Archivo de la categoría: Crónicas de Viajes
Crónicas del viaje de un loco…(43) Día 9 de la Travesía…El optimismo (2)
Crónicas del viaje de un loco…(43)
Día 9 de la Travesía…El optimismo (2)
Al llegar al pueblo, me sentí muy bien. Con un creciente optimismo respecto a mi intenciones viajeras de llegar a cumplir la meta. Puse en marca un mecanismo de auto cuidado mental. Me propuse no pensar en mi problema inguinal, no darle lugar en mis pensamientos. No sé cómo les va a ustedes con esto de hablar sobre un dolor que se tiene todo el tiempo. Creo que hace que el dolor dure más, sea más intenso, que tarde en calmarse o curarse. En cambio, me hice una caminata sin tiempo, haciendo un recorrido que incluía pueblo y playa, disfrutando de cierta soledad que propuso el clima, algo lloviznoso y fresco. Y cargando mi mente de sensaciones positivas.
Reconstruyendo un viejo dicho popular, se me ocurre creer que “Más vale optimismo en mano que cien volando”
Mi paseo, estuvo poblada de sorpresas. De Puerto Pirámides puedo decir muchas cosas lindas, aunque…Si bien se considera un Municipio “NO TÓXICO”, no discrimina la basura, no la separa. O sea que, paradójicamente, contamina en medio ambiente. Lo que convierte la frase en Demagogia pura.
Si bien es un pueblo en constante crecimiento y dependiente exclusivamente del turismo, intenta mantener ciertos rasgos naturales que lo hacen visitable. Es un área costera de grandes bardas con una bahía muy tranquila donde se puede ingresar para hacer distintas actividades náuticas. En este lugar la vida nocturna frente al mar es imperdible, pero recomiendo conocer la subida y bajada de las mareas. Sobre todo si nos apartamos de zona de playa de arena y caminamos por la costa de piedras con los altos paredones de un lado.
En 2007, hice un viaje también solitario, pero con solo una mochila. Y sin conocer bien la región y las mareas, me interné por la tarde varios kilómetros por la playa de piedras, que tenía algunos agujeros llenos de agua con cangrejos. Mi idea era ver el atardecer allí y pegar la vuelta. Pero el mar empezó a crecer y el retorno se me complicó. Ya casi a oscuras logré trepar unos tres metros por una abertura en la piedra y quedarme allí a pasar la noche. En mi mochila tenía una vela, dos panes y una botella de agua. El nivel del mar subió casi un metro y medio golpeando contra el murallón natural. Incómodo, casi parado, dormite algo hasta que amaneció y el agua empezó a bajar. Recién allí, pude volver al poblado. Aquella vez pude haber perdido la vida. Pero acá estoy, vivito y contando historias.
El lugar el bellísimo. Creo que todas la veces que tenga que ir para el sur, lo visitaría. Es lo que estoy haciendo, aunque ya lo conocía. Se puede recorrer con mucha seguridad. Lo más peligroso fue que puberes y niños, manejaban cuatriciclos, cosa que no está permitido. Y sin casco, cosa que tampoco. No me gustó eso, y les cuento que es fácilmente controlable, ya que hasta los mismos habitantes, con quienes tuve buenas charlas, lo desean.
Al final de mi caminata, me aposté con el hotelito viajero frente a la bahía, en un lugar destinado como mirador/estacionamiento. El plan era ver como atardecía. Esta vez hice lectura y empecé a escribir esta crónica.
Hoy es 5 de enero de 2020.
La seguimos….
Imágenes: todas propias, excepto la satelital de Google Maps (modificada).
Crónicas del viaje de un loco…(42) Día 9 de la Travesía…El optimismo…(1)
Crónicas del viaje de un loco…(42)
Día 9 de la Travesía…El optimismo…(1)
El festejo del pueblo con sus altoparlantes cumbieros duró hasta pasada la medianoche. Luego solo se escuchó el irse charlando de la gente y de fondo, cada tanto el sonido del mar.
Traté de relajarme, y darme ánimos, hasta que evidentemente me dormí. La zona de la ingle estaba bastante plana (excepto por algún poco de sobrepeso) y cuando finalmente pude abrir mis ojos eran las 6 am. Me lavé la cara pensando en que tengo otro día para seguir y solo se me ocurrió que tenía que ser según el plan. De alguna manera mi angustia fue derrotada por el optimismo. Me propuse festejar cada kilómetro y no darle tanta importancia a esa lesión. Luego de unos mates frente al mar, donde confieso que el día anterior, le convidé con alguna lágrima.
Mi ruta continúo hacia Puerto Pirámides (que ya conocía, pero valía la pena dar un paseíto).
Para retomar la RN3 rumbo al sur, debí retomar la RP5 de Rio Negro, unos 28 kilómetros asfaltados. Luego transitar por la RN3, 117 kilómetros hasta llegar al cruce con la RP2 de Chubut (44) y andar los últimos 81 kilómetros hasta Puerto Pirámides.
Vale aclarar que estoy pasando de provincia a provincia. El limite que las separa está a la altura de Puerto Lobos. Y como en todo ingreso a cada provincia, existe un control, policial (generalmente) o Fitosanitario.
Para poder hacer el ingreso en cada control se exigen documentos. Carnet de conductor, Verificación Técnica Vehicular, Patentes al día, Documento de identidad (DNI) y seguro. Además de tener que abrir puertas para mostrar lo que se traslada, si es requerido.
En este puesto de control, no me aceptaban el ticket del seguro (que se debita automáticamente el día 10 (estamos en el día 5 de enero de 2020), y por lo tanto consideraban mi seguro impago. Tuve que bajarme a explicarle la modalidad al oficial de turno, llamar a mi aseguradora y esperar un recibo que diga la fecha de expiración de mi pago. Una vergüenza que me hizo perder 40 minuto. A partir de allí, me manejé con el mismo ticket presentado primero y no hubo problemas. El segundo recibo, no volví a presentarlo.
No entendí la actitud de quienes me atendieron en este cruce. Todos mis papeles actualizados, las luces funcionando, cinturón de seguridad puesto, buena voluntad y predisposición….
Digamos, etapa superada.
Antes de llegar a lo que se llama Área Natural Protegida de Puerto Pirámides (Reserva de Biósfera Mundial UNESCO (45)), se paga el ingreso y enseguida se encuentra un Centro de Interpretación de la Península Valdez, que permite entender la biodiversidad y sus cuidados. Sitio absolutamente recomendado, además de gratuito. Tiene un mirador por donde puede verse toda la región.
Allí me detuve por una hora para enterarme de cosas que no conocía en profundidad, como ser la fauna, las temporadas y las verdaderas dimensiones del Istmo.
Luego me instalé exactamente en la Av. de Las Ballenas, desde donde empecé a recorrer el pueblo…
La seguimos…
(44) La Ruta Provincial 5 recorre 61 kilómetros con orientación sudeste desde su inicio en Punta Ninfas hasta llegar a Puerto Madryn dentro de la provincia de Chubut.
(45) Patrimonio de la Humanidad: En el año 1999, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) declaró a Península Valdés Patrimonio de la Humanidad por preservar y dar a conocer sitios de importancia natural excepcional para la herencia común de la humanidad. Según declaraciones de la UNESCO: «Situada en Patagonia, la Península Valdés es un lugar de preservación de mamíferos marinos de importancia mundial. El sitio alberga importantes poblaciones reproductoras de ballenas francas en peligro de extinción, así como de elefantes y leones marinos. Las orcas de la región practican una estrategia de caza única en su género, que es el resultado de su adaptación a las condiciones específicas del litoral.» http://www.puertopiramides.gov.ar/
Imágenes: Excepto el mapa (Google maps), todas propias.
Crónicas del viaje de un loco…(41) Día 8 de la Travesía…La angustia…(2)
Crónicas del viaje de un loco…(41)
Día 8 de la Travesía…La angustia…(2)
En el kilómetro 1250 de la RN3 se encuentra una ciudad al sudoeste de la Provincia de Rio Negro, llamada Sierra Grande. Tiene unos 7000 habitantes y es un perfecto ejemplo de lugares geográficos donde ocurren grandes desarrollos que luego se caen. Produciendo un crecimiento estructural y poblacional, que después llega a convertirse en un lugar desolado.
En Sierra Grande se destacó la instalación de una mina de hierro que originó hasta los años 70’ del siglo pasado, un gran crecimiento en torno a este proyecto. Actualmente la mina no funciona, pero gracias al avance turístico aportado por el balneario Playas Doradas, no se ha convertido en una ciudad fantasma.
Este área a unos 250 msnm (43) fue históricamente un asentamiento de Tehuelches, habitantes originarios antes de la colonización.
Solo hice un recorrido por ese valle protegido por las sierras, lo que impide el asedio constante de los vientos.
Por la noche me instalé un poco más cerca del poblado, ya que había feria, kermesse y show de cumbia.
Esta ha sido una tarde rara. Sobre todo a partir de un hecho que me hizo entender que estaba arriesgando mi salud en este viaje.
Resulta que hace 6 años, en 2014, hice un viaje de mochilero por las costas del Mediterráneo. Un viaje que soñaba desde hacia mucho tiempo. Faltando diez días para mi vuelo, haciendo fuerza, tuve una hernia inguinal de un centímetro. Debí someterme a una operación quirúrgica, ya que por ese pequeño agujero, se salió una porción del intestino y el riesgo de estrangulamiento y otras situaciones mas graves estaba latente. Finalmente y habiendo postergado por unos días mi partida, viajé en momentos en que debía aún, sostener reposo. Cabeza dura. Realmente, quería viajar. Bien. Unos días antes de este viaje, sentí que en la misma zona se produjo un pequeño desprendimiento de tejidos y se me inflamó. Hice estudios y se me recomendó, no hacer fuerza, si no, nuevamente a quirófano. Ni loco.
Y no dejó de molestarme hasta que me dormí. Eso me produjo un montón de preguntas. ¿Y si se me abrió la herida? ¿Y si se me sale de nuevo la tripa?. Recuerden que estoy a 1200 kilómetros de casa y en un solo día no es fácil volver manejando, menos ante la situación de tener que usar las piernas para ello. Empecé a creer que todo se derrumbaba y que tenía que ir volviendo de a poco, esperando no agravar en el camino. Por otro lado, mi lado positivo, me propuse controlar la temperatura, la inflamación, no hacer nada de esfuerzos, y ver cómo seguía. Me conseguí unos hielos y me apliqué con todo el amor y la frescura del mundo.
Fueron horas de una angustia muy ligada a la incertidumbre, venía todo tan lindo…
No tenía ganas de estar parado cocinando, así que me proveí de fiambres para cenar.
Traté de relajarme, aún escuchando de fondo la fiesta del lugar a unos trescientos metros.
La seguimos…
(43) Metros sobre el nivel del mar.
Imágenes todas propias
Crónicas del viaje de un loco…(40) Día 8 de la Travesía…La angustia…
Crónicas del viaje de un loco…(40)
Día 8 de la Travesía…La angustia…
En parte, este día fue de muchas preguntas sobre lo desconocido, una dimensión de cosas que es imposible aclarar de modo fácil. Creo que eso ha provocado un estado de cierta angustia con el que he dividido sensaciones de optimismo y pesimismo en lo que resta del día.
Para llegar de Playa de Las Conchillas hasta Las Grutas, había hecho un pequeño recorrido retornando por la RN A025 (33), para dirigirme por RN3 hasta llegar a un empalme con la RP2 (38) en total, unos 46 de kilómetros bien pavimentados.
Desde el empalme de rutas, tomé la RP2 y en 16 kilómetros llegué a mi primer destino del día.
Al salir de Las Grutas por otro tramo que tiene la RP2 (7 kilómetros) hasta conectar con la RN3 y seguir para el sur unos 112 kilómetros, hasta Sierra Grande, desde donde tomaré el empalme de la RP5 (39) que en 31 kilómetros me lleva a Playas Doradas.
Pude ver en el primer tramo, la devastación que produjo el fuego. Suele creerse que un pavimento nunca es cruzado por las llamas, pero cuando sopla un poco de viento, hierbas encendidas o las chispas, vuelan por encima y provocan la continuidad.
En la mistad del camino el cuenta kilómetros me anuncia que hemos recorrido los primeros 2000 desde la partida. Y aún no hemos llegado al kilómetro cero de la RN40.
Este largo y hermosos viaje que estoy haciendo depende de un presupuesto que elaboré en cuatro áreas: Combustible y peajes; Alimentación e Higiene; Hospedaje y Paseos.
Viajo con algo de dinero y con tarjetas. No tengo pensado trabajar en el camino para ganar unos pesos extras como suelo hacer.
El gasto más grande es el del combustible. Para hacer que ese presupuesto se mantenga equilibrado, viajo a una velocidad llamada crucero de unos 90 kmph (40) o a una máxima de 3000 rpm (41), lo que asegura un gasto menor en promedio. Tal vez sea desagradable para aquellos que no soportan andar a estas velocidades, pero mi economía me lo exige. Recuerden que cuento con un equipo de GNC (42) además del uso de nafta super. La relación en pesos por kilómetros de una al otro es de $2 a $5 aproximadamente. Lamentablemente no hay GNC para cargar durante toda la ruta de este viaje, pero yendo para el sur, los combustibles cuestan un 20% menos.
En cuanto a la alimentación, tengo una pequeña alacena con varios alimentos y voy cocinando. No me es difícil. También suelo resolver el tema hambre con comida rápida como un sándwich o alguna ensalada. Y, no dejo de aprovechar la comodidad de comer en algún lugar que me guste. Los gasto de higiene no me preocupan tanto. Un par de jabones (no champú), dentífrico, papeles higiénicos, servilletas de papel y una salvadoras toallitas húmedas. Todo traído desde casa. Incluso un pequeño botiquín por las dudas.
Lo pensado para el Hospedaje, tiene una relación más directa y necesaria con poder ducharme que por otras cuestiones. La Kangumovil funciona muy bien para mi descanso y me siento muy seguro dentro de ella.
Y con el tema de los paseos, haré lo que crea que económicamente valga la pena invertir. De momento he venido recorriendo por algunos lugares conocidos y no tengo ganas de invertir en visitas repetidas.
Tipo 3 pm llegué a Playas Doradas, pero antes les quiero contar unas cosas…
La seguimos…
(33) Comienza desde el empalme o rotonda con la RN 3 en el kilómetro 1114, y llega hasta el puerto de San Antonio Este, a lo largo de 28 kilómetros pavimentados.
(38)La Ruta Provincial 2 en Río Negro, es una vía incompleta, que conecta al paraje El Solito (empalme con la RN250) con las distintas localidades costeras del sur de Río Negro. La ruta pasa por el departamento de San Antonio, de norte a sur, y también cruza por el suroeste del Departamento Conesa .
Imágenes: Los mapas son de Google Maps, el resto son propias.
Crónicas del viaje de un loco…(39) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(3)
Crónicas del viaje de un loco…(39)
Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(3)
Debo agradecer cada día en el que despierto. Lo hago como primera tarea humana mientras me lavo la cara para terminar de despertar. Creo que he sido ciertamente afortunado en la vida. Y veo cada día como un regalo que la naturaleza, o alguien me regala para usar. Y no sé si es un vicio o un talento, pero soy curioso. Me gusta desandar charlas, desarmar aparatos, conocer funcionamientos, revisar problemas. Por sobre todo en aquello que me es absolutamente desconocido. No todo. En mi experiencia como estudiante me encontré con temáticas o contenidos que no disfrute. Qué por sí solos me desalentaron o me aburrieron. Algoritmos (37), por ejemplo. Nunca pude descifrar para que iba a usarlo.
La sensación que me ha quedado de la noche que acaba de terminar, es que lo desconocido tiene un aroma atrapante en su interior. Me guardo toda la sospecha de mis reflexiones para preguntarle, más adelante en este viaje, a alguna persona que sepa de Astronomía, para conocer un poco más.
Este balneario está ubicado en el Golfo de San Matías, en Rio Negro, en el norte de la Patagonia. Tiene larguísimas playas con muchos acantilados llenos de cuevas de loros barranqueros. Una de esas playas se llama Piedras Coloradas, tiene muchas rocas rojizas. En este lugar, en el día de ayer, sucedió un incendio natural que era el que veíamos desde Playa de las Conchillas con tan sorprendente paisaje. Por suerte solo se registraron daños materiales. Claro que los pocos habitantes tuvieron un pánico terrible frente a algo que se desató de la nada y amenazaba con incendiarles lo que tienen. También vecina está la playa Refugio de Mar (a unos 8 kilómetros del centro de Las Grutas en camino de ripio). Tan tranquila que no había ninguna persona a las 11 am.
En la zona viven y tienen un proyecto Hostel, unos amigos de una amiga (Carolina Araoz), que me recomendó visitar y conocerlos. El lugar se llama “La Muñeca de Pilin”, creado por Danilo, un artista plástico que estuvo exiliado en exterior en épocas duras y Pilin, su mujer y musa inspiradora.
Tardé en ubicarme usando Google Maps en mi celular, ya que no me ofrecía un destino exacto, y casi me encajo a doscientos metros del lugar. Pero la prudencia pudo más que la valentía. Y en lugar de mandarme para ver que tal estaba el camino, salí del Hotelito viajero e hice el recorrido caminando. Comprobando que las huellas de arena eran muy profundas bajo una superficie lisa y engañosa.
Una recomendación para quienes emprendan un viaje en automóvil, es la de tener la precaución ante la duda de cómo son las superficies por las que tenemos que pasar, es bajar y pisar, o ver que profundidad tiene un charco o un estanque de agua. Quedarse varado en uno de estos lugares es no solamente decepcionante, suele costar caro.
Charlamos sobre el incendio, el lugar en invierno, el proyecto y también sobre el exilio. Eso no deseable en ninguna cultura, ni en ningún país. El desarraigo es una tragedia. Mire como se la mire.
Dentro del predio pude ver alguna de sus obras de escultor en hierros y chapas, con una estética simple decorando y dándole forma al espacio.
Pasadas la 1 pm emprendí viaje hacía Playas Doradas, un poco más al sur, donde hice un buen descanso como para hacer un tramo largo que me fue acercando en mi proyecto al punto inicial del recorrido por la Ruta 40.
La seguimos….
(37) El algoritmo es una serie ordenada de instrucciones, pasos o procesos que llevan a la solución de un determinado problema. Por supuesto algo muy útil como herramienta matemática, pero para mí, sigue siendo algo desconocido, y ya no tengo deseos para aprenderlo. .
Imágenes: Mapa de Google Maps, el resto propias.
Crónicas del viaje de un loco…(38) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(2)
Crónicas del viaje de un loco…(38)
Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…(2)
Considero que sería medianoche cuando mis ojitos empezaron a decirme tenemos sueño. Suelo resistirme a dormir, ya que desconozco si voy a despertarme y es cómo si me quedaran ganas de seguir viviendo, de seguir curioseando. Pero aparece Morfeo (36), al que nunca vi y me da el último garrotazo para dormirme, ese creo.
La última imagen que recuerdo de antes de cerrar las persianas de piel, era de una noche cerrada, lloviendo con truenos, rayos cayendo, y aún el horizonte a la distancia encendido, por lo que yo creo un fuego inmenso. Supongo que mañana me enteraré, ya que mi brújula de viaje apunta hacia ese lugar.
Mis últimas reflexiones apuntaron a pensar en que el hombre, en general, necesita explicaciones, no soporta lo desconocido.
Es cómo si tuviera que tener conocida y dominada toda escena, todo lo que sucede a su alrededor o en el mundo entero.
Pero esto provoca una controversia, que expongo, y se hace necesario, qué cada uno de nosotros lo aclare y acepte lo que crea.
Tratamos a través de métodos científicos de clarificar fenómenos, de hacer observaciones rigurosas de comportamientos de la naturaleza, investigamos con proyectos tecnológicos cada vez más complejos y renovamos búsquedas y experimentaciones.
Ahora, a la hora de hablar de los Dioses, no sabemos cómo, ni porqué, nos aferramos a imágenes, estampas, íconos y templos religiosos. Escenas e historias de las que jamás participamos.
Y fundamentamos esto con la existencia de la fe y la esperanza.
Muchos, seguramente podrían estar aquí en este momento rezando porque acabe la tormenta, porque un rayo no caiga sobre el techo de la Kangumovil, por que no suba la marea y me lleve. Para mí es solo una tormenta. No rezo, disfruto del escenario. Dos fuerzas desconocidas en su magnitud y efectos que se encuentran en este momento: La Naturaleza y La esperanza.
Si hasta aquí me ha sido complejo explicar lo desconocido, les cuento como sigue esta noche.
A las tres de la madrugada, escucho voces de un grupo de personas, muy cercanas a mi Hotelito viajero. Ya no llovía y el cielo se había despejado mostraba tantas estrellas que no creo me alcance lo que me queda de vida para contarlas. Tengo el recuerdo de haber visto antes tres cielos nocturnos parecidos. 1986 Tilcara, 2002 Itaparica, 2006 en Pergamino. El horizonte también había cambiado y ya no se veía esa línea roja encendida.
Hablaban en un tono de asombro que me hizo salir para acercarme a ellos y descubrir de qué se trataba. Los cinco estaban sacando almejas de la playa y miraban el cielo con sus baldes en mano, señalando hacía un lugar en el que de la nada aparecía una luz y seguía una línea de continuidad de otras que emergían del altísimo cielo. Empezamos a contarlas, ya que cada diez segundos aparecía otra y otras. Contamos unas veinte, y se sumaron tres personas más para testificar. Busqué mi cámara para poder fotografiar, pero en una noche tan cerrada, es imposible registrar el cielo.
Para todos se trataba de OVNIS, un cada uno aportaba su conocimiento o su miedo. Todo debe haber durado cinco minutos. Mi sensación respecto de lo desconocido, aumentó. Pero además se agrega la inmensidad. Y la nula posibilidad de hacer algo o entenderlo de inmediato.
En síntesis, me duermo en un escenario para despertar en otro. Desconozco qué pasó en el medio. Si fue la Naturaleza o si fue algún Dios. Yo puedo testificar sobre los cambios, y aceptarlos como si me estuviera entreteniendo con una lectura de algún texto de Julio Verne.
No tardé en volver a dormirme, lo único que deseé fue no ser abducido, ya que quiero completar el viaje sea como sea.
Por la mañana, me acerqué al único Parador llamado Nehuen que hay en esa playa y pregunté sobre el fenómeno de avistaje en la noche. Me dijeron que es habitual y que mucha gente se instala aún en invierno, donde hace mucho frío, para tratar de ver alguno.
Algo pasa siempre, y no sabemos de qué se trata.
Temprano salí para el sur…
La seguimos…
Imagen propia.
(36) Dios griego de los sueños. Encargado de llevarle sueños a los emperadores y reyes. Pequeña tarea la de este Dios.
Crónicas del viaje de un loco…(37) Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…
Crónicas del viaje de un loco…(37)
Día 8 de la Travesía…Lo desconocido…
Casi llegando, empezó a llover, y la ventaja de haber estado en ese lugar, es haber elegido de antemano donde estacionarme para pasar la noche. A unos doscientos metros del tranquilo mar, casi a unos 30 metros de la línea de medanos. Como ya dije, la arena es muy firme y no existe la posibilidad de “Encallar”.
Lo que podía verse sobre la playa lo permitía una línea entre roja y naranja en el horizonte marino que aparecía debajo de otra línea recta de nubes muy oscuras. Sin dudas era un incendio, no tuve la chance de preguntarlo en ese momento.
Nunca vi un atardecer/anochecer igual. Ni siquiera en los incendios de El Palmar en los años 80’ donde permanecí una semana luchando contra los fuegos como voluntario.
Y empezó a llover con gruesas gotas, que pegaban en el techo del Hotelito Viajero como para abatatarme. Se empezaron a ver rayos cayendo al mar por decenas. Un espectáculo que me tuvo en primera fila sin que nada ni nadie se interponga.
Dentro de la Kangumovil me preparé la cena y fui disfrutando de un evento natural, para mí, desconocido.
Una de las cosas más importantes que me han pasado en la vida, a nivel de aprendizaje, es dejarme sorprender. Permitírmelo. Dejarme llevar. Estaba en medio de una noche de esas. Exactamente frente a lo desconocido. Qué bueno es saber que algo puede sorprendernos.
Suele pasarnos que lo desconocido nos paraliza. Es como sí no nos animáramos a descubrirlo, a explorarlo. Inmediatamente construimos fronteras, miedos y prejuicios.
Mientras la tormenta eléctrica no dejaba de caer en el océano, trataba de buscar en mi memoria, alguna escena que me recordara una semejanza a este evento en una playa. Y recordé una marejada ocurrida en el 1983. Estábamos en la casa de un amigo llamado Leo Giavannini, en Aguas Verdes (35), mi gran amigo y compañero de ruta Marcelo “Pata” Briguez y yo. Quisimos hacerle una visita de cortesía, ya que nos quedaba de paso en nuestro viaje hacía Villa Gesell. Habíamos decidido solo pasar a visitarlo por una tarde y nos quedamos tres días.
Fue la segunda noche de nuestra estadía donde una tormenta de lluvias y vientos empezaron a soplar fuerte. La casa donde nos alojábamos estaba frente al mar a unos doscientos metros de la orilla, en un área elevada. Claro que cuando la marea empezó crecer y el agua empezó a acercarse voluminosamente, empezamos a preocuparnos. Los vientos eran cada vez más fuertes y la noche empezaba a teñir de oscuro cuanto brillaba. Tras cartón se cortó la luz y no teníamos velas. Las ruedas de mi camioneta de entonces (Daihatsu s60l vr 55 Wide Cab Van, mi primer hotelito viajero de los 80′) empezaban a ser tocadas por el oleaje. Cuando el agua estaba llegando a la vereda, nuestro anfitrión nos confesó, que nunca había crecido tanto. Podían verse las olas elevándose a unos cuatro o cinco metros cuando algún rayo las iluminaba.
El agua siguió creciendo hasta tocar el umbral de la puerta de ingreso a la casa. El viento empujaba tanto que pensamos que volaría el techo. Ninguno de nosotros era creyente, por lo que rezar era mentirnos. Puede decirse qué, estábamos jugados.
La tormenta duró unas 10 horas. Y recién pudimos dormirnos muy entrada la madrugada. Al mediodía, salimos a dar un paseo y juntamos unas cien caparazones de caracoles de unos 20 centímetros de longitud desparramados e. Cuanta inmensidad y poder tiene la naturaleza.
Igualmente, éste es un evento distinto.
Una de las cosas que debo destacar de este viaje es que surja y me conmueva lo desconocido. Y esta noche le agrega la cuarta perla al collar que vengo juntando en esta travesía.
Las primeras tres horas desde que llegué no dejé de mirar este dantesco espectáculo. Hasta que me dormí, creo a medianoche.
El cielo seguía como dirían mis abuelos “encapotado”…
La seguimos…
Imágenes: Todas propias…






















































































