Crónicas del viaje de un loco…(45) Día 9 de la Travesía…El optimismo (4)

Crónicas del viaje de un loco…(45)

Día 9 de la Travesía…El optimismo (4)

Todas esas luchas y reconocimientos continuarán. Habrá más en el camino, sin falta. Un pueblo sin lucha es un pueblo aburrido. El optimismo de un luchador es conseguir la meta de su deseo, de su derecho, de su lucha. Se dice que “La única lucha que se pierde, es la que se abandona” (48).

En cada lugar que visito, me permito hacer una ruta cultural. Así que me acerqué a la Dirección de Cultura, pero siendo domingo, estaba cerrada. Igualmente en el recorrido a pie pude ver algunos lugares cómo pasar disfrutar algún evento y luego irme a descansar para seguir el viaje.

Elegí estacionar el Kangumovil exactamente en la puerta de un Centro Cultural llamado “La Puerta”, que era el único espacio dónde se podía ver un show en vivo. Dentro de sus instalaciones pueden verse decoraciones con muchas fotos de la zona, una bandera Whipala (49), algunos libros en un par de estantes y cuadros de luchas. Me puse en contacto con Gianpiero, quién dirige el proyecto, un porteño que llegó hace unos 20 años. Tuvimos una charla cálida sobre la vida y los proyectos. Ya instalado allí, armó familia y no quiere irse nunca más. Hoy lucha por cuidar el pueblo, su naturaleza y la convivencia.

Lamentablemente llegué un día después (¡No se puede todo!) de que tocará un gran músico de la región (Lautaro Ríos) y me apresté a ver cómo armaba escenario y sonido una banda local de cumbia, llamada Tres cuartos. Tres de los cinco integrantes eran policías. Y un tema que flotaba es que están atrasados en los sueldos. Esto en todo Chubut. Qué difícil es para quien depende de otros, que tu vida económica sea “normal”.

Mientras la organización del escenario acontecía, me puse a mirar los libros de la pequeña biblioteca.

No alcance a escuchar todo el show por qué no dejé de andar todo el día y el cansancio me fue ganando. Cuando tuve un rato en la tarde para descansar, en lugar de hacerlo, armé el ajedrez en la vereda y me puse a jugar con los turistas que se animaban…

La seguimos…

(48) Ernesto Che Guevara.

(49) Historiadores ubican el origen de la Wiphala en comunidades del Lago Titicaca, en el actual límite entre Bolivia y Perú, las cuales identificaban sus balsas de totora con insignias con los colores del arcoíris. Cada uno de sus colores representa un elemento. Ver https://www.argentina.gob.ar/noticias/wiphala-simbolo-de-la-vida-en-armonia

Imágenes: Todas propias, excepto la publicidad de evento tomada del muro de Facebook de Gianpiero Donato Monterubbianesi (Director del espacio “La Puerta”).

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