La Trampa
“La trampa del tiempo consiste en que no disfrutemos la vida”
elduendevenenoso
elduendevenenoso

Capítulo uno:
Los viajes de la infancia
“La intertextualidad es un episodio que no hay que perderse” elduendedandy

Un jeep de guerra en el desierto (Serie «The rap Patrol») a la izqueirda.
Jeep de la serie Daktari. abajo izquierda
Jeep 1958, igual al de Arturo de otro color.


(1) Primer dato geográfico que les ofrezco, para hacer turismo virtual. Mi existencia en ese lugar fue de 1961 a 1968 (o sea de mis casi 4 a los 10 años) y hoy (2019) la calle se llama Senador Francisco Quindimil.
El título dice exactamente lo que me sucede desde hace muchos años, ya que Viajar es uno de mis siete placeres favoritos.
La diferencia entre ilusionarse, fantasear, desear o soñar hacer un viaje, es evidente. Ilusionarse es empezar a hacer el viaje, pero para hacerlo, es necesario un poco más que la ilusión, es necesaria la voluntad. Fantasear hacer un viaje, es solo eso, tener la fantasía, a la cuál no solo hay que organizar para definirla, si no también, para proyectarla. Desear, es como haber elegido un lugar, un tiempo, una compañía, y otras cosas. Soñar, es como más sostenido en el tiempo ese deseo. Pero si no nos ponemos como meta verdaderamente realizar el viaje, dudosamente lo realizaremos.
Este ejemplo, llévenlo a cualquier otro concepto como amar, construir, tener hijos, diplomarse…
Trataré de ser ameno con la escritura y lo más puntual que pueda en el relato, iré describiendo cada lugar, el porqué llegué hasta allí, los medios y cómo organicé el plan. Qué les sea…un hermoso viaje.
Desde muy pequeño me consideré un viajero curioso ni bien escuché la frase que dice “desde el polvo venimos y hacia el polvo vamos”.
Nunca me preocupo el inicio de este viaje ni el final, solo me interesó siempre su transcurso, o sea el viaje que me lleva sin pausa por el tiempo a vivir la vida. Tuve que darme cuenta debido a diversas experiencias que lo más visible es el presente, el ahora, el aquí mismo. Así mi frase favorita es “La vida me lleva a cualquier parte, la muerte en cualquier momento”.
Por mis descubrimientos he llegado a la conclusión que todo puede empeorar, así que entonces me propongo contarles mis anécdotas de viaje, con la esperanza de activar en ustedes el andar por la vida antes que la muerte cumpla con su virtud mas especial: su indiscreta puntualidad.
LAS TORCAZAS
Una pareja de torcazas decidió construir su nido en la punta troncada de un bananero en casa. Nacieron dos hijitos. El tezón de la madre fue para alabar: traté de no asustarla cada vez que pasaba por debajo y ella entendió que podía confiar. Y no se separó de sus huevitos (luego pichones) ni un instante.

Ni el frío, ni la lluvia, ni los gatos hicieron que se olvidara de mantener calentitos a sus crías. De cerca el padre vigilaba y traía de comer. Hoy esos pichones vuelan adultos por mi patio y tenemos charlas de siestas donde no faltan las anécdotas de la vida.
elduendebobo
Escrito en LCDO el 12 de setiembre de 2013
«Quien no goza de autocrítica se está perdiendo un bocado delicioso» elduendedandy

elduendeoscar
Escrito en “La Casa de Oscar”, en los primeros días de marzo de 2019.
Deseos mínimos
Se acerca el fin de un año que no olvidaremos. No sé si el próximo será tan entretenido. Entonces y a modo de balance y despedida, el texto que sigue a esta introducción, lo escribí para los primeros 20 contactos que tenía allá por el año 2004. Parece mentira descubrir que sigo deseando lo mismo (estando tan viejo). Es por ello que, me tomo la licencia de volver a compartir con todos ustedes (ahora son 3000), ese juego textual que escribí para invitar a elegir sus propios deseos. Que en definitiva, son los míos.
Nos estamos viendo allá por el 2019.
elduendeoscar
Deseos mínimos
Aquí nadie está exento ni discriminado, ni disminuido ni evitado.
Incluyo en mi afecto a la vida, y en él, a todos los que la viven.
Por lo tanto quien quiera huir de leerlo que lo haga.
Basta con que uno sólo me siga, para sentirme el Quijote. Basta con que uno sólo me escuche, para ser el Principito. Basta con que uno sólo me quiera, para sentirme vivo. Basta con que uno sólo me necesite, para sentirme útil.
Que no hayas perdido a un amigo, o que hayas encontrado alguno.
Que hayas tenido un amor, y puedas hablar de él todavía.
Que te hayas encontrado con dinero, y no con su dueño.
Que hayas leído algún libro, y te hayas involucrado.
Que hayas visitado algún lugar donde deseas volver.
Que hayas escapado de la parca, sí por un pelito, mejor.
Que alguien haya cumplido con una vieja promesa.
Que te hayan devuelto lo prestado, al menos más roto.
Que hayas tocado el cielo o al menos una nubecita pasajera.
Que alguien te haya dicho un piropo que te produjo cosquillas.
Que hayas estado cerca de alguien como tú.
Que hayas empezado un propio proyecto.
Que hayas sentido que la vida pasa, pero que es ¡tan bella!.
Para los supersticiosos sepan que he escogido trece deseos iniciales.
Lo que sigue es sólo un juego:
A) Vuelve a leer los deseos del listado, y en un papel escribe aquellos que no has conseguido hasta hoy.
B) Agrega a ese listado, tres deseos más que se te ocurran, de acuerdo a tu necesidad.
De haber hecho correctamente lo indicado, tenemos: uno o más deseos no logrados, más los deseos individuales agregados.
Bien. Todos esos deseos, yo deseo, que se cumplan.
Son entonces, mis deseos mínimos para ustedes.
elduendeoscar
4 de noviembre de 1967, nacimiento de un sueño.
El 4 de noviembre de 1967, fue el día en que nació el sueño de tener alguna vez, lo que llamo «La Casa de Oscar», mi Bar Cultural. Por entonces yo tenía 9 años. Mi padre (amante del fútbol, las mujeres y el escabio) pasó por nuestra casa y me encontró haciendo mis deberes escolares. Me preguntó por mi madre y por mis hermanos y yo no sabía dónde estaban. Me dijo: -Vení conmigo. Y me llevó a un bar de parroquianos a unas cuadras del puente Valentín Alsina (donde vivía) allá en Pompeya, que se llamaba «Lo de Fasiolo», ubicado en la esquina de Alfredo Lorenzo Palacios y Cnel. Lucero. Tendría una superficie de 30 mts cuadrados en total. Algunas mesitas y sillas, y una barra con gente como estaqueada, como amoldada desde siempre. En ese lugar, mi padre tomaba su caña, su ginebra o su vino en pingúino antes de llegar a casa, luego de salir de trabajar. Esa tarde el pequeño bar explotaba de gente y logré ponerme cómodo debajo de una mesa. El motivo era qué jugaban por una copa internacional Racing Club de Avellaneda y el Celtic de Escocia. Las imágenes eran transmitidas por un televisor gigante llamado Berkeley Prinz que se cambiaba de canales con una perilla giratoria. Por supuesto que eran imágenes blanco y negro. En un momento, tal vez el más histórico para los hinchas de la «Academia», el Chango Cardenaz con un zapatazo de treinta metros clava un golazo increíble.
https://www.youtube.com/watch?v=NOAgqpc-LwI
Muchos son los simpatizantes de la celeste y blanca que dicen de no querer ver de nuevo ese tape, por que tienen miedo que la pelota salga afuera. Ese gol, le dio a Racing el título de Campeón Intercontinental. Todos los parroquianos, todos, hinchas de otros equipos (Boca, River, Platense, Lanus, San Lorenzo; Tigre, All Boys y hasta los de Independiente) gritaban de felicidad y se abrazaban como si fuesen hermanos o amigos desde la infancia. Esa imagen de felicidad no la puedo olvidar. Y fue la que me hizo pensar por dentro «Yo quiero tener un lugar así, donde la gente se abraza y es feliz». Pasaron 38 años hasta cumplir ese sueño. Nunca deje de pensar en esa posibilidad. Es esa fecha la del aniversario de «MI SUEÑO», si quieren el Cumpleaños. Agradezco a los que me saludaron con tanto afecto. Y les pido: NO DEJEN DE SOÑAR!!!
elduendeoscar