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Amar desde el principio

Amar desde el principio

“Lo primero que vi del amor, fueron sus ojos como puertas, luego no quise salir de su interior” elduendedandy

¿Existe una edad para empezar a sentir el amor? Algún docente de la Universidad, alguna vez, me dijo: “nunca empieces un texto con un apellido o con una pregunta”. Su recomendación apuntaba a una formalidad que para este texto me importa poco. Y cómo no conozco el apellido del amor, lo empiezo con esa pregunta ¿Existe una edad para empezar a sentir el amor? A la que trataré de responder desde lo subjetivo, desde lo que se me ocurre. Y así de creído y equivocado, intentaré cerrar la respuesta con otra pregunta ¿Se acaba el amor alguna vez?

Para empezar a sentir amor por otro, basta con que el otro nos seduzca con algo; una mirada, un tono de voz, una parte del cuerpo, un aroma, un gesto…algo que nos promueva el placer o el deseo por obtenerlo, por tocarlo, por abrazarlo, y listo. Esa energía que va y viene entre uno y otro puede ser correspondida o no. Sabemos que el amor no siempre es correspondido. Y eso de descubrir que el amor nos emociona, nos conmueve y nos gobierna, es un tema que al empezar a hablarlo, entramos en una trama de laberintos, imposibles de definir y especificar. Cada uno tiene su librito, su experiencia y sus vivencias.

Entonces, ¿A qué edad se empieza? Respuesta; ni bien te pase eso de descubrir al otro, al que te enamora. La ciencia ha llegado a la conclusión de la existencia de feromonas, unas hormonas que son emitidas por todos y percibidas por algunos. Algo así como el olor a celo en los animales. Ese fluido invisible es captado por el olfato y da pistas de compatibilidad. ¿Será por esto que dicen que los narigones no mueren solteros? Los ejemplos en los insectos son unos cuantos, siendo el que más asombra, el de la mariposa que huele a kilómetros a su amor, y vuela hasta llegar a él. Todo esto que deduzco y comento me hace pensar que, tal vez sea el origen de cuando decimos “hay química” entre dos personas.

Las formas del amor son variadas, y no voy a proponer un análisis del tema desde que nos enamoramos de la teta de mamá cada vez que la veíamos, particularmente porque no me acuerdo. Yo, no me acuerdo, pero hay gente que tomó teta hasta los 8 años, y seguro que lo recuerda. Y tomar como punto de partida esa clase de amor, es inapropiado.

La pregunta a resolver ¿Existe una edad para empezar a sentir el amor? A la que respondo con un creo que luego de la teta, o sea a partir del uso de razón. Aunque mezclar el amor con la razón tiene otros problemas que no son parte de este texto.

Entonces sigamos, aunque me equivoque. Tenemos un poco de razón, que sería tener un poco de consciencia, tenemos un cuerpo, y tenemos sentimientos humanos (aunque algunos de estos sentimientos los perdemos al entra a la escuela). Y desde allí empieza a girar la rueda de la vida, del amor y del azar. Por qué que quede claro, el azar ayuda. Explíquenme sino la ley del embudo, esa que dice “la más linda con el más boludo”.

Ahora bien. ¿Cuándo se acaba esto de amar? Yo creo que nunca. Incluso en los casos de personas que se amaron siempre, y tienen que vivir esa injusticia de perder a su otro yo o su media naranja, el amor no muere. El amor es como un helado en cucurucho. Lo saboreas hasta que tenés que enfrentar lo más duro.

Y a aquellos que no llegaron a tener una pareja estable, seguramente recordarán con amor; la primera vez, la vez más intensa, la vez más perversa y/o la última vez. Y que también quede claro, que para sentir amor por alguien, no quiere decir que ese amor sea correspondido, como ya dije. Es notoria la cantidad de gente que se enamora de un amigo o de una amiga, y estos no solo no se dan cuenta de que uno está embobado, si no, que cada vez que hablan del tema puntualizan que te quieren como amigo.

Como conclusión digo que solo imagino con algo de precisión sobre cuándo se tiene edad para empezar a amar y dejo planteado que, al menos para mí, la cosa no se termina. O sea, una vez que empezás a amar, el vicio no se detiene.

elduendeoscar

Escrito para el programa 35 de “Al ángulo izquierdo donde duele” del 22 de noviembre de 2017 por la FM 107.9 Ultra o ultra1079.com.ar

 

Doble pechuga

Doble pechuga

«El deseo descontrolado es la madre de la obstinación y el padre de todos los pecados» elduendeerótico

Vivo en la avenida 60, una calle de doble mano separada por una gran rambla, con algunos arbolitos y pastitos cortos. Según entienden algunos, ideal para que sus perros la llenen de caca. Las cagadas ecológicas que le dicen. Exactamente frente a mi casa abrieron el sábado pasado una pollajería o pollería, como quieran llamarla. Un negocio donde se vende pollo de diversas maneras; trozado, por piezas, entero, en milanesas y otros inventos con carne blanca y sin plumas. Un comercio típico de la época. Lo paradójico de mi relato es que en el barrio y en casi dos manzanas existen cuatro negocios del mismo tipo. Supongo que, por cómo está la economía, les debe costar un huevo mantenerse. Además, las carnicerías también venden pollo y hay otras dos competidoras en el mismo radio.                                  El lunes un vecino me cuenta que fue muy bien atendido y que compró en el nuevo local unas pechugas marinadas y rellenas de caprese (el caprese es una mezcla de mozzarella, tomate y albahaca). Habitualmente cuando compro empanadas, la mayoría son de caprese.  Me encantan. Así que como todos los lunes por la tarde de salí a hacer mis mandados. Vivo solo y separado hace cinco meses y me ocupo, claro, de mantener las alacenas completas a mi gusto. Lo primero que hice fue cruzarme para adquirir las pechugas rellenas que me recomendó el vecino. Para llegar debo cruzar sobre la rambla y evitar gambeteando los restos que dejan los perritos. No me quejo por la distancia, es exactamente frente a casa. Al llegar, noté que había cola para comprar y ningún cartel de ofertas como son de tener las otras pollerías. Hice un saludo general de ingreso y la única persona que lo contestó fue la mujer que estaba atendiendo a dos manos detrás del mostrador. Y a cada cliente que se iba le saludaba agradeciendo. Gestos que se están perdiendo digamos. Cuando llegó mi turno, volví a saludarla y nuevamente me devolvió el saludo. Amablemente me preguntó que andaba buscando y le dije sobre las milanesas de pechuga rellenas con caprese. Ella se mostró algo molesta cuando me dijo que ya no le quedaban y que recién a la noche iba a hacer para mañana martes. Que la disculpara. Y me ofreció unos filetes de merluza, también marinados que con cinco minutos de microondas o de horno calentito, o porque no sartén, lo tendría cociditos y ricos. Algo resignado le compré tres filetes y la saludé. Antes de irme me dijo:

 

-Gracias por su amabilidad, le prometo que esta noche voy a hacerle unas rellenas que no se va a olvidar de mis manos…y espero que mañana vuelva.

Su tono fue entre agradable y sensual. Fui a hacer las compras que faltaban y volví a casa sin dejar de pensar en la imagen que me había quedado de su boca diciéndome “no se va a olvidar de mis manos”. Esta experiencia de hombre mayor y solitario me está haciendo sentir que puedo ser joven de nuevo. No quiero fantasear, pero qué linda que está la morocha. Confieso que a la noche mientras me tomaba una copita de vino pensé de nuevo en aquella frase… “no se va a olvidar de mis manos” y me fui a dormir en medio de deseos inconfesables.

El martes a las cuatro de la tarde encaré por mi pedido. Ya en la vereda de enfrente me di cuenta de que cruce distraído la rambla sin mirar y tuve la mejor de las suertes, no pisé ningún sorete, pero además no me arrolló ningún auto. Un negligente con el azar a su favor. Me metí en la Pollajería y me puse nuevamente en cola. Sólo que esta vez además de saludarnos, ella me sonrió. Esperé mi turno sin dejar de mirarla. Sus manos eran rápidas y de movimientos precisos, exactamente como pensé. Cada tanto ella levantaba su mirada y me enganchaba mirándola. Creo que se alegraba de mi presencia. Hasta que por fin llegó mi turno. Y luego de saludarnos nuevamente me dijo:

– ¡Ya sé por que viene! ¡Viene por mí! No sé si me puse colorado, pero antes de que yo dijera algo, ¡agregó…-Ja ja…viene goloso por su mila rellena de caprese!

– Si, si, si, le contesté como tartamudo que están torturando.

De una heladera saca un plato donde posaba una gigantesca pechuga rellena diciéndome…anoche pensé en usted. Y me muestra su obra. Me pareció hermosa. Y le dije “está noche si que la voy a pasar bien”, le agradecí por haber recordado mi pedido. Empezó a envolverla y antes de cerrar el paquete agregó un choricito bombón. Atento, le dije que no le había pedido eso. Ella mi miró con sus ojos oscuros y penetrantes, se volcó hacía a delante sobre el mostrador exhibiendo un escote que dejaba ver el camino a la felicidad y casi susurrando me dijo: -No me diga que Ud es de esos hombres que no aceptan regalitos de la vida…. Juro que me quedé petrificado. Ni bien pude desenredarme del matete que tenía en la cabeza producto de las fantasías, la imagen del escote insinuante, su voz y toda mi situación de hombre solo, pude esbozar una sonrisa diciendo…-Si me lo dice así, le acepto. Una vez que termino de envolver, me dijo cuanto debía pagarle. Pero antes de entregarme el paquete me dijo…-Antes de irse me tiene que contar algo…  – ¿Qué cosa? Le respondí curioso. Ella, mirándome a los ojos me preguntó ¿Cómo le fue anoche? -Anoche, dije balbuceando, anoche, bien, bien, ¿Por qué me lo pregunta? Y enseguida agregó -No me dijo de cómo le fue con mis filetes…Puede relajarme y responderle que estaba muy ricos. Juro que en lo primero que pensé fue en que sus palabras “no se va a olvidar de mis manos” me habían desvelado, pero eso no se lo podía contar.

Volví a casa confundido. La morocha me estaba haciendo delirar la soledad. Crucé la rambla, y esta vez acerté con pisar una inmensa cagada. Pero estaba eufórico y lo primero que me dije, fue…suerte. Voy a tener suerte.

A las 19 hs me fui al analista, ya que, según mi mujer, mis amigos y él, creen que soy terriblemente celoso. Y qué esa fue la causa de mi separación. Lo explico, mi ex mujer era bailarina, siempre rodeada de hombres, de productores, de fotógrafos, de compañeros, etc, etc.  Llegaba a cualquier hora porque había ensayo o set de filmación o juntada para festejar una obra. Cuando no tenía que ir a entrenar, tenía que probar vestuario…era muy evidente. Llegaba sin hambre, cansada y sin ganas de tener sexo…demasiado fuerte. Y yo ahí, siempre esperándola. Ni los mensajes contestaba. Fue. Igualmente, ese martes tenía muchas ganas de contarle lo de la nueva vecinita “doble pechuga”. Pero a los dos minutos de mi relato, con mucha habilidad me hizo retomar las producciones pendientes para trabajar. Y no pude decir casi nada. Al volver a casa, vi que la morocha estaba cerrando su local. Y alcance a saludar con mi brazo, aunque no sé si me vio. Me preparé la rellena con un puré de batatas y me la comí con una gula fenomenal. Estaba espectacular. Mientras la comía, perversamente recordé como seis veces su frase “no se va a olvidar de mis manos” y la última vez que lo hice, fue antes de dormirme, contestándole…y si te agarro, vos no te vas a olvidar de las mías.

Por la tarde del miércoles, decidí ir a contarle lo buena que estaba su pechuga rellena como para charlar un rato y sacarle algún dato. Mientras esperaba ser atendido, veo que la pollajera, atendía a un miserable vecino que conozco hace muchos años. Un baboso viejo verde casado con dos hijos, uno más estúpido que el otro. Ella, lo atendía con toda delicadeza y buenas palabras. Cada vez que se daba vuelta a buscar mercadería a los estantes, este viejo de mierda, le miraba el culo como si estuvieran solos. Y empecé a molestarme a tal punto que pensé en darle una trompada cuando pasará. Pero debo decir, que ella, lo atendía como si fuera un galán, un buen hombre y como si le tirara onda. Por sobre todo cuando le dijo; – ¡Gracias por su compra, espero verlo prontito, no se pierda! Pasó por al lado mío y lo miré como diciéndole de todo y ni mosqueo. Se fue con una sonrisa de tarado contento. Cuando llegó mi turno estaba ofuscado. Ella lo notó y me preguntó que me pasaba. Nada, le dije sin agregar detalles. Vine para contarle que la milanesa rellena estaba muy rica y que el chorizo bombón, lo comeré otro día. Y agregué…hasta luego, y me fui como rata por tirante.

Una cosa es que esa mina me llene de fantasías a mí y otra cosa es que se ande regalando con cualquiera. Y menos con ese desgraciado.

Si, tendrá buenas manos, pero a mí no me cierra. Y seguro que tiene una fila de candidatos. Mira que me voy a creer que es una mina fiel.

El día que me coma el choricito que me regaló…voy y se lo digo.

Mientras tanto voy a observar desde mi vereda todos sus comportamientos.

Ah. Me olvidaba. Al volver ofendido, pisé otro sorete de perro, en cualquier momento me pongo una perrería.

elduendeoscar

Escrito para ser leído en el Programa 24 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” del 6 de setiembre de 2017 por la FM 107.9 Ultra o ultra1079.com.ar

HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (2)

PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (2)

Estas historias son anónimas y en algunos casos populares.  No fueron escritas por el propietario del blog. Han sido adaptadas a un formato de texto radial para un programa llamado “Al ángulo izquierdo, donde duele” en el que se leen, semana a semana relatos de amor y fútbol. Temas pasionales si los hay. La selección tiene que ver con cada temática semanal abordada dentro del programa, así como la música que se escucha dentro de ese espacio radial. Los textos que figuran en esta segunda entrega se adhieren a la consigna “La Calentura”,  junto a otro texto de otro formato más extenso y con un lenguaje subliminal.

Huevos nuevos

El dueño de un gallinero que producía huevos para vender en el mercado, notó que la producción de sus gallinas había mermado. Decide agregar un par de gallos jóvenes para aumentar el plantel de machos, ya que solo contaba con un gallo viejo que mantenía empollando a todas sus aves.                                                                                                    Supuso que esa medida sería una solución, por lo que compró un joven y fuerte gallo en una veterinaria del pueblo. Pero inmediatamente lo encontró en una situación rara y decidió matarlo. Cambió de tienda de animales y trajo otro del pueblo vecino, con el mismo resultado. Viajó hasta la capital de la provincia para traerse otro y lo soltó en el gallinero para observarlo. Volvió a su rancho sin dejar de estar atento.                         Cuando el gallo viejo vio que el joven nuevo está paseándose por el gallinero, comienza a preocuparse nuevamente.                                                                                                                      – Otra vez están tratando sustituirme, -piensa el viejo- debo hacer algo.                                Se acerca al  nuevo gallo y le dice:                                                                                                       – Veo que has llegado recién. Viste que lindas gallinitas tengo. Crees que eres el más fuerte de la zona, ¿ah? Bueno, aún no me siento preparado para que me pasen a degüello. Por lo que no voy a hacerte fácil las cosas. Para demostrarte que soy más gallo que tú, te reto a una carrera alrededor del interior del gallinero. Daremos diez vueltas, y el que gane tendrá a todas las gallinas, solo para él. ¿Aceptas cagón?                                                                         El gallo nuevo, no se asustó y se sientió más fuerte que el viejo. Y dobló la apuesta:               – Perfecto, acepto tu desafío. ¡Ya me veo esta noche pisando a todas esas nenas con plumas! ¡Las voy a hacer cacarear como nunca! Para que veas que soy mucho más fuerte que tú, te doy media vuelta de ventaja. Me gustaría que sientas, viejo de mierda,  que tenés una esperanza, ¡jajaja!.                                                                                                                      Los dos gallos se preparan para correr y las gallinas se colocan alrededor del gallinero para alentar a los gallos. La carrera se inicia y luego de la quinta vuelta el gallo viejo mantiene su ventaja, pero a medida que pasan las vueltas, va perdiendo distancia. Curiosamente corría con un ala abierta que tocaba a todas las espectadoras al pasar haciéndolas gritar. Al finalizar la novena vuelta el gallo viejo apenas está enfrente del joven. El cacareo todas las gallinas fue aumentando.  El granjero, que oye el alboroto, sale de la casa con su escopeta, creyendo que es un zorro que se ha metido al gallinero. Al espiar, ve a los dos gallos corriendo alrededor del gallinero y cómo el joven va tratando de alcanzar al viejo. Entonces monta la escopeta, apunta y de un disparo, ¡Pum!, asesina al gallo joven.                                                                                                                                        Cuando va caminando lentamente camino a la casa con el gallito colgando destrozado de sus manos,  dice para sí mismo:                                                                                                           – Qué cosa rara, es el tercer gallo gay que compro este mes…

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 12 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 7 de junio de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

La verdad de abajo

A su vuelta de unas merecidas vacaciones por España, y a punto de descender del avión en su tierra natal, una mujer mayor se enteró  que se estaban realizando controles exhaustivos en la Aduana y ella venía con sus maletas llenas de objetos declarables.   Sentado a su lado durante todo el vuelo de regreso, estaba un cura, con quien conversó de distintos temas hasta tomar cierta confianza.                                                                               En un momento del vuelo le dijo al párroco:                                                                                     – Padre ¿puedo pedirle un favor?                                                                                                         – Si hija mía, ¿qué quieres?                                                                                                                    -Mire, compré un depilador eléctrico, súper sofisticado, muy caro, el cual aún no he usado, y tengo miedo que supere el límite permitido para artículos electrónicos en la Aduana. ¿Podría usted esconderlo debajo de su sotana?                                                                 -Hija mía,  puedo. Pero debo advertirte de antemano, que yo no sé mentir.                         La  señora, sin otra solución a la vista, se lo dio y pensó: ¡¡Ay!!!…. ojalá que no le pregunten nada al cura.                                                                                                                     Un agente aeroportuario que controlaba los escáneres para las valijas le pregunta al religioso: ¿Algo para declarar Padre? A lo que el párroco responde:                                           – De la cabeza a la cintura, ¡Nada que declarar hijo mío!                                                      Medio extrañado por la respuesta el  agente pregunta:                                                                 -¿Y de la cintura para abajo, qué tiene que declarar?                                                                       – ¡Allá abajo –dice el cura- tengo un instrumento para mujeres que nunca ha sido usado!     Y el agente echa una carcajada y dice:                                                                                                – Ja Ja, Me ha hecho reír Padre, pase…El próximo de la fila por favor….

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 12 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 7 de junio de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

A toda velocidad

A la edad madura de cualquiera, uno debe haber conseguido todo aquello que soñó desde niño. Tener un amor, amigos, profesión, trabajo, casa y auto, por ejemplo                    Miguel logró, no sin esfuerzo, comprarse un auto de alta gama que deseaba desde que lo vio mucho tiempo antes. El primer sábado que pudo, se dio el gusto de pasear por su ciudad y de salir a la ruta. Se sentía dueño del cielo a pesar de no despegarse del asfalto. Se animó a darse el gustito de acelerar de más en un lugar qué, lamentablemente para él, estaba vigilado por una patrulla vial. Al verlo en su imprudencia, el vigilante salió en su búsqueda, y Miguel, en lugar de detenerse, aprovechó la velocidad de su flamante adquisición e intentó escaparse. Pero las cosas no fueron tan sencillas y al tener que detenerse en un semáforo fue alcanzado y desviado a la banquina para dar explicaciones. Un policía solitario se había ocupado de perseguirlo y sin mediar palabras de simpatía, le exigió que mostrara toda la documentación. Luego de leer los datos del registro de conducir, tarjeta verde, VTV, seguro y matafuegos, observó patentes y luces. Al terminar y sin dejarlo hablar hasta ese momento a Miguel, el policía le dice: “Mire maestro, en veinte minutos termina mi guardia y me voy a casa. No quisiera pedir refuerzos, secuestrar su auto, testear su alcohol en sangre y hacerle una contravención. Veo que Ud. no es más que un boludo jugando a las carreras o cosa parecida. Si Ud me da una explicación que me cierre, que me convenza, de porqué venía a semejante velocidad y por qué carajo no se detuvo cuando se vio perseguido, yo lo dejo ir en este mismo momento.                         Miguel tragó saliva, pensó un instante y le respondió: “Hace unos días mi mujer se fue de nuestro hogar con un policía. Cuando vi su patrullero siguiéndome, pensé que Ud. era aquel policía que se llevó a mi esposa, y que me seguía para devolvérmela.                    Tenga Ud. un buen domingo, le dijo el policía, devolviéndole la documentación.

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 12 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 7 de junio de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (1)

PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (1)

Estas historias son anónimas y en algunos casos populares.  No fueron escritas por el propietario del blog. Han sido adaptadas a un formato de texto radial para un programa llamado «Al ángulo izquierdo, donde duele» en el que se leen, semana a semana relatos de amor y fútbol. Temas pasionales si los hay. La selección tiene que ver con cada temática semanal abordada dentro del programa, así como la música que se escucha dentro de ese espacio radial. Los textos que figuran en esta primera entrega se adhieren a la consigna «La Locura»,  junto a otro texto de otro formato más extenso y con un lenguaje subliminal.

Te dije que no juegues al fútbol

Hacía mucho tiempo que el oficinista le había echado el ojo a su compañera, pero siempre mantuvo un perfil bajísimo para no mostrar ningún tipo de interés. Cuando podía y sin ser visto le miraba los ajustes que le producía el pantalón elevando las nalgas y en más de una oportunidad le tomó fotos con su celular para observarla detenidamente en el baño sentado en el inodoro. Luego borraba esas fotos para no ser descubierto. Debemos decir que éste, es un hombre casado sin hijos y de unos cuarenta años. Por demás fiel. Pero la fantasía es la fantasía.                                                                                                                      Una mañana la joven, asistió a su trabajo con una minifalda que mostraba unas piernas torneadas producto de los ejercicios de trote que todas las tardes hacía con un grupo de personas en un parque cerca de su casa.                                                                                       Esa jornada  fue terrible. Él trató de concentrarse en su labor sin éxito. Llamó a su mujer para hablar con ella, cosa que nunca había hecho desde su oficina en los diez últimos años. Solo quería distraerse de las piernas de su compañera.  Pero la carne pudo más.                     En un momento se acercó a ella y le confesó que sus piernas lo habían distraído toda la mañana. Como respuesta, la joven le dijo insinuantemente: ¡Al fin me mirás, ya no sabía cómo lograrlo!                                                                                                                                Luego de esto, al salir de la empresa, se fueron a la casa de ella y mantuvieron sexo, horas y horas. Y abrazados en cucharita se quedaron dormidos. Cuando despertaron eran las 6 de la mañana del otro día.  El hombre, en ningún momento avisó de su prolongada ausencia e inmediatamente urdió un plan para volver.                                                         Tomó sus zapatos y los ensucio de barro y pasto. Hizo lo mismo con las partes bajas de su pantalón. Al llegar a su casa la mujer le preguntó preocupada ¿Qué te pasó que no volviste anoche? Y él respondió con la verdad: No me vas a creer. Tuve una tarde y una noche de sexo con mi compañera de trabajo. Ella lo miró de arriba abajo y le dijo: ¡Mentiroso! ¡Estuviste jugando al fútbol!

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

Es tuyo

Luego de varios años intentado tener el tan deseado hijo varón y dentro de los últimos posibles, fisiológicamente, la mujer quedó embarazada. Tuvo que cuidarse durante todo el proceso dado que por su edad cercana a los cincuenta años, las cosas no son tan fáciles. Tenían dos hijas, una de 23 años y otra cuatro años menor, ambas bellísimas. Llevaban con su esposo, veinticinco años de casados.                                                                                    El día del parto, que en este caso se hizo por cesárea programada, le impidió al padre que estuviera presente al momento de dar a luz como con las hijas anteriores.                             El bebe fue directo a la incubadora que estaba al lado de la cama de la parturienta, hasta estabilizarse. El padre miró decepcionado al niño. Era tan feo que tuvo una mala impresión y fue a contársela a su esposa.                                                                                           -Querida, el bebe es horrible. No puede ser mi hijo, Basta con que mires a las hijas  tan bellas que tenemos. ¿Qué tenés para decirme? ¿Me engañaste?                                               En medio del caos psíquico y físico en el que nos deja una intervención de este tipo, la mujer le respondió:                                                                                                                                 -No mi amor, esta vez, te juro que no.

elduendeoscar

Escrito para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

La de Pérez

En la morgue estaba el cuerpo de Pérez, un conocido vendedor callejero, encontrado muerto en su casa sin que se sepan los motivos. Justamente se iniciaban las tareas de autopsia para develar el caso. Luego de tal tarea el cuerpo quedó en congelación permanente hasta que los parientes decidieran que hacer con el cuerpo.                                 A la semana todo estaba esclarecido. Un simple infarto llevó al buen hombre a otro universo. Y los pocos familiares que vivían el pueblo decidieron enviar sus restos al crematorio.                                                                                                                                             El empleado de la morgue que tenía la tarea de meter el cuerpo en el crematorio descubrió que Pérez tenía un miembro sexual desproporcionado, semejante a su antebrazo. Para hacerle una broma de mal gusto a su mujer, separó esa porción corporal y la llevó a su hogar en una bolsa. Al llegar, metió el pedazo de cuerpo en el congelador sin que su esposa lo viera. Y le propuso: -¿Mi amor, que te parece si hacemos una picadita?, a lo que le mujer no se opuso. Inmediatamente y a modo de piropo le dijo a su mujer: ¿Me preparás un vermut con cubitos como te sale a vos, la mejor de todas?, sabiendo que este pedido la llevaría inexorablemente al congelador donde había dejado los restos. Pasaron diez minutos y esposa no se acercaba al living con el aperitivo acordado. Se levantó de la comodidad del sillón y se fue hasta la cocina. Encontró a su mujer con los brazos apoyados en la mesada y con la cabeza baja llorando desconsoladamente.                                       Tratando de calmarla, le preguntó por qué lloraba.                                                                        Y ella en medio de sollozos, le dijo ¿Qué le pasó a Pérez?

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

EL AMOR FUERA DEL CLOSET

EL AMOR FUERA DEL CLOSET

«No todas las inclinaciones terminan en caída, muchas veces nos llevan a los cielos»  elduendeérotico

Esa semana el trabajo se había vuelto un huracán cada día más desproporcionado y avasallante. En la Fiscalía se venía trabajando en tres casos importantes que se habían robado todo el tiempo de las últimas dos semanas. Entre pesquisas, reuniones, búsqueda de datos, certificaciones, detenciones y revisión de los procedimientos, no había quedado lugar para las charlas íntimas habituales entre los componentes de aquella oficina de la Justicia. Y encima la Fiscalía entraba en Turno. Y cuando se está de turno, siempre aparece un caso que te revuelve las tripas y te modifica hasta el sueño. Y en esa oficina eran siete los integrantes. ¿Se imaginan? Tres casos resonantes con crónicas periodísticas amarillas atacando por todos lados y sembrando odio. A uno de los detenidos hubo que dejarlo en libertad porque no había evidencia suficiente para mantenerlo detenido, pese la presión social que iba in crescendo. La propia fiscal con un problema familiar serio y dos del equipo viajando para exponer en un Congreso.  Todo un panorama propicio para estresarse.

Los cuatro que estaban al frente de la dependencia se reunieron en un bar cercano el jueves a la tardecita a tomarse una relajante cerveza. Los primeros minutos fueron para dejar en claro que los tenían en un arco con tanto trabajo, pero que había que ponerle el pecho a las balas, por así decirlo con esa metáfora doliente.  Luego de eso, uno de ellos propuso cambiar de tema de conversación. Y sobre la mesa se disparó una pregunta pícara del Secretario: ¿A qué no saben quien salió del closet? Al parecer es un tema muy de actualidad que provoca sorpresas masivas. El ayudante del Fiscal dijo sin darle importancia “a mi ya no me asombra nada”.  Pero la curiosidad de los integrantes del Cuerpo Letrado presentes necesitaba ser disuelta. Y casi juntos dijeron ¿Quién? Haciéndose el informado, el Secretario deslizó “el Juez Pesteche…al que al parecer le llenaron la cocina…de humo. ¡Para, para! –dijo el ayudante- Pesteche el bigotudo que encanó al Jefe de la Regional por las coimas? El mismo, dijo el Secretario. Los comentarios no subían de volumen porque había mucha gente alrededor, pero sí de picardías e ironías. El tema los fue llevando a otros y a otros temas hasta que dieron las 21 en el reloj y al otro día había que madrugar. Habían logrado distraerse por un rato.  Al saludarse en la vereda destacaron la valentía del Juez de confesar sus inclinaciones.

Esa misma noche quedaron en repartirse las tareas hasta que vuelvan los ausentes. Por la mañana bien temprano, rodeando el escritorio del Secretario se pusieron de acuerdo. Uno atendería al periodismo y se ocuparía de solicitar diligencias. Los tres restantes tomarían cada uno los tres casos importantes pendientes para seguir enfocados y acelerar decisiones.  Todo funcionó maravillosamente. La Fiscal, cada tanto se comunicaba para asesorar y definir cuestiones finas de los casos, sin dejar de atender su problema familiar. Los dos congresistas  que estaban en Córdoba, en cada break también se comunicaban para dar sus impresiones personales sobre las causas. Eso sí, en la oficina no dejaban de relacionar cualquier pavada con la salida del closet de Pesteche. Tanta era la imaginación -un tanto discriminadora- que flotaba en el ambiente, que cualquier objeto punzante era del juez. Cualquier protesta el voz alta obligaba a decir…”a vos te falta un Pesteche”. Y de esta forma transcurrió toda esa mañana que confundía neurosis con trabajo, nervios con gastadas y no dejar cabo suelto sin aferrarlo al pobre Juez. Uno de ellos mirando una foto de archivo con la imagen del mencionado Pesteche, dijo; “Es feo, pero el amor es más fuerte”. El día fue transcurriendo sin novedades. Trabajando en equipo las cosas iban saliendo, de a poco, pero saliendo. Lo peor estaba por pasar.

El viernes la Fiscalía empezó a estar de turno y desde ese momento, todos los casos temáticos relacionados con ella, caerían en el diezmado equipo. Todos sus integrantes se mueven a sus domicilios pero deben mantenerse comunicados de modo activo. O sea, hay que atender a los llamados. Te dicen que hay que ir, y hay que ir. Son las reglas del juego judicial.

A última hora por televisión parte de la población se enteraba de un caso de violencia extrema con ribetes escalofriantes. El Secretario llama al Ayudante y le comenta lo que está viendo. Éste le dice “pobre esa Fiscalía de turno, les cagaron el fin de semana”. Intercambiaron algunas palabras y se desearon un buen finde. Luego de colgar, el Secretario recibió una llamada más indeseable que el cáncer de su hijo. El Comisario de la 37 le informaba de un trágico suceso en la zona residencial de Gonnet y que debía presentarse de inmediato. Habían asesinado al Juez Pesteche y por tratarse de un menor como presunto autor del crimen, la causa cayó en sus manos. Al joven lo encontraron llorando al lado del cuerpo y solo se le escuchó decir entre lágrimas “perdóname, vos sabes que te amo solo a vos”.

Lo más desgraciado fue un detalle de época. Esa noche en que se juntaron en el bar y hablaron entre risas de la salida del closet del Juez, alguien grabó la conversación y fue entregada a los medios…

Tiempo después, se supo que el Dr. Pesteche creyó haber sido engañado por aquel joven, su pareja, con otro joven, y decidió quitarse la vida con un veneno letal. Dejó una carta para el Juez actuante donde explicó su decisión. En ella dejó una frase que aún hoy sobrevuela en Tribunales “El amor es más fuerte que la Justicia”.

elduendeoscar

Leído por la Locutora Marguy Ibarra en el programa n°5 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por http://ultra1079.com.ar/ el 12 de abril de 2017

 

SI ES CIERTO. ME SECUESTRARON.

SI ES CIERTO. ME SECUESTRARON.

“Cuando la información se traduce a partir de intereses particulares, deja de ser información” elduendeoscar

Existe por estos días una ola de secuestros extorsivos de la que pocos medios hablan, seguramente ocupadas en resolver el problema de las corrupciones cruzadas o de descubrir quién de la farándula bizarra le metió los cuernos a su pareja. El modus operandi de las bandas que lo realizan es la de retener a la persona elegida o a su familia por unas horas. Durante ese tiempo intentan negociar con algún familiar o allegado el pago de un rescate pagable y rápido. Luego desaparecen como si nada.

Les cuento mi caso. A mí me secuestro una mujer de unos 45 años obligándome a permanecer encerrado durante cinco días en una isla. Sé fehacientemente que no intentó comunicarse con mis familiares en ningún momento, por lo que sospeche que habría intenciones ocultas en el hecho. Verdaderamente creí que eran las últimas horas de mi vida. Por suerte puedo contarlo. Puedo decir que fui alimentado de muy buena manera aunque no se me permitió ni asomarme por las ventanas de la cabaña bajo amenazas.  Aunque mientras iba siendo llevado percibí que la zona era húmeda, despoblada y con miles de mosquitos que me fueron picando como si fuera un coagulo sanguíneo caminando. Durante los cinco días me mantuvo incomunicado y me pidió que le leyera distintos textos de mi autoría, incluso los más perversos y que le confiese cuáles eran mis proyectos de vida y mis fantasías sexuales. Me sentí cohibido cada vez que me higienizó y gracias a las frazadas de tipo polar no sentí el frío cruel del otoño. Ella si, por lo que para calentarse, se acostó conmigo.

elduendeperverso

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Gracias M. A la vera del Arroyo Duraznito, allá en San Fernando, por mayo de 2016.

AMOR MADURO (FRAGMENTO)

“Amor maduro”

«Siempre hay que estar preparado por si el amor golpea la puerta»

elduendebobo

                 Serían las dos de la tarde cuando recibí el mensaje de S, una interesante mujer diez años mayor con quien habíamos hablado muchas veces sobre asuntos del amor y de la vecindad. Estaba reposando luego de mi almuerzo breve pero aliviador. El mensaje decía “Hola soy S, si tenés un ratito antes de las cinco tomamos unos mates, ¿te parece?”. Era la primera vez que se comunicaba a mi número. Contesté: “¿Si, dónde? Y rápidamente respondió “en casa”. A los diez minutos y también por primera vez pasé por la puerta de su hogar acomodándome en un amplio sillón del living que ella me señalo. Un día antes me había contado que el esposo tenía un “Congreso” todo el fin de semana, cosa que a pesar de tener sesenta años hacia asiduamente, posiblemente con la excusa de mantenerse actualizado. La esposa, mi compañera de mates y confesiones, no le creía, pero se daba cuenta que a su esposo hacer esos viajes largos le hacían bien. Al volver se lo veía renovado como con nuevos bríos.

Ella era en todo caso, ciertamente solidaria. Sus hijos ya grandes y con familia habían emigrado a Europa diez años atrás y los veía todos los años cuando se organizaba de tiempo y de dinero para hacerles un viaje de visita.

Típica mujer sin necesidades materiales que se sentía sola. Había encontrado en mí, a un tipo que la escuchaba atenta y detalladamente.

El eje de nuestra charla esa tarde fue una especie de testeo, preguntas triviales de nivel informativo con un interés mutuo; ir tomando confianza.

Estaba un poco excedida en perfume pero se mostraba jovial y hasta pícara, cosa que hasta esa siesta no había ocurrido de un modo tan abierto y notorio. Mi estado civil me permitía esbozar cualquier expectativa, estaba solo y sin apuros. Y además, no quería tener ningún compromiso que me robará tiempo y esfuerzo. Por lo tanto, deseaba entretenerme sabiendo que no buscaba nada profundo y proyectable. Alguna vez, una amiga califico mi actitud como de “trabajo social” y otra me dio una definición interesante al decirme que yo era “un tejedor”.

Mientras íbamos compartiendo la merienda y viendo que ella estaba bastante entregada a lo que ocurra, le hice tres advertencias. La primera, como para ir encuadrando la cosa, fue pedirle que no dijera repetidamente la palabra “obvio” para contestarme, porque en boca de una mujer, esa palabra siempre me excitaba. Respondió diciendo “obvio que te voy a hacer caso”. La segunda advertencia, fue pedirle que se abrochara el botón que se había desprendido de su escote y me mostraba la mitad superior de sus senos. Acto seguido, se desprendió el siguiente. Mi tercera y última advertencia fue decirle que: si me quitaba el pantalón no me iba a olvidar jamás. Creo que mi última advertencia la provoco de más.

Aún hoy me recuerda, viuda y desde Europa…

(Fragmento de “Mis cuatro amores”, cuento de elduendeerótico).

Historia de amor: La curiosa y el tímido

Te contamos una historia de amor…

La curiosa y el tímido

Esta historia comienza en la redacción de un importante medio periodístico donde ella, la curiosa mujer, hace las veces de periodista resuelta y sagaz. Su figura esbelta y alineada le permitía tener cierta presencia ante sus compañeros y jefe.

Quienes la recuerdan en una primera época su pelo fue oscuro y posteriormente pasó a un castaño medio sin que mediaran excusas.

Mantenía respecto de quien fuera su hombre tímido, una distancia inicial bajo una constante sospecha que la llevaría a descubrir algo insólito e inconfesable. ¿Pero cómo soportar tanta intriga sin tratar de averiguar qué pasaba? Una mujer es siempre dominada por la curiosidad, y ella no escapaba de este axioma.

Él en cambio, trataba de hacer su trabajo con el más bajo perfil posible y no era de discutir si se le llamaba la atención por su floja producción laboral.

Parecía entre sus trajes holgados una persona introvertida y desalineada, aunque cualquier ojo podría intuir un cuerpo alto y ancho. Sus lentes grandes más que intelectual lo ubicaban en un plano de identificación que hoy cualquiera describe como nerd. Su cara era cuadrada y blanca. De pocas palabras pero sin malas intenciones, este hombre parecía de otro planeta. Solía desaparecer por unos instantes a una velocidad en la que nadie, excepto ella, se daba cuenta.

Las sospechas de una vida rara, hicieron que aquella mujer cuyas iniciales eran LL como muchos habitantes malignos de aquel entorno, encarara un seguimiento más intenso. Esto aconteció hasta que llegó a descubrir la verdadera identidad de aquel tímido periodista.

Y puede decirse que desde allí, Loisa Line lucho por conquistar a aquel hombre nacido en Krypton, criado en una zona rural y llamado Clark Kent, para fuera su amor por siempre.

Y se casarón allá por 2007 adoptando como hijo a Chris Kent un niño kryptoniano con superpoderes, lo que dificultó su crianza, ganándose Loisa el mote de “Mami Lois”.

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Tiempo después este hijo habría de sacrificarse muriendo en una noble causa.

Loisa Line y Clark Kent, Superman, nos han recordado que una historia de amor puede empezar en cualquier parte y a partir de una duda y que no hay hombre de acero que se resista a los tentáculos del amor.

 elduendeoscar

Escrito para ser leído en el Bloque Historias de Amor» del programa Descorchando Amores  de Magic Life Radio el 28 de mayo de 2014

Imagen: believeinsuperman.blogspot.com 

TENGO UN AMOR

TENGO UN AMOR

                                                                                         «Si una vez no basta, varias pueden no ser suficientes y muchas pueden empeorarlo»

elduendevenenoso

cupido

Tengo un amor en un frasco con formol.

Otro que yace yerto en el cementerio.

Uno que duerme cada

tanto en mi cama.

Y uno que se mantiene como un misterio.

 

Tengo como todos, un amor imposible,

Y un amor al que le he dado todo.

De alguno tengo ya cicatrices,

y de otros, curo heridas sin iodo.

 

Tengo un amor que me complace,

Otro que espera reciprocidad.

Tengo un amor que sufre por mí.

Y uno intensamente erótico y sensual.

 

Tengo un amor que escribo en versos,

Uno en el barrio y otro más allá.

De tantos amores que tengo,

Ya no me puedo volver a enamorar.

                                                                                             elduendeerótico

Escrito en «El pueblito» el 27 de mayo de 2011 repasando historias…