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Crónica del viaje de un loco por la R40. (63) Día 14 de la Travesía…Lo onírico (4)

Crónica del viaje de un loco por la R40. (63)

Día 14 de la Travesía…Lo onírico (4)

Antes de llegar al próximo destino en mis mapas, me detuve para escuchar al viento en la inmensa soledad que brindaba el lugar y el atardecer. Los invito a detenerse en un viaje donde crucen una llanura, un desierto, una planicie, y traten de ver cuál es su tamaño frente a la magnitud de las dimensiones de esas geografías. Tal vez enfrentar al mar con la mirada nos diga lo mismo, pero las olas promueven vida, movimiento, y no es lo mismo. Les aseguro que mirando al horizonte no ver nada que se mueva es de una incertidumbre adrenalínica increíble. Por sobre todo si en lugar de angustia, pueden sentir paz.

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El rumbo que seguí fue el de moverme manejando en el atardecer, con un clima no tan hostil como el de la mañana. Subí por la RN40 camino a Calafate. Ciudad que ya conocía, pero de la que voy a contar algunas experiencias y recomendaciones.

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Durante este trayecto que realicé en unas tres horas llegando a las 8 pm a mi destino, pude pensar en el sueño que les conté había escrito al despertarme.

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Cuando uno tiene muy claro un plan, un proyecto, una dirección en la vida, seguramente adquiere un sentido de orientación que se hace más firme a medida que se va ejecutando. Y uno empieza a cuidar que ese tipo de idea original no se salga de los rieles. Y en el caso que suceda, intentar retomar el camino por donde veníamos, para continuar hasta concluir con lo planeado.

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Yo estaba viajando en un transporte al que le tenía una confianza ciega en medio de la nada, sin poder comunicarme con quien quisiera , y suponiendo que los mapas y el camino me llevaban a un punto elegido. Puede decirse que existía una lógica entre lo que pensaba, sabía y lo que iba aconteciendo. Y me puse a pensar o revisar ese sueño, debido a que como todos los sueños nos dicen algo, intenté saber qué me decía este.

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Muchas veces, lo onírico no hace más que recordarnos probabilidades y eso creí que me proyectaban aquellas imágenes. Por la interpretación de la posibilidad de encontrarme con caminos desconocidos estaba ocurriendo, solo que sabía hacía donde me llevaban. Ahora bien, si tengo que recordarles que ni el GPS funcionaba como para dar una locación exacta de mi alma, ténganlo en cuenta. Pero estaba acompañado por alguien que no me dejaba perderme; yo mismo. Y recuerden que ustedes mismos son para ustedes la más confiable de las personas sobre el planeta. A menos que ustedes mismos vivan una vida de personaje que no es capaz de mirarse al espejo por unos minutos. Allí sí, desconfíen.

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Los tramos de ruta como este, donde los paisajes cambian de acuerdo a como corren las nubes y como estás trazan sombras nuevas, a como sube o baja el sol, a como soplan los vientos moviendo polvos, ameritan que no nos apresuremos y nos dejemos sorprender. No todos los viajes son iguales.

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Debo confesar que luego de haber manejado en este día una diez horas, tenía tres deseos o necesidades; dejar de manejar por ese día, comer y descansar.

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Para arribar a Calafate tomé primeramente por calles (65) que me sacaron de Río Turbio hasta el empalme con la RN40 (unos 8 kms) y accedí a esta unos 200 kms hacía el norte, donde me desvíe por la RP11 (65) unos 30 kms hasta la entrada a Calafate.

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La seguimos…

(65) La más importante es la Av. Y.F.C.

(66) Esta ruta muy bien pavimentada, comienza en el empalme con la RN40 y llega hasta el Glaciar Perito Moreno rodeando primero el Lago Argentino y luego dentro del Parque Nacional Los Glaciares, continua el trayecto del Brazo Rico. Tiene una extensión de 107 kms.

Crónica del viaje de un loco por la rn40 (62) Día 14 de la travesía…lo onírico (3)

Crónica del viaje de un loco por la R40 (62)

Día 14 de la Travesía…Lo onírico (3)

El recorrido para empalmar la RN40 lo hice por la RP7 (62) gracias a las recomendaciones de los parroquianos de La Esperanza.

Cerca del mediodía estaba llegando al poblado 28 de Noviembre (63) y algo que me sorprendió gratamente fue la gran cantidad de flores muy parecidas a las margaritas que crecían por ambos lados de la ruta y se las podía distinguir en grandes dimensiones poblando el suelo de los campos adyacentes.

A esta altura la RN40 se encuentra en el km 380.

Mi mayor deseo era intentar entrar por el norte a la RN40 para hacer el tramo que estaba cerrado por los deterioros y el mal clima. Mi intento se vio nuevamente frustrado al llegar a El Zurdo (64) donde nuevamente una posta de la Gendarmería me prohibió el paso. Los 80 kms que me trajeron de El Turbio (El Turbio viejo) hasta allí, fueron interminables. A las dificultades que presentaba el camino, se le sumó la lluvía y debo recordar que estaba viajando sin ningún tipo de señal satelital.

Tuve que pegar la vuelta luego de haber cruzado por encima del Río El Zurdo, brazo que nace en Chile y vuelca sus aguas en el Río Gallegos y que viaja hasta el Océano Atlántico. El Zurdo conforma un arroyo muy cerca de la Posta de Gendarmería a unos 450 mts del límite con Chile.

Habiendo realizado unos 500 kms y siendo un poco más del mediodía, dudé en si hacer noche en aquel lugar o empezar a subir hasta Calafate, distante otros 240 kms.

Decidí finalmente seguir camino, pero antes de ello hice un recorrido por Río Turbio, una ciudad dedicada a la minería. Y por supuesto me acerqué a almorzar al conocido Bosque de duendes. Donde me encontré solo recorriendo y descubriendo colores y sonidos de los habitantes naturales. Por supuesto que si visitan la región, este es un paseo imperdible. Se van a encontrar con una serie de esculturas hechas por artistas de la zona en un lugar que parece no ser de este planeta. Acompaña un pequeño arroyo llamado Flavia. Verdaderamente me sentí como duende, más humano que nunca. Por eso le agrego al collar de perlas de este viaje, este momento.

Hay muchas cosas que se pueden decir de esta Cuenca Minera, debo aclarar que no hice un gran recorrido por esta ciudad, pero me llevé un montón de imágenes de un pueblo de lucha. Mucha tranquilidad para andar. Y gente muy amena a la hora de ser consultada.

A media tarde emprendí el camino por la RN40 hacia Calafate, localidad perteneciente a Santa Cruz yendo para el norte desde donde estaba. En este tramo la ruta tiene unos 60 kms de ripio.

Por supuesto todavía estaba transitando en medio del desierto patagónico.

Esa noche, 10 de enero de 2020, hubo un eclipse que según mis planes podría verse perfectamente en esta zona, pero la nubosidad jugó de una manera muy densa y no fue posible. A cambio conseguí una muy buena ubicación para observar la luna llena sobre Calafate.

La seguimos…

(62) RP7 de Santa Cruz tiene 79 kms de ripio.

(63) Es un pueblo minero del departamento de Güer Aike en Santa Cruz fundado justamente el 28 de noviembre debido a la promesa escrita en la Constitución de dicha provincia. A partir de 1959 debido a la provincialización de Santa Cruz, cualquier pueblo que se fundara debía llevar ese nombre (fecha de promulgación). Cuenta con una plaza central llamada Martín Miguel de Güemes donde debajo del mástil está enterrada dicho acta. Su principal actividad es la extracción de carbón.

(64) Subiendo en alturas este paraje se halla a 390 msnm.

Crónica del viaje de un loco por la R40. (61) Día 14 de la Travesía…Lo onírico (2)

Crónica del viaje de un loco por la R40. (61)

Día 14 de la Travesía…Lo onírico (2)

No era el único al que desviaron en Güer Aike. En la Estación de servicio de La Esperanza (un paraje) había unos diez motoqueros a los que tampoco se les permitió el acceso.

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La Mañana era fría y lluviosa. Me encontraba a unos 80 kms de volver a tomar contacto con la RN40, exactamente donde existe una Estancia llamada Tapi Aike, en pleno desierto. El paisaje hacia los lados de la ruta son de grandes extensiones de llanura de pastura corta y alguna ovejas. Con un fondo de montañas de picos nevados.

La esperanza a Tapi Aike (Santa Cruz)

Consideré que este desvío por el cual estoy transitando para volver a empalmar la RN40 tiene que ver con cierta premonición de mi sueño. Estaba en un camino desconocido, cruzándome con personas que tampoco lo habían transitado y tratando de entender las lógicas que tienen las vías de transporte. Ningún camino te lleva a ningún lugar, todos tienen un fin. Si ese fin es comercial o turístico, el transito y el estado de la ruta, es bueno o magnifico. En cambio si es para conectar un pueblo con otro, el mantenimiento de ese tramo depende de las bondades de las comunas conectadas. Ha pasado por rutas rurales hecha pedazos, pero como en esa zona, todos tienen una chata (Camioneta tipo 4×4), lo llaman transitable.

Un viajero que conocí en DF México que aconsejó, que por más mala que sea una ruta, tratara de no separarme del brazo de agua de cualquier geografía. Cualquier accidente o necesidad debería ocurrir en todo caso, cerca de poblaciones. Y adentrarse en desiertos, por sobre todo los cálidos, les aseguro no es para cualquiera.

Allá por 1986, intentaba llegar a San Antonio de los Cobres, en la Provincia argentina de Salta, ligada a la frontera con Chile. Para hacerlo desde el sur debí atravesar lo que se llamaba “El desierto de las burras”. Por entonces manejaba una Daihatsu Cab Van 600, lo que los chilenos llaman “Pan de molde”, por su parecido en la forma a un pan lactal. Según mis cálculos estaba a unos 20 kms de ese sitio y me quedé sin combustible. Con el fervor juvenil que tenía por entonces, empecé a caminar con unos bidones.

Unos de los cuales tenía un litro de agua sucia, con la que imagine mojaría mi cabeza. Debo ubicar al lector diciendo que eran las 2 pm y hacía 36° de temperatura. A los diez kms (calculados en tiempo por reloj) me había tomado todo ese agua, filtrándola con la remera. Tres episodios inesperados sucedieron. En el primero, voy caminado a buen paso y suponiendo que faltaban otros 10 kms para llegar a la gasolinera. De pronto y en el horizonte a los costados del camino veo manchas negras de grandes dimensiones. A medida que me fuí acercando la imagen pasó a ser de lo más bizarra. Esas manchas eran de un centenar de mulas a cada lado de esa ruta de arena y sal. A unos doscientos metros podía ver con claridad esas manadas. Pensé en qué hacer. Hacía casi hora y media que caminaba y nadie había transitado el lugar. Ya conocía el camino para atrás y tendría que esperar ayuda (recuerden que en esos años, los celulares solo existían en películas). La otra era seguir y ver qué onda. Así que empecé a andar con el mismo tranco sin dejar de mirar a esos grupos de animales. No sabía si me atacarían. No tenía data del comportamiento de un asno cuando le invaden el territorio. A medida que avanzaba todos esos animalitos de dios no dejaron de seguirme con sus miradas. Creo que el miedo era mutuo. Terminé pasando esos doscientos metros, como se dice vulgarmente, con la cola entre las patas.

El segundo episodio fue más dificil y lo resolví de un modo místico. El camino no tenía ni alambrados. A lo lejos podían verse crecer las figuras de algunos picos de piedra. Luego de una breve bajada y casi llegando a la linea de elevaciones sucedió lo impensado; El camino se bifurcaba con dos exactos e iguales desvíos. Me olvidé de señalar que el último cartel que había visto decía San Antonio de los Cobres 200 kms. Sin agua, sin mapa y ciertamente desorientado, me encontraba en la simple tarea de decidir por cuál de las salidas seguir. Traté de sacar conclusiones del tipo; El que se ve más transitado, el más prolijo, el más ancho. Y eso no me ayudó, ya que eran dos rutas exactamente iguales. Entonces, me senté mirando esa bifurcación, y llegué a una conclusión. Busqué una piedra pequeña que me gustara en ese suelo. La tomé con mis dos manos y la lancé hacía arriba parado en el medio del lugar de dónde venía. Al caer y rebotar se acercó más al camino de la derecha. Ese camino tomé. Y era el correcto. El otro me hubiera llevado a una salinera abandonada, y vaya a saber cúal hubiera sido mi destino.

El tercer episodio, ya a esta altura inesperado, sucedió a los 14 kms de mi caminata y cuando aún faltaban otros 14 más. Una camioneta se detuvo por donde caminaba y me socorrío.

Debo decir que mi sed ese día nunca fue tanta, y que la piedra que arrojé hacia arriba, la guardo como un recuerdo.

La seguimos…

Crónica del viaje de un loco por la R40. (60) Día 14 de la Travesía…Lo onírico

Crónica del viaje de un loco por la R40. (60)

Día 14 de la Travesía…Lo onírico

Fue una noche en la que tuve sueños extraños. Siempre ando con papel y lápiz o lapicera para escribir aunque sea dos renglones de lo soñado, ya que como a la mayoría de los humanos, ni bien ponemos en funcionamiento el cerebro en otra cosa, lo soñado se olvida o se fragmenta tanto que ya no puede entenderse o recordarse nada de él. Y los escribo desde hace mucho tiempo para luego analizarlos o tratar de relacionarlos con algún recuerdo, inconveniente o conflicto. Y siempre tienen algo que aparece entre sus enigmáticas señales. La noche anterior mi descanso fue profundo, relajado y placentero. Desperté sin sobresaltos como saliendo de una escena donde estaba en un lugar desconocido con otras dos personas que estaban perdidas y me preguntaban qué dirección llevaba un camino, que era una especie de sendero muy delgado entre la mata y los arbustos de un paisaje de valle. No tenía modo de explicar mi desconocimiento acerca de dónde se dirigía aquel rumbo, ni siquiera sabía dónde yo mismo, estaba parado. Luego de una breve charla con aquellos caminantes en las que conversábamos sobre las posibilidades de un espejo de agua, abrí mis ojos y empecé a escribir.

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Desayuné rapidamente, realicé una carga de combustible e inicié mi trayectoria por la RN40 que me llevaría de Río Gallegos a Rio Turbio (dentro de la Provincia de Santa Cruz) y que tiene unos 300 kms. Era una mañana fresca, con lloviznas, pero con poco viento.

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Ni bien puse el pie en el acelerador busqué acompañarme con uno de los audios musicales que traía de tambores nigerianos. Entendí que el paisaje ameritaba hacer esa mezcolanza de desierto patagónico con sensaciones africanas.

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Les aseguro que ningún vehículo me sobrepasó yendo en la misma dirección y que ni bien inicié ese tramo, mi celular se quedó sin servicio. O sea que manejé incomunicado con el mundo que no sea lo cercano o lo evidente, eso que se alcanza con la mirada a ras de suelo.

Todas mis previsiones estaban alerta. Algunos sectores de la ruta son de ripio, en peores condiciones que los ya pasados, pero siempre hay que ir viendo si el camino es transitable, por sobre todo por el tipo de móvil que me trasladaba..

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Para salir de Río Gallegos tomé la RN3 hasta su desvío por la RN40 a unos 35 kms pero no pude acceder debido a que la RN40 estaba cortada porque en parte y por la gran cantidad de agua caída en esos días (Más el poco mantenimiento) estaba imposible de ser transitada si no viajabas en vehículos que no fueran 4×4. El corte estaba señalado y custodiado por Gendarmería. Amablemente se me explicó el motivo, y a pesar de mi insistencia de querer pasar haciéndome cargo de mi deseo, se me negó el paso. Para ubicarse en el mapa esto ocurrió muy cerquita de un pueblo llamado Güer Aike .(59)

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Inmediatamente fui a mis mapas a revisar por dónde podía llegar a Río Turbio y ver si desde el norte podía hacer este tramo negado de ripio puro y profundas zanjas. Plan B; retomé por la RP5 (60) e hice una parada en La Esperanza (61) luego de casi tres horas de conducción. Allí bajé a tomar un café caliente y festejar los primeros 4.000 kms de ruta total.

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Mi plan en ese momento era completar el trazado de la RN40 desde Río Turbio, pero hubo complicaciones gracias al clima…

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La seguimos…

(59) Güer Aike es un pueblo que dista a unos 30 kms de Río Gallegos, yendo de este a oeste de modo horizontal. La RN3 viniendo del sur y antes de empalmar con la RP5 cruza el Río Gallegos montada en un bello puente que puede ser observado desde un mirador cercano.

(60) La RP5 se inicia en Guer Aike y recorre 181 kms de pavimento asfaltado que une a Río Gallegos con la ciudades de El Calafate, Río Turbio y 28 de noviembre.

Crónica del viaje de un loco por la R40. (59) Día 13 de la Travesía…Superstición y destino (5)

Crónica del viaje de un loco por la R40. (59)

Día 13 de la Travesía…Superstición y destino (5)

El tramo de retorno desde Punta Loyola a Río Gallegos lo transité tranquilo en medio de una tormenta. El plan de lo que quedaba del día (eran casi las 6 pm al volver) fue pasear por el centro de la ciudad capital de Santa Cruz. Lloviznaba, hacía frío y empujaba un poco el viento.

Río Gallegos está ubicada en la desembocadura del río que lleva el mismo nombre y se la considera un portal de ingresos a la Patagonia más austral. Gracias a la conectividad vial, marítima y aérea, sumado a la belleza de los paisajes de la zona, se ha convertido en una ciudad turística. La habitan unas 80.000 personas.

Esta es mi segunda visita y solo voy a contarles lo sucedido en este viaje, por lo que para encontrar más datos del lugar pueden hacerlo en la página https://www.patagonia.com.ar/.

Estacioné el Hotelito viajero en un lugar céntrico y me dispuse a caminar. Y lo hice con una inmensa felicidad y sin mapa. Era cómo estar festejando la llegada a la Luna. Tenía el equipo de mate preparado para tirarme en el pasto de la primera plaza que encontrara. Y gordo goloso que soy, me compré un inmenso alfajor de chocolate con dulce de leche para devorarlo con placer de festejo.

Les advierto que si viajan a lugares fuera de Argentina, y son de comer alfajores, los van a extrañar tanto como a los abrazos.

Esa merienda planeada la realicé en la prolija Plaza San Martín, un espacio poblado de Álamos, árbol tan preparado para resistir a los vientos.

En esta época de verano el anochecer tarda en llegar y aproveché la caminata hasta las última luces. Luego de un trayecto sin ver gente, necesitaba ver caras, gestos, actitudes corporales…

Viajar es más que trasladarse geográficamente. Es visitar diferencias, aprender culturas, interpretar costumbres, entre otras cosas. Cuanta más plástica sea nuestra capacidad de adecuarnos a los lugares que visitemos, más lo vamos a disfrutar. Estando en Estambul (Turquía), era de rutina y habitual escuchar sirenas o campañas invitando a la oración varias veces al día y a la misma hora. Una tarde estábamos sentados en un pequeño bar lindero a un parque de mezquitas, con otros turistas a punto de emprender un recorrido por el Bósforo 58). A uno de ellos se le ocurrió comentar despectivamente…”Cómo molestan esas sirenas”. Cuando no se tiene noción de lo que significa un evento cultural, religioso o nacionalista, se cometen esas burradas. Considero que en todo caso, las opiniones contrarias y con o sin argumentaciones no deben ser emitidas en tierras sagradas para otros.

Luego de esa hermosa y feliz caminata, volví a hacer noche en el mismo lugar que la noche anterior y prepararme para emprender un nuevo tramo al día siguiente.

Un dato de color; mientras me trasladaba en la Kangumovil dentro de la ciudad un camión pasó cerca y a gran velocidad, con una de sus ruedas pellizcó una piedra que pegó en mi parabrisas y lo marcó. El vidrio pudo haber estallado y me hubiera complicado seguir hasta su reposición. Lo cuento nomás, como una anécdota del día 13. Aún hoy tengo las dos marcas, la del vidrio y la de haber llegado…

Ya en mi Hotelito viajero me dispuse a una cena fast food (comida rápida) y a dormir que el día siguiente sería largo…

La seguimos…

(58) El Bósforo es un estrecho que conecta el Mar Negro con el Mar de Mármara separando Estambul en dos partes: la europea y la asiática. La longitud total del estrecho es de 30 kilómetros y la anchura va desde los 700 metros hasta los casi 4 kilómetros de la salida al Mar Negro.

Imágenes: Mapa Ruta40.com , el resto propias.

Crónicas del viaje de un loco…(58) Día 13 de la Travesía…Superstición y destino (4)

Crónicas del viaje de un loco…(58)

Día 13 de la Travesía…Superstición y destino (4)

Desde este punto 0 de la RN40 arranqué con el mismo plan con el que venía; disfrutar del trayecto y tratar de llegar sano y salvo.

Como dice elduendevenenoso “Un paso adelante no es para quienes creen que todo es un precipicio”. Y yo creo que todo es horizonte y como además no soy de los que ponen la decisión de mi destino en manos de otros, allá vamos.

Estaba exactamente en un lugar geográfico que parece caerse del mapa a punto de emprender el ascenso no solo a nivel del mar, sino en cuanto a la dirección sur-norte. Este lugar es uno de los más ventosos del planeta, sus vientos van de los 50 a los 100 km, y el camino muy maltrecho que iniciaba era largo y ciertamente peligroso. Hay diferentes versiones sobre la distancia que separa este punto 0 y el final de la RN40. Los carteles que encontré en este lugar, marcaban 5080 kms, pero según Vialidad Nacional su longitud es de 5194 kms.

Algunos datos importantes a tener en cuenta respecto de esta Ruta, Esta trazada sobre 11 provincias, 21 Parques Nacionales, cruza 18 ríos, y llega a subir a los 4600 msnm. Siendo la ruta más alta de América.

Siendo casi las 14 hs del día 9 de enero de 2020, me largué a esta aventura, siempre transportado por mi Hotelito Viajero Kangumovil que equipé para esta travesía. Debo volver por el mismo camino que me trajo y trataré de llegar a Punta Loyola donde me contaron que está el primer mojón marcando los 100 kms de esta ruta. Recuerdo que tardé 3.30 hs para hacer el último trayecto y que con este logro de haber llegado al km 0, empezar a subir es muy placentero. No sería lo mismo si no lo hubiera logrado. En mi vida deportiva cuando viajaba lejos a algún evento competitivo y perdíamos, la vuelta era densamente larga. Lo mismo me pasaba cuando visitaba alguna cancha de fútbol lejana para seguir a mi club. No conseguir lo que se busca, es muchas veces frustrante. Recomiendo no obsesionarse y si, aprovechar las oportunidades. Y en esta oportunidad, voy a disfrutar de esta pequeña vuelta, además por que ya mismo inicio el proyecto del segundo tramo.

El camino está plagado de inconvenientes, producto del mal clima y del pobre estado de mantenimiento. Tal vez en un futuro se pavimente y facilite la llegada a más viajeros sin tanta preparación.

Linealmente Punta Loyola está a 10 kms de Río Gallegos, pero para llegar hay que hacer unos 35 kms viniendo de norte a sur. En mi caso voy de sur a norte y solo debo tomar un desvío que me lleva directamente.

El sitio un puerto de carga, básicamente de carbón que tiene una red ferroviaria conectada a Río Turbio (lugar del que ya hablaré), ciudad muy conocida por su producción minera. La distancia de Punta Loyola con Río Turbio es de unos 330 km de este a oeste en la mismísima provincia de Santa Cruz.

Lo más destacado en sus frías y ventosas playas, es un barco encallado hace más de cien años llamado Marjory Glen, producto de un incendio que no pudo evitarse. La nave de bandera noruega transportaba carbón y embalajes varios. Pueden visitar una web (estudiospatagonicos.com.ar) donde se cuentan detalles del accidente.

A los efectos de conocerla me acerqué, entré en su casco y pude ver muchos hierros oxidados (algunos colgantes casi sueltos y peligrosos) y marcas de los disparos de aviones de las FFAA cuando se probaron antes de ser puestos al servicio de la Guerra de Malvinas, allá por 1982.

Es increíble encontrar semejante estructura en tan solitario lugar. Tuve la sensación de estar viendo la cascara de un sueño. Al mismo tiempo me pregunté cuántas personas viajarían en ese barco que hayan sido supersticiosas. Al solo efecto de poner en discusión que no hay estampa, ni objeto que pueda evitar un accidente. Solo se trata de conductas imprudentes, y por cierto, humanas.

No encontré el mojón que indica los 100 kms, pero valió la pena…

La seguimos…

Imágenes: Mapa RN40 y Primer tramo de ruta40.com (muy completa). El resto, propias.

Crónicas del viaje de un loco…(57) Día 13 de la Travesía…Superstición y destino (3)

Crónicas del viaje de un loco…(57)

Día 13 de la Travesía…Superstición y destino (3)

Y a las 11.40 am del 9 de enero del 2020…llegué!!!
Casi 4000 kms recorridos. 2580 kms lejos de casa y de los que quiero, en medio de un clima hostil, un lugar desolado, un camino final de este tramo impredecible, el desaliento de los playeros de la gasolinera respecto a que había llovido mucho y la ruta se inundaba. Viento frío y fuerte, que en una oportunidad, casi no me deja abrir la puerta y en otra casi la arranca. Llegué. Pecho, corazón y orgullo.

El Faro de Cabo Vírgenes funciona desde 1904 y se ubica dentro de un área protegida llamada Reserva Natural Cabo Vírgenes de 1230 has. Contiene a una importante pingüinera (la segunda en importancia del país luego de Punta Tombo) a la que protege junto al resto de la fauna, además del Patrimonio Histórico y Cultural.

El lugar geográfico fue avistado por primera vez en 1520 por el navegante portugués Magallanes y se inicia el llamado Estrecho que lleva su nombre. Llamó inicialmente al lugar como “Cabo de las once mil vírgenes», debido al santoral Santa Úrsula. Hay varias interpretaciones sobre esto. Estimo que adentrando en la historia de tal Santa y su martirización, podemos rescatar su tenaz resistencia a ser sometida. Y el lugar parece indominable, a mi entender.

En 1876 se encontró oro mezclado en la arena y se inició una población en relación a ese hallazgo, pero las condiciones climáticas hicieron que decayera la exploración.

Geográficamente se ubica en el inicio norte del estrecho de Magallanes.

En ese lugar del Faro de Cabo Vírgenes, hay una estación militar que estaba abierta y pudimos calentar comida y dormir un rato. No había habitantes en ese momento. También hay un Museo, que estaba cerrado cuando llegué. Conocí a dos franceses Ambre Dubray y Antoine Fustier, que empezaban a viajar hacía el norte…

Y hablamos de precios, lugares y de la sorpresa de encontrar un lugar militar abierto y sin gente…

En ese desierto patagónico el frío viento antártico es poderoso, pero no impidió que me acercara a la pingüinera, que estaba muy bien señalizada y donde estaban ocurriendo incubaciones.

Como dato sobre la relación con la Ruta Nacional 40 que inicié en este día, tenemos que en este punto es en el único que la ruta se junta con el mar, es el de menor altura a nivel marino, pero no es sitio más al Este de la Ruta, eso es propiedad de La Quiaca.

Estuve por casi dos horas y emprendí el regreso por la misma ruta que me trajo hasta Rio Gallegos.

Destino es un punto final. Bien, acabo de llegar al primero de los tres trayectos de este solitario plan. Ahora inicio el camino hacia el segundo destino: La Quiaca, en Jujuy, a unos 5000 kms al norte.

La seguimos…

IMAGENES Y VIDEO PROPIOS

Crónicas del viaje de un loco…(56) Día 13 de la Travesía…Superstición y destino (2)

Crónicas del viaje de un loco…(56)

Día 13 de la Travesía…Superstición y destino (2)

Me quedé pensando sobre este tema del destino. Y considero que si uno mismo elige por dónde andar, qué hacer, con quién juntarse o a quién querer, no se puede aplicar con todo rigor que todo se debe al destino. Y tampoco es válido refutar lo elegido para decir “elegir era tu destino”.

Voy a ejemplificar de lo más claramente que puedo. Si alguien se para frente al abismo y sale corriendo hacia a delante, posiblemente se mate. ¿Elección o destino? ¿Lo que se elige es destino?

El destino parece ligado al final de una vida o a la certera consecuencia de esa acción. La frase para redondear sería “Se lanzó desde el precipicio y se murió en el acto al golpear contra las piedras”, parece buena. Pero… ¿Y si no se muere? ¿También puede decirse que era su destino sobrevivir?

Personalmente creo en las elecciones individuales. Destino es para mí, una especie de situación o marco donde ocurren determinados hechos, pero más masivos. Por ejemplo “Las últimas medidas económicas en Latinoamérica indica que se aproxima un destino de pobreza”. Y tal vez a esos destinos, estemos ciertamente atados, pero siempre se puede zafar.

Por lo tanto no creo en supersticiones, ni en cábalas, ni en martingalas, ni en el azar, ni en el destino. Lo que me toca, me toca.

Y en esta oportunidad me toca ir llegando al final de la primera parte del plan. Y pensar en llegar o lograr una meta, me parece hasta más positivo. Es como alcanzar lo deseado. Y nada mejor que cumplir con un deseo.

Una vez que me desvié de la RN3 y su suave andar, para acceder al tramo ripioso de la RP1, todo cambió. Si nunca anduvieron por este tipo de camino de piedras sueltas, les recomiendo paciencia y astucia. Paciencia para aceptar que hay que andar despacio y astucia para evitar piedras grandes, pozos, huellas altas o profundas. Es toda una aventura en sí misma transitar por estas rutas. Y la RN40 en este primer tramo que recorrí hacia el sur, tuvo un condimento especial. No andaba nadie. Solo algunas 4×4 que transportaban trabajadores de la zona y pasaban excedidos de velocidad. Casi todas esas camionetas equipadas con equipos de radio de antena.

En medio de ese camino hay una Estancia llamada El Cóndor (56), propiedad de Benetton, donde en 2007 se hiciera el mayor remate de ovejas de vientre. Unas 14.500 se vendieron en 45 minutos a productores de la zona.

También instalaciones de extracción de combustibles y una escuela rural (57)

Un tramo de esta ruta es de Argentina y Chile, ya que recorre sobre la línea de delimitación entre países.

Y antes de finalizar su recorrido por la RP1 hay que tomar un desvío hacia el este que finalmente lleva hasta el mismísimo Faro de Cabo Vírgenes, que no es el Faro del Fín del mundo, pero se le parece…

La seguimos…

(56) La Estancia Cóndor tiene 220.000 hectáreas y se encuentra a 72 km de Río Gallegos, en las cercanías del Cabo Vírgenes, abarcando aproximadamente 80 km de la frontera con Chile y 32 km de costa sobre el océano Atlántico.

(57) Escuela Provincial Rural N° 31 EGB Gendarme Argentino.

Imágenes, todas propias, excepto mapa de Google Maps intervenido

Crónicas del viaje de un loco…(55) Día 13 de la Travesía…Superstición y destino.

Crónicas del viaje de un loco…(55)

Día 13 de la Travesía…Superstición y destino.

Increíblemente había llegado el día. Dormí pesadamente a pesar del ruido a camiones que estacionaban o partían del lugar. Mis primeras conversaciones sobre cómo estaba el camino de Río Gallegos a Cabo Vírgenes fue con los playeros de la estación de servicio donde hice noche. Según sus datos, el tramo que me llevaba por la RN3 hasta el empalme con la RP1 (55), estaría bueno. El problema surgiría, según ellos, en los kilómetros hasta la meta desde el desvío. Había llovido mucho los últimos dos días y ese tramo es de ripio. Y por sobre todo, desolado.

Hoy es el día 13 de esta Travesía, en la que me he embarcado para llegar al punto 0 de la RN40 y desde allí empezar a recorrer ese apasionante camino por toda tu trayectoria. Y el 13, que muchos creen yeta  o mala suerte, ese número no me asusta ni me conmueve. Soy cero superstición. Ni pata de conejo, ni dinero en la trompita de los elefantes de cerámicas me interesan tener. Soy de pasar por debajo de las escaleras y de no esquivar gatos negros que se cruzan.

Temprano, a las 7 am ya estaba preparando mi desayuno y carga del termo para el próximo trayecto de exactamente 128 kilómetros. Las condiciones del clima en la región por esos días eran feas. Nubes, probabilidades de chaparrones y mucho, pero mucho viento. Los mapas que uno encuentra en internet no son mejores que los que pueden dibujarte con sus palabras los habitantes del lugar. Recibí un par de recomendaciones de tres camioneros para este tramo. La primera se refería a andar despacio. Los carteles indican un velocidad máxima de 50 kms en algunos sectores y en otros de 20 kms. Pero dado que mi kangumóvil no tiene tracción trasera, si podía circular a menor velocidad, mejor. La segunda, que tuviera en cuenta que no hay señal de internet, ni de teléfono. Esto quería decir, que ante algún imprevisto, debería esperar a que algún transportista o automóvil pasará para pedir auxilio. La espera para ser ayudado podría llegar a ser de hasta un día dentro del trayecto de la RP1, ya que depende de un escaso tránsito. Pocos habitantes de la zona suelen hacer un ida y vuelta, y transitan algunos camiones con cargas de combustibles (lo que genera grandes pozos en el camino).de

También me recomendaron supervisar profundidades de baches antes de lanzarme a cruzarlos (había algunos tipos de badenes de casi un metro de pozo), ya que la altura de mi hotelito viajero no es mucha y podría quedarme estancado. Agradecido por la data y desayunado, cargué combustible (solo nafta) y encaré.

Puedo decir que he recibido una andanada de alientos y felicitaciones hasta aquí. Cada uno de ellos, me emocionó y me reconfortó a su modo. Personalmente confieso que soy de hacer grandes cálculos de escenas posibles si bien me permito la improvisación o el revisar situaciones, no suelo caer en la desgracia de un plan absolutamente torpe.

Si suelo, creo que como todos, encontrarme con imprevistos. Algunos tan inesperados que sorprenden y otros tan increíbles que parecen paralizarme. Pero sepan que no creo en el destino. Y abro tema de charla y reflexión en este tramo de la ruta final de la primer parte del paseo.

A los efectos de mi plan global el viaje está divido en tres trayectos:

La Plata-Cabo Vírgenes, Cabo Vírgenes-La Quiaca y La Quiaca-La Plata. Calculando un total de 14.000 kms de recorrido.

Llegar a concretar el primer tramo en el día de hoy no tiene que ver con el destino, ha sido mi elección. Y la forma de hacerlo ha sido mi plan. El destino es otra cosa.

La seguimos….

(55) La RP1 Recorre 112 kms de ripio desde el empalme con la RN3 (a unos kilómetros al sur de Río Gallegos) con Punta Dungeness, en la zona frontera Argentina-Chile.

Desde el año 2004 se la considera parte de la RN40.

Imágenes todas propias excepto el mapa de Google Maps.

Crónicas del viaje de un loco…(54) Día 12 de la Travesía…Los dioses, los mitos y las leyendas (3)

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Juro, que mis últimos 360 kilómetros de viaje hasta mi objetivo de llegar a Río Gallegos en un tramo, no dejé de pensar en él. Pero no por que haya decaído la fe que tengo en mi voluntad y mi pujanza. Sino por la terrible tormenta que atravesé en este camino desde que salí del pueblo. Y qué a futuro complicó algunos planes. Si bien el tramo de la RN3 que va desde Pto. San Julián a Río Gallegos está muy bueno, debí reducir la velocidad del Kangumóvil por el granizo.

Y es un recorrido que hay que conocer para cobijarse de tanta lluvia, y eso estaba fuera de mi planificación.

Recuerdan que veníamos colocando perlas de este viaje en un hilo. Voy a poner otra perla, considerando que el tema “Religiones, mitos y leyendas” desvela a cualquiera. Y por sobre todo a aquellos que profundizan su existencia gracias a ello.

Hice una parada en una explanada en mitad del camino para calentar agua y tomarme unos mates, mientras no dejó de llover. No pasaba ningún vehículo, ni de ida, ni de vuelta. Toda esa escena era la soledad misma en persona.

Una gran ventaja en este tramo es que anochece más tarde debido al estío de verano. Finalmente arribé a Río Gallegos cerca de las 9 pm y todavía podía verse con suficiente claridad. La lluvia había mermado y pude instalarme en el playón para camioneros y viajeros. Para acomodar las tensiones de este recorrido, me instalé en la cafetería respirando un aroma a café que aún recuerdo. Era como respirar vida. Expandí sobre la mesa el mapa para explorar cómo realizar el último tramo de 128 km que me separaban de Cabo Vírgenes, bien al sur de esta provincia de Santa Cruz, lugar donde inicia la RN40.

Mi plan era cenar, terminar de relajarme, hacer un brindis por la travesía, dormir lo más profundo que podía, y al despertarme, cargar combustible y encarar el último tramo hasta mi primer objetivo: el km 0 de la RN40.

Cerca de las 10 pm, pude tomar una fotografía de la Luna que acompañaría mis sueños…faltaba tan poco…

Mi cena (tratando de imitar a los restoranes de autor) fue: Harina horneada rellena de Pate de Foie Argentino y piezas enteras de choclo con mate amargo!! Bon apetit y hasta mañana…

Para dormirme elegí leer algo sobre la mitología mexicana, que tiene a Zacatzontli como el dios protector del viajero diurno.

Habrá que creer o reventar.

La seguimos…

Imágenes, todas propias, excepto el mapa que es de Google maps.