RESTOS DEL BODEGÓN (6) El músico pesado

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (6)

El músico pesado

Por el barrio vive un músico. Viven varios músicos, pero este es un aparte. Es un tipo que ha caído bajo las garras del alcohol y es muy difícil qué pueda escaparse de ser engullido por esa bestia. En una oportunidad, vino junto a su banda a hacer un evento, que resultó muy bueno. Él por supuesto se embebió como para no deshidratarse por meses y se quedó luego del show a compartir un festejo de otro amigo hasta la madrugada. Por supuesto que siguió bebiendo hasta alcanzar el peso mercurio o sea el de un tipo mamado pesado. Y en la noche podemos ser simpáticos si no rompemos las bolas a la gente que no conocemos. Todos sus amigos se habían ido sin llevárselo y tuve que hacerme cargo de su humanidad sacándolo del Bodegón. El flaco había comprado todos los números de la rifa de una buena piña y no permití que se llevara el premio puesto. Lo levanté de los hombros y lo acompañe hasta la casa. Esa distancia estuvo plagada de porqués, disculpas y justificaciones sin sentido. Lo dejé en su casa y volví. Esto pasó hace como dos años. El jueves, como dice el tango “volvió una noche…”, el músico se aparece como un fantasma a mirar por la ventana. Nosotros estábamos preparando el lugar para el encuentro de varios amigos por el festejo de Lorena, la ucraniana. Primeramente no lo reconocí. Luego de asomarse, se sentó en nuestro umbral. Hasta acá todo bien. Por supuesto que su estado a las 20 hs ya era calamitoso. Hablaba solo y de música. Ya tenía menos coherencia que astronauta en el Sahara. Salí a preguntarle si necesitaba algo. Te acordás de mí, Oscarcito? Una vez…y se puso a recordarme lo que ya conté más arriba. Y como todo borracho que necesita compañía, se me pegó como engrudo en la tela. Y la verdad que alguien así primero te da pena y después queres matarlo. Nuestra charla se dio en la vereda mientras seguían llegando los invitados de la cena. Cada vez que abría la puerta quería mandarse para adentro a tomarse algún convite. Lo escuché con la paciencia de una abuela, cada vez que me lo permitía le expliqué que estaba ocupado y que lo invitaba a pasar una tarde para compartir unos mates. Pero él quería un trago y mis palabras no le servían de hielo. En un extremo mensaje místico, propio de los mamados que resucitan ligándose a una religión desconocida me advirtió que el pastor nos estaba mirando. Y que había que tenerle miedo. A esta altura de la conversación algo me empezaba a fastidiar y le di mis saludos, le repetí mi invitación y lo dejé solito con su alma, de la que tendrá que hacerse cargo. Instantes después, volvió a asomarse por el ventanal mirando a los invitados riendo con cara de demonio desencajado. Salí, le pedí que se fuera, por las buenas, claro. Me pidió que le venda una cerveza. Le dije dónde había un almacén abierto. Se fue. Pero a los 15 minutos, cuando ya estaba cocinando para el grupo de invitados, volvió. Y asomado por la ventana me mostraba un tetrabrick de vino tinto como si fuera un trofeo de guerra que me hubiera quitado de las manos. ¿Qué necesidad? Se me empezó a subir la mostaza. Me saqué el delantal y la gorra. Salí a buscarlo, lo agarré de la hombrera, lo llevé gratis hasta casi la esquina y le grité en la cara un ¡Andate! Que debe haber escuchado hasta viejo Jorge, mi vecino sordo. Volví sin agredirlo pero marcándole el territorio. Pedí disculpas a mis comensales y todo siguió como si nada. Todavía recuerdo una frase que dijo…”las coordenadas no coinciden con el tono y todo se desbarajusta…”. Buen músico, una lástima.

Al terminar la rueda de pizzas esa noche se armó karaoke y hubo varios intérpretes interesantes. Como si estuvieran escondiendo sus voces mientras comían, a la hora de cantar se lucieron. Uno de ellos eligió cantar una de Sandro que provocó entre las mujeres asistentes, suspiros, gemidos y hasta el arrojo de alguna prenda como ofrenda.

elduendeoscar

Todo este materia es producto de esas noches de Bodegón en La Casa de Oscar (hay muchas más) en 2015, y fueron escritas luego de cada noche como los restos que quedan.

Luego compartidas gratuitamente entre contactos y redes sociales. 

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Crónicas del viaje de un loco…(41) Día 8 de la Travesía…La angustia…(2)

Crónicas del viaje de un loco…(41)

Día 8 de la Travesía…La angustia…(2)

En el kilómetro 1250 de la RN3 se encuentra una ciudad al sudoeste de la Provincia de Rio Negro, llamada Sierra Grande. Tiene unos 7000 habitantes y es un perfecto ejemplo de lugares geográficos donde ocurren grandes desarrollos que luego se caen. Produciendo un crecimiento estructural y poblacional, que después llega a convertirse en un lugar desolado.

En Sierra Grande se destacó la instalación de una mina de hierro que originó hasta los años 70’ del siglo pasado, un gran crecimiento en torno a este proyecto. Actualmente la mina no funciona, pero gracias al avance turístico aportado por el balneario Playas Doradas, no se ha convertido en una ciudad fantasma.

Este área a unos 250 msnm (43) fue históricamente un asentamiento de Tehuelches, habitantes originarios antes de la colonización.

Solo hice un recorrido por ese valle protegido por las sierras, lo que impide el asedio constante de los vientos.

Me instalé primeramente frente al mar para hacer una siesta. En un lugar donde no caminaba nadie. Tenía una gran necesidad de no contactar con personas. Luego caminé todo el recorrido playero (hay sectores con piedras por donde caminar es riesgoso), que es muy amplio y liso.

Por la noche me instalé un poco más cerca del poblado, ya que había feria, kermesse y show de cumbia.

Esta ha sido una tarde rara. Sobre todo a partir de un hecho que me hizo entender que estaba arriesgando mi salud en este viaje.

Resulta que hace 6 años, en 2014, hice un viaje de mochilero por las costas del Mediterráneo. Un viaje que soñaba desde hacia mucho tiempo. Faltando diez días para mi vuelo, haciendo fuerza, tuve una hernia inguinal de un centímetro. Debí someterme a una operación quirúrgica, ya que por ese pequeño agujero, se salió una porción del intestino y el riesgo de estrangulamiento y otras situaciones mas graves estaba latente. Finalmente y habiendo postergado por unos días mi partida, viajé en momentos en que debía aún, sostener reposo. Cabeza dura. Realmente, quería viajar. Bien. Unos días antes de este viaje, sentí que en la misma zona se produjo un pequeño desprendimiento de tejidos y se me inflamó. Hice estudios y se me recomendó, no hacer fuerza, si no, nuevamente a quirófano. Ni loco.

Y no dejó de molestarme hasta que me dormí. Eso me produjo un montón de preguntas. ¿Y si se me abrió la herida? ¿Y si se me sale de nuevo la tripa?. Recuerden que estoy a 1200 kilómetros de casa y en un solo día no es fácil volver manejando, menos ante la situación de tener que usar las piernas para ello. Empecé a creer que todo se derrumbaba y que tenía que ir volviendo de a poco, esperando no agravar en el camino. Por otro lado, mi lado positivo, me propuse controlar la temperatura, la inflamación, no hacer nada de esfuerzos, y ver cómo sigue. Me conseguí unos hielos y me apliqué con todo el amor y la frescura del mundo.

Fueron horas de una angustia muy ligada a la incertidumbre, venía todo tan lindo…

No tenía ganas de estar parado cocinando, así que me proveí de fiambres para cenar.

Traté de relajarme, aún escuchando de fondo la fiesta del lugar a unos trescientos metros.

La seguimos…

(43) Metros sobre el nivel del mar.

Imágenes todas propias

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RESTOS DEL BODEGÓN (5) Pitucas…

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (5)

Pitucas…

De pronto nos tocan timbre dos señoras mayores desconocidas. Pitucas, elegantes y muy bien habladas. Me preguntan si llevábamos pizza a domicilio. Yo intentando esconder el enchastre en mis manos dentro del repasador les digo que no. Que aún nuestro sistema es pedir y venir a buscar en 20 minutos o media hora. Ellas me dijeron con tono de pena que a esta hora ellas temen andar por la calle. Eran las 20.15 de una noche calurosa. Les pregunté si vivían lejos para hacerles el favor de llevarle alguna. A dos cuadras me dijeron. Y me pidieron si podía cobrarles en el domicilio, ya que como tenían miedo de ser robadas, llevaban muy poco dinero. Tomé nota, anoté la dirección, preparé con amor (como siempre, pero me cayeron muy bien las ancianas señoras, y quise esmerarme) y a la media hora estaba tocando el timbre del domicilio indicado. Les juro que mientras estaba frente a la puerta de la casa indicada tuve un raro presentimiento. Luego de tres timbrazos separados en minutos, se asomó por la ventana una señora, también muy mayor. Que no era ninguna de las dos señoras que hablaron conmigo.

El aroma de la albahaca salía tibio de la caja pizzera y se me metía en la nariz como el mejor perfume por esas horas. La señora me dijo que no había pedido ninguna pizza y que no conocía a ninguna persona con las descripciones que le di. Mientras yo pensaba en si me había equivocado en la dirección, la señora detrás de la persiana en un rapto de sospechas me dice como enojada –le pido por favor que se vaya porque si no voy a llamar a la policía… Asombrado y confuso como quien recibe la noticia de la llegada de un primer hijo, le pedí que se quede tranquila, mientras le daba datos míos. Quién soy, dónde vivo y exactamente lo que me había sucedido para llegar hasta ese lugar y estar con ella en ese momento. Igualmente llamó al 911 y tuve que explicarles a los oficiales lo que estaba pasando. La sensación era que no entendían o no creían. Los entendí. Un tipo mayor con una caja de pizza enfriada en la puerta de una señora que no conoce para traer un pedido a otras personas que tampoco conoce, realmente suena raro. Mostré mis documentos y me fui. Hablaron con la dueña del lugar con la persiana de por medio y les agradeció que hayan acudido. Volví refunfuñando. Quería ocultar mi enfado. Pero me daban vuelta por la cabeza dos ideas: dos viejas me hicieron una broma y una tercera vieja me denunció como si fuera un delincuente. La calentura me duró un rato. Todavía me pregunto, porqué me quedé con las dudas ¿Y si las viejas se conocen y las dos le hicieron una joda a la tercera usándome? Lo cuento cómo una anécdota más. No voy a ponerme a descifrar el entuerto habiendo tantas otras cosas bellas por hacer.

elduendeoscar

Todo este materia es producto de esas noches de Bodegón en La Casa de Oscar (hay muchas más) en 2015, y fueron escritas luego de cada noche como los restos que quedan.

Luego compartidas gratuitamente entre contactos y redes sociales. 

 

 

 

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RESTOS DEL BODEGÓN (4) Antonella, la hiperquinetica…

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (4)

Antonella, la hiperquinetica…

Otra de las historias que me contaron en el Bodegón y que vale rescatar de tantas, fue la de Antonella. Con un grupo de amigo ella vino a festejar su cumple entre pizzas y cervezas. Cuando era chica, ella misma lo reconoce, era tan inquieta que cuando estaba en esos estados de hiperactividad la madre la llevaba a un vivero cercano de la avenida 72 y calle 21, allí ella se calmaba mirando los bellísimos cactus que se exhibían mientras la madre compraba lentamente, alguna plantita.

Yo mismo he sido testigo de tanta belleza en plantas de ese lugar y de la muy cálida atención de los propietarios. Y Antonella fue creciendo, siempre activa, inquieta. Y una de las soluciones a la gran necesidad de moverse fue empezar a patinar. Y desde pequeña anda de aquí para allá en ruedas de ese deporte al que nunca me animé. Y el día que la conocí me mostro un hermoso recuerdo de dicha actividad. En una caída se quebró el radio de su brazo izquierdo. Y aún con yeso y protector, bailaba como si estuviese sin ninguna lesión.

Esa noche contraseña para entrar de su grupo fue “La quebrada de Humahuaca”.

Estábamos haciendo milanesas. Ojo, dije milanesas. Por qué lo aclaro. Porque lo artesanal en la comida se va perdiendo. Hoy la cosa se resuelve con el delibery (reparto a domicilio), con la rotisería o casa de comidas o con la carnicería o pollajería donde te vendan milanesas listas para meter al horno. No, no. Yo dije “Estábamos haciendo milanesas”. Huevo, perejil y ajito cortadito bien chiquito. Toque de sal. Rebozador finito. Y suprema deshuesada con nuestras propias manitos. Hay un toque secreto, pero no se dice.

elduendeoscar

Relatos escritos al fin de cada evento de Bodegón en setiembre y octubre de 2015 en La Casa de Oscar.   Leídos en el programa cultural llamado “Al ángulo izquierdo donde duele” por Radio la Plata 90.9 , 15° Aniversario (parte 4) emitido el 20 de octubre de 2020

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Crónicas del viaje de un loco…(40) Día 8 de la Travesía…La angustia…

Crónicas del viaje de un loco…(40)

Día 8 de la Travesía…La angustia…

En parte, este día fue de muchas preguntas sobre lo desconocido, una dimensión de cosas que es imposible aclarar de modo fácil. Creo que eso ha provocado un estado de cierta angustia con el que he dividido sensaciones de optimismo y pesimismo en lo que resta del día.

Para llegar de Playa de Las Conchillas hasta Las Grutas, había hecho un pequeño recorrido retornando por la RN A025 (33), para dirigirme por RN3 hasta llegar a un empalme con la RP2 (38) en total, unos 46 de kilómetros bien pavimentados.

Desde el empalme de rutas, tomé la RP2 y en 16 kilómetros llegué a mi primer destino del día.

Al salir de Las Grutas por otro tramo que tiene la RP2 (7 kilómetros) hasta conectar con la RN3 y seguir para el sur unos 112 kilómetros, hasta Sierra Grande, desde donde tomaré el empalme de la RP5 (39) que en 31 kilómetros me lleva a Playas Doradas.

Pude ver en el primer tramo, la devastación que produjo el fuego. Suele creerse que un pavimento nunca es cruzado por las llamas, pero cuando sopla un poco de viento, hierbas encendidas o las chispas, vuelan por encima y provocan la continuidad.

En la mistad del camino el cuenta kilómetros me anuncia que hemos recorrido los primeros 2000 desde la partida. Y aún no hemos llegado al kilómetro cero de la RN40.

Este largo y hermosos viaje que estoy haciendo depende de un presupuesto que elaboré en cuatro áreas: Combustible y peajes; Alimentación e Higiene; Hospedaje y Paseos.

Viajo con algo de dinero y con tarjetas. No tengo pensado trabajar en el camino para ganar unos pesos extras como suelo hacer.

El gasto más grande es el del combustible. Para hacer que ese presupuesto se mantenga equilibrado, viajo a una velocidad llamada crucero de unos 90 kmph (40) o a una máxima de 3000 rpm (41), lo que asegura un gasto menor en promedio. Tal vez sea desagradable para aquellos que no soportan andar a estas velocidades, pero mi economía me lo exige. Recuerden que cuento con un equipo de GNC (42) además del uso de nafta super. La relación en pesos por kilómetros de una al otro es de $2 a $5 aproximadamente. Lamentablemente no hay GNC para cargar durante toda la ruta de este viaje, pero yendo para el sur, los combustibles cuestan un 20% menos.

En cuanto a la alimentación, tengo una pequeña alacena con varios alimentos y voy cocinando. No me es difícil. También suelo resolver el tema hambre con comida rápida como un sándwich o alguna ensalada. Y, no dejo de aprovechar la comodidad de comer en algún lugar que me guste. Los gasto de higiene no me preocupan tanto. Un par de jabones (no champú), dentífrico, papeles higiénicos, servilletas de papel y una salvadoras toallitas húmedas. Todo traído desde casa. Incluso un pequeño botiquín por las dudas.

Lo pensado para el Hospedaje, tiene una relación más directa y necesaria con poder ducharme que por otras cuestiones. La Kangumovil funciona muy bien para mi descanso y me siento muy seguro dentro de ella.

Y con el tema de los paseos, haré lo que crea que económicamente valga la pena invertir. De momento he venido recorriendo por algunos lugares conocidos y no tengo ganas de invertir en visitas repetidas.

Tipo 3 pm llegué a Playas Doradas, pero antes les quiero contar unas cosas…

La seguimos…

(33) Comienza desde el empalme o rotonda con la RN 3 en el kilómetro 1114, y llega hasta el puerto de San Antonio Este, a lo largo de 28 kilómetros pavimentados.

(38)La Ruta Provincial 2 en Río Negro, es una vía incompleta, que conecta al paraje El Solito (empalme con la RN250) con las distintas localidades costeras del sur de Río Negro. La ruta pasa por el  departamento de San Antonio, de norte a sur, y también cruza por el suroeste del Departamento Conesa .

(39) La RP5 en Río Negro, une en un tramo de unos 30 kilómetros recientemente pavimentados (antes era una carretera de ripio y arena) la localidad de Sierra Grande con la costa marina de Playas Doradas. (40) Kmph es la velocidad en kilometros por hora. (41) Rpm se refiere a la cantidad de veces que el motor gira por minuto o sea revoluciones por minuto. (42) GNC Gas Natural Comprimido

Imágenes: Los mapas son de Google Maps, el resto son propias.

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RESTOS DEL BODEGÓN (3) EL repartidor de guías…

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (3)

EL repartidor de guías…

Antes de seguir contando me voy explicar cómo se juega al Yenga a dos visitantes que quieren jugarlo mientras se toman una cerveza helada.

Otro día Marcos me contó que en algún momento de su vida fue repartidor de guías telefónicas. El trabajo los hizo durante 7 años seguido. El pago que recibía era ínfimo. Sabido es que el pensamiento de una empresa no es la mejora de los ingresos de sus trabajadores. Siempre es (salvo contadísimas excepciones) ganar más y más. Y no importa cómo. En nuestro caso, la viveza criolla como arte de sobrevivir en nuestro país, se justificaba por allí. O sea, me pagas poco, te gano por afuera. Muchas veces uno cree que los de arriba, los patrones, no saben de este provecho extra al sueldo que uno puede tener y yo creo que ellos lo saben, entonces pagan poco. Uno de los casos más comunes es el de los mozos. Se les paga poco y se les pide excelencia en la atención con un doble fin, el de quedar como un lugar donde se atiende bien al cliente y que este se sienta forzado a dejar una propina. Entonces allí es cuando el dueño del lugar tiene “derecho” a decir fijate lo que ganas de propina a cualquiera de los garzones que piden por mejoras. O muchas veces te contratan con una paga miserable y fuera de convenios pero te advierten que lo interesante es ese premio, que posteriormente solo habita en el dar de personas amables.

Marcos se había aprovechado de aquellas personas que teniendo una guía por la entrega que hacía o no teniendo ninguna, eran capaces de pagar algo por una de ellas. Y así hacía su recaudación por afuera de lo permitido. Si alguno se quedaba sin guía, tenía que llamar por teléfono para reclamar y la respuesta era, venga a buscarla. En cualquier horario que pasará repartiendo, siempre había alguno que no estaba, se inventaba una firma de recepción y listo, sobraba una para vender al mejor postor. Lamentablemente este guille (en lunfardo maniobra para obtener un beneficio ilícito) se daba una vez por año.

El reparto de hacia entre dos personas, en este caso Marcos y un compañero. Todas las calles y uno por vereda. Caminaban con una zorrita (carrito con dos ruedas para transportar peso) cada uno. Muchas veces las mujeres se enojan cuando les dicen zorras y en realidad no es que se les esté diciendo vivas, pillas, atorrantas. Cuando se los digan, sepan que es porque tienen que soportar a un marido pesado y llevarlo por la vida como una carga.

Con la zorra bien cargada arrancaban cerca de las 9 de la mañana y terminaban al atardecer. Por lo que el asunto de la recaudación, por simple deducción, era más próspero al término del día que al inicio. Hete aquí que la mañana que decidieron arrancar a las 8 o sea una hora más temprano por un barrio de la periferia fueron asaltados y aún no habían “vendido” ningún ejemplar. Claro que los malvivientes mas chupados que flaco a dieta no les creyeron y les revisaron hasta el calzoncillo a punta de revolver y de cuchillo. Solo se llevaron monedas. Que sirvió seguramente para el trago del estribo. Marcos y su compañero se volvieron a la empresa y denunciaron el hecho. Y agregaron que esa gente también les robó las guías (idea del compañero de Marcos que sirvió para desquitarse al día siguiente de reparto)…

elduendeoscar

Relatos escritos al fin de cada evento de Bodegón en setiembre y octubre de 2015 en La Casa de Oscar.   Leídos en el programa cultural llamado “Al ángulo izquierdo donde duele” por Radio la Plata 90.9 15° Aniversario (parte 4) emitido el 20 de octubre de 2020

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Crónicas del viaje de un loco…(39) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(3)

Crónicas del viaje de un loco…(39)

Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(3)

Debo agradecer cada día en el que despierto. Lo hago como primera tarea humana mientras me lavo la cara para terminar de despertar. Creo que he sido ciertamente afortunado en la vida. Y veo cada día como un regalo que la naturaleza, o alguien me regala para usar. Y no sé si es un vicio o un talento, pero soy curioso. Me gusta desandar charlas, desarmar aparatos, conocer funcionamientos, revisar problemas. Por sobre todo en aquello que me es absolutamente desconocido. No todo. En mi experiencia como estudiante me encontré con temáticas o contenidos que no disfrute. Qué por sí solos me desalentaron o me aburrieron. Algoritmos (37), por ejemplo. Nunca pude descifrar para que iba a usarlo.

La sensación que me ha quedado de la noche que acaba de terminar, es que lo desconocido tiene un aroma atrapante en su interior. Me guardo toda la sospecha de mis reflexiones para preguntarle, más adelante en este viaje, a alguna persona que sepa de Astronomía, para conocer un poco más.

Me he despertado con muchas ganas, y eso en este viaje quiere decir, andemos. Y luego de un rico desayuno de mate con cereales, arranqué para Las Grutas, una de las 25 playas más visitadas de todo Sudamérica. Estoy a unos 60 kilómetros. El día está bellísimo y va a ser caluroso. Les recomiendo parar en el Puerto de San Antonio del Oeste, donde se comen pescados y mariscos muy frescos. En este viaje no lo he hecho, pero ya he visitado este pintoresco lugar.

Mi visita a Las Grutas será breve, ya que he venido en otra oportunidad y solo me detengo de pasada. Y trataré de conocer alguna de sus más agrestes playas.

Este balneario está ubicado en el Golfo de San Matías, en Rio Negro, en el norte de la Patagonia. Tiene larguísimas playas con muchos acantilados llenos de cuevas de loros barranqueros. Una de esas playas se llama Piedras Coloradas, tiene muchas rocas rojizas. En este lugar, en el día de ayer, sucedió un incendio natural que era el que veíamos desde Playa de las Conchillas con tan sorprendente paisaje. Por suerte solo se registraron daños materiales. Claro que los pocos habitantes tuvieron un pánico terrible frente a algo que se desató de la nada y amenazaba con incendiarles lo que tienen. También vecina está la playa Refugio de Mar (a unos 8 kilómetros del centro de Las Grutas en camino de ripio). Tan tranquila que no había ninguna persona a las 11 am.

En la zona viven y tienen un proyecto Hostel, unos amigos de una amiga (Carolina Araoz), que me recomendó visitar y conocerlos. El lugar se llama “La Muñeca de Pilin”, creado por Danilo, un artista plástico que estuvo exiliado en exterior en épocas duras y Pilin, su mujer y musa inspiradora.

Tardé en ubicarme usando Google Maps en mi celular, ya que no me ofrecía un destino exacto, y casi me encajo a doscientos metros del lugar. Pero la prudencia pudo más que la valentía. Y en lugar de mandarme para ver que tal estaba el camino, salí del Hotelito viajero e hice el recorrido caminando. Comprobando que las huellas de arena eran muy profundas bajo una superficie lisa y engañosa.

Una recomendación para quienes emprendan un viaje en automóvil,  es la de tener la precaución ante la duda de cómo son las superficies por las que tenemos que pasar, es bajar y pisar, o ver que profundidad tiene un charco o un estanque de agua. Quedarse varado en uno de estos lugares es no solamente decepcionante, suele costar caro.

Charlamos sobre el incendio, el lugar en invierno, el proyecto y también sobre el exilio. Eso no deseable en ninguna cultura, ni en ningún país. El desarraigo es una tragedia. Mire como se la mire.

Dentro del predio pude ver alguna de sus obras de escultor en hierros y chapas, con una estética simple decorando y dándole forma al espacio.

Pasadas la 1 pm emprendí viaje hacía Playas Doradas, un poco más al sur, donde hice un buen descanso como para hacer un tramo largo que me fue acercando en mi proyecto al punto inicial del recorrido por la Ruta 40.

La seguimos….

(37) El algoritmo es una serie ordenada de instrucciones, pasos o procesos que llevan a la solución de un determinado problema. Por supuesto algo muy útil como herramienta matemática, pero para mí, sigue siendo algo desconocido, y ya no tengo deseos para aprenderlo. .

Imágenes: Mapa de Google Maps, el resto propias.

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Cinco desencuentros en una esquina…

Cinco desencuentros en una esquina…

Mientras esperaba en la carnicería para comprar un pollo, escucho la siguiente conversación, que dio lugar a escribir otros cinco desencuentros…

-Hola. tiene pato?

-Hola señor, no, pato no vendemos, le puedo ofrecer lechón, cordero, algún corte de vaca, pollo…

-No gracias, buscaba pato…

Desencuentro 1

Ella deseaba un hombre con buenos abdominales. El deseaba una mujer con buen cerebro.

Desencuentro 2

Ella tenía una gran perspectiva de futuro. El apenas un presente insulso.

Desencuentro 3

Juntos ahorraron peso por peso obsesivamente. Uno se enamoró de otra persona.

Desencuentro 4

Ella miraba con menosprecio cómo él se vestía. Él lo hacía, cuando ella se desvestía.

Desencuentro 5

Para él, el punto G no existía. Ella lo descubrió con un amigo.

elduendevenenoso

Escritos en una esquina mientras hacía una cola para comprar…7 de nov de 2020

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RESTOS DEL BODEGÓN (2) El viejito sexy

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (2)

EL VIEJITO SEXY…

Una comensal contaba con detalles las anécdotas de su trabajo, que es cuidar ancianos que no tienen familia en una institución del Estado. Contaba qué casi todos los viejitos, con distintos problemas de salud, andaban en sillas de ruedas cercanos a los 80 años y que al grupo se había sumado un abuelo con Párkinson que andaba con bastón tembloroso por todo el espacio. En un recreo que se da todas las tardes todos los internados de esa área son llevado a un jardín al aire libre y se los deja tener conversaciones entre ellos. Mientras este proyecto social transcurre, el personal del lugar los espía por una ventana. Y en una de esas reuniones ¡Se ha formado una pareja!

El abuelo del bastón, resultó ser un encarador profesional y estableció un romance con una de las abuelas. Ella era una mujer de más de setenta años con un sobrepeso importante y una movilidad bastante reducida. Sin embargo Cupido andaba dando vueltas y les dio un par de flechazos que dejó perplejos a más de uno. Y la perplejidad aumentó cuando en aquella tibia tarde el abuelo se tomó la licencia de meter su mano en los pechos de su deseada y nueva seducida. Y todo esto, a la luz del día y frente al resto de sus sorprendidos compañeros de asilo. Quién contaba esta aventura salió al trote de su escondite para separar a los abuelos acaramelados. El anciano se enojó y no quería soltar la teta que tenía en su mano, que además temblaba aceleradamente, haciendo de lo más bizarra esa imagen. Cuando fueron separados se tiraban besos por el aire como lo hacen los grandes actores del cine al despedir un tren con su amante o cómo lo hacen aún algunos románticos cuando saben que no verán a su amor por un tiempo. Desde los trabajadores de la institución se propusieron vigilarlos como si fueran suegras. Pero el abuelo lo volvió a intentar para demostrar que cuando las feromonas te penetran no hay modo de frenar el impulso.

En este momento del relato debo servir una comanda de Papas Fritas de la Abuela en otra mesa. Las llamamos así porque quién tuvo abuela cocinera no puede olvidarse de las delicias de su cocina. Y estas Papas…mamita.

 

El espacio donde cuidan a los abuelos se separa en tres partes como si fuera una casa chorizo a la que se le cerró la galería con un gran ventanal que da a un patio. De un lado las nenas y del otro los nenes, separados unos veinte metros. En el medio, una oficina donde el personal mira hacia el pasillo comunicante y nada puede escaparse de ser visto. Resulta que el abuelo enamorado estudio el modo de ir desde su sector hasta el sector donde dormía su amada. Y para que quede claro, era imposible pasar por delante del lugar destinado a las personas que colaboran con el proyecto sin ser descubierto por más que sea de noche. Así que el abuelo, con el bastón en mano y su temblor a cuestas empezó la aventura de ir por el patio (que no estaba iluminado) dando toda una vuelta de casi 100 metros, para llegar sin ser visto hasta el lecho de su deseada mujer. Sigilosamente y por sobre todo caminando lentamente por su imposibilidad motriz el abuelo llegó. Hay quienes calculan que lo hizo en una hora de trayecto. Y al llegar, con la habitación oscura y no se sabe fehacientemente de qué modo, fue directamente a la cama de ella, quien estaba dormida. Aún así el abuelo se bajó los pantalones y calzoncillos hasta los tobillos y planeó “tirarse” encima de la pesada y tetona abuela. Pero, como decía Tusam, “puede fallar”. Justamente a esa hora, los enfermeros inician la ruedas de supervisión y de aplicación de remedios. Y Uno de ellos notó que faltaba el abuelo aventurero y se imaginó el recorrido. Y allí estaba el abuelo, a punto de zambullirse. Y Sanseacabó.

Go home (vuelve a casa) como dicen las paredes de los pueblos invadidos.

A seguir participando como dicen muchas promociones…

elduendeoscar

Relatos escritos al fin de cada evento de Bodegón en setiembre y octubre de 2015 en La Casa de Oscar.   Leídos en el programa cultural llamado “Al ángulo izquierdo donde duele” por Radio la Plata 90.9 15° Aniversario (parte 4) emitido el 20 de octubre de 2020
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Crónicas del viaje de un loco…(38) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(2)

Crónicas del viaje de un loco…(38)

Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(2)

Considero que sería medianoche cuando mis ojitos empezaron a decirme tenemos sueño. Suelo resistirme a dormir, ya que desconozco si voy a despertarme y es cómo si me quedaran ganas de seguir viviendo, de seguir curioseando. Pero aparece Morfeo (36), al que nunca vi y me da el último garrotazo para dormirme, ese creo.

La última imagen que recuerdo de antes de cerrar las persianas de piel, era de una noche cerrada, lloviendo con truenos, rayos cayendo, y aún el horizonte a la distancia encendido, por lo que yo creo un fuego inmenso. Supongo que mañana me enteraré, ya que mi brújula de viaje apunta hacia ese lugar.

Mis últimas reflexiones apuntaron a pensar en que el hombre, en general, necesita explicaciones, no soporta lo desconocido.

Es cómo si tuviera que tener conocida y dominada toda escena, todo lo que sucede a su alrededor o en el mundo entero.

Pero esto provoca una controversia, que expongo, y se hace necesario, qué cada uno de nosotros lo aclare y acepte lo que crea.

Tratamos a través de métodos científicos de clarificar fenómenos, de hacer observaciones rigurosas de comportamientos de la naturaleza, investigamos con proyectos tecnológicos cada vez más complejos y renovamos búsquedas y experimentaciones.

Ahora, a la hora de hablar de los Dioses, no sabemos cómo, ni porqué, nos aferramos a imágenes, estampas, íconos y templos religiosos. Escenas e historias de las que jamás participamos.

Y fundamentamos esto con la existencia de la fe y la esperanza.

Muchos, seguramente podrían estar aquí en este momento rezando porque acabe la tormenta, porque un rayo no caiga sobre el techo de la Kangumovil, por que no suba la marea y me lleve. Para mí es solo una tormenta. No rezo, disfruto del escenario. Dos fuerzas desconocidas en su magnitud y efectos que se encuentran en este momento: La Naturaleza y La esperanza.

Si hasta aquí me ha sido complejo explicar lo desconocido, les cuento como sigue esta noche.

A las tres de la madrugada, escucho voces de un grupo de personas, muy cercanas a mi Hotelito viajero. Ya no llovía y el cielo se había despejado mostraba tantas estrellas que no creo me alcance lo que me queda de vida para contarlas. Tengo el recuerdo de haber visto antes tres cielos nocturnos parecidos. 1986 Tilcara, 2002 Itaparica, 2006 en Pergamino. El horizonte también había cambiado y ya no se veía esa línea roja encendida.

Hablaban en un tono de asombro que me hizo salir para acercarme a ellos y descubrir de qué se trataba. Los cinco estaban sacando almejas de la playa y miraban el cielo con sus baldes en mano, señalando hacía un lugar en el que de la nada aparecía una luz y seguía una línea de continuidad de otras que emergían del altísimo cielo. Empezamos a contarlas, ya que cada diez segundos aparecía otra y otras. Contamos unas veinte, y se sumaron tres personas más para testificar. Busqué mi cámara para poder fotografiar, pero en una noche tan cerrada, es imposible registrar el cielo.

Para todos se trataba de OVNIS, un cada uno aportaba su conocimiento o su miedo. Todo debe haber durado cinco minutos. Mi sensación respecto de lo desconocido, aumentó. Pero además se agrega la inmensidad. Y la nula posibilidad de hacer algo o entenderlo de inmediato.

En síntesis, me duermo en un escenario para despertar en otro. Desconozco qué pasó en el medio. Si fue la Naturaleza o si fue algún Dios. Yo puedo testificar sobre los cambios, y aceptarlos como si me estuviera entreteniendo con una lectura de algún texto de Julio Verne.

No tardé en volver a dormirme, lo único que deseé fue no ser abducido, ya que quiero completar el viaje sea como sea.

Por la mañana, me acerqué al único Parador llamado Nehuen que hay en esa playa y pregunté sobre el fenómeno de avistaje en la noche. Me dijeron que es habitual y que mucha gente se instala aún en invierno, donde hace mucho frío, para tratar de ver alguno.

Algo pasa siempre, y no sabemos de qué se trata.

Temprano salí para el sur…

La seguimos…

Imagen propia.

(36) Dios griego de los sueños. Encargado de llevarle sueños a los emperadores y reyes. Pequeña tarea la de este Dios.

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