Crónicas del viaje de un loco…(45) Día 9 de la Travesía…El optimismo (4)

Crónicas del viaje de un loco…(45)

Día 9 de la Travesía…El optimismo (4)

Todas esas luchas y reconocimientos continuarán. Habrá más en el camino, sin falta. Un pueblo sin lucha es un pueblo aburrido. El optimismo de un luchador es conseguir la meta de su deseo, de su derecho, de su lucha. Se dice que “La única lucha que se pierde, es la que se abandona” (48).

Mientras la organización del escenario acontecía, me puse a mirar los libros de la pequeña biblioteca.

No alcance a escuchar todo el show por qué no dejé de andar todo el día y el cansancio me fue ganando. Cuando tuve un rato en la tarde para descansar, en lugar de hacerlo, armé el ajedrez en la vereda y me puse a jugar con los turistas que se animaban…

La seguimos…

(48) Ernesto Che Guevara.

(49) Historiadores ubican el origen de la Wiphala en comunidades del Lago Titicaca, en el actual límite entre Bolivia y Perú, las cuales identificaban sus balsas de totora con insignias con los colores del arcoíris. Cada uno de sus colores representa un elemento. Ver https://www.argentina.gob.ar/noticias/wiphala-simbolo-de-la-vida-en-armonia

Imágenes: Todas propias, excepto la publicidad de evento tomada del muro de Facebook de Gianpiero Donato Monterubbianesi (Director del espacio “La Puerta”).

Crónicas del viaje de un loco…(44) Día 9 de la Travesía…El optimismo (3)

Crónicas del viaje de un loco…(44)

Día 9 de la Travesía…El optimismo (3)

Algo para destacar de Puerto Pirámides (conjuntamente con Puerto Madryn, más al sur) es que es un lugar geográficamente perfecto para el avistaje de Ballenas. Desde su pequeño puerto salen lanchones o gomones cargados de turistas cada uno con su salvavidas obligatorio y cámara en mano. En unos 15 minutos de navegación se alcanza a llegar al lugar donde se puede ver la hermosa y gigante Ballena Franca Austral.

En ese lugar, los motores se apagan dejando a toda la tripulación a merced de los sonidos de la naturaleza sin molestar a los enormes mamíferos. Puede vérselos pasar casi por la superficie y con suerte pegando un salto con el que emergen de la superficie regalando esa imagen tan viral de la cola ingresando al mar. Suelen hacer sonidos profundos y soplar desde sus fosas salpicando agua. La paz del lugar y la barda costera completan una escena inolvidable. Las salidas están muy bien organizadas, y tienen un costo de u$s 10 a 20. Imperdibles.

La temporada ideal es entre septiembre y diciembre. Les recuerdo que estoy pasando por aquí en pleno enero y es muy raro encontrar alguna ballena rezagada para ver. Ya que mudan hacia otros lares, luego dela reproducción, el nacimiento y los primeros cuidados de sus crías.

Particularmente toda esta experiencia que les estoy contando se da en el llamado Golfo Nuevo de la Península Valdés en la Provincia de Chubut. Incluye por la zona a Puerto Madryn, desde donde también hay avistaje. Estos incluso se dan sin tener que embarcarse por el acercamiento a las costas de estos animales enormes.

En mi caminata por el pueblo descubrí imágenes que tienen que ver con las luchas populares, de las cuáles percibí el optimismo con qué han sido encaradas a pesar de la dificultad que tienen sus logros. Hasta aquí les hube mostrado imágenes de dos importantes para los argentinos. La primera imagen fue la del cartel que decía “Las Malvinas son Argentinas” (46) y la segunda fue la de “Memoria, Verdad y Justica” (47). En esta “Comarca”, nombre que les gusta a los moradores, se agregan otras. Y sintetizo qué los Argentinos tenemos muchas luchas, muchas por las qué luchar todavía. Algunas son para reivindicar, otras para establecer derechos y algunas, para qué estos se respeten.

Los derechos del niño, son un conjunto de medidas para favorecer la protección, el desarrollo y crecimiento de todos los niños.

Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (N° 26.061)

Los movimientos feministas contra la violencia de género, a favor de la igualdad y por al aborto libre, seguro y gratuito.

La lucha contra la Megaminería y el cuidado del agua…

El reconocimiento a fusilamientos de revolucionarios patagónicos…

La lucha local por el avance del progreso…

Voy a tomar una frase de Cervantes para describir ciertamente mi sensación. Frase escrita dentro de la obra “Don quijote de La Mancha”, y que suele usarse para especificar cómo se resuelven algunas cosas y de qué modo: “En todas casas cuecen habas; y en la mía, a calderadas”…

La seguimos…

(46) Véase Crónica 13.

(47) Véase Crónica 31.

Imágenes: Mapa de Patagonia.com.ar, Avistaje ecohosteria.com.ar, el resto todas propias.

Crónicas del viaje de un loco…(43) Día 9 de la Travesía…El optimismo (2)

Crónicas del viaje de un loco…(43)

Día 9 de la Travesía…El optimismo (2)

Al llegar al pueblo, me sentí muy bien. Con un creciente optimismo respecto a mi intenciones viajeras de llegar a cumplir la meta. Puse en marca un mecanismo de auto cuidado mental. Me propuse no pensar en mi problema inguinal, no darle lugar en mis pensamientos. No sé cómo les va a ustedes con esto de hablar sobre un dolor que se tiene todo el tiempo. Creo que hace que el dolor dure más, sea más intenso, que tarde en calmarse o curarse. En cambio, me hice una caminata sin tiempo, haciendo un recorrido que incluía pueblo y playa, disfrutando de cierta soledad que propuso el clima, algo lloviznoso y fresco. Y cargando mi mente de sensaciones positivas.

Reconstruyendo un viejo dicho popular, se me ocurre creer que “Más vale optimismo en mano que cien volando”

Mi paseo, estuvo poblada de sorpresas. De Puerto Pirámides puedo decir muchas cosas lindas, aunque…Si bien se considera un Municipio “NO TÓXICO”, no discrimina la basura, no la separa. O sea que, paradójicamente, contamina en medio ambiente. Lo que convierte la frase en Demagogia pura.

Si bien es un pueblo en constante crecimiento y dependiente exclusivamente del turismo, intenta mantener ciertos rasgos naturales que lo hacen visitable. Es un área costera de grandes bardas con una bahía muy tranquila donde se puede ingresar para hacer distintas actividades náuticas. En este lugar la vida nocturna frente al mar es imperdible, pero recomiendo conocer la subida y bajada de las mareas. Sobre todo si nos apartamos de zona de playa de arena y caminamos por la costa de piedras con los altos paredones de un lado.

En 2007, hice un viaje también solitario, pero con solo una mochila. Y sin conocer bien la región y las mareas, me interné por la tarde varios kilómetros por la playa de piedras, que tenía algunos agujeros llenos de agua con cangrejos. Mi idea era ver el atardecer allí y pegar la vuelta. Pero el mar empezó a crecer y el retorno se me complicó. Ya casi a oscuras logré trepar unos tres metros por una abertura en la piedra y quedarme allí a pasar la noche. En mi mochila tenía una vela, dos panes y una botella de agua. El nivel del mar subió casi un metro y medio golpeando contra el murallón natural. Incómodo, casi parado, dormite algo hasta que amaneció y el agua empezó a bajar. Recién allí, pude volver al poblado. Aquella vez pude haber perdido la vida. Pero acá estoy, vivito y contando historias.

El lugar el bellísimo. Creo que todas la veces que tenga que ir para el sur, lo visitaría. Es lo que estoy haciendo, aunque ya lo conocía. Se puede recorrer con mucha seguridad. Lo más peligroso fue que puberes y niños, manejaban cuatriciclos, cosa que no está permitido. Y sin casco, cosa que tampoco. No me gustó eso, y les cuento que es fácilmente controlable, ya que hasta los mismos habitantes, con quienes tuve buenas charlas, lo desean.

Al final de mi caminata, me aposté con el hotelito viajero frente a la bahía, en un lugar destinado como mirador/estacionamiento. El plan era ver como atardecía. Esta vez hice lectura y empecé a escribir esta crónica.

Hoy es 5 de enero de 2020.

La seguimos….

Imágenes: todas propias, excepto la satelital de Google Maps (modificada).

Uno más uno más uno más uno, y tenemos que hacer cola.

«Qué levante la mano quién quiera estar solo. Y que la apoye en algún lugar gentil, quien quiera compañía» elduendeerótico

No es bueno que el hombre esté solo, fue una película española de 1973, que mostraba a un hombre acompañado de su mujer, una muñeca, a quien higienizaba, adornaba y sacaba a pasear, entre otras cosas. José Luis López Vázquez hace un papel increíble.

Pero se hace necesario recordar antes de entrar en cualquier desvío lo que ya dijo el filosofo Don Aristóteles, hace unos años: «El hombre es un ser social por naturaleza».

Basta la sola idea de pensar que la supervivencia de la especie depende de dos personas y no de una.

Aunque haya en el mundo, un par de tipos que si se les ocurre en solitario, apretar un botón, morimos todos de un golpe.

Por cierta suerte o designio, y como decía el amigo Facundo Cabral: Un minuto de silencio, un segundo de descuido, un hijo.

Lo parió diría Mendieta, el perrito ladero del gaucho conocido como Inodoro Pereyra, esposo de la Eulogia en las lontananzas del campo. Que no era tan solitario, gracias a esa compañía, como el otro de su especie el “Paja Brava” que andaba siempre escondido entre pajonales. Ni como el personaje de Marito Sánchez, el gaucho Barralde, que enseguida quería mostrarle a sus visitantes “El pinchón de peludo en cautiverio que tenía en los fondos”, producto de tanta soledad.

Hay quienes aman más a la ovejas que a las personas.

Por favor no se confundan, hablo de los Pastores, que hacen una tarea prodiga con ellas en arriarlas, alimentarlas y aprovechar sus lanas. No me refería a aquel cuento del negro que cuidaba las blancas ovejas de su patrón hasta que nació una oveja negra.

En fin, la soledad es para algunos una especie de isla. Bueno al menos, es lo que creía don Robinson Crusoe allá por los años 1719 y se quedó 28 años solito sin que nadie le sople la velita en los cumpleaños.

Por suerte Adán y Eva y otras cuantas parejas decidieron proponer otra cosa, luego de encontrar una manzana. A ponerla y poblar la Patagonia, como diría cualquier Mapuche con ganas de Argentinizar el suelo.

elduendeoscar

Escrito para el programa cultural “Al ángulo izquierdo donde duele” T2 E:67 tema ¿Soledad o compañía?¿Cuánto y cuánto? A emitirse el 3 de noviembre de 2020 por Radio la Plata 90.9

No tengo ganas de no tener ganas…

No tengo ganas de no tener ganas…

Las ganas son producto de las vitaminas que nos da la vida.

No se consiguen en frasquitos en la farmacia de la esquina.

Para conseguirlas, hay que amar la vida.

De pronto aparecen e iluminan el camino y el horizonte hacia donde te llevan. Pueden encenderse y lubricarse en un momento inesperado. Y son capaces de atreverse a romper las reglas del deseo formal de tu entorno. Muchas veces nos llevan de narices hacía lo prohibido, hacia lo inalcanzable, así como tambien hacia lo conocido con mucho placer.

Las ganas no tienen formato, solamente pueden variar de intensidad, incluso pueden reprimirse o desaparecer. Lo bueno sería satisfacerlas. ¿Para qué vivimos?, si no para hacer, lo que se nos da la gana. En un sistema mundial de obligaciones cotidianas, por ganarse unos pesos para pagar lo que siempre estamos debiendo, lo recomendable es no perder las ganas. No solo de las que parecen pequeñas como las de comerse un chocolate o salir a caminar, si no, las ganas revolucionarias de romper con un sistema tan opresivo.

Las ganas no tienen dueño, cualquiera puede tenerlas, solo que quién tiene más poder, parece que tiene la ventaja de resolverlas más repetidamente. Pero tener ganas, es tener poder.

Hace muchos años, que no tengo ganas de no tener ganas. Creo que, no tener ganas de nada es un estado cercano al suicidio, y ni se me ocurre.

Lo que he descubierto con esto de tener ganas siempre, es que a veces, se nos hace difícil la vida por cumplirlas y es bueno en esos momentos, encontrarse con gente que te renueve las ganas, que te aliente a no perderlas. Y les aseguro, que hay mucha gente bella y dispuesta. Y si esas ganas, que no vienen en frasquito, que no tienen formato, que van y vienen, y que nos llevan a cualquier parte, las ponemos en lo que amamos hacer, entonces la felicidad es un aroma que nos mantendrá flotando mientras vivamos.

elduendeoscar

Escrito para el programa cultural de La Casa de Oscar, llamado “Al ángulo izquierdo donde duele” T2 E:26 emitido por Radio La Plata el 27 de octubre de 2020.

Crónicas del viaje de un loco…(42) Día 9 de la Travesía…El optimismo…(1)

Crónicas del viaje de un loco…(42)

Día 9 de la Travesía…El optimismo…(1)

El festejo del pueblo con sus altoparlantes cumbieros duró hasta pasada la medianoche. Luego solo se escuchó el irse charlando de la gente y de fondo, cada tanto el sonido del mar.

Traté de relajarme, y darme ánimos, hasta que evidentemente me dormí. La zona de la ingle estaba bastante plana (excepto por algún poco de sobrepeso) y cuando finalmente pude abrir mis ojos eran las 6 am. Me lavé la cara pensando en que tengo otro día para seguir y solo se me ocurrió que tenía que ser según el plan. De alguna manera mi angustia fue derrotada por el optimismo. Me propuse festejar cada kilómetro y no darle tanta importancia a esa lesión. Luego de unos mates frente al mar, donde confieso que el día anterior, le convidé con alguna lágrima.

Mi ruta continúo hacia Puerto Pirámides (que ya conocía, pero valía la pena dar un paseíto).

Para retomar la RN3 rumbo al sur, debí retomar la RP5 de Rio Negro, unos 28 kilómetros asfaltados. Luego transitar por la RN3, 117 kilómetros hasta llegar al cruce con la RP2 de Chubut (44) y andar los últimos 81 kilómetros hasta Puerto Pirámides.

Vale aclarar que estoy pasando de provincia a provincia. El limite que las separa está a la altura de Puerto Lobos. Y como en todo ingreso a cada provincia, existe un control, policial (generalmente) o Fitosanitario.

Para poder hacer el ingreso en cada control se exigen documentos. Carnet de conductor, Verificación Técnica Vehicular, Patentes al día, Documento de identidad (DNI) y seguro. Además de tener que abrir puertas para mostrar lo que se traslada, si es requerido.

En este puesto de control, no me aceptaban el ticket del seguro (que se debita automáticamente el día 10 (estamos en el día 5 de enero de 2020), y por lo tanto consideraban mi seguro impago. Tuve que bajarme a explicarle la modalidad al oficial de turno, llamar a mi aseguradora y esperar un recibo que diga la fecha de expiración de mi pago. Una vergüenza que me hizo perder 40 minuto. A partir de allí, me manejé con el mismo ticket presentado primero y no hubo problemas. El segundo recibo, no volví a presentarlo.

No entendí la actitud de quienes me atendieron en este cruce. Todos mis papeles actualizados, las luces funcionando, cinturón de seguridad puesto, buena voluntad y predisposición….

Digamos, etapa superada.

Antes de llegar a lo que se llama Área Natural Protegida de Puerto Pirámides (Reserva de Biósfera Mundial UNESCO (45)), se paga el ingreso y enseguida se encuentra un Centro de Interpretación de la Península Valdez, que permite entender la biodiversidad y sus cuidados. Sitio absolutamente recomendado, además de gratuito. Tiene un mirador por donde puede verse toda la región.

Allí me detuve por una hora para enterarme de cosas que no conocía en profundidad, como ser la fauna, las temporadas y las verdaderas dimensiones del Istmo.

Luego me instalé exactamente en la Av. de Las Ballenas, desde donde empecé a recorrer el pueblo…

La seguimos…

(44) La Ruta Provincial 5 recorre 61 kilómetros con orientación sudeste desde su inicio en Punta Ninfas hasta llegar a Puerto Madryn dentro de la provincia de Chubut.

(45) Patrimonio de la Humanidad: En el año 1999, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) declaró a Península Valdés Patrimonio de la Humanidad por preservar y dar a conocer sitios de importancia natural excepcional para la herencia común de la humanidad. Según declaraciones de la UNESCO: «Situada en Patagonia, la Península Valdés es un lugar de preservación de mamíferos marinos de importancia mundial. El sitio alberga importantes poblaciones reproductoras de ballenas francas en peligro de extinción, así como de elefantes y leones marinos. Las orcas de la región practican una estrategia de caza única en su género, que es el resultado de su adaptación a las condiciones específicas del litoral.» http://www.puertopiramides.gov.ar/

Imágenes: Excepto el mapa (Google maps), todas propias.

RESTOS DEL BODEGÓN (6) El músico pesado

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (6)

El músico pesado

Por el barrio vive un músico. Viven varios músicos, pero este es un aparte. Es un tipo que ha caído bajo las garras del alcohol y es muy difícil qué pueda escaparse de ser engullido por esa bestia. En una oportunidad, vino junto a su banda a hacer un evento, que resultó muy bueno. Él por supuesto se embebió como para no deshidratarse por meses y se quedó luego del show a compartir un festejo de otro amigo hasta la madrugada. Por supuesto que siguió bebiendo hasta alcanzar el peso mercurio o sea el de un tipo mamado pesado. Y en la noche podemos ser simpáticos si no rompemos las bolas a la gente que no conocemos. Todos sus amigos se habían ido sin llevárselo y tuve que hacerme cargo de su humanidad sacándolo del Bodegón. El flaco había comprado todos los números de la rifa de una buena piña y no permití que se llevara el premio puesto. Lo levanté de los hombros y lo acompañe hasta la casa. Esa distancia estuvo plagada de porqués, disculpas y justificaciones sin sentido. Lo dejé en su casa y volví. Esto pasó hace como dos años. El jueves, como dice el tango “volvió una noche…”, el músico se aparece como un fantasma a mirar por la ventana. Nosotros estábamos preparando el lugar para el encuentro de varios amigos por el festejo de Lorena, la ucraniana. Primeramente no lo reconocí. Luego de asomarse, se sentó en nuestro umbral. Hasta acá todo bien. Por supuesto que su estado a las 20 hs ya era calamitoso. Hablaba solo y de música. Ya tenía menos coherencia que astronauta en el Sahara. Salí a preguntarle si necesitaba algo. Te acordás de mí, Oscarcito? Una vez…y se puso a recordarme lo que ya conté más arriba. Y como todo borracho que necesita compañía, se me pegó como engrudo en la tela. Y la verdad que alguien así primero te da pena y después queres matarlo. Nuestra charla se dio en la vereda mientras seguían llegando los invitados de la cena. Cada vez que abría la puerta quería mandarse para adentro a tomarse algún convite. Lo escuché con la paciencia de una abuela, cada vez que me lo permitía le expliqué que estaba ocupado y que lo invitaba a pasar una tarde para compartir unos mates. Pero él quería un trago y mis palabras no le servían de hielo. En un extremo mensaje místico, propio de los mamados que resucitan ligándose a una religión desconocida me advirtió que el pastor nos estaba mirando. Y que había que tenerle miedo. A esta altura de la conversación algo me empezaba a fastidiar y le di mis saludos, le repetí mi invitación y lo dejé solito con su alma, de la que tendrá que hacerse cargo. Instantes después, volvió a asomarse por el ventanal mirando a los invitados riendo con cara de demonio desencajado. Salí, le pedí que se fuera, por las buenas, claro. Me pidió que le venda una cerveza. Le dije dónde había un almacén abierto. Se fue. Pero a los 15 minutos, cuando ya estaba cocinando para el grupo de invitados, volvió. Y asomado por la ventana me mostraba un tetrabrick de vino tinto como si fuera un trofeo de guerra que me hubiera quitado de las manos. ¿Qué necesidad? Se me empezó a subir la mostaza. Me saqué el delantal y la gorra. Salí a buscarlo, lo agarré de la hombrera, lo llevé gratis hasta casi la esquina y le grité en la cara un ¡Andate! Que debe haber escuchado hasta viejo Jorge, mi vecino sordo. Volví sin agredirlo pero marcándole el territorio. Pedí disculpas a mis comensales y todo siguió como si nada. Todavía recuerdo una frase que dijo…”las coordenadas no coinciden con el tono y todo se desbarajusta…”. Buen músico, una lástima.

Al terminar la rueda de pizzas esa noche se armó karaoke y hubo varios intérpretes interesantes. Como si estuvieran escondiendo sus voces mientras comían, a la hora de cantar se lucieron. Uno de ellos eligió cantar una de Sandro que provocó entre las mujeres asistentes, suspiros, gemidos y hasta el arrojo de alguna prenda como ofrenda.

elduendeoscar

Todo este materia es producto de esas noches de Bodegón en La Casa de Oscar (hay muchas más) en 2015, y fueron escritas luego de cada noche como los restos que quedan.

Luego compartidas gratuitamente entre contactos y redes sociales. 

Crónicas del viaje de un loco…(41) Día 8 de la Travesía…La angustia…(2)

Crónicas del viaje de un loco…(41)

Día 8 de la Travesía…La angustia…(2)

En el kilómetro 1250 de la RN3 se encuentra una ciudad al sudoeste de la Provincia de Rio Negro, llamada Sierra Grande. Tiene unos 7000 habitantes y es un perfecto ejemplo de lugares geográficos donde ocurren grandes desarrollos que luego se caen. Produciendo un crecimiento estructural y poblacional, que después llega a convertirse en un lugar desolado.

En Sierra Grande se destacó la instalación de una mina de hierro que originó hasta los años 70’ del siglo pasado, un gran crecimiento en torno a este proyecto. Actualmente la mina no funciona, pero gracias al avance turístico aportado por el balneario Playas Doradas, no se ha convertido en una ciudad fantasma.

Este área a unos 250 msnm (43) fue históricamente un asentamiento de Tehuelches, habitantes originarios antes de la colonización.

Solo hice un recorrido por ese valle protegido por las sierras, lo que impide el asedio constante de los vientos.

Por la noche me instalé un poco más cerca del poblado, ya que había feria, kermesse y show de cumbia.

Esta ha sido una tarde rara. Sobre todo a partir de un hecho que me hizo entender que estaba arriesgando mi salud en este viaje.

Resulta que hace 6 años, en 2014, hice un viaje de mochilero por las costas del Mediterráneo. Un viaje que soñaba desde hacia mucho tiempo. Faltando diez días para mi vuelo, haciendo fuerza, tuve una hernia inguinal de un centímetro. Debí someterme a una operación quirúrgica, ya que por ese pequeño agujero, se salió una porción del intestino y el riesgo de estrangulamiento y otras situaciones mas graves estaba latente. Finalmente y habiendo postergado por unos días mi partida, viajé en momentos en que debía aún, sostener reposo. Cabeza dura. Realmente, quería viajar. Bien. Unos días antes de este viaje, sentí que en la misma zona se produjo un pequeño desprendimiento de tejidos y se me inflamó. Hice estudios y se me recomendó, no hacer fuerza, si no, nuevamente a quirófano. Ni loco.

Y no dejó de molestarme hasta que me dormí. Eso me produjo un montón de preguntas. ¿Y si se me abrió la herida? ¿Y si se me sale de nuevo la tripa?. Recuerden que estoy a 1200 kilómetros de casa y en un solo día no es fácil volver manejando, menos ante la situación de tener que usar las piernas para ello. Empecé a creer que todo se derrumbaba y que tenía que ir volviendo de a poco, esperando no agravar en el camino. Por otro lado, mi lado positivo, me propuse controlar la temperatura, la inflamación, no hacer nada de esfuerzos, y ver cómo seguía. Me conseguí unos hielos y me apliqué con todo el amor y la frescura del mundo.

Fueron horas de una angustia muy ligada a la incertidumbre, venía todo tan lindo…

No tenía ganas de estar parado cocinando, así que me proveí de fiambres para cenar.

Traté de relajarme, aún escuchando de fondo la fiesta del lugar a unos trescientos metros.

La seguimos…

(43) Metros sobre el nivel del mar.

Imágenes todas propias

RESTOS DEL BODEGÓN (5) Pitucas…

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (5)

Pitucas…

De pronto nos tocan timbre dos señoras mayores desconocidas. Pitucas, elegantes y muy bien habladas. Me preguntan si llevábamos pizza a domicilio. Yo intentando esconder el enchastre en mis manos dentro del repasador les digo que no. Que aún nuestro sistema es pedir y venir a buscar en 20 minutos o media hora. Ellas me dijeron con tono de pena que a esta hora ellas temen andar por la calle. Eran las 20.15 de una noche calurosa. Les pregunté si vivían lejos para hacerles el favor de llevarle alguna. A dos cuadras me dijeron. Y me pidieron si podía cobrarles en el domicilio, ya que como tenían miedo de ser robadas, llevaban muy poco dinero. Tomé nota, anoté la dirección, preparé con amor (como siempre, pero me cayeron muy bien las ancianas señoras, y quise esmerarme) y a la media hora estaba tocando el timbre del domicilio indicado. Les juro que mientras estaba frente a la puerta de la casa indicada tuve un raro presentimiento. Luego de tres timbrazos separados en minutos, se asomó por la ventana una señora, también muy mayor. Que no era ninguna de las dos señoras que hablaron conmigo.

El aroma de la albahaca salía tibio de la caja pizzera y se me metía en la nariz como el mejor perfume por esas horas. La señora me dijo que no había pedido ninguna pizza y que no conocía a ninguna persona con las descripciones que le di. Mientras yo pensaba en si me había equivocado en la dirección, la señora detrás de la persiana en un rapto de sospechas me dice como enojada –le pido por favor que se vaya porque si no voy a llamar a la policía… Asombrado y confuso como quien recibe la noticia de la llegada de un primer hijo, le pedí que se quede tranquila, mientras le daba datos míos. Quién soy, dónde vivo y exactamente lo que me había sucedido para llegar hasta ese lugar y estar con ella en ese momento. Igualmente llamó al 911 y tuve que explicarles a los oficiales lo que estaba pasando. La sensación era que no entendían o no creían. Los entendí. Un tipo mayor con una caja de pizza enfriada en la puerta de una señora que no conoce para traer un pedido a otras personas que tampoco conoce, realmente suena raro. Mostré mis documentos y me fui. Hablaron con la dueña del lugar con la persiana de por medio y les agradeció que hayan acudido. Volví refunfuñando. Quería ocultar mi enfado. Pero me daban vuelta por la cabeza dos ideas: dos viejas me hicieron una broma y una tercera vieja me denunció como si fuera un delincuente. La calentura me duró un rato. Todavía me pregunto, porqué me quedé con las dudas ¿Y si las viejas se conocen y las dos le hicieron una joda a la tercera usándome? Lo cuento cómo una anécdota más. No voy a ponerme a descifrar el entuerto habiendo tantas otras cosas bellas por hacer.

elduendeoscar

Todo este materia es producto de esas noches de Bodegón en La Casa de Oscar (hay muchas más) en 2015, y fueron escritas luego de cada noche como los restos que quedan.

Luego compartidas gratuitamente entre contactos y redes sociales. 

 

 

RESTOS DEL BODEGÓN (4) Antonella, la hiperquinetica…

Les convido con lo que quedó de algunas noches…

RESTOS DEL BODEGÓN (4)

Antonella, la hiperquinetica…

Otra de las historias que me contaron en el Bodegón y que vale rescatar de tantas, fue la de Antonella. Con un grupo de amigo ella vino a festejar su cumple entre pizzas y cervezas. Cuando era chica, ella misma lo reconoce, era tan inquieta que cuando estaba en esos estados de hiperactividad la madre la llevaba a un vivero cercano de la avenida 72 y calle 21, allí ella se calmaba mirando los bellísimos cactus que se exhibían mientras la madre compraba lentamente, alguna plantita.

Yo mismo he sido testigo de tanta belleza en plantas de ese lugar y de la muy cálida atención de los propietarios. Y Antonella fue creciendo, siempre activa, inquieta. Y una de las soluciones a la gran necesidad de moverse fue empezar a patinar. Y desde pequeña anda de aquí para allá en ruedas de ese deporte al que nunca me animé. Y el día que la conocí me mostro un hermoso recuerdo de dicha actividad. En una caída se quebró el radio de su brazo izquierdo. Y aún con yeso y protector, bailaba como si estuviese sin ninguna lesión.

Esa noche contraseña para entrar de su grupo fue “La quebrada de Humahuaca”.

Estábamos haciendo milanesas. Ojo, dije milanesas. Por qué lo aclaro. Porque lo artesanal en la comida se va perdiendo. Hoy la cosa se resuelve con el delibery (reparto a domicilio), con la rotisería o casa de comidas o con la carnicería o pollajería donde te vendan milanesas listas para meter al horno. No, no. Yo dije “Estábamos haciendo milanesas”. Huevo, perejil y ajito cortadito bien chiquito. Toque de sal. Rebozador finito. Y suprema deshuesada con nuestras propias manitos. Hay un toque secreto, pero no se dice.

elduendeoscar

Relatos escritos al fin de cada evento de Bodegón en setiembre y octubre de 2015 en La Casa de Oscar.   Leídos en el programa cultural llamado «Al ángulo izquierdo donde duele» por Radio la Plata 90.9 , 15° Aniversario (parte 4) emitido el 20 de octubre de 2020

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