PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (1)

PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y SEXO (1)

Estas historias son anónimas y en algunos casos populares.  No fueron escritas por el propietario del blog. Han sido adaptadas a un formato de texto radial para un programa llamado “Al ángulo izquierdo, donde duele” en el que se leen, semana a semana relatos de amor y fútbol. Temas pasionales si los hay. La selección tiene que ver con cada temática semanal abordada dentro del programa, así como la música que se escucha dentro de ese espacio radial. Los textos que figuran en esta primera entrega se adhieren a la consigna “La Locura”,  junto a otro texto de otro formato más extenso y con un lenguaje subliminal.

Te dije que no juegues al fútbol

Hacía mucho tiempo que el oficinista le había echado el ojo a su compañera, pero siempre mantuvo un perfil bajísimo para no mostrar ningún tipo de interés. Cuando podía y sin ser visto le miraba los ajustes que le producía el pantalón elevando las nalgas y en más de una oportunidad le tomó fotos con su celular para observarla detenidamente en el baño sentado en el inodoro. Luego borraba esas fotos para no ser descubierto. Debemos decir que éste, es un hombre casado sin hijos y de unos cuarenta años. Por demás fiel. Pero la fantasía es la fantasía.                                                                                                                      Una mañana la joven, asistió a su trabajo con una minifalda que mostraba unas piernas torneadas producto de los ejercicios de trote que todas las tardes hacía con un grupo de personas en un parque cerca de su casa.                                                                                       Esa jornada  fue terrible. Él trató de concentrarse en su labor sin éxito. Llamó a su mujer para hablar con ella, cosa que nunca había hecho desde su oficina en los diez últimos años. Solo quería distraerse de las piernas de su compañera.  Pero la carne pudo más.                     En un momento se acercó a ella y le confesó que sus piernas lo habían distraído toda la mañana. Como respuesta, la joven le dijo insinuantemente: ¡Al fin me mirás, ya no sabía cómo lograrlo!                                                                                                                                Luego de esto, al salir de la empresa, se fueron a la casa de ella y mantuvieron sexo, horas y horas. Y abrazados en cucharita se quedaron dormidos. Cuando despertaron eran las 6 de la mañana del otro día.  El hombre, en ningún momento avisó de su prolongada ausencia e inmediatamente urdió un plan para volver.                                                         Tomó sus zapatos y los ensucio de barro y pasto. Hizo lo mismo con las partes bajas de su pantalón. Al llegar a su casa la mujer le preguntó preocupada ¿Qué te pasó que no volviste anoche? Y él respondió con la verdad: No me vas a creer. Tuve una tarde y una noche de sexo con mi compañera de trabajo. Ella lo miró de arriba abajo y le dijo: ¡Mentiroso! ¡Estuviste jugando al fútbol!

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

Es tuyo

Luego de varios años intentado tener el tan deseado hijo varón y dentro de los últimos posibles, fisiológicamente, la mujer quedó embarazada. Tuvo que cuidarse durante todo el proceso dado que por su edad cercana a los cincuenta años, las cosas no son tan fáciles. Tenían dos hijas, una de 23 años y otra cuatro años menor, ambas bellísimas. Llevaban con su esposo, veinticinco años de casados.                                                                                    El día del parto, que en este caso se hizo por cesárea programada, le impidió al padre que estuviera presente al momento de dar a luz como con las hijas anteriores.                             El bebe fue directo a la incubadora que estaba al lado de la cama de la parturienta, hasta estabilizarse. El padre miró decepcionado al niño. Era tan feo que tuvo una mala impresión y fue a contársela a su esposa.                                                                                           -Querida, el bebe es horrible. No puede ser mi hijo, Basta con que mires a las hijas  tan bellas que tenemos. ¿Qué tenés para decirme? ¿Me engañaste?                                               En medio del caos psíquico y físico en el que nos deja una intervención de este tipo, la mujer le respondió:                                                                                                                                 -No mi amor, esta vez, te juro que no.

elduendeoscar

Escrito para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

La de Pérez

En la morgue estaba el cuerpo de Pérez, un conocido vendedor callejero, encontrado muerto en su casa sin que se sepan los motivos. Justamente se iniciaban las tareas de autopsia para develar el caso. Luego de tal tarea el cuerpo quedó en congelación permanente hasta que los parientes decidieran que hacer con el cuerpo.                                 A la semana todo estaba esclarecido. Un simple infarto llevó al buen hombre a otro universo. Y los pocos familiares que vivían el pueblo decidieron enviar sus restos al crematorio.                                                                                                                                             El empleado de la morgue que tenía la tarea de meter el cuerpo en el crematorio descubrió que Pérez tenía un miembro sexual desproporcionado, semejante a su antebrazo. Para hacerle una broma de mal gusto a su mujer, separó esa porción corporal y la llevó a su hogar en una bolsa. Al llegar, metió el pedazo de cuerpo en el congelador sin que su esposa lo viera. Y le propuso: -¿Mi amor, que te parece si hacemos una picadita?, a lo que le mujer no se opuso. Inmediatamente y a modo de piropo le dijo a su mujer: ¿Me preparás un vermut con cubitos como te sale a vos, la mejor de todas?, sabiendo que este pedido la llevaría inexorablemente al congelador donde había dejado los restos. Pasaron diez minutos y esposa no se acercaba al living con el aperitivo acordado. Se levantó de la comodidad del sillón y se fue hasta la cocina. Encontró a su mujer con los brazos apoyados en la mesada y con la cabeza baja llorando desconsoladamente.                                       Tratando de calmarla, le preguntó por qué lloraba.                                                                        Y ella en medio de sollozos, le dijo ¿Qué le pasó a Pérez?

elduendeoscar

Cuento anónimo adaptado para ser leído en el programa 11 de “Al ángulo izquierdo, donde duele” por la Locutora Marguy Ibarra el 31 de mayo de 2017 por http://ultra1079.com.ar/

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Acerca de elduendeoscar

Curioso ladrón de palabras en desuso, especialista en rompecabezas con letras y reciclador de lo inhóspito. Todo lo hago para entretenerme mientras voy muriendo. Mentiroso narrador de lo que existe como evidencia y testaferro de la verdad absoluta de las miserias.
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