Crónicas del viaje de un loco…(40) Día 8 de la Travesía…La angustia…

Crónicas del viaje de un loco…(40)

Día 8 de la Travesía…La angustia…

En parte, este día fue de muchas preguntas sobre lo desconocido, una dimensión de cosas que es imposible aclarar de modo fácil. Creo que eso ha provocado un estado de cierta angustia con el que he dividido sensaciones de optimismo y pesimismo en lo que resta del día.

Para llegar de Playa de Las Conchillas hasta Las Grutas, había hecho un pequeño recorrido retornando por la RN A025 (33), para dirigirme por RN3 hasta llegar a un empalme con la RP2 (38) en total, unos 46 de kilómetros bien pavimentados.

Desde el empalme de rutas, tomé la RP2 y en 16 kilómetros llegué a mi primer destino del día.

Al salir de Las Grutas por otro tramo que tiene la RP2 (7 kilómetros) hasta conectar con la RN3 y seguir para el sur unos 112 kilómetros, hasta Sierra Grande, desde donde tomaré el empalme de la RP5 (39) que en 31 kilómetros me lleva a Playas Doradas.

Pude ver en el primer tramo, la devastación que produjo el fuego. Suele creerse que un pavimento nunca es cruzado por las llamas, pero cuando sopla un poco de viento, hierbas encendidas o las chispas, vuelan por encima y provocan la continuidad.

En la mistad del camino el cuenta kilómetros me anuncia que hemos recorrido los primeros 2000 desde la partida. Y aún no hemos llegado al kilómetro cero de la RN40.

Este largo y hermosos viaje que estoy haciendo depende de un presupuesto que elaboré en cuatro áreas: Combustible y peajes; Alimentación e Higiene; Hospedaje y Paseos.

Viajo con algo de dinero y con tarjetas. No tengo pensado trabajar en el camino para ganar unos pesos extras como suelo hacer.

El gasto más grande es el del combustible. Para hacer que ese presupuesto se mantenga equilibrado, viajo a una velocidad llamada crucero de unos 90 kmph (40) o a una máxima de 3000 rpm (41), lo que asegura un gasto menor en promedio. Tal vez sea desagradable para aquellos que no soportan andar a estas velocidades, pero mi economía me lo exige. Recuerden que cuento con un equipo de GNC (42) además del uso de nafta super. La relación en pesos por kilómetros de una al otro es de $2 a $5 aproximadamente. Lamentablemente no hay GNC para cargar durante toda la ruta de este viaje, pero yendo para el sur, los combustibles cuestan un 20% menos.

En cuanto a la alimentación, tengo una pequeña alacena con varios alimentos y voy cocinando. No me es difícil. También suelo resolver el tema hambre con comida rápida como un sándwich o alguna ensalada. Y, no dejo de aprovechar la comodidad de comer en algún lugar que me guste. Los gasto de higiene no me preocupan tanto. Un par de jabones (no champú), dentífrico, papeles higiénicos, servilletas de papel y una salvadoras toallitas húmedas. Todo traído desde casa. Incluso un pequeño botiquín por las dudas.

Lo pensado para el Hospedaje, tiene una relación más directa y necesaria con poder ducharme que por otras cuestiones. La Kangumovil funciona muy bien para mi descanso y me siento muy seguro dentro de ella.

Y con el tema de los paseos, haré lo que crea que económicamente valga la pena invertir. De momento he venido recorriendo por algunos lugares conocidos y no tengo ganas de invertir en visitas repetidas.

Tipo 3 pm llegué a Playas Doradas, pero antes les quiero contar unas cosas…

La seguimos…

(33) Comienza desde el empalme o rotonda con la RN 3 en el kilómetro 1114, y llega hasta el puerto de San Antonio Este, a lo largo de 28 kilómetros pavimentados.

(38)La Ruta Provincial 2 en Río Negro, es una vía incompleta, que conecta al paraje El Solito (empalme con la RN250) con las distintas localidades costeras del sur de Río Negro. La ruta pasa por el  departamento de San Antonio, de norte a sur, y también cruza por el suroeste del Departamento Conesa .

Imágenes: Los mapas son de Google Maps, el resto son propias.

RESTOS DEL BODEGÓN (3) EL repartidor de guías…

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (3)

EL repartidor de guías…

Antes de seguir contando me voy explicar cómo se juega al Yenga a dos visitantes que quieren jugarlo mientras se toman una cerveza helada.

Otro día Marcos me contó que en algún momento de su vida fue repartidor de guías telefónicas. El trabajo los hizo durante 7 años seguido. El pago que recibía era ínfimo. Sabido es que el pensamiento de una empresa no es la mejora de los ingresos de sus trabajadores. Siempre es (salvo contadísimas excepciones) ganar más y más. Y no importa cómo. En nuestro caso, la viveza criolla como arte de sobrevivir en nuestro país, se justificaba por allí. O sea, me pagas poco, te gano por afuera. Muchas veces uno cree que los de arriba, los patrones, no saben de este provecho extra al sueldo que uno puede tener y yo creo que ellos lo saben, entonces pagan poco. Uno de los casos más comunes es el de los mozos. Se les paga poco y se les pide excelencia en la atención con un doble fin, el de quedar como un lugar donde se atiende bien al cliente y que este se sienta forzado a dejar una propina. Entonces allí es cuando el dueño del lugar tiene “derecho” a decir fijate lo que ganas de propina a cualquiera de los garzones que piden por mejoras. O muchas veces te contratan con una paga miserable y fuera de convenios pero te advierten que lo interesante es ese premio, que posteriormente solo habita en el dar de personas amables.

Marcos se había aprovechado de aquellas personas que teniendo una guía por la entrega que hacía o no teniendo ninguna, eran capaces de pagar algo por una de ellas. Y así hacía su recaudación por afuera de lo permitido. Si alguno se quedaba sin guía, tenía que llamar por teléfono para reclamar y la respuesta era, venga a buscarla. En cualquier horario que pasará repartiendo, siempre había alguno que no estaba, se inventaba una firma de recepción y listo, sobraba una para vender al mejor postor. Lamentablemente este guille (en lunfardo maniobra para obtener un beneficio ilícito) se daba una vez por año.

El reparto de hacia entre dos personas, en este caso Marcos y un compañero. Todas las calles y uno por vereda. Caminaban con una zorrita (carrito con dos ruedas para transportar peso) cada uno. Muchas veces las mujeres se enojan cuando les dicen zorras y en realidad no es que se les esté diciendo vivas, pillas, atorrantas. Cuando se los digan, sepan que es porque tienen que soportar a un marido pesado y llevarlo por la vida como una carga.

Con la zorra bien cargada arrancaban cerca de las 9 de la mañana y terminaban al atardecer. Por lo que el asunto de la recaudación, por simple deducción, era más próspero al término del día que al inicio. Hete aquí que la mañana que decidieron arrancar a las 8 o sea una hora más temprano por un barrio de la periferia fueron asaltados y aún no habían “vendido” ningún ejemplar. Claro que los malvivientes mas chupados que flaco a dieta no les creyeron y les revisaron hasta el calzoncillo a punta de revolver y de cuchillo. Solo se llevaron monedas. Que sirvió seguramente para el trago del estribo. Marcos y su compañero se volvieron a la empresa y denunciaron el hecho. Y agregaron que esa gente también les robó las guías (idea del compañero de Marcos que sirvió para desquitarse al día siguiente de reparto)…

elduendeoscar

Relatos escritos al fin de cada evento de Bodegón en setiembre y octubre de 2015 en La Casa de Oscar.   Leídos en el programa cultural llamado «Al ángulo izquierdo donde duele» por Radio la Plata 90.9 15° Aniversario (parte 4) emitido el 20 de octubre de 2020

Crónicas del viaje de un loco…(39) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(3)

Crónicas del viaje de un loco…(39)

Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(3)

Debo agradecer cada día en el que despierto. Lo hago como primera tarea humana mientras me lavo la cara para terminar de despertar. Creo que he sido ciertamente afortunado en la vida. Y veo cada día como un regalo que la naturaleza, o alguien me regala para usar. Y no sé si es un vicio o un talento, pero soy curioso. Me gusta desandar charlas, desarmar aparatos, conocer funcionamientos, revisar problemas. Por sobre todo en aquello que me es absolutamente desconocido. No todo. En mi experiencia como estudiante me encontré con temáticas o contenidos que no disfrute. Qué por sí solos me desalentaron o me aburrieron. Algoritmos (37), por ejemplo. Nunca pude descifrar para que iba a usarlo.

La sensación que me ha quedado de la noche que acaba de terminar, es que lo desconocido tiene un aroma atrapante en su interior. Me guardo toda la sospecha de mis reflexiones para preguntarle, más adelante en este viaje, a alguna persona que sepa de Astronomía, para conocer un poco más.

Este balneario está ubicado en el Golfo de San Matías, en Rio Negro, en el norte de la Patagonia. Tiene larguísimas playas con muchos acantilados llenos de cuevas de loros barranqueros. Una de esas playas se llama Piedras Coloradas, tiene muchas rocas rojizas. En este lugar, en el día de ayer, sucedió un incendio natural que era el que veíamos desde Playa de las Conchillas con tan sorprendente paisaje. Por suerte solo se registraron daños materiales. Claro que los pocos habitantes tuvieron un pánico terrible frente a algo que se desató de la nada y amenazaba con incendiarles lo que tienen. También vecina está la playa Refugio de Mar (a unos 8 kilómetros del centro de Las Grutas en camino de ripio). Tan tranquila que no había ninguna persona a las 11 am.

En la zona viven y tienen un proyecto Hostel, unos amigos de una amiga (Carolina Araoz), que me recomendó visitar y conocerlos. El lugar se llama “La Muñeca de Pilin”, creado por Danilo, un artista plástico que estuvo exiliado en exterior en épocas duras y Pilin, su mujer y musa inspiradora.

Tardé en ubicarme usando Google Maps en mi celular, ya que no me ofrecía un destino exacto, y casi me encajo a doscientos metros del lugar. Pero la prudencia pudo más que la valentía. Y en lugar de mandarme para ver que tal estaba el camino, salí del Hotelito viajero e hice el recorrido caminando. Comprobando que las huellas de arena eran muy profundas bajo una superficie lisa y engañosa.

Una recomendación para quienes emprendan un viaje en automóvil,  es la de tener la precaución ante la duda de cómo son las superficies por las que tenemos que pasar, es bajar y pisar, o ver que profundidad tiene un charco o un estanque de agua. Quedarse varado en uno de estos lugares es no solamente decepcionante, suele costar caro.

Charlamos sobre el incendio, el lugar en invierno, el proyecto y también sobre el exilio. Eso no deseable en ninguna cultura, ni en ningún país. El desarraigo es una tragedia. Mire como se la mire.

Dentro del predio pude ver alguna de sus obras de escultor en hierros y chapas, con una estética simple decorando y dándole forma al espacio.

Pasadas la 1 pm emprendí viaje hacía Playas Doradas, un poco más al sur, donde hice un buen descanso como para hacer un tramo largo que me fue acercando en mi proyecto al punto inicial del recorrido por la Ruta 40.

La seguimos….

(37) El algoritmo es una serie ordenada de instrucciones, pasos o procesos que llevan a la solución de un determinado problema. Por supuesto algo muy útil como herramienta matemática, pero para mí, sigue siendo algo desconocido, y ya no tengo deseos para aprenderlo. .

Imágenes: Mapa de Google Maps, el resto propias.

Cinco desencuentros en una esquina…

Cinco desencuentros en una esquina…

Mientras esperaba en la carnicería para comprar un pollo, escucho la siguiente conversación, que dio lugar a escribir otros cinco desencuentros…

-Hola. tiene pato?

-Hola señor, no, pato no vendemos, le puedo ofrecer lechón, cordero, algún corte de vaca, pollo…

-No gracias, buscaba pato…

Desencuentro 1

Ella deseaba un hombre con buenos abdominales. El deseaba una mujer con buen cerebro.

Desencuentro 2

Ella tenía una gran perspectiva de futuro. El apenas un presente insulso.

Desencuentro 3

Juntos ahorraron peso por peso obsesivamente. Uno se enamoró de otra persona.

Desencuentro 4

Ella miraba con menosprecio cómo él se vestía. Él lo hacía, cuando ella se desvestía.

Desencuentro 5

Para él, el punto G no existía. Ella lo descubrió con un amigo.

elduendevenenoso

Escritos en una esquina mientras hacía una cola para comprar…7 de nov de 2020

RESTOS DEL BODEGÓN (2) El viejito sexy

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (2)

EL VIEJITO SEXY…

Una comensal contaba con detalles las anécdotas de su trabajo, que es cuidar ancianos que no tienen familia en una institución del Estado. Contaba qué casi todos los viejitos, con distintos problemas de salud, andaban en sillas de ruedas cercanos a los 80 años y que al grupo se había sumado un abuelo con Párkinson que andaba con bastón tembloroso por todo el espacio. En un recreo que se da todas las tardes todos los internados de esa área son llevado a un jardín al aire libre y se los deja tener conversaciones entre ellos. Mientras este proyecto social transcurre, el personal del lugar los espía por una ventana. Y en una de esas reuniones ¡Se ha formado una pareja!

El abuelo del bastón, resultó ser un encarador profesional y estableció un romance con una de las abuelas. Ella era una mujer de más de setenta años con un sobrepeso importante y una movilidad bastante reducida. Sin embargo Cupido andaba dando vueltas y les dio un par de flechazos que dejó perplejos a más de uno. Y la perplejidad aumentó cuando en aquella tibia tarde el abuelo se tomó la licencia de meter su mano en los pechos de su deseada y nueva seducida. Y todo esto, a la luz del día y frente al resto de sus sorprendidos compañeros de asilo. Quién contaba esta aventura salió al trote de su escondite para separar a los abuelos acaramelados. El anciano se enojó y no quería soltar la teta que tenía en su mano, que además temblaba aceleradamente, haciendo de lo más bizarra esa imagen. Cuando fueron separados se tiraban besos por el aire como lo hacen los grandes actores del cine al despedir un tren con su amante o cómo lo hacen aún algunos románticos cuando saben que no verán a su amor por un tiempo. Desde los trabajadores de la institución se propusieron vigilarlos como si fueran suegras. Pero el abuelo lo volvió a intentar para demostrar que cuando las feromonas te penetran no hay modo de frenar el impulso.

En este momento del relato debo servir una comanda de Papas Fritas de la Abuela en otra mesa. Las llamamos así porque quién tuvo abuela cocinera no puede olvidarse de las delicias de su cocina. Y estas Papas…mamita.

 

El espacio donde cuidan a los abuelos se separa en tres partes como si fuera una casa chorizo a la que se le cerró la galería con un gran ventanal que da a un patio. De un lado las nenas y del otro los nenes, separados unos veinte metros. En el medio, una oficina donde el personal mira hacia el pasillo comunicante y nada puede escaparse de ser visto. Resulta que el abuelo enamorado estudio el modo de ir desde su sector hasta el sector donde dormía su amada. Y para que quede claro, era imposible pasar por delante del lugar destinado a las personas que colaboran con el proyecto sin ser descubierto por más que sea de noche. Así que el abuelo, con el bastón en mano y su temblor a cuestas empezó la aventura de ir por el patio (que no estaba iluminado) dando toda una vuelta de casi 100 metros, para llegar sin ser visto hasta el lecho de su deseada mujer. Sigilosamente y por sobre todo caminando lentamente por su imposibilidad motriz el abuelo llegó. Hay quienes calculan que lo hizo en una hora de trayecto. Y al llegar, con la habitación oscura y no se sabe fehacientemente de qué modo, fue directamente a la cama de ella, quien estaba dormida. Aún así el abuelo se bajó los pantalones y calzoncillos hasta los tobillos y planeó “tirarse” encima de la pesada y tetona abuela. Pero, como decía Tusam, “puede fallar”. Justamente a esa hora, los enfermeros inician la ruedas de supervisión y de aplicación de remedios. Y Uno de ellos notó que faltaba el abuelo aventurero y se imaginó el recorrido. Y allí estaba el abuelo, a punto de zambullirse. Y Sanseacabó.

Go home (vuelve a casa) como dicen las paredes de los pueblos invadidos.

A seguir participando como dicen muchas promociones…

elduendeoscar

Relatos escritos al fin de cada evento de Bodegón en setiembre y octubre de 2015 en La Casa de Oscar.   Leídos en el programa cultural llamado «Al ángulo izquierdo donde duele» por Radio la Plata 90.9 15° Aniversario (parte 4) emitido el 20 de octubre de 2020

Crónicas del viaje de un loco…(38) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(2)

Crónicas del viaje de un loco…(38)

Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(2)

Considero que sería medianoche cuando mis ojitos empezaron a decirme tenemos sueño. Suelo resistirme a dormir, ya que desconozco si voy a despertarme y es cómo si me quedaran ganas de seguir viviendo, de seguir curioseando. Pero aparece Morfeo (36), al que nunca vi y me da el último garrotazo para dormirme, ese creo.

La última imagen que recuerdo de antes de cerrar las persianas de piel, era de una noche cerrada, lloviendo con truenos, rayos cayendo, y aún el horizonte a la distancia encendido, por lo que yo creo un fuego inmenso. Supongo que mañana me enteraré, ya que mi brújula de viaje apunta hacia ese lugar.

Mis últimas reflexiones apuntaron a pensar en que el hombre, en general, necesita explicaciones, no soporta lo desconocido.

Es cómo si tuviera que tener conocida y dominada toda escena, todo lo que sucede a su alrededor o en el mundo entero.

Pero esto provoca una controversia, que expongo, y se hace necesario, qué cada uno de nosotros lo aclare y acepte lo que crea.

Tratamos a través de métodos científicos de clarificar fenómenos, de hacer observaciones rigurosas de comportamientos de la naturaleza, investigamos con proyectos tecnológicos cada vez más complejos y renovamos búsquedas y experimentaciones.

Ahora, a la hora de hablar de los Dioses, no sabemos cómo, ni porqué, nos aferramos a imágenes, estampas, íconos y templos religiosos. Escenas e historias de las que jamás participamos.

Y fundamentamos esto con la existencia de la fe y la esperanza.

Muchos, seguramente podrían estar aquí en este momento rezando porque acabe la tormenta, porque un rayo no caiga sobre el techo de la Kangumovil, por que no suba la marea y me lleve. Para mí es solo una tormenta. No rezo, disfruto del escenario. Dos fuerzas desconocidas en su magnitud y efectos que se encuentran en este momento: La Naturaleza y La esperanza.

Si hasta aquí me ha sido complejo explicar lo desconocido, les cuento como sigue esta noche.

A las tres de la madrugada, escucho voces de un grupo de personas, muy cercanas a mi Hotelito viajero. Ya no llovía y el cielo se había despejado mostraba tantas estrellas que no creo me alcance lo que me queda de vida para contarlas. Tengo el recuerdo de haber visto antes tres cielos nocturnos parecidos. 1986 Tilcara, 2002 Itaparica, 2006 en Pergamino. El horizonte también había cambiado y ya no se veía esa línea roja encendida.

Hablaban en un tono de asombro que me hizo salir para acercarme a ellos y descubrir de qué se trataba. Los cinco estaban sacando almejas de la playa y miraban el cielo con sus baldes en mano, señalando hacía un lugar en el que de la nada aparecía una luz y seguía una línea de continuidad de otras que emergían del altísimo cielo. Empezamos a contarlas, ya que cada diez segundos aparecía otra y otras. Contamos unas veinte, y se sumaron tres personas más para testificar. Busqué mi cámara para poder fotografiar, pero en una noche tan cerrada, es imposible registrar el cielo.

Para todos se trataba de OVNIS, un cada uno aportaba su conocimiento o su miedo. Todo debe haber durado cinco minutos. Mi sensación respecto de lo desconocido, aumentó. Pero además se agrega la inmensidad. Y la nula posibilidad de hacer algo o entenderlo de inmediato.

En síntesis, me duermo en un escenario para despertar en otro. Desconozco qué pasó en el medio. Si fue la Naturaleza o si fue algún Dios. Yo puedo testificar sobre los cambios, y aceptarlos como si me estuviera entreteniendo con una lectura de algún texto de Julio Verne.

No tardé en volver a dormirme, lo único que deseé fue no ser abducido, ya que quiero completar el viaje sea como sea.

Por la mañana, me acerqué al único Parador llamado Nehuen que hay en esa playa y pregunté sobre el fenómeno de avistaje en la noche. Me dijeron que es habitual y que mucha gente se instala aún en invierno, donde hace mucho frío, para tratar de ver alguno.

Algo pasa siempre, y no sabemos de qué se trata.

Temprano salí para el sur…

La seguimos…

Imagen propia.

(36) Dios griego de los sueños. Encargado de llevarle sueños a los emperadores y reyes. Pequeña tarea la de este Dios.

Restos del Bodegón. Presentación…

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (1)

                                                Presentación…

Mucha gente suele decir “Este será un año difícil” tratando de anticiparse a lo que va a pasar y de alguna manera con cierta visión negativa. Tengo más años que el perejil y ningún año de mi vida lo he empezado creyendo qué “Este será un año facilongo”. El pobre que está condenado a laburar, más o menos, no dejará de hacerlo. Los pobres no suelen salir del fango sin haberse ensuciado bastante. El rico tampoco puede decir este año va a ser tranquilo. El rico está condenado a no perder ni una gota de su riqueza, ni un gramo de su stock. Y para cómo le está gustando girar al mundo en los mercados financieros, cualquiera es puré en cualquier momento. Ya lo dice un refrán popular “No es más pobre el que menos tiene”.

Hago esta introducción para decir que sea el año que sea, hay que animarse. Y si se aprende a no tenerle miedo al precipicio, a las sombras, a la lluvia, a las cucarachas, al agua fría y a otras cosas, ya podemos decir que estamos preparados para emprender camino. Lo central es perder el miedo. No se dejen embaucar por los militantes del miedo. El mundo no es fácil.

Hace un tiempo que venimos charlando entre nosotros de empezar a abrir las puertas a gente que no puede acceder a “La Casa de Oscar” si no tiene la contraseña del grupo que realiza un evento. Creemos que el espacio está hecho con tanta buena intención que no convidarlo es un principio de egoísmo. Somos conscientes de las escasas propuestas familiares y de buena onda que se imponen en nuestra ciudad a fin de juntar gente para entretenerse y comer con poco dinero. Entonces fue cuando decidimos agarrar la pala como negritos que somos y empezamos a construir nuestro Bodegón en las arenas de la realidad, tratando de qué se convierta en tierra fértil para sus aventuras.

El primer fin de semana estuvo genial. Les pasó contar las atrevidas y sexuales historias de dos ancianos en sillas de ruedas, la odisea de Marcos mientras repartía la guía telefónica y la visita de la quebrada con toda su voluntad de seguir siendo inquieta.

Estábamos debutando como Bodegón y queríamos dejar la mejor imagen en todos los aspectos. Ese día incluso, me bañe. En una de las mesas cuatro personas dialogaban de lo más divertido en plena cena. Parecía ser una de esas conversaciones donde uno quiere estar. Sigilosamente y con la excusa de preguntar si la comida estaba rica (típica pregunta para ganarse la confianza y la propina), me fui acercando como quien no quiere la cosa. Y de paso tratando de escuchar si el tema en cuestión era de mi agrado. Hay gente que se ríe de temas serios y suelo ponerme de mal humor. A esa mesa había llevado una milangas de pollo que se caían del plato y que estaban hechas con tanto amor como huevo.

A mi pregunta de ¿Todo bien? La respuesta fue “perfecto”. Velozmente me introduje en la conversación (no voy a contar el secreto de cómo ingresar a una conversación de otros sin ser visto, eso se cobra aparte) y en quince segundos empecé a enterarme…

Seguiremos con las historias….

Publicidad del Bodegón setiembre y octubre de 2015
Relatos escritos al fin de cada evento de Bodegón en setiembre y octubre de 2015 en La Casa de Oscar.   Leídos en el programa cultural llamado «Al ángulo izquierdo donde duele» por Radio la Plata 90.9 15° Aniversario (parte 4) emitido el 20 de octubre de 2020

Crónicas del viaje de un loco…(37) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…

Crónicas del viaje de un loco…(37)

Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…

Casi llegando, empezó a llover, y la ventaja de haber estado en ese lugar, es haber elegido de antemano donde estacionarme para pasar la noche. A unos doscientos metros del tranquilo mar, casi a unos 30 metros de la línea de medanos. Como ya dije, la arena es muy firme y no existe la posibilidad de “Encallar”.

Lo que podía verse sobre la playa lo permitía una línea entre roja y naranja en el horizonte marino que aparecía debajo de otra línea recta de nubes muy oscuras. Sin dudas era un incendio, no tuve la chance de preguntarlo en ese momento.

Nunca vi un atardecer/anochecer igual. Ni siquiera en los incendios de El Palmar en los años 80’ donde permanecí una semana luchando contra los fuegos como voluntario.

Y empezó a llover con gruesas gotas, que pegaban en el techo del Hotelito Viajero como para abatatarme. Se empezaron a ver rayos cayendo al mar por decenas. Un espectáculo que me tuvo en primera fila sin que nada ni nadie se interponga.

Dentro de la Kangumovil me preparé la cena y fui disfrutando de un evento natural, para mí, desconocido.

Una de las cosas más importantes que me han pasado en la vida, a nivel de aprendizaje, es dejarme sorprender. Permitírmelo. Dejarme llevar. Estaba en medio de una noche de esas. Exactamente frente a lo desconocido. Qué bueno es saber que algo puede sorprendernos.

Suele pasarnos que lo desconocido nos paraliza. Es como sí no nos animáramos a descubrirlo, a explorarlo. Inmediatamente construimos fronteras, miedos y prejuicios.

Mientras la tormenta eléctrica no dejaba de caer en el océano, trataba de buscar en mi memoria, alguna escena que me recordara una semejanza a este evento en una playa. Y recordé una marejada ocurrida en el 1983. Estábamos en la casa de un amigo llamado Leo Giavannini, en Aguas Verdes (35), mi gran amigo y compañero de ruta Marcelo “Pata” Briguez y yo. Quisimos hacerle una visita de cortesía, ya que nos quedaba de paso en nuestro viaje hacía Villa Gesell. Habíamos decidido solo pasar a visitarlo por una tarde y nos quedamos tres días.

Fue la segunda noche de nuestra estadía donde una tormenta de lluvias y vientos empezaron a soplar fuerte. La casa donde nos alojábamos estaba frente al mar a unos doscientos metros de la orilla, en un área elevada. Claro que cuando la marea empezó crecer y el agua empezó a acercarse voluminosamente, empezamos a preocuparnos. Los vientos eran cada vez más fuertes y la noche empezaba a teñir de oscuro cuanto brillaba. Tras cartón se cortó la luz y no teníamos velas. Las ruedas de mi camioneta de entonces (Daihatsu s60l vr 55 Wide Cab Van, mi primer hotelito viajero de los 80′) empezaban a ser tocadas por el oleaje. Cuando el agua estaba llegando a la vereda, nuestro anfitrión nos confesó, que nunca había crecido tanto. Podían verse las olas elevándose a unos cuatro o cinco metros cuando algún rayo las iluminaba.

El agua siguió creciendo hasta tocar el umbral de la puerta de ingreso a la casa. El viento empujaba tanto que pensamos que volaría el techo. Ninguno de nosotros era creyente, por lo que rezar era mentirnos. Puede decirse qué, estábamos jugados.

La tormenta duró unas 10 horas. Y recién pudimos dormirnos muy entrada la madrugada. Al mediodía, salimos a dar un paseo y juntamos unas cien caparazones de caracoles de unos 20 centímetros de longitud desparramados e. Cuanta inmensidad y poder tiene la naturaleza.

Igualmente, éste es un evento distinto.

Una de las cosas que debo destacar de este viaje es que surja y me conmueva lo desconocido. Y esta noche le agrega la cuarta perla al collar que vengo juntando en esta travesía.

Las primeras tres horas desde que llegué no dejé de mirar este dantesco espectáculo. Hasta que me dormí, creo a medianoche.

El cielo seguía como dirían mis abuelos “encapotado”…

La seguimos…

Imágenes: Todas propias…

Los primeros pasos (La Casa de Oscar 2005)

Relatos de la primera noche de apertura…

Desde “La Casa de Oscar”, octubre de 2005

Los primeros pasos…

No se imaginan lo torpe que me he sentido, deambulando por el salón con la bandeja de mozo.

No se imaginan lo que me pesaba la camiseta cuando tuve que salir a la cancha.

No era miedo, era temor a que panda el cúnico.

Me veía cayéndome con la bandeja llena de comida y de bebida sobre algún comensal, desparramando una preciosa picada sobre el piso o reventando vasos contra el suelo.

Un borracho diría: “mientras no se rompan las botellas”.

No se imaginan el susto que disimule con mi cara de mimo experto en incomunicar tragedias.

Y puedo confesarles que tuve más talento que suerte.

Podía escucharse desde las mesas “ta’ lento el mozo”.

En uno de los pedidos me olvide de ordenar una picada. El hambriento y paciente cliente luego de varios minutos de espera, con cierta ironía me dijo “perdón, la picada, ¿la estás calentando?.

Pero hubo otro que me alentó diciendo: “relajate, estás entre amigos”.

Desde allí todo fue mas calmo, pero con las antenitas paraditas por las dudas.

Otra cosa que me pasó, es que jamás había preparado un Fernet con cola.

Me acordé de la propaganda del dandy de Cinzano, me acerqué al que lo pidió y le dije canchereando: ¿Cómo te gusta? ¿Fuerte, suave, dulzón?, y no sé si saben, los fernecoleros lo toman cada uno a su modo, y el tipo me explicó: Dos dedos de Fernet, un hielo y coca hasta espumar.

Lo preparé, se lo traje, dije “a su gusto”, y me quedé a esperar a que lo pruebe. Lo probó, como un experto, y dijo: “muy bueno”. Salí caminado como un fisiculturista trabado, y me dije, prueba superada.

Las picadas que se hicieron tenían talle 53, y les quedó grande a todos.

Y hablar a un público tan emotivo y sensible, como pueden ser los amigos, para contarles desde Euladia Blázquez honrar la vida, o desde el Nano Serrat, que hay un tipo feliz cerca de Uds., o recordar anécdotas del viejo y necesario Copetín, fue un orgasmo.

Y ver jugar a niños disfrazados de grandes en los cuerpos que deforman los tamaños de la edad, a las figuritas, al dado y a las cartas, ha sido un regocijo mayor.

La oferta de muchos a cooperar con la decoración que falta y los piropos a la hora de la despedida, me emocionaron.

La dinámica de trabajo que logramos en el adentro con Vani-Mari-Gloria, un hallazgo.

El fin de semana que llega desde el 6 de octubre, les prometo, el corazón a cien latidos, las manos más aptas y algunas sorpresitas, pero…

Sólo para amigos!!!

Escrito y enviado por email a los primeros amigos de «La Casa…» en octubre de 2005.

Leído en el programa 3 del Aniversario en «Al ángulo izquierdo donde duele» el 13 de octubre de 2020 por Radio La Plata 90.9 de La Plata.

Crónicas del viaje de un loco…(36) Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (4)

Crónicas del viaje de un loco…(36)

Día 7 de la Travesía…Los Proyectos (4)

Tratamos de ponernos a la sombra del mangrullo mientras el sol empezaba a caer. E iniciamos con Rodrigo (el biciviajero) una conversación de lo más interesante. Existe una letra de tango que dice:

Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida.

Tengo miedo de las noches que, pobladas de recuerdos, encadenan mi soñar.

Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar…” (34)

Estamos de alguna manera atados al pasado, a una zona de confort, a costumbres, al lenguaje, a culturas, casi siempre anteriores a nosotros.

Y existen muchas variables entre las actitudes que tomamos frente a tamaña construcción. Algunas son ortodoxas y se remiten a que nada de lo heredado sea removido o tocado, considerándolo sagrado. Otras son intermedias donde se promueve la readaptación o actualización de partes dado el “progreso o evolución humana” y hay otras actitudes más revolucionarias, más relacionadas con cambiarlo todo. Lejos estoy de criticar la posición que tiene cada uno frente a la toma de decisiones que se hacen para definir como integrarse. Una de las cosas más importantes que debe considerar un viajero es la de respetar todo culto, toda costumbre, toda elección y las instituciones de los lugares que visita.

Pero voy a puntualizar una necesidad que tenemos de resolver algunas personas sobre nuestros objetivos. Ante todo, no creo que todos los viajeros huyen, como dice la letra mencionada más arriba. Solo ha sido tomada como referente al iniciar la explicación de esta “Teoría del rumbo”, por la que estoy planteando reflexionar.

Una pregunta que se hace la filosofía entre tantas es ¿Hacía dónde vamos?…

Intentaré con esta idea hacer una analogía de viajero buscando horizontes con la necesidad de acomodar nuestros deseos para encontrar armonía y equilibrio en el vivir.

Rodrigo me hablaba sobre la incertidumbre que se establece cuando uno se ilusiona con algo y ese algo se desvanece. Y todo esfuerzo que se haga por recuperarlo o revivirlo, es al parecer, inválido.

Somos los humanos como los perros, ya que cuando encontramos alguien que nos trata bien, no queremos abandonarlo” dice elduendedandy.

En realidad nunca sabemos hacia donde vamos con una precisión absoluta. Así como el viajero puede ir encontrándose con paisajes nuevos (Que no estaban en sus planes, como me sucede ahora), todos los que despertamos un día cualquiera podemos encontrarnos con una sorpresa inesperada en nuestras vidas. Llámese feliz o triste.

Mi idea sobre el rumbo (camino que debiéramos tomar para seguir nuestros deseos), se centra en tres momentos claves.

El primero es considerarse corporal y espiritualmente en el centro de uno mismo. “Un experimento al que no estamos acostumbrados es a conocernos”, diría elduendebobó. Tratando de elegir en nosotros, elementos que nos ayuden a visualizar necesidades y deseos. O sea; “Qué quiero para mí”.

El segundo, es ponerse a clarificar (siempre uno mismo), cuántas posibilidades o herramientas tenemos para lograr ese deseo o para cubrir esa necesidad.

Y el tercero, o definir el rumbo a tomar para ir detrás de lo que ansiamos.

Dibujé un punto central en la arena y tracé líneas marcando los cuatro puntos cardinales. Hasta aquí tenemos dos líneas que se cruzan en un punto central. Voy a dibujar otras dos líneas que unan de NO (Noroeste) a SE (Sureste) y a NE (Noreste) a SO (Suroeste), estableciendo 8 rumbos posibles (Puede haber más, sin dudas, pero para ejemplificar la idea, bastan estos).

El procedimiento no es simple, pero es el más humano que se me ocurre para enfrentar a la incertidumbre que contiene cualquier destino.

Se basa pura y exclusivamente en lo individual, en eliminar lo imposible que nos genera tantas falsas expectativas. En aprender a valorarnos desde lo que tenemos, desde lo que somos. En poder tomar la decisión de hacía dónde ir o hacía dónde no ir (Muy valioso esto).

Todos estamos obligados a vivir, somos un organismo que late, que respira, que piensa. Debemos, en los peores casos, soportarnos, y en los mejores, disfrutarnos. Es una constante búsqueda de paz, aunque no seamos conscientes.

En este momento está acercándose nube muy oscuras mientras el horizonte se ve impresionantemente raro. Se pronostica una tormenta eléctrica. Rodrigo, que pensaba hacer noche en el lugar, decide tratar de esconderse en algún lugar del pequeño poblado, carga sus trastos y arranca en su bicicleta viajera. Yo me quedo casi solo un rato más, pero ante tanta inmensidad y frente a una gran tormenta, prefiero hacer noche en Playa de las Conchillas, donde el suelo es más seguro y no conozco bien cuánto sube la marea aquí…

La noche que sigue, es la más alucinante de todas la noches de este viaje.

La seguimos…

(34) Tango “Volver” de Alfredo Le Pera y Carlos Gardel.

Imágenes: Todas propias

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