EL AMOR FUERA DEL CLOSET

EL AMOR FUERA DEL CLOSET

“No todas las inclinaciones terminan en caída, muchas veces nos llevan a los cielos”  elduendeérotico

Esa semana el trabajo se había vuelto un huracán cada día más desproporcionado y avasallante. En la Fiscalía se venía trabajando en tres casos importantes que se habían robado todo el tiempo de las últimas dos semanas. Entre pesquisas, reuniones, búsqueda de datos, certificaciones, detenciones y revisión de los procedimientos, no había quedado lugar para las charlas íntimas habituales entre los componentes de aquella oficina de la Justicia. Y encima la Fiscalía entraba en Turno. Y cuando se está de turno, siempre aparece un caso que te revuelve las tripas y te modifica hasta el sueño. Y en esa oficina eran siete los integrantes. ¿Se imaginan? Tres casos resonantes con crónicas periodísticas amarillas atacando por todos lados y sembrando odio. A uno de los detenidos hubo que dejarlo en libertad porque no había evidencia suficiente para mantenerlo detenido, pese la presión social que iba in crescendo. La propia fiscal con un problema familiar serio y dos del equipo viajando para exponer en un Congreso.  Todo un panorama propicio para estresarse.

Los cuatro que estaban al frente de la dependencia se reunieron en un bar cercano el jueves a la tardecita a tomarse una relajante cerveza. Los primeros minutos fueron para dejar en claro que los tenían en un arco con tanto trabajo, pero que había que ponerle el pecho a las balas, por así decirlo con esa metáfora doliente.  Luego de eso, uno de ellos propuso cambiar de tema de conversación. Y sobre la mesa se disparó una pregunta pícara del Secretario: ¿A qué no saben quien salió del closet? Al parecer es un tema muy de actualidad que provoca sorpresas masivas. El ayudante del Fiscal dijo sin darle importancia “a mi ya no me asombra nada”.  Pero la curiosidad de los integrantes del Cuerpo Letrado presentes necesitaba ser disuelta. Y casi juntos dijeron ¿Quién? Haciéndose el informado, el Secretario deslizó “el Juez Pesteche…al que al parecer le llenaron la cocina…de humo. ¡Para, para! –dijo el ayudante- Pesteche el bigotudo que encanó al Jefe de la Regional por las coimas? El mismo, dijo el Secretario. Los comentarios no subían de volumen porque había mucha gente alrededor, pero sí de picardías e ironías. El tema los fue llevando a otros y a otros temas hasta que dieron las 21 en el reloj y al otro día había que madrugar. Habían logrado distraerse por un rato.  Al saludarse en la vereda destacaron la valentía del Juez de confesar sus inclinaciones.

Esa misma noche quedaron en repartirse las tareas hasta que vuelvan los ausentes. Por la mañana bien temprano, rodeando el escritorio del Secretario se pusieron de acuerdo. Uno atendería al periodismo y se ocuparía de solicitar diligencias. Los tres restantes tomarían cada uno los tres casos importantes pendientes para seguir enfocados y acelerar decisiones.  Todo funcionó maravillosamente. La Fiscal, cada tanto se comunicaba para asesorar y definir cuestiones finas de los casos, sin dejar de atender su problema familiar. Los dos congresistas  que estaban en Córdoba, en cada break también se comunicaban para dar sus impresiones personales sobre las causas. Eso sí, en la oficina no dejaban de relacionar cualquier pavada con la salida del closet de Pesteche. Tanta era la imaginación -un tanto discriminadora- que flotaba en el ambiente, que cualquier objeto punzante era del juez. Cualquier protesta el voz alta obligaba a decir…”a vos te falta un Pesteche”. Y de esta forma transcurrió toda esa mañana que confundía neurosis con trabajo, nervios con gastadas y no dejar cabo suelto sin aferrarlo al pobre Juez. Uno de ellos mirando una foto de archivo con la imagen del mencionado Pesteche, dijo; “Es feo, pero el amor es más fuerte”. El día fue transcurriendo sin novedades. Trabajando en equipo las cosas iban saliendo, de a poco, pero saliendo. Lo peor estaba por pasar.

El viernes la Fiscalía empezó a estar de turno y desde ese momento, todos los casos temáticos relacionados con ella, caerían en el diezmado equipo. Todos sus integrantes se mueven a sus domicilios pero deben mantenerse comunicados de modo activo. O sea, hay que atender a los llamados. Te dicen que hay que ir, y hay que ir. Son las reglas del juego judicial.

A última hora por televisión parte de la población se enteraba de un caso de violencia extrema con ribetes escalofriantes. El Secretario llama al Ayudante y le comenta lo que está viendo. Éste le dice “pobre esa Fiscalía de turno, les cagaron el fin de semana”. Intercambiaron algunas palabras y se desearon un buen finde. Luego de colgar, el Secretario recibió una llamada más indeseable que el cáncer de su hijo. El Comisario de la 37 le informaba de un trágico suceso en la zona residencial de Gonnet y que debía presentarse de inmediato. Habían asesinado al Juez Pesteche y por tratarse de un menor como presunto autor del crimen, la causa cayó en sus manos. Al joven lo encontraron llorando al lado del cuerpo y solo se le escuchó decir entre lágrimas “perdóname, vos sabes que te amo solo a vos”.

Lo más desgraciado fue un detalle de época. Esa noche en que se juntaron en el bar y hablaron entre risas de la salida del closet del Juez, alguien grabó la conversación y fue entregada a los medios…

Tiempo después, se supo que el Dr. Pesteche creyó haber sido engañado por aquel joven, su pareja, con otro joven, y decidió quitarse la vida con un veneno letal. Dejó una carta para el Juez actuante donde explicó su decisión. En ella dejó una frase que aún hoy sobrevuela en Tribunales “El amor es más fuerte que la Justicia”.

elduendeoscar

Leído por la Locutora Marguy Ibarra en el programa n°5 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por http://ultra1079.com.ar/ el 12 de abril de 2017

 

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ANGUSTIAS DE DOMINGOS

ANGUSTIAS DE DOMINGOS

                                            “Ser salvado de uno mismo es un sueño, solo un fino deseo imposible” elduendeácido

El domingo suele ser un día ideal para relajarse y ocuparse de cosas de las que no podemos hacer durante la semana. Para muchos es un bienvenido día de descanso. Para otros, el momento perfecto para juntarse, para hacer visitas o para conversar sobre temas pendientes. No deben ser excluidos de esta referencia, aquellos que los domingos trabajan. Para incluirlos en lo que voy a decir, basta con pensar que tal vez “su” domingo sea un lunes o un jueves por ejemplo. Pobre de aquel que no tenga un día para descansar de sus obligaciones laborales. La modernidad capitalista no se cansa de fabricar modelos de distintos tipos de esclavitudes como esa. 

Imaginando entonces que todos tenemos un domingo. Y creyendo que lo podemos planear, cada uno tiene sus preferencias. Así las familias numerosas suelen juntarse a almorzar, los jóvenes se invitan a reunirse en algún lugar al aire libre, las señoras a tomarse un té con canasta o escoba, los abuelos solitarios a juagar a las bochas o al truco en los centros para jubilados, los amigos a comerse un asadito, y así, un listado inmenso de costumbres de uso del domingo.

Algunos filósofos, no todos piensan lo mismo, que desarrollan el concepto “angustia” suelen ejemplificar con qué el domingo al atardecer es el mejor momento para sentirla. Y pensando en una patria futbolera como la nuestra, cuando no hay fútbol un domingo, es como comer un pedazo de carne asada sin sal. Y si a esto le agregamos que no tenemos una pareja estable con la que tener sexo, la cosa se complica y la angustia crece a niveles proporcionales al de una nube negra. Entonces ese domingo llega a nuestras vidas, y somos capaces de cualquier cosa con tal de apagar, disimular o esconder la angustia. Somos capaces de  agarrar el control remoto y entramos a darle al zapping hasta detenernos en un partido jugado hace 20 años con jugadores que conocimos y que en la actualidad o son técnicos o no sabemos qué fue de su vida. O nos quedamos mirando un partido de la liga sueca o australiana con tal de ver fútbol. O empezamos a mirar una película ya empezada y el argumento es una pedorrada insoportable. O paramos el dedo en un canal de música donde pasan temas que escuchas en todos lados y que los medios tratan de meterte en la cabeza el ritmo o una frase que se te pega y no sabes ni de qué carajo se trata.  Pero te encontrás cantado esa porquería como su fuera un vicio, repetidamente y sin parar, incluso dos días después de escucharla.

Otra de las cosas que hacemos un domingo para matar la angustia, es hacer visitas o recibir una visita. Y puede pasarte que todo lo bueno que querías contar no podes hacerlo, porque tu invitado o tu anfitrión está deprimido o le anda dando vueltas a un problema como si fuera una víctima del universo. Y vos le prestas la oreja, el hombro, el apoyo, y alguna palabra de consuelo. Pero tu angustia sigue. Es como un punto negro que si no lo reventas a tiempo, se nota cada vez más. Y cuando estás solo, la angustia se hace sentir. Es como si te faltara algo. Como si todo lo que hiciste hasta acá en tu vida, no sirviera para nada.  Y hasta uno carece de inspiración y solo desea que pasen las horas. Hasta que llegué el bendito sueño, el que te hace cerrar los ojitos y te libere de ella. Pero ojo con sentirse ganador. La angustia puede volver en un sueño y dejarte tecleando impotente.

Hay una gran diferencia entre angustia y languidez. Tal vez ambas, nos indiquen ausencia de algo. Pero cuando se confunden y actúan juntas son peligrosísimas. Somos capaces de comernos una docena de facturas de corrido y sin distinguir dulce de leche de crema pastelera, ni de diferencias Bola de fraile con torta negra. Le entramos a dentelladas secas y calientes como diría Miguel  Hernández en la Elegía que canta Serrat. Y taponamos el estómago como si fuera una fosa común. Comer es también una práctica desmedida para enmascarar la angustia.

Hace muchos años que la descubrí tratando de treparse a mi cabeza y quedarse para siempre. Y de aceptarla como parte intermitente de mi vida, que a veces aparece y otras veces no, he encontrado la receta para pintarle la cara. Y de sentir que ya hice todo lo que quería hasta aquí les cuento algunas ideas para tratar de aliviar el peso de la angustia, por sobre todo los domingos a la tarde.

Primeramente tener sexo. No es una recomendación de ir hacia lo manual, eso puede generar más angustia en todo caso.  Pero si no se puede, entonces, mirarse un partidito. Pero si no se puede, ya sea porque el precio del cable es impagable o porque ese domingo no hay fecha oficial, vayamos a otra recomendación. Visitar a un amigo pila pila. Uno de esos que tiene el ánimo en el estante de arriba y siempre te convida para levantar la autoestima. Si tampoco es posible, entonces cocinar algo rico, de modo artesanal y haciendo algún experimento. Mientras eso sucede podes escuchar a tu banda preferida (evita las canciones de amor) Si no tenés ganas de invertir tu tiempo en eso y no tenés ganas de escuchar nada, entonces lee. Elegíte un libro que no sea de política, ni de economía, ya tenés angustia, no te deprimas!. Si no sabes qué libro encarar por tu estado de ánimo, no busques un libro de autoayuda.  Evita leer sobre religiones, filosofía o psicoanálisis. Y si no podes mantener la vista tres renglones seguidos, entonces, salí a caminar, y si está lloviendo y no te querés mojar, escribí lo que te pasa o hace dibujitos en un papel y con cualquier material. Y si no te sale nada, pero nada. Te recomiendo meditar bajo la ducha y bancártela. La angustia finalmente es como una medusa que te pica, primero un pinchazo y luego un ardor que crece y no se termina nunca…por sobre todo si querés lavar la picadura con agua dulce….

elduendeoscar

Texto prog 4, 5 de abril de 2017   “Al Ángulo izquerdo, donde duele”  http://ultra1079.com.ar/

 

 

 

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QUÉ JUGADOR!!!

QUÉ JUGADOR

“Debemos dejar que nos sorprenda lo posible” elduendeerótico

Nos juntamos todos los terceros sábados del mes a jugar al Poker, por chirolas, es más juntarse que ganar unos pesos, y siempre en la misma casa, la del Gordo. Es una especie de encuentro para escapar un poquito de la rutina y de paso hacer una falsa noche de solteros…jeje. Estábamos los seis de siempre, Juan, el Tincho, Migue, por supuesto el Gordo, el Flauta y yo. La última reunión fue hace como dos meses, porque justo cuando nos tocaba juntarnos el mes pasado, la mujer del Flauta le dio un ataque de celos y no lo dejó venir. Al parecer al loco lo venía tentando una compañera del laburo con mensajitos tenues y con unos cuantos me gusta y me encanta es su muro de Facebook. Y la Jermu se empezó a perseguir mal. Y lo mejor que se le ocurrió fue decirle, un día antes de nuestra cita “Si es cierto que me sos fiel, mañana quédate en casa”. Y nos cagó la noche. La suspendimos. Fue más injusto que un gol en contra faltando un minuto cuando vas empatando.  El Flauta es un pan de Dios, un tipo al que le confiaría mi mujer. Es tan honesto que no puede poner cara de Poker, y cuando está cargado de cartas, se da cuenta hasta el gato del Gordo, que es tuerto y la última vez que cazó algo  fue un calzoncillo que colgaba del tendedero.

Al rato de empezar a jugar y como tema de fondo y para tratar de hablar de algo, Migue manda una pregunta que nos dejó boquiabiertos. ¿Che, alguno de ustedes fue infiel alguna vez?

No empezamos a mirar sorprendidos como tratando de entender a qué venía la cosa. Ninguno se animaba a decir nada, ni a favor ni en contra. O sea, ni afirmando, ni negando. Creció el silencio mientras el Gordo repartía las cartas y le exigía a Juan que pusiera la luz.

El aire se había enrarecido. El Flauta soltó la primera frase “A mí con una mujer me alcanza”, el Gordo terminó de dar y se fue a buscar una cerveza. Juan dijo que ni siquiera lo había pensado, el resto hizo mutis por el foro.

Inmediatamente se metieron de lleno en ver que cartas le había tocado a cada uno y antes de empezar a apostar, Migue larga un comentario que nos desconcertó a todos: “Disculpen, quería saber si alguna vez fueron infieles, porque yo sí, y quería saber que habían sentido”.

De Migue, el más amigo es el Tincho y lo primero que dijo fue “Ah, vaguito el nene, nunca me contaste nada”. A mí, se me ocurrió pedir que terminara la mano y parar unos minutos para charlar del tema, ya que nos estábamos distrayendo y pintaba para escucharlo. La idea fue aceptada por unanimidad. Y al ratito mirábamos y escuchábamos atentamente al Migue que nos contaba su historia:

-Ustedes saben que me casé muy joven y que hace 20 años vivimos con mi mujer en la misma casa, dormimos en la misma cama y estamos casi siempre juntos, incluso en el trabajo. Y si tuviera que decir algo malo de mi mujer estaría mintiendo. Juro que nunca desee a otra mina que no sea a ella. Por supuesto que estar a dieta no quiere decir que no mires el menú. Pero yo siempre me sentí diez puntos y nunca se me ocurrió ni siquiera pensar en otra historia. Pero debo confesar que ese día me dejé llevar y hasta hoy no sé si estuvo bien o estuvo mal lo que hice. Se acuerdan del día de la tormenta? Esa del viento que volteó arboles, voló chapas y cortó cables? Bueno, yo tenía ganas de comer helado, y bajé a una heladería justo justo cuando empezó a llover. En el local había una señorita muy bella haciendo su pedido. Solo dos gustos; Cereza a la crema y vainilla. Exactamente los mismos gustos que yo iba a comprar. Y lo dije en voz alta “yo venía por los mismos”. Ella me miró y me preguntó: ¿“Enserio”? Jodeme. Si, le dije. Estaría todo el día comiendo esos gustos. Y con lluvia son más ricos, agregué sin saber qué decir. Ella, se quedó en el local mirando como llovía afuera, mientras lamía con unción su helado. Yo la miraba por el espejo, más curioso por la elección de los gustos que por otra cosa. Cuando termino de pagar, me doy vuelta con intenciones de salir y veo que llueve torrencialmente, y me quedé comiendo mi helado y charlando con esa joven desconocida de vaguedades.

Hasta acá escuchábamos su narración casi envidiándolo. Tanto que hasta el Flauta apagó la radio. Y continúo contando:

Terminamos los helados casi juntos. Y llovía menos. Le pregunté si vivía lejos y me dijo que cruzando el parque. Le propuse acercarla y en un minuto estábamos en el auto.  Cuando me dirigía a su casa empezó llover infinitamente y me pidió que estacionara, ella no tenía apuro en llegar. La ciudad oscureció. Me iluminó su mirada. Y empezamos a los besos. Me desprendió la camisa, me dasabrochó el cinto y no la podía parar con nada.  No sé. Me dejé llevar.

Te comieron Migue!, Te  co mie ron!, dijo el Tincho. Y agregó; sos un guacho, yo sé que vos sos fanático  del chocolate y la frutilla al agua….

¡Qué jugador!

Tardamos un rato en volver al paño, pero el recreo, estuvo buenísimo.

elduendeoscar

Leído por la Locutora nacional Marisa Waters en el Programa “Al ángulo izquierdo, donde duele” www.ultra1079.com el 22 de marzo de 2017

IMAGEN: http://fellomix.es.tl/fondos-de-corazones.htm

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EL TULA

EL TULA

“El pasado, esa valija llena de recuerdo que llevamos a todos nuestros viajes, no conoce de futuros” elduendeoscar

Lo que quiero contar seguramente les traerá a ustedes el mismo recuerdo, o uno mejor, ojalá.

Todos tenemos un pasado, perfectamente incorregible y muchas veces preferentemente intocable. Hechos, personas, anécdotas, afectos, obligaciones, realidades y otros menesteres se entrecruzan a la hora de seleccionar qué contar de nuestro pasado. Y además le ponemos otro filtro, ya que quien cuenta su pasado en primera persona no es el mismo que el personaje de esa historia. O sea, vamos viviendo nuestras vidas siempre cambiando. Somos sujetos de cambios que nos hacen distintos y diferentes cada vez. Y cuando viajamos, suponiendo que todos tenemos una máquina del tiempo interna alojada entre los lóbulos cerebrales, lo hacemos a nuestro gusto, a nuestro antojo.  Y viajamos hasta ese lugar del pasado que tiene unas dimensiones desproporcionadas, olores desaparecidos y colores parduzcos, como sepias. Somos capaces de ver personas que no están en nuestro presente, visitar lugares derrumbados por el progreso, recuperar miradas, caricias, palabras o frases que fueron ejemplo, recrear momentos y otras infinitas alegrías o tragedias según ese día tengamos ganas.

El boleto del viaje a mi pasado lo saqué cuando el otro día me pregunté ¿quién había sido mi ídolo futbolístico? Y enseguida me salieron dos figuritas a flote, una de mi primera infancia, de cuando tenía 10 años y la otra de mi primera pubertad, ya cercano a los trece.  No voy a hablar en este texto de mi primer ídolo, porque fue, sin dudas la estrella brillante de muchos por entonces. Lo dejo para otro texto. Solo voy a decir de quien se trata…Angel Clemente Rojas, “Rojitas. De quien llevo aún hoy, una foto suya en mi billetera, junto con la de mis hijos.

Hoy quiero rescatar de mi viaje al pasado al Tula. Seguramente es solamente mi ídolo. Y eso lo hace muy especial para mí y puedo contarles porqué.

Lo conocí en el parque San Martín allá lejos, al inicio de los ’70. En ese espacio verde tan gigante donde se elevaba un inmenso tanque de agua que se distribuía por la ciudad. Allí fue donde nos encontramos decenas de veces. En esos picones o picados de fútbol que se organizan con los pibes del barrio y con lo que se van acercando, porque siempre te falta uno. No faltó la vez que por llegar tarde me quedé esperando a que se cansara alguno o se tuviera que ir para entrar porque los equipos tenían 8, 12 o 16 de cada lado. Y desde adentro de la cancha, el dueño de la pelota o el mandamás decía “que no entre que estamos parejos”. Muchas veces te preguntaban ¿De qué jugás? Y luego de explicarte quienes pateaban para allá te sumabas al equipo.

Y la primera vez que lo vi al Tula, me deslumbró. Y desde ese día cada vez que jugábamos al “Pan y Queso”, esa caminata que se empieza a cuatro metros de distancia enfrentado de otro que hace lo mismo que vos poniendo un pie adelante del otro al ritmo de una vez cada uno hasta que le pisas el pie y ganas o perdés.  Si yo ganaba, lo elegía primero, aunque el otro equipo se llevará al Mau, el mejor arquero de todos en ese parque. Tenerlo al Tula en mi equipo y encima ser su amigo, era garantía de por lo menos dos pases gol que te dejaban solito frente al arquero o frente al arco. El Tula era lo que para muchos es un “Calesitero”, tipo que una vez que tiene la pelota, da vueltas y vueltas pisándola y no se la podés sacar. Pero el Tula era un poco más atrevido, te tiraba caños. Y cuando se cansaba, te pasaba la pelota. Los únicos partidos en los que el Tula no servía era en los partidos donde ibas perdiendo y faltaba poco para que se termine. Pero él, se divertía igual. Nunca lo vi enojado por perder. Yo también lo he puteado, porque la verdad es que perder me gusta poco. Pero era muy divertido ver como lo rodeaban entre dos o tres y no podían sacarle la pelota de debajo de la suela. Parecían hormigas peleando con un escarabajo. Usaba todo para proteger el balón, los brazos, las piernas, el culo…

Yo creo que mi idolatría se debe a que se divertía aún perdiendo. Además, eso se fijó de un modo inamovible luego de varias charlas a solas.

Tendría uno o dos años más que yo y jugaba siempre con los jeans puestos, nunca lo vi en pantalones cortos. Morocho de pelo cortito, flaco pero no tanto y con unos ojos negros como si los tuviera remarcados en todo el borde con una fibra negra. Me sale decir tipo árabe.  Tuve la suerte de encontrarlo cuando grande y confesarle mi admiración.

Veo en ese momento de mi pasado a otros y me prometo fehacientemente no tocarlos, no borrar sus imágenes aunque ellos y yo hemos cambiado tanto.

Hoy quiero agradecer al Tula, simplemente por estar entre las cosas lindas de mi pasado. Y a la máquina del tiempo, que paró, esta vez,  en la estación correcta.

elduendeoscar

Leído en el Programa “Al ángulo izquierdo, donde duele” www.ultra1079.com el 22 de marzo de 2017

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CAMBIO DE PLANES

CAMBIO DE PLANES

“No es posible predecir a la libido, pero es interesante dejar que nos despierte deseos” elduendeerótico

En una red social se publico un anuncio clasificado que ofrecía un auto con problemas eléctricos, y Julio un electricista calificado -al menos en temas sobre electricidad de obras, casas y comercios- le pareció una oportunidad única para invertir sus ahorros.  Si bien andaba detrás de otros proyectos, este era también un poco de curiosidad, ya que quien hizo ese posteo, era una joven mujer que se mostraba en su perfil con una camiseta de fútbol puesta. Esa vestimenta era la de su equipo favorito. Y ni lerdo ni perezoso, envió su primer mensaje preguntando lo básico: ¿Cuánto pedís? Y ¿De dónde sos? Solo deseaba que no se haya producido la venta, ya que eso cortaría las aspiraciones de acercamiento. El mismo día tuvo respuestas. Y fueron positivas. Ella era del barrio Cementerio y el monto, lo que se dice “charlable”. Buenísimo, respondió, como pibe al que le ofrecen un chupetín bolita y se animó a repreguntar ¿Dónde puedo verlo? Y yendo rapidito al grano le dejó en el muro privado su número de teléfono. Esa tarde la tenía complicada por varias cuestiones, trabajo atrasado, unos traslados familiares al que se había comprometido y un partido de ping pong pendiente por una cerveza con un amigo. Cada vez que recibía un mensaje, casi corría hasta el celular para ver de qué se trataba, deseando, claro, que fuera ella diciendo el cuándo. Llegando a la tardecita y habiendo cumplido con lo laboral y lo familiar, se metió en el baño a darse una reparadora ducha sin dejar de pensar en el último compromiso pendiente… y en ella, que no había escrito nada. Tipo ocho de la noche le envía un mensaje al amigo diciendo “Tuve un día terrible, me voy a desquitar con vos, poné la cerveza en el frízer que en diez minutos te caigo y te rompo el cu…”. Ya estaba manejando para ir, cuando recibe ese tan preciado mensaje: “Hola, soy Eli, la dueña del fitito, si podés ahora y si no mañana, te espero en… ”. Velozmente Julio se pegó un volantazo para cambiar de rumbo con una maniobra parecida a las de “Rápido y Furioso” y los vecinos que lo vieron le mandaron más insultos que al Ministro de Economía. Mientras conducía hacía la cita recién concedida alcanzó peligrosamente a mandar un mensaje diciendo “casualmente ando cerca, voy ahora”. Era ya de noche. Cualquiera en un sano juicio sabe que todos los autos de noche son pardos. Pero Julio iba por más.

Tres minutos tardó en llegar. Tendría que haber sido bombero. En la esquina no había nadie. Solo poca luz. En ningún momento sospecho de nada raro. ¡Lo que hace la necesidad, diría mi abuela! Esperó un minuto y escribió otro mensaje. Se bajó de su auto para tener un panorama visual más amplio.  De una casa muy oscura salieron dos tipos, uno tan alto y tan ancho que para encuadrarlo en una foto tenías que ponerte a 20 metros. El otro de su tamaño. Ambos vinieron hacia Julio. Ahí sí que se le aflojaron hasta las intenciones. Sintió que estaba solo en un desierto frente a dos beduinos violadores. Lo primero que le preguntaron fue “¿Vos sos el interesado por el auto?”. Si, respondió, pero no traje guita-pensando que había caído en una trampa y lo iban a afanar-. Lo llevaron hasta una cochera donde había luz. El auto estaba bajo un potente farol. Y le dijeron “Anda mirando el coche que Eli ya viene para acá”. Recién en ese momento se pudo relajar. Sin dejar de desconfiar todavía, se puso a revisar el vehículo. A los cinco minutos llegó ella. Quedó más impactado que cuando miró su perfil en la red social. Pero no se animó a darle un beso para saludarla, ya que los dos tipos estaban ahí y lo miraban sin disimular. Le estiró la mano, pero ella se acercó y si le dio un beso en la mejilla. Él se quedó tieso, parecía una estatua nueva con la mirada brillosa. Ella, se dio vuelta y les dijo a sus recepcionistas “Todo bien, vayan chicos, yo me ocupo” y los flacos se fueron sin chistar. Se quedaron solos. Julio todavía estaba recuperando el aire y lo primero que dijo fue “Está bueno tener guardaespaldas”. Ella acotó que eran sus primos y que siempre están cerca para ayudarla. Son unos genios, agregó además.

Empezaron charlando sobre el auto. Al que no solo tenía problemas eléctricos sino de motor. Julio hizo como que lo revisaba de punta a punta pero ya había desistido de comprarlo. Era comprarse un problema. Pero al parecer a algunos hombres les gusta el desafío de saber qué onda. ¿Qué hace una tipa sola con un tipo solo a las nueve de la noche mirando un auto destruido? Una pelotita con los colores del equipo de fútbol de ambos colgaba junto a un rosario fosforescente del espejo retrovisor del fitito. Y allí se inició una nueva conversación, que terminó en una tarde de mates, en una tardecita de cerveza y en una noche de cinco estrellas.

Al volver a su casa, encontró en su celular tres mensajes de su amigo que lo esperaba para jugar al ping pong. No eran piropos y daba por perdida la apuesta. Y contestó “Disculpa mi ausencia, pago la cerveza con gusto y te cuento…”

elduendeoscar

 

MARZO 22 de 2017 PARA EL PROGRAMA DE RADIO “Al ángulo izquierdo, donde duele” http://www.ultra107.9.com

Leído al aire por Locutora Nacional Marguy Ibarra

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TRAPOS AL SOL

TRAPOS AL SOL

“Lo que amamos es un paraíso terrenal que no queremos perder” elduendeerótico

Sábado diez de la mañana un sol que no tiene desperdicio, subo a la terraza con la malla puesta debajo de la ropa y dos boludeces para colgar en el cordel mientras tomo un poco de sol. Tranqui, siempre lo hago. Pero sucedió algo inesperado. Y baje corriendo desesperada. Despierto a Agus, mi compañera de piso, en medio de una crisis de nervios. Apenas abrió los ojos, pobre, empecé a contarle lo que me sucedió. Me dijo, para nena, para. Dejame lavarme la cara por lo menos. Ponete la pava me gritó desde el baño!

Enfurecida, mientras ella desayunaba su café “antiresaca” con unas tostadas de ayer, le conté lo que pasó.

Te lo juro Agus, fuimos con tu perra Flora como todos los días temprano a la vereda, hizo un pis, una caca, la junté en la bolsita y subí de nuevo. Saque del lavarropas tres pilchas, tres, entendes? Y me fui para la terraza. Las colgué al sol, que está divino. Tiré la loneta, me saque la remera y el short y me puse a tomar sol diez minutos. Diez minutos!!! Viste que me pongo la alarma para no pasarme porque no me gusta usar protector. Bueno. Me visto y me voy hasta la cuerda a buscar la ropa y me faltaba la camiseta. La camiseta!!! Primero pensé que vos me habías hecho una joda. Te juro que no ví a nadie y ni siquiera hay viento. Me la afanaron. Me afanaron la camiseta de Gimnasia boluda. Me quiero morirrr. Espero no ver a nadie con mi camiseta puesta porque le rompo la cabeza. Me querés decir que me pongo mañana para ir a la cancha?

Agus me miraba sin poder reaccionar, mientras tragaba un pedazo de tostada mal masticada, no sé si porque todavía está dormida o porque ella es capaz de asesinar si le tocan su camiseta. Solo se le ocurrió un insulto.

Me abrazo como se abraza al osito de peluche que tus viejos van a regalar porque ya creciste. Si vivo con ella es por algo. Sentimos o podemos sentir lo mismo. Al rato me pregunta ¿che, tu ex, te devolvió las llaves? Digo no sea cosa que el tarado se haya animado…Descártalo, ese salame no puede tener un plan, menos un plan perfecto!

Estábamos comiendo unos fideos como a las tres de la tarde, típico de sábado en que salimos y volvemos a las mil quinientas, cuando nos golpean la puerta. Ninguna esperaba a nadie y menos en la puerta. Tenemos portero. Nos sorprendimos, nos asustamos un poco y encaramos a ver de qué se trataba. Miramos por la mirilla y nada. Qué hacemos le pregunte a Agus que no separaba la oreja de la puerta. Yo no abro me dijo, por las dudas. Esperamos detrás de la puerta como si supiéramos de del otro lado estaba el cuco. No volvieron a golpear. Pasaron como diez minutos. Agus con la cuchilla en la mano como si fuera a matar a Drácula y yo con el palito de amasar como si estuviera esperando a un esposo que llega tarde abrimos. En el suelo estaba la camiseta bien doblada y encima una carta. Miré hacia los dos lados del pasillo y nadie. Abrace mi camiseta como se abraza un borracho a un poste para no caerse.

Nos pusimos a leer la carta que decía:

Me siento mal, sé que lo que hice no estuvo bien, ni fue gracioso, pero antes de juzgarme como un tipo jodido y mal bromista, tendrían que haber visto mi estado de ebriedad cuando subí a la terraza. Ustedes son gansas?. Cómo van colgar la camiseta y dejarla al sol sin vigilar que suba cualquiera como yo y se las afane. Se las devuelvo porque a mi me hubiera jodido que me pasara lo mismo, pero yo no dejaría mi camiseta así…

Antes de seguir leyendo Agus se empezó a reír. Y le dije “de que te reis boluda”? Sin dejar de reírse acotó “Del pedo que tendría el chabón que ni te vio tirada casi en bolas tomando sol y si vio la camiseta colgada. Es un gil”.

La camiseta es un trapo entendes?, no pueden abandonarlo como un repasador…-continua la carta-. Y les aclaro. Supe inmediatamente que se trataba de alguna de ustedes. Y lo primero que hice ni bien me desperté fue escribir esto y dejarles la camiseta en la puerta sin siquiera esperar a que me lo agradezcan…

Para! para!, me dijo Agus…”el tipo se afana una camiseta y la devuelve cuando se le antoja y encima quiere que se le agradezca”? No te digo, es un boludazo. Nos está cagando a pedos a las dos! Es un sacado! Tenés idea de quién puede ser, me preguntó. Yo seguí leyendo mientras ella me hacía el comentario. No sé le dije, pero al final de la carta dejó el whatsap y si queremos la seguimos por ahí.

Dame el número que yo le escribo, dijo Agus media envenenada. Y se fue a la pieza a liberar a Flora, que se quedó encerrada con ganas de mear y no queremos que siga raspando la puerta con las uñitas para avisarnos. Al rato vuelve con cara de vaga y le pregunto qué onda. Nada boluda -me dice- el flaco es un dulce, es uno de los hermanos, los que viven en el 4° g.  Ponete linda que en un rato caen con un par de birras. Para, le digo. Son pinchas esos tipos. Si me dijo Agus, pero los traemos acá, a nuestra cancha. Y la desvergonzada, se metió en el baño a ducharse.

MARZO 15 de 2017 PARA EL PROGRAMA DE RADIO “Al ángulo izquierdo, donde duele” http://www.ultra107.9.com

Leído al aire por Locutora Nacional Marguy Ibarra

Imagen http://www.milideas.net/10-ideas-para-decorar-con-pinzas-de-la-ropa

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DISYUNTIVA

DISYUNTIVA

“Para los que creen en la suerte, ésta propone tres caminos, uno al cielo, otro al abismo y un tercero de indiferencia” elduendeácido

Estaba esperando el bondi que me lleva desde casa hasta el Bosque. Termo en bolso con yerbita orgánica para unos buenos mates frente al Lago. Tal vez me encuentre con mi amiga “La Turca” y hablemos de la murga donde baila. Que tipa copada! Ojalá venga así le cuento que anoche conocí un flaco que me dejo temblando y de paso me da algún consejito para no perderme la oportunidad porque la verdad, es que anoche me hubiera lanzado de una y el descontrol no me ha dado muy buenos resultados.

Alguien me había contado que un domingo a las dos de la tarde el micro pasa menos seguido que la suerte. Ya hace cuarenta minutos que espero. Decí que el clima ayuda y que no estoy apurada que si no arranco a caminar despacito. La cagada de eso es que te moves cincuenta metros de la parada y aparece y después tener que correr 150 metros para ver si lo alcanzas, y si no lo haces, te querés matar. Mejor, espero.

Al toque se me acerca un flaco, lindo, buen lomo, pero tenía la camiseta puesta del equipo rival de toda mi familia, y del mío, por supuesto. Me dije, menos mal que es hincha de Gimnasia, mejor sigo pensando en el flaquito de anoche que me dejo como una estrella, titilando. Claro que eso me duró medio minuto. El tripero se me acercó y me pregunto por cuánto hacía que esperaba. Y dato va, dato viene, nos pusimos a charlar. Lo que más me impacto eran dos cosas. Primero que me hablaba con respeto, y eso es esencial. Segundo que tenía un perfume el guacho que me aflojaba las rodillas. Y ya estábamos entrando en confianza, hasta le dije, mirá que yo soy pincha. Estaba en la peor de las disyuntivas, este flaco o el otro? Carajo!. Hace siete meses que no tengo una historia y en menos de 12 horas se me aparecen dos candidatos. Cómo me gustaría estar hablando con La Turca para que me ayude.

Subimos al bondi juntos. Y yo pensé que se quedaba con otros dos flacos que venían viajando, que también tenían la camiseta puesta y lo habían saludado, pero no, el tipo se me puso al lado y siguió hablando conmigo como si nos conociéramos de toda la vida. Me relaje. Deje que fluya como dice mi maestra de Yoga y cambiábamos palabras y miradas.

Qué maldito es el tiempo!. O qué tirano!. No digo nada nuevo. Albert Einstein decía “Cuando un hombre se sienta con una chica bonita durante una hora, parece que fuese un minuto. Pero déjalo que se siente en una estufa caliente durante un minuto y le parecerá más de una hora. Eso es relatividad.”

Esperamos casi 50 minutos el colectivo y llego a destino en 15. El último minuto lo usamos para pasarnos el número del celular y me bajé primera. Al saludarlo, sin querer, lo juro, le bese la comisura izquierda de los labios.

Volví a mirar el bondi irse como si fuera una caja de bombones, y por la ventana trasera pude ver…que me tiraba un beso.

Al rato de no encontrarme con mi amiga, me tome unos mates sola pensando. Qué carajo hago? Mientras tanto escucho que El Bosque vibra mientras miles de personas gritan un gol. Qué bueno, me dije, si gana Gimnasia y lo veo esta semana, va a estar con buena energía.

La Turca no me contesta los mensajes, tal vez, se quedó sin crédito. Me vuelvo a casa tranqui, antes que termine el partido y la indiada salga de la cancha.

Me río. Me imagino llevando un novio del Lobo a casa….la cara de mi viejo!!! jajaja

 

MARZO 15 de 2017 PARA EL PROGRAMA DE RADIO “Al ángulo izquierdo, donde duele” http://www.ultra107.9.com

Leído al aire por la Locutora nacional Marisa Waters

Imagen Vivencias y ocurrencias de una coccinellidae – blogger

elduendeoscar

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