad donde nada se tiraba. Gracias a eso, empecé a revolver cajones, hasta encontrar los ya delgados y algo viejitos, amados pañales. Prendas que con mucho afecto pensé que usarían mis hijos. Pero no, la tecnología me deparó una frustración y una comodidad extrema, al proponer los pañales descartables. Les propongo buscar entre sus recuerdos, elementos como estos para usar como barbijos o protectores respiratorios. También son validas las enaguas, calzoncillos largos y hasta pequeños soquetes, que si se los recorta bien, zafan. Sé perfectamente que no son muy estéticos, pero, a falta de panes (ya empezaron a escasear los barbijos) buenas son las tortas.

Y pido gancho el que me toca es un chancho, como gritaba en el recreo. Y en este caso, es justamente para evitar que algún chancho se me acerque por las vías respiratorias. Prefiero ser un engrupido por estas épocas, que un engripado. Como repelente, estoy usando el viejo y muy útil, aceite verde (ungüento para caballos que levanta la temperatura a nivel superficial). Ese que usaba para calentar mis músculos antes de cualquier competencia deportiva. Para los que no lo conocen, destila un aroma evidente e imbancable, y hasta ahora no me han picado ni los mosquitos comunes ni los que vienen con sorpresa. Claro que, tampoco me ha dado bola ninguna mina y en los bondis, la gente se mantiene lejana. Pero eso si, si la culpa por un lado es del mosquito, no hay que quitarle ningún merito al chancho. Si señor, aquí la culpa es del chancho. Y si el dengue vino para quedarse, no le hagamos la pierna al porcino. Que ya tenemos un montón de cerdos instalados en lugares claves y parece que se quieren quedar hasta el tercer milenio. Les agrego otra alternativa, para que los fabulosos insectos de vuelo bajo y patas blanquinegras no se arrimen, es la de encender pastizales. Claro que hagámoslo de modo cuidadoso, no sea que por culpa del zumbante visitante callejero reflotemos un nuevo Cromañón. En fin, espero sepan utilizar estas recomendaciones, no junten ni el agua bendita en los floreros, y recuerden que por estas eras “no se puede tener el culo entre algodones”

elduendevenenoso

Texto enviado en setiembre de 2011 a todos los contactos de La Casa de Oscar vía email y leído en el segundo programa 15° Aniversario en la T2 E:63 de Al ángulo izquierdo donde duele” por Radio La Plata 90.9 el 6 de octubre de 2020.

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Crónicas del viaje de un loco…(35) Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (3)

Crónicas del viaje de un loco…(35)

Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (3)

El Trayecto desde Playa de Las Conchillas hasta Punta Perdices es asfaltado hasta el sector que llega al pequeño poblado y luego es de arena dura con caparazones de conchas y caracoles rotos.

Son apenas unos 7 kilómetros en total.

Al llegar, luego de estacionar, me encontré con una imagen muy silvestre. Ninguna construcción, ninguna barrica, solo un mangrullo donde se apoyaba una bicicleta viajera, un cartel que avisaba de la existencia de lobos marinos y de la propuesta de no molestarlos. Había llegado a una especie de península donde la especie usa las playas para alojarse. Los escasos visitantes humanos, la hacían más interesante todavía. Mientras estuve allí, nunca hubo más de cinco autos estacionados en el sector de acceso vehícular.

Magnifico lugar para pensar, hablar en voz alta, putear, relajarse y entrelazarse con la naturaleza.

Me lancé a caminar en absoluta soledad. Había viento, pero esa tarde, al menos no fue intenso y la brisa ayudaba a refrescar el vigoroso calor que hacía. Para ubicarlos en la cronología del tiempo, estoy relatando lo que sucede el 3 de enero del 2020, pleno verano en Argentina.

Las playas me resultaron extrañas. Es necesaria la aclaración de la disposición geográfica del lugar. Es una punta de arena que entra al mar. Uno de los vértices mira hacia el sur (Hacia Las Grutas) y el otro mira hacia el oeste (San Antonio Oeste). En la primera, lejos de la orilla se forma un depósito de restos vegetales con arena muy fina.

Al pisar ese suelo en pie se hunde unos 15 centímetros. La sensación es la de estar pisando bosta de caballos (salvando las distancias y diferencias aromáticas). Es una playa plana que a pocos el mar se profundiza y es por donde llegan los lobos marinos que se estacionan en el lugar. La otra playa, del otro lado, tiene menos ancho y se mete más vertical al mar. Desde esta, puede verse la orilla de enfrente donde es muy visible una empresa de procesamientos, a poco menos de un kilómetro.

Mi caminata estuvo poblada de pensamientos sobre la idea de reflexionar sobre los proyectos. Uno de los pilares de este viaje, era pensar o repensar mi vida de aquí en adelante. Digamos, tengo toda la intención de organizar cómo serán los días que me quedan por vivir. Así como qué actividad haré para sostenerme y dónde vivir.

En medio de mi camino de retorno me encontré con una manada de lobos sobre la orilla de la playa que da al sur. En el aire, mucho antes se olía a pez muerto, ese aroma ácido y salino que tienen los peces que se pudren. Pero no hay que sorprenderse de esta pista. Todas las manadas de la naturaleza huelen a algo. Los humanos solamente, hemos convertido a nuestros olores en fragancias químicas no naturales.

Las recomendaciones que se dan respecto a no molestar la tranquilidad de los animales es, entre otras, la de no acercarse.

¿Cómo nos sentimos cuando alguien extraño ronda nuestras casas?

Ante la posibilidad de sentirse posiblemente agredido o capturado, los animales tiene dos herramientas, huyen o enfrentan al invasor.

De ser molestados asiduamente, las manadas como en este caso, dejan de acercarse y de hacer su vida en el lugar. Es como una especie de desalojo violento. Lamentablemente el hombre, lo ha hecho con los pueblos humanos originarios de mucho lugares del planeta. ¿Se vive mejor? Dejo la respuesta a su criterio…

Pude observar de lejos la tranquilidad de esto ejemplares. El sol está verdaderamente abrazador. La vegetación es baja y la única sombra la puedo conseguir dentro de la Kangumovil.

Armó una mesa para leer y preparo unos mates. Veo al dueño de la bicicleta que estaba apoyada en el mangrullo y le propongo compartir unos mates. Surgió una bella charla, de viajes, de amores viajeros, de rumbos y por supuesto de proyectos.

Rodrigo, tiene su casa familiar en Comodoro Rivadavia, por donde pasaré prontamente en mi dirección al sur. Estaba desde el día anterior y trataba de ver cuando podía emprender su retorno, ya que venia pedaleando desde Bolivia. Todo en su caso, dependía del viento, ya que debía aprovechar el viento en su espalda para aprovechar el impulso que da. Viento en contra, es posible, pero el esfuerzo, es mucho mayor.

Dibujando en la arena desarrollé mi teoría del rumbo para tratar de ordenar algo en los pensamientos de viajero. Hacía dónde ir cuando algo que creíamos eterno se nos pierde. O cuando el escenario que deseábamos enfrentar, cambia. O qué hacer cuando todo lo que tenemos no nos alcanza para conseguir aquello que anhelamos.

Como dice elduendevenenoso “No hay mejor porvenir que el que no vendrá”

La seguimos…

Imágenes: Mapa de Google Maps, el resto propias…

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Cumpliendo del sueño al hecho

La Casa de Oscar; 15 años, son todo…

Estos textos corresponden a los primeros dos enviados a mis amigos en 2005, contando lo hermoso que ha sido tener un sueño y la historia de búsquedas hasta conseguirlo…

Desde la Cima Feroendormónica, a los 237 días de 2005*

Quería contarles lo hermoso que es tener un sueño.

Todo parece imposible, difícil e inalcanzable.

Sepan que no es cierto, que es potencialmente posible.

Cuando me decidí a despertar en él, me di cuenta que era, lo que necesitaba para seguir viviendo; tener y cumplir un sueño.

Alguna vez soñé con enamorar a la mujer más hermosa. Creo que lo conseguí.

Alguna vez soñé con ser padre, y lo he sido.

Soñé con un título y llegué.

Y tuve algunos sueños más, y aunque algunos no los logré, me hicieron vivir.

Me dieron emoción, me inquietaron, me pusieron a prueba, me desafiaron.

Sueñen por favor, les pido que sueñen. No dejen llevarse por el pesimismo.

No permitan que la tristeza los apague.

No dejen pasar el tiempo, envejezcan soñando.

Ahora sueño, con que este mensaje les toque el corazón.

Pronto les contaré de qué se trata…

*Así se llamaba mi casa desde donde escribía. El nombre se debe a que estaba por encima de muchas casas y la mezcla de feromonas y endorfinas no debe faltar en las vidas. El día 237 de ese año, fue el 25 de agosto.

Y dos días después, cuento…

Ciudad de La Plata, 27 de agosto de 2005

Amigos:

Desde hace muchos años, que tenía ganas de tener un bar.

En 1996 estuve a punto de comprar la vieja Trattoria, de 10 y 47. pero mi padre, gastó un dinero que le pedí que guardara celosamente.

En 1999, tuve intenciones de comprar El copetín, de diag 74 entre 58 y 59, me costó encontrar un socio, y el día que conseguí el dinero, se había vendido al mediodía. Segunda chance perdida.

A fines de 2001, se realizaron las Fiestas del Muñeco de 17 y 53, en un local de un amigo personal, ubicado en diag 74 entre 57 y 58. Luego de esas fiestas, le pedí a mi amigo que me reservara el local, para abrir un bar, luego de un viaje por Brasil. Al volver, la esposa de mi amigo, había alquilado sin que el marido lo supiese. Hoy en ese lugar se levanta El pueblito. Tercer traspié.

Posteriormente, se realizaron algunas charlas entre amigos, para abrir algo inmenso donde hoy funciona El Corralón. Pero no se llegó a nada. Unita más…

Desde entonces busqué y busqué. Y el que busca encuentra y por seguir participando: “ABRO MI BAR”.

Pero he visto que un bar lo abre cualquiera. Como negocio para sobrevivir o por que a otros les va bien, para aprovechar el rebote. Como si fuera la moda.

Yo, abro un Bar para mis amigos, que va a ser tan íntimo como mi casa. Y se va a llamar “La Casa de Oscar” y será ¡Rosca para amigos!. Ubicada en Diag 74 Nº 2264, entre 58 y 59 (en mi barrio por supus).

Háganse amigos desde ahora

El 29 de setiembre abre para siempre…

 

elduendeoscar

 

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Sin la muerte en la mochila

“La Casa de Oscar” 14                                                     8 de junio de 2006

Sin la muerte en la mochila

¡Hola hibernadores terrenales! Uds., los que me conocen, saben que he perdido el miedo. Para los que me conocen poco, eso ha sido en el siglo pasado.

Fue durante una disputa con la muerte misma.

Ella se me presentó, diciendo que debía hacer un viaje, como su acompañante. Como me sentía joven, me dije, perdido por pedido, con la parca, me peleo.

Según ella, yo estaba jugado. La miré fijo, mientras ella me indicaba el camino. Cuando pude, y sacando fuerzas desconocidas, le arrebaté la guadaña, y le asesté un guadañazo. Cayó sorprendida y maldiciendo. Sin certificar su estado, empecé a correr.

Estuve tres noches sin pegar un ojo. Sabía que podía estar escondida sin que la vea. Y que sería tan traicionera como lo había sido yo. Pero no podía vivir de esa manera. Pensando que se me aparecería para capturarme para siempre.

Reflexioné acerca de que sin dudas, alguna vez tendría que llegar ese momento. Que nadie tiene certificado de eternidad. Y que muchos ni siquiera de trascendencia. Entonces se me ocurrió un plan.

Vivir y disfrutar cada momento.

Compartir mis éxitos y aprender de las derrotas.

Cuidar el cuerpo que me lleva y que me trae.

Dedicar mi tiempo a construir afectos.

Y tan a rajatabla persigo ese plan, que me he olvidado de la muerte.

Tanto que ya no le tengo miedo.

Por que sé, que ella evitará que yo siga viviendo

Pero hasta que eso pase, yo vivo.

elduendeoscar

Este pequeño relato, es para homenajear a Marcos, que tal vez muchos de Uds. no han conocido. Y que tan joven, ha sido conducido hacia lo incierto, dejándome preguntas sin hacer. Y haciéndome ver, que mi plan, debe seguir vigente.

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Crónicas del viaje de un loco…(34) Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (2)

Crónicas del viaje de un loco…(34)

Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (2)

Antes de organizar la breve partida hacía la nueva playa (para mí) y revisando mis ideas frente al mar, se me ocurrió que, también sería bueno marcar la diferencia entre deseo y fantasía.

Supongo qué ya ha quedado claro la línea de conversación “Deseo-sueño-proyecto”.

Una fantasía es un modo de reconstruir o de deformar la lógica de la realidad a partir de la imaginación, para organizar ficcionalmente un hecho que nos agradaría que suceda. Tiene una base de ilusión en cada ego, lo que hace que esta fantasía sea única e íntima.

Todos deseamos comer algo, por ejemplo. Algo que existe; dulce de leche, papas al horno, tomate relleno, asado… Lo que deseamos es posible. Las fantasías posiblemente no se cumplan, o se cumplan en parte. Para sintetizar y seguir disfrutando de la playa, se debe desear lo posible, lo demás son fantasías.

La extensión de la Playa de las Conchillas es unos 12 kilómetros, con dos paradores y sin servicio de guardavidas. Muchas motor home, 4×4, micros y carpas hacen noche. También algunos autos, ya que la playa puede ser transitada en vehículo debido a la firmeza que dan las conchillas a la arena. No hay vegetación alta, solo arbustillos en los médanos, por lo que hay que procurarse de sombra.

Se viene publicitando el lugar como “Costa agreste”, lo que está bien. Y pude observar muchos pescadores sobre la orilla y en lanchas.

El humo que se ve en el horizonte mirando al sur, sigue creciendo.

Mi próximo destino es pasar la tarde en Punta Perdices, a unos 7 kilómetros y volver para hacer noche aquí.

Un poco después de las 3 pm y con el sol bien alto, arribé a Punta Perdices y me animé a una gran caminata por esas playas tan solitarias. Había unas 10 personas y muchos lobos marinos.

Allí conocí y compartimos una intensa charla con Rodrigo, un viajero en bici que venía del norte rumbo a su casa en Comodoro Rivadavia.

La seguimos…

Imágenes: Todas propias

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La familia ensamblada tiene mala prensa

La familia ensamblada tiene mala prensa

Seguramente a esta altura de los acontecimientos y en pleno siglo XXI, a nadie se le escapa el concepto de familia ensamblada. Cada nueva familia a partir de la viudez de uno de los integrantes de un matrimonio, a partir de una separación o de un alejamiento, inicia lo que se ha dado en llamar una familia de esa denominación.

Y se le dice así, debido a las características que esta nueva familia tiene. Recordemos que lo anterior a esta modalidad tan habitual en nuestra relaciones actuales, es la típica familia urbana, que tambien podría mencionársela como la familia religiosa. Lo que se dice de primeras nupcias. Todo lo que ha venido sucediendo junto a otros cambios sociales ha sufrido estigmatizaciones por salirse de ese modelo. Así las segundas uniones traen consigo nuevas maneras de mirar, de relacionarse particularmente con los nuevos integrantes de esta relación. Vale para ejemplo decir que luego de la disolución de un matrimonio, los hijos, siguen siendo hijos mal que les pese a ellos. Y no son pocos los que acusan a las separaciones, de los conflictos que afectan a nuestros descendientes. Como si mantenerse padeciendo una relación con alguien a quién ya no amas, sea sano.

Con las nuevas parejas, más allá de las formas cama afuera, cama adentro, con papeles o sin papeles, en tu casa o en la mía, empiezan a aparecer nuevos parentescos, nuevas figuras familiares como la madrastra, el padrastro, los hijastros, los hermanastros…

Esta nueva organización familiar posee una estructura y una dinámica propias, diferentes a las de las familias “intactas”.

Aparecen tambien algunas nuevas vicisitudes, conflictos de lealtades y de intereses, necesidades que difieren, cambios o distribución en el poder de mando y manejo de la economía, aprendizajes con nuevas personas, negociaciones o conciliaciones sobre problemas que antes no existían, aceptación del otro en su elección de integridad sexual y un sin fin de detalles. No existe un modelo único de funcionamiento. La experiencia resulta finalmente de lo más humana y en muchos casos de mejor calidad afectiva de lo que se imagina.

Estos modelos familiares han tenido mala prensa y por sobre todo, poco amparo desde las religiones. Tal vez estamos frente a una manera de construir una sociedad sin tanto control y limitaciones.

Y si a esta modalidad de estructura familiar, le agregamos las luchas por los derecho de Género y por los derechos de Integración Sexual no binaria, y le sumamos el lenguaje inclusivo, estamos en un momento de aprender. En un momento de siembra.

Siempre sostuve la idea de qué el que quiera, haga con su culo un pito o una corneta.

elduendeoscar

Escrito para el programa cultural de La casa de Oscar llamado “Al ángulo izquierdo donde duele” de su edición 61 bajo título “La Familia, segunda parte; De la actual a la futura, a emitirse el 22 de setiembre de 2020 por Radio la Plata 90.9

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Crónicas del viaje de un loco…(33) Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (1)

Crónicas del viaje de un loco…(33)

Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (1)

Luego de un muy buen descanso, creo tener energía como para llegar hasta la meta, pero tengo un proyecto mejor; ir despacio y disfrutar de este viaje, que tal vez no pueda volver a hacer. Marito, mi tan buen anfitrión en Viedma, me recomendó conocer dos lugares que no estaban en mi plan original. Se trata de dos lugares que vienen creciendo en cuanto a su difusión turística; Playa de las Conchillas y Punta Perdices, en San Antonio Este, dentro de la Provincia de Rio Negro.

Y allí voy, más que nada tentado por conocer playas…

Solo son unos 149 kilómetros hacia el sur por la RN3 y un desvío de 15 kilómetros hacia la derecha buscando el mar. Para llegar hay que transitar por la RN A025 (33) unos 28 kilómetros.

Es impactante ver tanta inmensidad de arena lleno de conchillas blancas y un azul profundo del océano.

Llegué a mediodía, El sol estaba alto y picante. Igualmente me propuse hacer un pequeño almuerzo y algo de escrituras a la orilla del mar. La playa tiene un ancho de unos doscientos metros como mínimo. A esa hora empieza a subir la marea.

Mirando al sur podía verse una gran columna de humo que se elevaba sin parar y que haría del atardecer un evento inesperado.

Observé la llegada de un barco carguero que hizo descarga de mercaderías en plena orilla adonde arribó una especie de grúa que cargó con todos los bultos. Por el acercamiento de la poca gente que había en el lugar, este debe ser un hecho de atracción. Lo que podía verse, es que las personas que operaban las máquinas y la carga, lo hacían como si fuese de todos los días.

Luego de ver finalizada la descarga y de haber estado un rato al sol, preferí buscar algo de sombra en el hotelito viajero.

Tal vez les haya pasado por conocer un lugar y pensar “Qué lindo sería vivir aquí” y solo queda en una expresión de deseos. Debo confesar que me ha pasado. Cuando conocí Villa Gesell en mi adolescencia, cuando hice mi Luna de Miel en Villa Carlos Paz, cuando anduve por Ushuaia de mochilero, cuando conocí Florencia y otras tantas veces. Creo que viviría en todos esos lugares, solo que asenté mis proyectos en la ciudad que vivo, aunque siempre deseo no morirme allí. Sueño con vivir cerca del mar mis últimos días. Sería un premio. Y lo tengo como proyecto final, cada vez más cercano.

Y este día reavivé la idea de replantearlo. Trate de usar la tranquilidad que me traía desde Viedma para hacerlo.

¿Qué es la vida sin un proyecto?

Dice un dicho popular “Soñar no cuesta nada” y el músico argentino Indio Solari en su obra “Ropa sucia” refresca “Vivir, solo cuesta vida”. Entonces mientras vivimos, hagámoslo por algo, al menos, para ser felices y no joder a los demás.

Ahora bien, no es lo mismo un sueño que un proyecto. Uno es la expresión simbólica imaginaria de la concreción de un algo. El otro es el plan para conseguirlo. Y ya que estoy en el ruedo, agrego que un deseo difiere de ellos dos. Voy a dar el ejemplo. En mi adolescencia descubrí a una bella mujer rubia en un dibujo. Inmediatamente la deseé. Esa mujer era Marilyn Monroe y por entonces ya estaba muerta. Soñar con un encuentro, era imposible (a menos que se dé en el más allá), por lo tanto no pude construir ningún proyecto para concretar. Para poner a los patitos en orden, interpreto que un deseo puede ser la piedra fundamental de un sueño, y que éste, es la base de un proyecto.

Y este viaje es básicamente un deseo de viajar, que me hizo soñar con hacer completa la Ruta 40, y estoy en medio del proyecto que organicé para cumplirlo.

Vuelvo a la pregunta ¿Qué es la vida sin proyectos? Nada, filosóficamente hablando, nada.

Los invito a preguntarle a la gente qué sueña o cuáles son sus proyectos. Quédense con la gente que tiene alguno. Al resto se los lleva puestos la vida.

Luego de un rato de filosofar y de estudiar las condiciones del lugar para hacer noche, resolví pasar los que resta de la tarde hasta el atardecer en Punta Perdices, a unos pocos kilómetros de este paraíso.

La seguimos…

(33) Comienza desde el empalme o rotonda con la RN 3 en el kilómetro 1114, y llega hasta el puerto de San Antonio Este, a lo largo de 28 kilómetros pavimentados.

Imágenes: Mapa de Google maps, el resto propias

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