Día mágico…

Día mágico…

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¡Aguanten los Negros!

¡Aguanten los Negros!

En 1976 hice un curso de Dibujo en el que se desarrollaban obras con diversos materiales. Una profesora, rubia y aristócrata (omito nombre y apellido por cuestiones éticas), nos propuso hacer un collage con papeles recortados a mano de revistas. Mi obra fue la que ven por encima de las dos personas que posan. Representa al rostro de un negro.     Cuando le mostré que imagen había elegido para hacerla, me dijo despectivamente “¿Justo un negro elegiste?”. A lo que le respondí “Estuve buscando una rubia para mi collage, pero no encontré ninguna inteligente…”.                                                                                           Anoche visitaron mi casa gente de Angola y Francisco me acompaña en la foto, luego de contarle mi anécdota. ¡¡¡Aguanten los negros!!!

elduendeoscar

14 de abril de 2017 en “La Casa de Oscar” en pleno Taller de Kizomba junto a Francisco.
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EL ABURRIDO VÍCTOR

El aburrido Víctor

“Llegará el día en que el capitalismo venda sonrisas impresas en 3D para pegarse sobre la boca” elduendevenenoso

Su inteligencia era insuperable por cualquiera de todos los integrantes de su familia. No solo de su núcleo familiar, si no, de todas las generaciones de personas con su propia sangre. Es más, podría decirse que superaba con holgura a todos los de su clase y a los alumnos de los grados ascendentes, durante todo el ciclo escolar transcurrido. Estoy hablando de Víctor, un niño que nació sabio y que no puede encontrarle solución a un solo problema existencial: el aburrimiento.

Veía aburrido como los niños de su escuela, sus compañeros de aula, jugaban alegremente en los recreos y se aburría terriblemente con las lecciones insípidas de las maestras. Muchas veces llegaba al hartazgo con las conversaciones entabladas con sus limitados padres, quienes decidieron acudir a algún especialista para que los ayude. Les asombraba ver a un niño que luego de almorzar se encerrara en la biblioteca y se la pasara leyendo toda la tarde en silencio, sin televisión, sin celular y sin computadora. Esos padres llegaron a pensar que estaban gestando a un extraño monstruo.

Víctor era absolutamente respetuoso. Incluso a sus diez años percibió que a los que no estaban a su altura intelectual, debía tratarlos con cuidado de no ofender. En la etapa más cínica que tiene la niñez, Víctor, dominaba sus emociones mejor que cualquier adulto. Había descubierto que el odio no podía dejarlo en un lugar mejor que si usaba inteligentemente la tolerancia. Dicen que el amor vence al odio.

Frente a un psicólogo, Víctor se mostraba tal cual era y en cada explicación que daba sobre la realidad de su entorno el especialista no encontraba escollo para actuar. Víctor tenía una convicción tan poderosa sobre sus opiniones que solo un muy buen argumento en contra, podía retrotraerlo. Pero era imposible. Su discurso empezaba igualmente a molestar cuando le explicaba a la directora de su escuela que no quería ascender en grados simplemente por ser más inteligente. Eso es meritocracia respondía y “… yo quiero crecer junto a los de mi generación”, justificaba.  Tampoco le interesaba formar parte de un grupo de reflexión con adultos ni de integrar un equipo de investigadores. Le parecía un privilegio que no le traería buenas perspectivas, ya que veía en los adultos, posiciones muy firmes y sin soporte argumental.  Víctor quería entender qué festejaban las personas. Ese era su tópico, su preocupación más elevada. Era un niño capaz de deslumbrar con sus teorías, pero jamás sonreía. Y sin tapujos y esperando desmentidas, daba la siguiente explicación:

No entiendo qué se festeja y me parecen absolutamente contradictorias las respuestas que me dan los adultos… El proceso de vivir empieza en el nacer y se sabe que no existe la eternidad humana, que todos somos mortales. Se festeja el haber nacido como algo milagroso y no se festeja el haber vivido. Miren nomás los velorios. Gente entristeciéndose por lo que ya sabían que iba a pasar. El ser humano festeja cumplir años o sea ir envejeciendo, algo que imparablemente lo va degradando. Contradictoriamente a la idea de festejar el hoy, el ahora, se festeja la acumulación de la edad. Los casamientos se festejan. Que dos personas se hayan encontrado y cumplan con todos los requisitos sociales necesarios para hacerlo, se festeja. ¿Qué se festeja? A veces tan ampulosamente, ¿La burocracia? Cuando ese matrimonio decide separarse no se festeja y tal vez ambas personas hayan tomado la decisión más perfecta de todas a sus problemas de pareja. Eso no se festeja.

Se festeja que a un niño traumatizado por la pérdida, se le caiga un diente con un cuentito en el que un ratón pagará por esa pieza, y se festeja en Navidad que un tipo desconocido entre a tu casa a dejar regalos mientras vos dormís. Se festeja que tres tipos lleguen hasta tu casa en camello luego de un largo camino desde oriente medio y dejen sobre los zapatos regalos exigidos a cambio del buen comportamiento. ¿Nadie se pregunta de dónde salen tantos regalos? ¿Y gratis?

Se festeja el aniversario de todo, de los negocios, de las parejas, de las muertes, de los viajes. De todas cosas que ya pasaron y que solo forman el imaginario del pasado y qué esas cosas y emociones no van a volver a pasar.  No se festeja despertarse y si se festeja un aumento de sueldo, que trae más compromiso horarios y responsabilidad laboral.

Los adultos se emborrachan si pueden en cualquier festejo, sea en un bautismo, sea en un cumpleaños, en un homenaje. No les importa perder la cabeza y lo más trascendente de esos festejos es emborracharse. Mostrarse ridículo al hablar y al realizar cualquier acción. ¿Qué se festeja? ¿Alcoholizarse? ¿La barra libre, el tequilazo, la cerveza tirada sin límite? Hay gente que festeja drogarse porque no puede festejar en todo caso,  un mundo en paz y armonía.

Hay gente se junta para festejar disparates, al tomate, al alcaucil, al ternero que matan, hasta se inventó la Fiesta del Salame Quintero. Me parece demasiado, pero finalmente y lo que más me cuesta entender -prosiguió Víctor y para terminar-,…es que hay gente que festeja tener odio y es capaz de pelearse con sus amigos del alma, con sus parientes, con sus vecinos simplemente por una posición política.

No puedo estar feliz si veo que dos elefantes buscan juntos el agua para salvar la manada y dos humanos pujan por un poco de poder para aventajar al otro.

elduendeoscar

Escrito para ser leído en el programa 16 de “Al ángulo izquierdo, donde duele”  bajo la consigna “El festejo” por http://ultra1079.com.ar/  el 5-7-2017

Imagen: Batpedia (modificada)

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EL MISMO PENSAMIENTO

EL MISMO PENSAMIENTO

 “Haber vivido una vida distinta no nos impide pensar lo mismo sobre algunas cuestiones personales” elduendeácido

 Antes de dar una vuelta entera caminando lentamente por alrededor del parque todos los días a la misma hora, se lo ve pasar a Don Hipólito rumbo a la iglesia de su barrio. A las 17 hs va a orar y luego hace la caminata que termina en su casa a eso de las 20 hs. Esa es su rutina de lunes a sábados, ya que los domingos juega a las bochas en otro parque de la misma ciudad.

Dicen sus vecinos que no le interesa conversar con nadie, que eligió la soledad una vez que enviudó hace como cuatro años. En su etapa activa de su vida laboral, fue maestro mayor de obra y su casa la hizo entera, desde las bases hasta los techos, desde las paredes hasta los pisos.

Su matrimonio duró exactamente 43 años y por más que lo intentaron, no tuvieron hijos. Su mujer tuvo una larga agonía por una enfermedad de las que no se curan, y que a uno lo va desmejorando de a poco. A pesar de no llegar a los 65 años y tener un buen aspecto físico, este hombre decidió quedarse solo para siempre. Sus pocos amigos de los domingos, se cansan de invitarlo siempre a alguna peña, a alguna milonga o algún asadito donde encontrarse con otra gente, tal vez, hasta con una nueva compañera. Pero el siempre se niega. Y sus días pasan así, según como ha elegido que pasen. En el barrio lo tienen como a una persona de buen humor pero de poca charla.

Muy distinta es la vida de Don Capristo, vecino del mismo barrio. Tiene la misma edad, pero se casó cinco veces. Enviudó cuatro y con la última mantiene una relación cercana que podría tipificarse como de “cama a fuera”.  Con todas sus mujeres ha tenido hijos y si no tuvo más es porque la naturaleza se lo impidió. La naturaleza de ellas, de sus mujeres, ya que este hombre tiene hijos que van de los 48 años al último que tiene apenas  dos años. Suele errarle al nombrarlos, pero a todos los quiere por igual. Dejó de ir a la iglesia cuando le dijeron que no podían casarlo con su actual pareja, cuando todavía estaba viva su anteúltima esposa. Capristo fue comerciante iniciado en la venta de artículos varios a los pasajeros de los viejos trenes y colectivos. Luego fue feriante, vendedor callejero y llegó a tener un pequeño supermercado. Según sus palabras este es un país que le enseño a ser ingenioso y haber aprendido cuándo comprar, cuándo vender, qué y cuanto comprar y qué precio o valor tienen las cosas. Gracias a los contactos y a su amplia experiencia, hoy vive del modo comercial llamado pasamano. Compra y vende por teléfono. Se queda con una comisión pequeña pero con eso, seguramente llegará mejor que con su próxima jubilación al final de sus días. A ninguno de sus hijos le faltó el techo y el plato de comida. Y a ninguna de sus mujeres el sexo. Las mujeres que son patronas o empleadas de los comercios de la zona ya lo conocen y si hubiera que destacar una opinión generalizada de este hombre en la voz de todas ellas, podría decirse que Don Capristo es un “Lancero” que siempre deja picando algún piropo con la excusa de que “por las dudas hay tener una velita encendida”.

Don Hipólito y Don Capristo se conocen y se saludan cuando se cruzan. Son como dos paisanos en un pueblo chico. Buenos días, buenos días. Lindo día, parece que se viene la lluvia o ¡Mamita qué frio! Pero no mucho más. Son vecinos no próximos, pero vecinos y nunca tuvieron una conversación algo profunda. En lo que más se parecen es que a ninguno le importa la vida que lleva el otro. Y hasta podría decirse que ninguno de ellos sabe qué vida ha llevado el otro.

Una tarde se encontraron en la panadería. A Don Hipólito le gustaban los bizcochitos con grasa que se hacían allí y a Don Capristo le gustaba la morocha que atendía, pero como excusa, compraba el pan nuestro de cada día. Ese encuentro dejó algunas frases que hablaba de sus vidas diferentes, pero que nadie fue capaz de refutar.

-¡El pan más rico de la cuadra se hace en esta panadería!¿No es cierto vecino?  Dijo Capristo en voz alta, tratando de sacarle una palabra…

-Si bien el pan no es malo… ¡Yo vengo por los bizcochitos! Dijo Hipólito.

-Lo envidio sanamente, le respondió Don Capristo, yo tengo que cuidarme por el colesterol.

-Le confieso que es mi único vicio, agregó Hipólito y aclaró, por sobre todo luego de enviudar.

-Que hombre humilde que había resultado, continuó Capristo y acercándose con voz baja le dijo “Si yo le cuento mis vicios lo dejo con la boca tan abierta que no se come ni los bizcochitos”.

-No hace falta amigo. Para mí los vicios son como un pañuelo lleno de moco y prefiero no resfriarme. Afirmó Don Hipólito.

-De algo hay que morirse Don, no vamos a quedar ni en el recuerdo. Respondió Capristo.

-Yo prefiero una vejez tranquila donde nadie me moleste. Espero no ofenderlo. Replicó Don Hipólito.

-Lo entiendo. Por cómo he sido, yo jamás tendré tranquilidad, pero le digo, que estar entretenido es ser feliz. Sentenció Don Capristo.

-¡¡Cada uno encuentra su corneta y la toca como quiere!! Aseveró Don Hipólito, mientras pagaba por sus bizcochitos. Y se fue dejando en el aire un silencio que se llenó de preguntas.

Mientras caminaba a paso lento, Don Hipólito con sus bizcochitos en la mano, pensó exactamente lo mismo que Don Capristo, que se quedó mirando cómo se alejaba: ¡Pobre hombre!

 elduendeoscar

Relato escrito para ser leído en el programa 15 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” el 28 de junio de 2017 por la http://ultra1079.com.ar/

Imagen: https://www.etsy.com/es/market/antiguo_perro_pintura

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HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (2)

PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (2)

Estas historias son anónimas y en algunos casos populares.  No fueron escritas por el propietario del blog. Han sido adaptadas a un formato de texto radial para un programa llamado “Al ángulo izquierdo, donde duele” en el que se leen, semana a semana relatos de amor y fútbol. Temas pasionales si los hay. La selección tiene que ver con cada temática semanal abordada dentro del programa, así como la música que se escucha dentro de ese espacio radial. Los textos que figuran en esta segunda entrega se adhieren a la consigna “La Calentura”,  junto a otro texto de otro formato más extenso y con un lenguaje subliminal.

Huevos nuevos

El dueño de un gallinero que producía huevos para vender en el mercado, notó que la producción de sus gallinas había mermado. Decide agregar un par de gallos jóvenes para aumentar el plantel de machos, ya que solo contaba con un gallo viejo que mantenía empollando a todas sus aves.                                                                                                    Supuso que esa medida sería una solución, por lo que compró un joven y fuerte gallo en una veterinaria del pueblo. Pero inmediatamente lo encontró en una situación rara y decidió matarlo. Cambió de tienda de animales y trajo otro del pueblo vecino, con el mismo resultado. Viajó hasta la capital de la provincia para traerse otro y lo soltó en el gallinero para observarlo. Volvió a su rancho sin dejar de estar atento.                         Cuando el gallo viejo vio que el joven nuevo está paseándose por el gallinero, comienza a preocuparse nuevamente.                                                                                                                      – Otra vez están tratando sustituirme, -piensa el viejo- debo hacer algo.                                Se acerca al  nuevo gallo y le dice:                                                                                                       – Veo que has llegado recién. Viste que lindas gallinitas tengo. Crees que eres el más fuerte de la zona, ¿ah? Bueno, aún no me siento preparado para que me pasen a degüello. Por lo que no voy a hacerte fácil las cosas. Para demostrarte que soy más gallo que tú, te reto a una carrera alrededor del interior del gallinero. Daremos diez vueltas, y el que gane tendrá a todas las gallinas, solo para él. ¿Aceptas cagón?                                                                         El gallo nuevo, no se asustó y se sientió más fuerte que el viejo. Y dobló la apuesta:               – Perfecto, acepto tu desafío. ¡Ya me veo esta noche pisando a todas esas nenas con plumas! ¡Las voy a hacer cacarear como nunca! Para que veas que soy mucho más fuerte que tú, te doy media vuelta de ventaja. Me gustaría que sientas, viejo de mierda,  que tenés una esperanza, ¡jajaja!.                                                                                                                      Los dos gallos se preparan para correr y las gallinas se colocan alrededor del gallinero para alentar a los gallos. La carrera se inicia y luego de la quinta vuelta el gallo viejo mantiene su ventaja, pero a medida que pasan las vueltas, va perdiendo distancia. Curiosamente corría con un ala abierta que tocaba a todas las espectadoras al pasar haciéndolas gritar. Al finalizar la novena vuelta el gallo viejo apenas está enfrente del joven. El cacareo todas las gallinas fue aumentando.  El granjero, que oye el alboroto, sale de la casa con su escopeta, creyendo que es un zorro que se ha metido al gallinero. Al espiar, ve a los dos gallos corriendo alrededor del gallinero y cómo el joven va tratando de alcanzar al viejo. Entonces monta la escopeta, apunta y de un disparo, ¡Pum!, asesina al gallo joven.                                                                                                                                        Cuando va caminando lentamente camino a la casa con el gallito colgando destrozado de sus manos,  dice para sí mismo:                                                                                                           – Qué cosa rara, es el tercer gallo gay que compro este mes…

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 12 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 7 de junio de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

La verdad de abajo

A su vuelta de unas merecidas vacaciones por España, y a punto de descender del avión en su tierra natal, una mujer mayor se enteró  que se estaban realizando controles exhaustivos en la Aduana y ella venía con sus maletas llenas de objetos declarables.   Sentado a su lado durante todo el vuelo de regreso, estaba un cura, con quien conversó de distintos temas hasta tomar cierta confianza.                                                                               En un momento del vuelo le dijo al párroco:                                                                                     – Padre ¿puedo pedirle un favor?                                                                                                         – Si hija mía, ¿qué quieres?                                                                                                                    -Mire, compré un depilador eléctrico, súper sofisticado, muy caro, el cual aún no he usado, y tengo miedo que supere el límite permitido para artículos electrónicos en la Aduana. ¿Podría usted esconderlo debajo de su sotana?                                                                 -Hija mía,  puedo. Pero debo advertirte de antemano, que yo no sé mentir.                         La  señora, sin otra solución a la vista, se lo dio y pensó: ¡¡Ay!!!…. ojalá que no le pregunten nada al cura.                                                                                                                     Un agente aeroportuario que controlaba los escáneres para las valijas le pregunta al religioso: ¿Algo para declarar Padre? A lo que el párroco responde:                                           – De la cabeza a la cintura, ¡Nada que declarar hijo mío!                                                      Medio extrañado por la respuesta el  agente pregunta:                                                                 -¿Y de la cintura para abajo, qué tiene que declarar?                                                                       – ¡Allá abajo –dice el cura- tengo un instrumento para mujeres que nunca ha sido usado!     Y el agente echa una carcajada y dice:                                                                                                – Ja Ja, Me ha hecho reír Padre, pase…El próximo de la fila por favor….

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 12 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 7 de junio de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

A toda velocidad

A la edad madura de cualquiera, uno debe haber conseguido todo aquello que soñó desde niño. Tener un amor, amigos, profesión, trabajo, casa y auto, por ejemplo                    Miguel logró, no sin esfuerzo, comprarse un auto de alta gama que deseaba desde que lo vio mucho tiempo antes. El primer sábado que pudo, se dio el gusto de pasear por su ciudad y de salir a la ruta. Se sentía dueño del cielo a pesar de no despegarse del asfalto. Se animó a darse el gustito de acelerar de más en un lugar qué, lamentablemente para él, estaba vigilado por una patrulla vial. Al verlo en su imprudencia, el vigilante salió en su búsqueda, y Miguel, en lugar de detenerse, aprovechó la velocidad de su flamante adquisición e intentó escaparse. Pero las cosas no fueron tan sencillas y al tener que detenerse en un semáforo fue alcanzado y desviado a la banquina para dar explicaciones. Un policía solitario se había ocupado de perseguirlo y sin mediar palabras de simpatía, le exigió que mostrara toda la documentación. Luego de leer los datos del registro de conducir, tarjeta verde, VTV, seguro y matafuegos, observó patentes y luces. Al terminar y sin dejarlo hablar hasta ese momento a Miguel, el policía le dice: “Mire maestro, en veinte minutos termina mi guardia y me voy a casa. No quisiera pedir refuerzos, secuestrar su auto, testear su alcohol en sangre y hacerle una contravención. Veo que Ud. no es más que un boludo jugando a las carreras o cosa parecida. Si Ud me da una explicación que me cierre, que me convenza, de porqué venía a semejante velocidad y por qué carajo no se detuvo cuando se vio perseguido, yo lo dejo ir en este mismo momento.                         Miguel tragó saliva, pensó un instante y le respondió: “Hace unos días mi mujer se fue de nuestro hogar con un policía. Cuando vi su patrullero siguiéndome, pensé que Ud. era aquel policía que se llevó a mi esposa, y que me seguía para devolvérmela.                    Tenga Ud. un buen domingo, le dijo el policía, devolviéndole la documentación.

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 12 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 7 de junio de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

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PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (1)

PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (1)

Estas historias son anónimas y en algunos casos populares.  No fueron escritas por el propietario del blog. Han sido adaptadas a un formato de texto radial para un programa llamado “Al ángulo izquierdo, donde duele” en el que se leen, semana a semana relatos de amor y fútbol. Temas pasionales si los hay. La selección tiene que ver con cada temática semanal abordada dentro del programa, así como la música que se escucha dentro de ese espacio radial. Los textos que figuran en esta primera entrega se adhieren a la consigna “La Locura”,  junto a otro texto de otro formato más extenso y con un lenguaje subliminal.

Te dije que no juegues al fútbol

Hacía mucho tiempo que el oficinista le había echado el ojo a su compañera, pero siempre mantuvo un perfil bajísimo para no mostrar ningún tipo de interés. Cuando podía y sin ser visto le miraba los ajustes que le producía el pantalón elevando las nalgas y en más de una oportunidad le tomó fotos con su celular para observarla detenidamente en el baño sentado en el inodoro. Luego borraba esas fotos para no ser descubierto. Debemos decir que éste, es un hombre casado sin hijos y de unos cuarenta años. Por demás fiel. Pero la fantasía es la fantasía.                                                                                                                      Una mañana la joven, asistió a su trabajo con una minifalda que mostraba unas piernas torneadas producto de los ejercicios de trote que todas las tardes hacía con un grupo de personas en un parque cerca de su casa.                                                                                       Esa jornada  fue terrible. Él trató de concentrarse en su labor sin éxito. Llamó a su mujer para hablar con ella, cosa que nunca había hecho desde su oficina en los diez últimos años. Solo quería distraerse de las piernas de su compañera.  Pero la carne pudo más.                     En un momento se acercó a ella y le confesó que sus piernas lo habían distraído toda la mañana. Como respuesta, la joven le dijo insinuantemente: ¡Al fin me mirás, ya no sabía cómo lograrlo!                                                                                                                                Luego de esto, al salir de la empresa, se fueron a la casa de ella y mantuvieron sexo, horas y horas. Y abrazados en cucharita se quedaron dormidos. Cuando despertaron eran las 6 de la mañana del otro día.  El hombre, en ningún momento avisó de su prolongada ausencia e inmediatamente urdió un plan para volver.                                                         Tomó sus zapatos y los ensucio de barro y pasto. Hizo lo mismo con las partes bajas de su pantalón. Al llegar a su casa la mujer le preguntó preocupada ¿Qué te pasó que no volviste anoche? Y él respondió con la verdad: No me vas a creer. Tuve una tarde y una noche de sexo con mi compañera de trabajo. Ella lo miró de arriba abajo y le dijo: ¡Mentiroso! ¡Estuviste jugando al fútbol!

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

Es tuyo

Luego de varios años intentado tener el tan deseado hijo varón y dentro de los últimos posibles, fisiológicamente, la mujer quedó embarazada. Tuvo que cuidarse durante todo el proceso dado que por su edad cercana a los cincuenta años, las cosas no son tan fáciles. Tenían dos hijas, una de 23 años y otra cuatro años menor, ambas bellísimas. Llevaban con su esposo, veinticinco años de casados.                                                                                    El día del parto, que en este caso se hizo por cesárea programada, le impidió al padre que estuviera presente al momento de dar a luz como con las hijas anteriores.                             El bebe fue directo a la incubadora que estaba al lado de la cama de la parturienta, hasta estabilizarse. El padre miró decepcionado al niño. Era tan feo que tuvo una mala impresión y fue a contársela a su esposa.                                                                                           -Querida, el bebe es horrible. No puede ser mi hijo, Basta con que mires a las hijas  tan bellas que tenemos. ¿Qué tenés para decirme? ¿Me engañaste?                                               En medio del caos psíquico y físico en el que nos deja una intervención de este tipo, la mujer le respondió:                                                                                                                                 -No mi amor, esta vez, te juro que no.

elduendeoscar

Escrito para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

La de Pérez

En la morgue estaba el cuerpo de Pérez, un conocido vendedor callejero, encontrado muerto en su casa sin que se sepan los motivos. Justamente se iniciaban las tareas de autopsia para develar el caso. Luego de tal tarea el cuerpo quedó en congelación permanente hasta que los parientes decidieran que hacer con el cuerpo.                                 A la semana todo estaba esclarecido. Un simple infarto llevó al buen hombre a otro universo. Y los pocos familiares que vivían el pueblo decidieron enviar sus restos al crematorio.                                                                                                                                             El empleado de la morgue que tenía la tarea de meter el cuerpo en el crematorio descubrió que Pérez tenía un miembro sexual desproporcionado, semejante a su antebrazo. Para hacerle una broma de mal gusto a su mujer, separó esa porción corporal y la llevó a su hogar en una bolsa. Al llegar, metió el pedazo de cuerpo en el congelador sin que su esposa lo viera. Y le propuso: -¿Mi amor, que te parece si hacemos una picadita?, a lo que le mujer no se opuso. Inmediatamente y a modo de piropo le dijo a su mujer: ¿Me preparás un vermut con cubitos como te sale a vos, la mejor de todas?, sabiendo que este pedido la llevaría inexorablemente al congelador donde había dejado los restos. Pasaron diez minutos y esposa no se acercaba al living con el aperitivo acordado. Se levantó de la comodidad del sillón y se fue hasta la cocina. Encontró a su mujer con los brazos apoyados en la mesada y con la cabeza baja llorando desconsoladamente.                                       Tratando de calmarla, le preguntó por qué lloraba.                                                                        Y ella en medio de sollozos, le dijo ¿Qué le pasó a Pérez?

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

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El INVITADO QUE NO VA A VENIR

El INVITADO QUE NO VA A VENIR

“Lleva un frasco de veneno con cuidado, ya que si se cae y se rompe, el veneno se desparramara y no será simple limpiarlo” elduendevenenoso

La otra noche se juntaron las chicas en un bar a tomar unas cervezas y contarse la vida, Clara, Jorgelina, Mariana y Laura. Las cuatro están en pareja y fueron compañeras de la Escuela Secundaria del Colegio Normal hace 17 años. Todas cumplen este años los 30, los famosos 30. Suele decirse que es la edad de la crisis femenina. Desde nuestros antepasados se suponía que si a los treinta no te casaste, sonaste, sos la soltera de la familia. La solterona. Pero los tiempos han cambiado tanto…                                                       Cada una contaba cómo quería festejar y tiraba al aire una lista de invitados íntimos, que iban desde los familiares a viejos compañeros de escuela. Qué música les gustaría que suene esa noche, cómo irían vestidas y otros temas. Analizaron los costos de cada fiesta en estas épocas en que sacar un billete de la cartera es como perder una lagrima. Clara, deslizó una idea que enseguida fue tomada como genial por el grupo. Ella propuso que aunque los cumpleaños son en distintos meses, buscar una fecha y festejar juntas. Se pusieron de acuerdo, ya que muchos son amigos en común y prácticamente las cuatros conocen a las familias de las demás. Eligieron una fecha luego de qué todas hayan cumplido, ya que por superstición acordada no se festeja de antemano. Cada una se llevó la idea para irla pensando y elaborar el listado de invitados. Volvieron a encontrarse dos semanas después en el mismo lugar. De a poco fueron nombrando a quienes invitarían. Y como entre ellas había varios amigos en común el listado se achicó bastante. Pasaron todo a un papel en limpio y Mariana destacó un par de coincidencias. “¡Che –les dijo riéndose- tres de ustedes invitan a la profe de Historia del último año! No sé… a mi no me cayó tan bien la vieja. Me aplazó porque le dije que Napoleón era Genovés!  Boluda le dijo Laura, era fanática de la Revolución Francesa y vos confundiste la nacionalidad de Napoleón con la de Colón!!! Jajaja. Todas rieron al unísono. Finalmente acordaron que más allá de aquella desaprobación había sido una mujer confidente y consejera. Y que por lejos. Había sido la mejor de todas, incluso que la de Educación Física, que era joven pero era un sorete de persona.                                                                                                                                  Mariana siguió explorando las coincidencias y dijo en un tono irónico: Chicas veo que todas invitamos a Marcelo, el chico que cursaba en el otro quinto y es al único de ese curso que invitamos…qué onda?. Bueno dijo Clara, yo tuve una historia con él. Un touch and go. Me estás jodiendo dijo Mariana, yo también. Naaaa dijo Laura, yo también bolu!. Jorgelina se mantuvo callada. Mientras Clara, Mariana y Laura contaban sorprendidas entre risas pícaras y gestos de asombro, los cuándo y los cómo, destacando lo bueno que estaba el flaco, Jorgelina hacia fondo blanco el balón de cerveza como queriendo tragar veneno. Ellas no podían creer la coincidencia. Jorgelina las miraba con cierto desagrado. Hasta que las interrumpió, y un poco angustiada dijo: -Perdón, Marcelo fue mi novio por un año y veo que todas se lo voltearon, ¡Qué sorpresa!… Fue como una bomba de hidrógeno. Parecía por un instante que toda señal de vida se había perdido. Ninguna sabía dónde esconderse. El silencio duró una eternidad, hasta que la misma Jorgelina reabrió la charla: “No fue una gran historia, no se preocupen, pero ahora que sé que se revolcó con todas no quisiera invitarlo”. Y por un boludo como él, tampoco quisiera perder nuestra amistad. Discúlpame, -dijo Clara sentidamente- yo no sabía nada de tu relación con Marcelo. Viste que hubo un tiempo largo sin vernos. Lo mismo dijeron Mariana y Laura.  Intentaron descular si las relaciones fueron en un mismo tiempo, o sea si cuando Jorgelina era novia, el flaco se dio el permiso de historias paralelas con sus amigas. Al menos con las presentes no. Eso quedó claro. La conversación continuo profundizándose pero sin que hubiera culpables o víctimas.                                                                                                            Eso sí, Jorgelina, al llegar a su casa, buscó las fotos que guardaba de aquel amor. Y una por una las despedazó y las prendió fuego. Total le dijo, como si estuviera presente, ya no vas a estar invitado a ningún festejo mío…

          elduendeoscar

Texto leído en el programa 4  de “Al ángulo izquiedo, donde duele” por la locutora Marguy Ibarra el 5-4-2017 por http://ultra1079.com.ar/

imagen: SOLTEREANDO – WordPress.com 

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