Archivo de la categoría: Crónicas de Viajes

Crónicas del viaje de un loco…(2) Plan de viaje: algo tan extremo como unir extremos.

Crónicas del viaje de un locopor la ruta 40…(2)

Plan de viaje: algo tan extremo como unir extremos.

Las emociones no son organizables y la incertidumbre solo puede acotarse. Pero en todo caso y para ver qué pasa en el camino, se hace necesario en este caso, tener un plan. Y el plan era tratar de realizar la unión de dos extremos del país a través de la conocida ruta 40, llamada Libertador José de San Martín. Solo me atengo a dar simples detalles de ella.

El kilómetro cero hoy está en Santa Cruz, exactamente en Cabo Vírgenes. Siempre hablando de la República Argentina. Y el kilómetro 5080, donde termina, se encuentra en La Quiaca, Jujuy. Esa es una primera definición de por dónde y hacia dóndes. Ubicando geográficamente la ruta elegida, la visualizamos cruzando por el oeste 11 provincias, siempre cerca de la cordillera de Los Andes.

Atraviesa, desiertos, mesetas, llanuras, cerros y otros relieves como puede, con largos tramos en mal estado, sin señal telefónica o de wifi. Sin estaciones de servicio, gomerías y en muchos sectores, sin banquina. Los climas son diversos, los vientos cambian y en verano exactamente hay muchas lluvias (incluso de aguanieve o nieve).

La variable de temperatura puede tener hasta 50 grados de diferencia (-10 a 40). La altura de la ruta es de 0 a nivel del mar y llega a 4800 mts. Para sintetizar en una pregunta que analice ¿qué puede pasar para tomar recaudos? De todo, sería una buena respuesta.

Creo que tener un auto en condiciones, tiempo, dinero suficiente, mapas, mantas, linternas, bebidas y alimentos, ropas, y un montón de referencias y recomendaciones no alcanza. Para este tipo de viaje en solitario, es necesario estar preparado psiquicamente o ser un loco. En mi caso en particular, creo que lo segundo está más cerca de una realidad concreta.

Por ello siempre recurro a la frase de elduendevenenoso (3) que dice “La locura debiera medirse por los logros y no por las acciones”

La seguimos…

(3) elduendevenenoso es un personaje ficcional que se ubica dentro del tórax hacia la derecha, lejos del corazón y siempre dejando flotar en sus dichos una especie de doble mensaje. Sus características se acercan a alguien a quien desconfiar, pero a quien tener en cuenta. Sus opiniones tiene un filo de verdad con ironía. Es imposible determinar su ideología dada su habilidad para escurrirse ambiguamente.

Imágenes: Claromecó, La Lucila, Puerto Pirámides, Villa Pehuenía, Punta Perdices. Todas Propias, 

Viajando hacia San Luis y Córdoba en 2019

Viajando hacia San Luis y Córdoba en 2019

Varias son las razones de este viaje. La más destacada son las ganas de viajar…

Viajar está dentro de mis siete placeres favoritos, repetibles, inevitables…

El plan de este proyecto tiene varios hilos. Conocer Villa Mercedes (San luis). Visitar a la familia de un amigo de mi juventud en San Javier (Córdoba). Conocer el Museo Rocsen en Nono (Córdoba) y alojarnos en el Complejo de Cabañas de un gran amigo (Nono). Ir a la Fiesta Nacional de la Cerveza en Villa Gral Belgrano (Córdoba).

Todo eso en seis días (incluyendo el viaje ida y vuelta de unos 2000 kms)

Me agradan los viajes en solitario. Particularmente por mi gran cantidad de inquietudes y de voluntad de andar. Mis cambios de humor, mis antojos, mis atrevimientos,  mi poco sueño y otros impedimentos sociales. Debo decir, que este viaje lo hice acompañado y mi acompañante fue tolerante, ante todo, y muy buena copilota.

Por si no se sabe, partimos desde La Plata (Bs. As.) Domingo 10.20 hs am, la Kangumovil, semi adaptada para pasar noche en parador o ruta.

Les describo sistemáticamente en cuatro partes este viaje:

Volví. Paseo por San Luis y Córdoba. Qué bella es Argentina y su gente.
Este viaje tenía una asignatura pendiente.
Durante muchos años dejé de ver a un amigo de mi adolescencia con el cual llegamos a convivir. La vida a medida que van progresando los años te obliga a cumplir con tus deseos y compromisos. Él, «Pata» (Marcelo) hizo familia y se fué a vivir a Córdoba. Armó su terruño artesanalmente junto a Laura, y luego vino un hijo, Uriel, entre peperinas, maderas y licores…
Yo alabo a la gente que cumple con sus sueños. El Pata, era un artesano que deseaba vivir en el culo del mundo y sin que hubiera otra cosa que trueque de productos o acciones para vivir. Y lo logró.
Como les contaba, fueron casi 20 años sin vernos. Y el año pasado (2018) planeaba visitarlo de sorpresa para su cumpleaños el 28 de setiembre (si buscan «El 28 de setiembre siempre llueve» en mi blog elduendeoscar.com , verán desde cuántos años atrás nos conocíamos). Y vía celular estábamos en contacto hacía 3 años, intentando ver cómo encontrarnos.
Mi plan era caerle de sorpresa, aprovechando mi contacto con Laura, su mujer, ya que yo no tenía ni idea exacta de dónde vivían. Pero, no pudo ser ese encuentro. Y duele…
Marcelo se fue de viaje para siempre, como solía decir nuestro amigo en común Zamba. Hablaremos allá…


Tomé la decisión de ir a conocer su casa, su entorno, su familia. Lamenté su ausencia, claro. Pero me sentí feliz de ver que sus días fueron en búsqueda de un sueño y de una hermosa compañía. Y también de enterarme que tuvo cumpleaños sin lluvias!


Agradezco la afectiva recepción que me hicieran Laura y Uriel, la interesante idea de volver y lo mágico de ese lugar.
Asignatura cumplida.

Uno de los eventos que me entusiasmó enlazar a la asignatura pendiente (y cumplida) descripta en la primera entrega, era ir por primera vez (si, por primera vez a mis sesenta y tantos!!) a la Fiesta Nacional de la Cerveza (Oktoberfest, versión argentina) que se realiza en Villa General Belgrano, Córdoba, desde 1963.
Es un pueblo de raíces interesantes, muy cercano a La Cumbrecita. Ambos poblados inicialmente con emigrantes de Europa del centro. Hay muchas historias para descubrir sobre gente que se escondió de las guerras y otros detalles.
Es un lugar pintoresco, algo caro. Pero debemos entender que los lugares turísticos, viven del turismo.
Como ya las muchedumbres me están dejando de gustar y me voy haciendo mas de reflexionar que de perder la cabeza, elegí caer el día 9 de octubre. Día elegido por la organización para hacer una pausa ante tanta asistencia. Ese día se planeó hacer shows en vivo en un salón de la Secretaría de Turismo. Ademas de los espectáculos, se vendía cerveza artesanal, claro.
Con los años, he ido cambiando de la cerveza al vino. Y cuando bebo cerveza, prefiero negra. Qué desilusión!!! Ninguno de los 12 expendedores del salón tenía alguna para ofrecer. Un bajón. Sobretodo luego de ver la comida que se servía (todo chatarra). Preferí irme sin dejar de decirle a los productores, mi decepción.


                            Salí a caminar y pronto me encontré con un bar llamado «;Mula Plateada» donde además de comer una riquísima tabla de milanesas (de la comunidad europea) me tomé una pinta de cerveza negra con un toque de vainilla. Allí, me sentí satisfecho. Eso sí, tomé una sola, ya que debía volver a donde estaba alojado (que ya les contaré) a unos 200 kms camino de las Altas Cumbres manejando de noche….y en Córdoba, particularmente hay que tener en cuanta tres cosas: Luces bajas encendidas siempre, Cinturon de seguridad puesto siempre y alcohol para manejar, nunca. La podes pasar muy mal en cualquier control policial.
Bueno, ese fue otro de los eslabones con los que construí este viaje. Además de probar la Kangoomóvil, que anduvo perfectamente.

Pronto les sigo contando…

Paseo por San Luis y Córdoba. Qué bella es Argentina y su gente.
Visite San Luis en dos oportunidades anteriores. Y en ninguna había incluido dentro de aquellos recorridos, a Villa Mercedes. Así que decidí hacer noche en una estación de servicio rutera de esa localidad. Por una noche de hotel sin desayuno me cotizaron $1586 (unos u$s 27). En estos paradores los camioneros se detienen a descansar, ducharse, comer bien y otros menesteres. Siempre hay un playero custodiando el lugar. Lo más gentil, es dar una propina. Habíamos llevado alimentos y bebidas como para cenar y así lo hicimos. Luego dormimos algo cómodos hasta la madrugada. Algo despierto, busqué información de los expendedores de combustible. Si hay alguien que tiene mejores datos que internet, es la gente del lugar que se visita. No lo duden. Puede haber excepciones. En Reus buscando el Museo de Gaudí, gente que vivía a doscientos metros, no conocía su existencia. Pero hay que buscar datos de dos o tres campanas.
La recomendaciones fueron “La calle angosta”, icono cultural folclórico y La Pedrera, Un Parque dentro del Autódromo. Donde se erige un Estadio deportivo símil al Camp Nou de Barcelona.
Debemos agradecer la gentileza de Valeria (encargada de la seguridad del lugar) que nos mostró gran parte de las instalaciones fuera de horario.

Todo maravilloso. Cuidado. Buena gente. Las mejores recomendaciones para este paseo.
Nos espera, luego de este hermoso paseo, Nono, en la Córdoba de las hierbas y del acento alegre.
Van fotos…

Y ahora voy a contarles una anécdota. Para los que no me conocen mucho, sepan que tengo un Museo, llamado Museo de la Basura. Organizado con un montón de objetos y cosas raras que he juntado de la calle. Soy ciruja, a mucha honra. Los Volquetes de las obras, las limpiezas de galpones y otras basuras que se tiran, yo las junto. En 1914 habilité municipalmente mi espacio. Al final de ese año, recibí un email invitándome a conocer el Museo Polifacético Rocsen en Nono. Lamentablemente, no pude llegar antes, y en febrero de este año, falleció a sus noventa años, su fundador Santiago Bouchon, sin que pueda conocerlo personalmente.  Hubiéramos charlados unos tres años sin parar.

Otra de las consignas era conocerlo. Y quedé envuelto en un torbelino de objetos, recuerdos, hallazgos de todo tipo. Absolutamente sorprendido por la gran cantidad de piezas ordenadas, clasificadas, descriptas y acomodadas. Yo no llego al dos por ciento de todo eso. les recomiendo conocer a ese hombre que vino a Argentina en 1950 con 8 toneladas de equipaje, para instalarse aquí. En Youtube pueden encontrar reportajes.

Nono es una población de sierra, con muchos artesanos, poetas y artistas de todo tipo. En sus calles hay murales de azulejos en distintas casas y esculturas en la plaza central.

Típico pueblo que fue creciendo a base del esfuerzo de los primeros visionarios.

Una de las cosas más importantes de un buen viaje, es tener dónde alojarse. Y nosotros conocíamos a uno de los propietarios (Rubén) del Complejo de cabañas Bosque Serrano, ubicado en Nono, que nos facilitó las cosas. Cómodo lugar, en medio de un bosque con arroyo en su lateral, un silencio nocturno importante, una tranquilidad única para escuchar pájaros y leer.

Metiéndose un poco en ese bosque encontramos el lago Lavigna, y dio para una tarde de mates y charla en la compañia de la brisa con olor a sierra.

Qué bella es Argentina…

                                                                                                                                         elduendeoscar

Viaje realizado de 5 a 11 de octubre de 2019

 

 

 

 

CULO SIN ANCLA CAPITULO UNO «El renolito del abuelo»

El Renolito del abuelo” (Uno de los primeros viajes en automóvil)

Las huellas de nuestros caminos tienen origen en nuestros ancestros” elduendebobó

En los años ‘60 hubieron grandes transformaciones en la industria del automotor. Los autos empezaron a ser más compactos, más veloces, más aerodinámicos, gasoleros y ágiles. Todo esto pasaba mientras la Empresa Francesa Renault inventa el 4L, tratando de competir con un modelo popular (económico) frente al escarabajo de la Wolsvagen. Nada que ver con lo dicho dos renglones atrás.

Mi familia se radicó en la ciudad de Azul a finales del 1800, debido a la gran inmigración de la pobre Italia. Los integrantes fundantes de nuestro clan fueron Guiseppe Barreca y María Scabuzzo, quienes tuvieron varios hijos (creo que 8). La rama descendiente de esa pareja es mi abuelo Juan, quien se casara con Catalina del Molino y criaron 6 hijos, cuatro nenes y dos nenas. De uno de esos nenes, y de mi madre, nacimos tres hermanos (todos en Azul).

Los primeros tres años de mi vida, los vivímos en familia, por aquellos lares. Hasta qué fuimos amenazados de muerte y debimos emigrar hacía Valentín Alsina, Lanus Oeste en el año 1961.

Mi padre era un empedernido jugador, y en una de sus tantas noches de mala suerte, perdió más de lo debido y no pudo pagar en tiempo y forma.

Tras la amenaza: “Si no pagas te matamos la familia”, volamos. Mejor dicho tomamos un tren de retirada.

Instalados en Pompeya, cerca del Puente Alsina, cada tanto hacíamos un viaje hacía Azul para visitar a los abuelos, tíos y primos.

Mi abuelo Juan era taxista de profesión. Puedo decir que respetaba más al código de tránsito que a mi pobre abuela. Cuando dejaba el taxi, volvía a su casa, ubicada en Burgos y Olavarría, lanzaba el sombrero hacia lo alto del perchero con gran puntería y preguntaba por el morfi.

En su garaje, de paredes sin revocar, colgaban sucios estantes de latas, repuesto viejos, herramientas desordenadas y dos mesadas con diversos objetos. Un caos que solo él, conocía el orden.

 

 

 

 

 

Cuando se jubiló, compró un Renault 4L azul. Y cada vez que los visitábamos (deben haber sido tres veces de niños y dos de púberes), nos trasladaba de paseo en su auto, a visitar a los tíos.

 

En la foto, el abuelo Juan y la abuela Catalina, posando con los primos por aquellas épocas de los ‘60. 

Foto de 1966 tomada por el buen tío Juancito Connoly, además de ser un gran fotógrafo.

 

 

 

 

 

 

Les juro que era como subirse a un caracol y ver como el viento llegaba primero. Manejaba serio y concentrado. Hoy creo, que jamás chocó o participó de un accidente ni por accidente. Nosotros tres más algún primo nos reíamos de la lentitud con que circulaba calles por dónde no pasaban ni las moscas.

No nos dejaba sacar las manos por la ventanas, ni asomar las caras.

Recuerdo un diálogo donde mi abuelo insiste en llevar a mi prima Sara junto con nosotros, y ella le dijo con ironía “Vayan tranquilos, que yo caminando llego primero”.

 

 

 

 

 

El andar de ese auto era durito y se sentía una muy buena amortiguación cuando pasaba por cunetas. Miraba en cada viaje, las casonas, las señoras haciendo mandados y la tranquilidad de “un pueblo” que nunca aceleró.

Debo decir, con todo respeto, Que ponía el guiñe en todas las esquinas que doblaba, que tampoco agarraba pozos, ni frenaba violentamente, ni giraba bruscamente y que nunca fue insultado.

Cómo dicen los tanos: “Piano, piano se va lontano”

elduendeoscar

Imágenes: De arriba para abajo: Google maps, Pinterest.com, Milanuncios.com, De mi coleción privada y 10automoviles.com.

 

 

CULO SIN ANCLA CAPÍTULO UNO «COLORADO EL 32»

Colorado el 32” (Mís primeros viajes en colectivo)

El azar es un aroma deliciosa que no se consigue así nomás”

elduendedandy

Uno de los viajes más emocionantes de mi infancia era el que me llevaba desde la esquina de casa, allá en Pompeya (1), hasta los Balnearios más cercanos y accesibles de entonces, allá por los años 60.

Y esa emoción de pobre, tenía que ver con dos cosas. Una, era que en el verano, de vacaciones escolares, al menos una vez a la semana los hacíamos con mi madre y mis hermanos (a veces con mi primo o algún amiguito) para ir a disfrutar de pequeño brazo del río en La Saladita (un balneario pobretón) o para nadar en la inmensa pileta del Ocean y tirarse de los trampolines (Hoy la muy conocida “La Salada” (2), donde se vende ropa barata para revender). Ambos estaban unidos geográficamente, pero separados por un vulnerable alambrado.

Mi madre con su bolsa de mandados con las cosas como para tirarse en una lona y merendar, nos marcaba el camino apurándonos. A pesar del placer que nos producía ir, lo hacíamos como niños que se distraían por cualquier cosa.

Debíamos caminar unos 150 metros, cruzar una calle de doble mano llamada Carlos Pellegrini…y esperar al 32 (3), que nos llevaba directo.La segunda sensación emotiva, era que el recorrido de aquel colectivo, era por la vera del Riachuelo Matanza. Y casi siempre nos sentábamos en la ventanilla para ver como lo recorríamos con la mirada, como si estuviésemos en un barco que lo transcurría.

Maldito o Bendito ese Río que en el año 1968 se desbordó para inundar por un tiempo prolongado nuestro barrio. Tanto que, Valentín Alsina, pasó a ser, mi segundo lugar de infancia, para tener que mudarnos a La Plata. Pero esa es otra historia.

Ese mediodía, iniciamos el camino como siempre. Si se nos miraba de lejos, podría describirse la imagen de mamá pato y los patitos en hilera (cada uno en su mundo). Habíamos cruzado la calle avenida doble mano y nos faltaban unos 50 metros para llegar a la parada. Caminábamos apurados. Perder un 32, era cómo estar al sol una hora esperando otro.

A mi me gustaba tirarle piedras al río. En eso estaba, cuando me doy cuenta que vengo último en la cola siendo el hermano mayor, el que da el ejemplo. Y pisé mis cordones desatados cuando quise apurar el paso. Me agaché para atarlos… justo, justo, cuando venía el colectivo. Lo perdimos claro. Y mi madre no me insultó, pero me dijo de todo menos bonito.

El siguiente, tardó una eternidad. Pero nos empezamos a olvidar de la penuria ni bien sentimos en nuestras caras el vientito con olor a río que entraba por las ventanas (por las que escupíamos como sapos).

Viajar en ese colectivo rojo, era lo más. Tenía unos asientos de cuerina negra, incómodos pero prolijos y limpios. Tardábamos, al menos, una hora en llegar y del lado de la ventana que da a la orilla, se podían ver las líneas de ascenso o descenso de los niveles de agua, marcado con un trazo oscuro de la mugre que tenía ese río (4). Y algunos puentes que cruzaban la linea por la que avanzábamos, como por ejemplo El puente La Noria (5), donde ese día había ocurrido un terrible accidente con muertos.

El colectivo 32 que habíamos perdido por mi culpa, había sido embestido al medio por un camión.

Quién dice que el azar no hace de las suyas. Tal vez ese día me desató las zapatillas.

Vídeo Balneario Ocean 1966 https://www.youtube.com/watch?v=Jdu50Fm-nbw

elduendeoscar

(1) Pompeya, barrio de Lanus Oeste, caracterizado por el Puente Alsina, Provincia de Bs. As. Argentina

(2)  Suelen hacerse desde distintos puntos del país, tours de compra, actualmente en 2019.

(3)  Perteneciente a la Empresa de Transportes El Puente.

(4) Río Matanza, uno de los más contaminados y contaminantes del mundo. Nace en General Las Heras y desemboca en el río de La Plata luego de 60 km de recorrido.

(5) Comunica Villa Fiorito con Villa Celina a través de la muy conocida Av. General Paz

Imágenes: Mapa de Google Maps.  Colectivos del Archivo C.E.A.P y Puente La Noria de Wilkipedía. Link vídeo: Youtube

CULO SIN ANCLA. CAPÍTULO UNO…

Capítulo uno:

Los viajes de la infancia

La intertextualidad es un episodio que no hay que perderse” elduendedandy

Mi primer viaje en Jeep

En mi infancia una de las frases que más me llamó la atención es aquella que sintetizaba a alguien inquieto señalándolo como el que “Tiene hormigas en el culo”. La primera vez que la escuché, fue por una persona vecina a mi casa de entonces, que se la pasaba yendo y viviendo por su actividad social y creativa. Esa persona era Don Arturo, de quien tengo un vago recuerdo respecto de su oficio de plomero, pero una interesante descripción de su constante andar. Su Jeep sin techo estacionado en la puerta de su casa no indicaba que estuviera en ella. Podía estar en cualquier lado o incluso estar en su casa, pero era tan movedizo que podría decirse “investigable”.

Soñé muchas veces subirme a ese móvil y viajar por el mundo entre camellos y selva. Creo que me impactaron bellamente imágenes de viajes por el desierto o la selva con ese tipo de vehículo, que se veían en la televisión aún blanco y negro. Y como si fuera poco, en aquellos años de guerra (Vietnam), ese vehículo era tan conocido y deseado, que hasta había reproducciones de plástico al tamaño de soldaditos para jugar, justamente a la aventura de veredas rotas para llegar a alguna parte o a la desventura llevar soldados a una guerra. Aporto imágenes y un pequeño video al final del texto.

Semi calvo, de los que tienen pelos solo sobre la orejas con unión de cabellera hacía la nuca y cincuentón, para cuando yo, no llegaba a los diez años de vida.

Hablo de los años ´60. No era visible su presencia, pero existía. Tenía lo que puede llamarse apariciones fantasmagóricas. Pero cada una de ellas, tenía una inspirada dedicación social. Siempre estaba haciendo algo para los otros. Ya sea un favor, o un trabajo.

Su aparición en mi vida fue en un momento clave, de desesperación familiar si se quiere. Les cuento. Resulta que en esa edad de cinismo (6,7,8 años y más), y apoyados en la ideología que tenemos los niños de que todo lo podemos conquistar, jugábamos a la extorsión. Ruego me permitan hablar de esa modalidad, ya que era exactamente lo que estábamos practicando con un juego de lo más incorrecto.

Frente a mi casa, allá en Valentín Alsina, Pompeya, Buenos Aires, en la calle Gob. Manuel J. Campos 4567 (1) había una fábrica de lavandina. Dando una vuelta manzana, tenía un portón de ingreso, por el cual los camiones llevaban y traían cargas. Las instalaciones comprendían un gran galpón donde se hacían los procesos, un gran patio con una especie de mangrullo de unos cuatro metros, a los que se accedía por escalera vertical, que estaba rodeado por una montaña de sal que llegaba hasta su piso. Era un escenario para hacer turismo aventura. Imaginen; trepar la escalera, y bajar rodando por las laderas de aquel montón de sal hasta el piso…y volver a subir, y volver a rodar.

Esta parece ser una escena mecánica, pero para un adulto.

Aquel día, del que les hablo, no nos permitieron ingresar a la fábrica, sin otra explicación que “Déjense de joder”. Eso era de mala gente. Nos quitaron el juego. Y lo que hicimos en venganza, fue vandálico. Literalmente.

La parte trasera de la empresa, daba a nuestra calle. Intransitable de alguna manera, de tierra y verdaderamente sin que se obtenga ningún beneficio usarla, a menos que unos sea habitante de ese barrio pobre. Pasaba un auto “Cada muerte de Obispo”(2), por ello es que casi todas las actividades de los niños de aquel entonces eran callejeras. Desde jugar a las escondidas, al hoyo pelota, a la mancha, a las bolitas o a la pelota.

La calle es un lugar encuentro con los otros.

Como venía contando, la parte trasera de esa fábrica se limitaba con un alambrado alto, en cuya parte superior había tres lineas rectas de punta a punta de alambre de púas. Y por los rombos que dibujaba ese tramado, podían verse las gigantes damajuanas vacías donde se envasaba lavandina.

Fue idea mía, me hago cargo: Una piedra grande en el suelo, una madera de cajón de manzana apoyada en su mitad sobre la piedra y una piedra que entre en un puño cerrado, en una punta de la madera. La madera debe alinearse apuntando a las botellas. La piedra pequeña debe inclinar hacia un lado con su peso a la madera. La punta de la madera que está más arriba debe recibir un golpe tan fuerte, que al producirse, la madera empuja a la pequeña piedra a elevarse rumbo a los botellones…y Pum, ruido a vidrio y festejos.

Una especie de Catapulta, pero sin tanta perfección mecánica. De a poco, todos fuimos mejorando el golpe, la dirección y el promedio de piedras lanzadas-damajuanas rotas. Era toda una venganza. Hasta qué…una de las piedras que lancé no fue hacia la dirección planeada, y no tuve la mejor idea que mirar hacia arriba para ver que había pasado. Esa “bendita” piedra me pegó al caer exactamente en el nacimiento superior de mi nariz, entre ojo y ojo. Sentí un golpe desconocido y contundente. Tanto que solo atiné a sostener mi cara con ambas manos hasta que el dolor calmase. Al minuto miré mis manos empapadas en sangre, pero sin asustarme. En ese momento, una vecina que vio los acontecimientos y venía a retarnos, me miró la cara ensangrentada y dijo: “¡Te reventaste un ojo!”, tras lo cual, me desmayé. Volví a despertar unos instantes antes, cuando era llevado hasta mi casa en los brazos de aquella vecina llamada Marta Croce. Corriendo hacía nosotros pude ver a mi madre quien preguntaba ¿Qué le pasó? casi llorando. La joven vecina solo atinó a decir, sin dejar de caminar rápido hacia mi madre…¡Se rompió la cabeza! Allí volví a desmayarme. Cuando empecé a tomar nuevamente conciencia de la realidad, fue en los brazos de mi madre, en una sala del hospital donde me habían suturado tres puntos en mi entrecejo. El doctor alto y de anteojos, dijo con simpatía “agradezca señora que esa piedra pegó en ese lugar, un centímetro para cualquier lado y hoy su hijo pierde un ojo”. Si, salvé el ojo, pero me perdí varias tardes de vereda con amigos y travesuras. No quiero olvidarme, ya que la parte que une todo el relato. Quién me llevó al hospital en su Jeep blanco recortado, fue Arturo, el plomero inquieto. A quién muchos años después fui a agradecerle aquel gesto. Sin darme cuenta, cumplí mi sueño. Solo que en lugar de selva o desierto viajamos por una avenida al hospital mas próximo y a gran velocidad.

 

Un jeep de guerra en el desierto (Serie «The rap Patrol») a la izqueirda.

Jeep de la serie Daktari. abajo izquierda

Jeep 1958, igual al de Arturo de otro color.

 

 

 

 

 

 

Jeep Ika video: https://www.youtube.com/watch?v=dRs8reJmSdk

(1) Primer dato geográfico que les ofrezco, para hacer turismo virtual. Mi existencia en ese lugar fue de 1961 a 1968 (o sea de mis casi 4 a los 10 años) y hoy (2019) la calle se llama Senador Francisco Quindimil.

(2) Frase que explica un hecho desde una mirada escéptica respecto a su ocurrencia.

CULO SIN ANCLA (Bitácora) Prólogo

CULO SIN ANCLA (Bitácora)

PRÓLOGO

La idea que tengo es la de contarles la mayor cantidad de viajes que he hecho, aportando material para ubicarlos en tiempo y espacio. de paso contar anécdotas. Pueden elegir su utilidad, pero sepan que quien escribe es un testigo curioso capaz de refrescar datos de la nada, del pasado remoto y de los comentarios ajenos. 

El título dice exactamente lo que me sucede desde hace muchos años, ya que Viajar es uno de mis siete placeres favoritos.

Seguramente en cuatro coincidamos, ya que son placeres fisiológicos, a los que les agrego; escribir y aprender. Hay otros, pero con que sepan eso, basta.

La diferencia entre ilusionarse, fantasear, desear o soñar hacer un viaje, es evidente. Ilusionarse es empezar a hacer el viaje, pero para hacerlo, es necesario un poco más que la ilusión, es necesaria la voluntad. Fantasear hacer un viaje, es solo eso, tener la fantasía, a la cuál no solo hay que organizar para definirla, si no también, para proyectarla. Desear, es como haber elegido un lugar, un tiempo, una compañía, y otras cosas. Soñar, es como más sostenido en el tiempo ese deseo. Pero si no nos ponemos como meta verdaderamente realizar el viaje, dudosamente lo realizaremos.

Este ejemplo, llévenlo a cualquier otro concepto como amar, construir, tener hijos, diplomarse…

Trataré de ser ameno con la escritura y lo más puntual que pueda en el relato, iré describiendo cada lugar, el porqué llegué hasta allí, los medios y cómo organicé el plan. Qué les sea…un hermoso viaje.

Desde muy pequeño me consideré un viajero curioso ni bien escuché la frase que dice “desde el polvo venimos y hacia el polvo vamos”.

Nunca me preocupo el inicio de este viaje ni el final, solo me interesó siempre su transcurso, o sea el viaje que me lleva sin pausa por el tiempo a vivir la vida. Tuve que darme cuenta debido a diversas experiencias que lo más visible es el presente, el ahora, el aquí mismo. Así mi frase favorita es “La vida me lleva a cualquier parte, la muerte en cualquier momento”.

Por mis descubrimientos he llegado a la conclusión que todo puede empeorar, así que entonces me propongo contarles mis anécdotas de viaje, con la esperanza de activar en ustedes el andar por la vida antes que la muerte cumpla con su virtud mas especial: su indiscreta puntualidad.

Mi mejor recomendación es que no me crean todo. Dicen que el viajero en su afán de sostener su valiente decisión de abandonar todo, es capaz de exagerar sus relatos. Y que sean testigos ustedes mismos de lo que yo pudiera contarles.
La vida será
un viaje mientras pueda llevar a cabo mis sueños, así la muerte no podrá ser nunca una pesadilla. 

Buen provecho!!

elduendeoscar

Escrito en el Bodegón Spiaggio di Napole, Buenos Aires mayo de 2014 (corregido Agosto 2019)

       

CUENTO DEL ZAPATERO

CUENTO DEL ZAPATERO

 “Se puede ser invisible, solo hay que ser creativo”

elduendeoscar

ESTATUA VIVIENTE DO SAPATEIRO EM PORTO

Las gitanas ya se estaban yendo de la feria. Antes habían estado hablando con la nodriza del pequeño Juan, que no entendía bien la situación. Su madre vio desde lejos lo que acontecía, ya que era la primera vez que permitía a la nodriza a pasear con su hijo.

-¿Qué le dijeron al Juan que le dijeron?, preguntó la madre interesada.

-Pues,  hablaron de su destino, dijo la nodriza autorizada.

-¿Y qué te han pedido a cambio esas gitanas?

-Solo una moneda por cada presunción que han comentado.

¿Y cuánto es lo que te ha costado saber de Juan?

-Solo cinco monedas y tómelos como un regalo.

¿Qué te dijeron de Juan y su futuro? Preguntó la madre desconfiada.

-Trabajará cerca del Río y no será pescador. Será visible sólo para aquellos que tengan corazón.

¿Será feliz con lo que haga, tendrá un buen patrón?

-Cualquiera podrá pagarle para verlo trabajar. Tendrá una luz encendida para iluminar su lugar.

Hará más fácil el andar de la gente.  Y ganará su pan segura y creativamente.

¿Entonces será un farolero e iluminará los caminos del viajero?

-No mi señora, será una estatua viviente disfrazada de zapatero.

elduendebobo

Escrito en la Baixa de Porto, Portugal, a la orilla del Río Duoro en junio de 2014 luego de ver como una estatua viviente daba un golpe sobre una suela  a cada moneda que los turistas dejaban en su tacho.

«A CUALQUIER EDAD, NO DEJES DE SOÑAR» (1)

PRIMERAS IDEAS VIAJERAS

DSC09681Escribiendo en Spiaggio di Napole, Buenos Aires mayo de 2014

Desde muy pequeño me consideré un viajero ni bien escuché la frase que dice «desde el polvo venimos y hacia el polvo vamos». Nunca me preocupo el inicio de este viaje ni el final, solo me interesó siempre su transcurso, o sea el viaje que me lleva sin pausa por el tiempo a vivir la vida. Tuve que darme cuenta debido a diversas experiencias que lo más visible es el presente, el ahora, el aquí mismo. Así mi frase favorita es «La vida me lleva a cualquier parte, la muerte en cualquier momento». Por mis descubrimientos he llegado a la conclusión que todo puede empeorar, así que entonces me propongo contarles mis anécdotas de viaje, con la esperanza de activar en ustedes el andar por la vida antes que la muerte cumpla con su virtud mas especial: su indiscreta puntualidad. Mi mejor recomendación es que no me crean todo. Dicen que el viajero en su afán de sostener su valiente decisión de abandonar todo es capaz de exagerar sus relatos. Y que sean testigos ustedes mismos de lo que yo pudiera contarles. Y que ustedes me cuenten sus anécdotas, sus lugares, sus experiencias, sus gustos, sus viajes…
La vida será mientras pueda llevar a cabo mis sueños, así la muerte no podrá ser nunca una pesadilla.

elduendeoscar

FULANA DE TAL (Texto castellano)

Fulana de tal

“Tu memoria no podrá soportar tu pesado recuerdo”

elduendácido

En vista y considerando de que habéis decidido echarme al olvido, sujetándome a principios investidos por mi persona, como una amable manera de aceptar como inestable nuestra sana relación, y con la mano encerrando a mi noble corazón, os digo:

Fulana de tal, así te llamó. No vayáis a creer que tengo una mala intención, pero acontece que no recuerdo vuestro nombre, si bien como creo, y espero recordéis que alguna vez os he dicho, que no es al nombre de las cosas que le doy gran importancia.

Si bien pudiera ser que halláis sido una buena persona y que no me hubierais hecho gran daño no debiera yo, no recordarlo.

Pero suele pasarme esto cuando quiero recordar cosas sin sentido. Y no es que no tenga sentido recordar vuestro nombre en este momento, pero aunque lo lamento, ahora no me resulta importante.

En fin quería yo agradecer vuestro pequeño paso por mi existencia, y no toméis a mal que yo lo llame así, ya que no tiene relación con el tamaño de tu gran calzado. Para aclararos esto y no enturbiar aun más las cosas digo, y nos quedamos tranquilos, aunque me parece que así estábamos al principio de esta carta: un pequeño paso no lo da cualquiera. Tampoco hago referencia al pisotón que me hubisteis dado en el último baile, de modo disimulado, digo en mi posible modo de decir un pequeño paso. Espera ¿eráis tú la del pisotón?

No importa no hace al contexto.

??????????

Decía agradeceros lo que habéis hecho por mí por poco que fuera. Ya que yo me reconozco como una persona a la que yo también olvidaría. Justamente cuando tuve la hipocresía de conoceros intentaba yo olvidarme de mi, e intente con vos una relación poco afectiva no violenta y a mi parecer vos también estabas en una situación parecida, o sea, mientras vos intentabais olvidarte de ti misma, y para esto concurristéis a relacionarte conmigo. Con resultados bastantes  asimilares: ya que yo logre olvidarme de mí en vos y vos no en mí.

A cambio si a vos se te desarrolló una  amnesia bastante furibunda  en otros ámbitos.

Puedo recordaros de vuestros olvidos: la leche en el fuego, la plancha enchufada, el despertador preparado a la madrugada, la heladera abierta, la ropa en la lluvia, el gato afuera, tus bombachas sucias, y un pollo en el horno sin encender. Pero no pudisteis en ningún momento olvidarte de ti.

Quiero agradeceros además, un pequeño gesto que habéis tenido y que yo lo resalto como algo verdaderamente hermoso ya que no conozco ningún otro gesto de parte vuestra como la falta de sensualidad, tu incapacidad de dar y el de tu fingida frigidez.

Por todo ello y para no hacer más extensiva esta carta y tampoco mantener a vuestra persona necia en las cercanías, os agradezco el pequeño gesto que habéis tenido de olvidarme.

Muchas gracias, vuestro nunca amado.

elduendevenenoso

Escrito en la Cima Feroendormónica 11/2/02 pensando en S.

 

ESOS SON AMIGOS

Esos son amigos

Al llegar a Machu Pichu lo único que deseaba era hacerme amigo de alguien del lugar para conocer detalles y secretos a los que no se accede viajando en un tour.

El primer día fue muy cansador ya que no deje de caminar asombrándome de semejante obra de la mano humana en la naturaleza.

ESOS SON AMIGOS Machu Pichu www.hanseltravel.com.ar

Me instale en mi carpa en un pueblo llamado Aguas Calientes. Es un lugar muy cercano al Valle Sagrado y según los pocos habitantes que tiene, está creciendo desordenadamente. La noche desplegó en su oscuridad profunda de montaña un ramillete de estrellas, que no solamente me hicieron sentir solo, sino minúsculo. La temperatura había descendido de 15 a 0 grados. Mi sueño fue muy superficial debido a mi excitación energética. Estaba en el lugar deseado y conmigo.

El Camino del Inca me esperaba al otro día. Y allí fue donde conocí a Anna, una holandesa que como yo, andaba de paseo por el mundo. Ella hablaba muy poco castellano y yo muy poco ingles. Pero la química supera a todos los idiomas.

Nos sacamos fotos que nunca vi con su cámara de 35 mm. Ella prometió mostrármelas cuando yo decida hacerle una visita en su país, al que no he ido todavía. Almorzamos y cenamos juntos los tres días que anduvimos por allí y los otros tres que nos quedamos en el Cuzco. Nos alojamos en una casa hecha de adobe y ella no permitió que yo pagara nunca.

Conocimos a un muchacho llamado Sunquyux Quispe, con todos los genes Incas en su aspecto y nos contó místicamente entre otras cosas que en Machu Pichu, hacer el amor de noche escuchando el silbido del viento era como tocar las estrellas. En ese acto habría una energía absolutamente distinta a todas. Y que no debiéramos irnos sin haberlo hecho.

Luego y como pude se lo traduje a mi amiga de viaje, quien solo dejó de reír a nerviosas carcajadas luego del primer beso.

Esos son amigos…

elduendeoscar

Escrito en el Bar San Juan el 22 de marzo de 1987

imagen ww.hanseltravel.com.ar