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Boludo lustroso

Boludo lustroso

Cinco años pueden ser un siglo, una condena o un signo” elduendevenenoso

Ayer me senté en un bar, llamé al mozo y le pedí una ginebra doble.

La ginebra me ayuda a dos cosas, no sé si se los dije; Los dos primeros vasos a recordar… y los dos siguientes, a olvidar.

Antes de empezar a olvidarme o hacerme el boludo con lo recordado, tuve la accidental y ocurrente idea de escribirlo. Para algunas cosas soy inteligente, ustedes sabrán qué solo es en algunos momentos.

A los cinco años mi madre me muestra una foto de cuando era bebe y estaba mamando con la cara inundada de teta y babeando leche. No tardé en reaccionar de modo cínico, acusando al bebe que había sido, cómo queriendo marcar una distancia.

¡Qué boludo era!, pensé. Chupaba teta, me cagaba encima y no embocaba la cuchara con puré en mi boca. Entre otras cosas.

La cuestión es qué llegué a creer que si uno hace un analisis mirando cinco años para atrás, nunca de deja de ser un boludo.

A los diez años, me dije: ¡Qué boludo era cuando tenía cinco años! ¡¡¡No sabía andar en bicicleta, ni cruzar la calle solo, creía en Los Reyes Magos y en Papá Noel !!!

Del mismo modo a los quince años sentí que a los diez años era un boludo…perdón un boludito, por qué no sabía nada de sexo, ¡Nada!. Y además creía que mi acné era producto del chocolate!

Pero hasta acá yo mismo me lo perdono si les parece . Cuando uno habla de adolescencia, habla de algo de adolece. En mi caso de cierta humildad.

A los 20 años, me dije:-Qué boludo era a los quince! Todavía guardaba mis juguetes, era tímido, virgen y me masturbaba!

Todo siguió por el mismo carril para mi desgracia. A los veinticinco años, pensé: -Qué boludo era a los veinte. Dormía con la luz prendida porque le tenía miedo a las tormentas y a las arañas, Mi novia se fue con mi mejor amigo para tener mejor sexo, según me dijo, y aún debía tres materias del secundario.

Pero tengo más. Cuando cumplí los treinta años, creía que a los veinticinco, era un verdadero boludo. Todavía no había terminado la facultad, Seguía sin tener novia, amontonaba revistas de mujeres en bolas debajo de mi colchón y no tenía experiencia alguna como para llenar un curriculum para algun trabajo.

Sigo…

-Cuando ya tenía 35 años, me dije, siempre mirando hacia atrás: -Qué boludo era yo a los treinta años. No me había casado, era un soltero alcohólico adicto al porno, fumaba porritos a escondidas y en el trabajo me pagaban dos pesos.

Pero luego de soplar las velitas de mis cuarenta años, me pregunté si a los treinta y cinco no seguía siendo un gran boludo. Por entonces me había metido en un crédito impagable, llegaba tan cansado después de trabajar que lo único que tenía ganas al llegar a casa era mirar el noticiero, creyendo… que el mundo iba a cambiar. Qué boludo…

A los cuarenta y cinco años me dije: Pero qué boludo era a los cuarenta. Mi mujer me engañaba y yo ni lo sospechaba. Volví a fumar cigarrillos después de diez años. A mi hijo no pude manejarlo nunca, y hasta mis viejos, con sus setenta años, me preguntaban; ¿Vos sos boludo?

Tal vez había otras cosas, pero bueno. Siempre tuvimos una relación dificil, lo reconozco. Ellos fueron boludos a su manera. ¡Me tuvieron a mí!

Bien. Exactamente el día que cumplí los cincuenta años, deduje que a los cuarenta y cinco, era un boludo por qué nunca había podido cumplir ningun sueño. Además jamás pude hacer una dieta durante más de un mes, y además, vendí todos mis ahorros en dólares tres días antes de la devaluación. Qué boludo. Creí que por la edad uno zafa, pero no.

Hice otros analisis a los cincuenta y cinco, a los sesenta…

Pero en lugar de escribirlos para no olvidarlos, me tomé el segundo vaso de ginebra.

elduendeoscar

Adaptado como “Boludo lustroso (Pequeño relato de diván)” para el programa 45, T2 E5 “La boludez: Por Naturaleza o por conveniencia. Emitido el 2 de junio de 2020 por Radio L Plata 90.9

Se dice de mí…(Las mujeres en las letras del tango)

Se dice de mí…

(Las mujeres en las letras del tango)

Hablar cien años después de un hecho cultural que marcara una época y una idiosincrasia, una manera de vivir y algunas costumbres, es como leer el diario del lunes. Ser capaz de criticar sin haber anticipado, es tarea de los mediocres. Para poder decir algo sobre “Las mujeres en las letras tangueras”, hay que entender un concepto de distancia y de cierto respeto. Aprovechamos para resumir en una frase, que no pertenece al tango directamente, pero que buscando podemos encontrar su pertenencia; “Nosotros los de entonces ya no somos los de entonces”, decía Neruda.

Vale la pena establecer un parámetro de análisis, donde la lupa estará puesta en una visión, qué resalte la existencia de algunos elementos qué quizas ya no se permitan en nuestro vivir contemporáneo.

Tildan al tango de machista o de qué era cosa de hombres. Por el origen que tiene, tan prostibulario, tan marginal. En un momento de nuestra historia al menos, donde la prostitución era comer todos los días y la felicidad de tenerlo todo era de unos pocos, ¿Qué querían? ¡Qué los muchachos del puerto, los del frigorífico, los de las carboneras, los hachadores, los tripulantes de trenes y otros, fueran monjes de benedictinos? Había qué vivir esas vidas, con poca educación, privaciones económicas, hacinados en pensiones y con familias distantes, Con una formación humana mas cercana a las guerras que al arte. Un verdadero caldo de cultivo de reacciones que se van evaporando todavía. Recuerden además, qué las mujeres, ni las de alta alcurnia entraban a una Universidad. Era una sociedad latifundista, aristócrata y machista.

En ese contexto la aparición del tango como expresión cultural no dejaba de ser producto de la sociedad en la que nació, y por lo tanto afectada con las mismas características de aquella, solo que más profana.

Puedo agregarse, qué primeramente el tango fue tan del pueblo pobre, qué las clases medias y altas lo miraban como defenestrándolo, cómo diciendo “En qué nos hemos convertido” ¡Tanto que mirábamos a Europa como ejemplo!

Por ausencia de mujeres bailarinas, los hombres lo bailaban entre ellos. Se cantaba en los cabarets. Era de los sectores más humildes de una población que crecía junto a inmigrantes de otros países.

Así las letras de las primeras décadas del tango y la milonga, no estaban separadas de establecer a la mujer como un objeto.

Un objeto del deseo de posesión o de descarte. Podías ser la mejor grela o ser una percanta cruel, pero siempre la mejor mina, siempre la mejor mina, era la madre…

A la mujer, podían describirla como flaca, fané y descangallada.

Cómo la que abandono el hogar destrozando un corazón.

Cómo la que nunca volverá a esos brazos que la cobijaron tanto.

Cómo la rescatada del cotorro o del prostíbulo que debe la vida.

Cómo una triste mujer que ahora es una bacana pero se le va a acabar.

En algún momento la sociedad fue acomodando los tantos y el tango tuvo reflejos respecto a algunas palabras, ofensas y maneras de decir sobre las mujeres, que fueron cambiando. Y lo siguen haciendo…

El tango es producto de una necesidad cultural, que tuvo un gran despliegue en nuestro país a partir del ínteres por sus sones y sus razones, una vez que fue reconocido por los franceses que lo bailaban. Las clases mas acomodadas aceptaron la moda con cierto recogimiento, pero incorporándose al grueso de la población que lo bailaba aquí. Así fue que las mujeres de esas clases, pagaban a profesores para aprenderlo.

De a poco algunos poetas empezaron a producir letras algo mas amenas hacia las mujeres. En algunas canciones ya se hablaba de la autocritica del hombre por el trato ofrecido. Pueden recordar “Qué le habrán hecho mis manos, qué le habrán hecho? O No me importa tu pasado.

Revisemos un poco….

La mujer, era puta o estaba cerca, así la más deseada para el tanguero, era la virgen. Pero si el hombre tenia experiencia, era como caer en manos de un sabio, al que le sobraba carpeta en cosas del amor, y que seguramente la llevaría por el camino del placer, la lujuria y la pasión.

Pero tambien se destacaba la pobrecita, la ingenua, a la que se le podía hacer promesas, que no se cumplirían una vez que esa inocente mujer se sacara la ropa.

Y la que se fue con otro y ahora tiene una vida tirando los morlacos a la marchanta, y que va a terminar su vida, vaya saber cuándo como descolado mueble viejo.

Entonces y para resumir. El hombre que hacia o cantaba, bailaba o seguía los decires o consejos de las letras de esos tangos, era:

Un hombre abandonado que enseguida olvidaba con el alcohol.

Un cafishio que vivía del producto económico del trabajo de sus chicas.

Un vago mantenido por la mujer que laburaba de sirvienta o por su madrecita.

Un hombre que debutaba sexualmente pagando.

Un hombre que se llevaba mal con la suegra que desconfía de él.

Un hombre que sabe lo que dice y que es capaz defenderlo con su vida.

Un hombre que era capaz de dejar sola a una mujer por su barra de amigos.

Un hombre que nunca se hizo una pregunta reflexiva ¿Por qué se fue la mujer que él mas quería?

Tal vez encontraríamos otros items, pero para éste breve análisis, creemos suficiente.

Mozo, me cierra la mesa 8.

elduendeoscar

Escrito para ser leído en el programa “Al ángulo izquierdo donde duele” T2 E4 “Las mujeres de las letras tangueras” del 26 de mayo de 2020 por Radio La Plata 90.9

Ayuda cruzada

Ayuda cruzada

A veces quisiera tener mala memoria. O aducir que lo qué digo solo ocurrió en mi imaginación, qué todo es parte de una confabulación entre mis deseos y las fantasías.

La primera vez que me sentí importante, era pequeño.

No se imaginan lo orgulloso que estaba de mí.

Como todas las mañanas hacía los mandados a mi madre y de paso les golpeaba las palmas o les tocaba timbre a las señoras viejitas del barrio, para avisarles que iba hasta el almacén o hasta la verdulería, por si necesitaban algo. La señora de Silva, doña Luisa, La mamá de Cristina Piris e Irma, entre otras, eran mis favoritas. Ellas casi siempre me pedían algo. Papas, cebollas, leche, sal, azúcar….

Cada tanto me daban una propina, una monedita por el mandado. A veces, unos caramelos, unas galletitas. Pero yo no lo hacía por el premio. Para mi el premio era sentirme importante, ser alguien a quién se lo necesita. Pavada de karma venía trayendo.

Esa mañana desperté antes que mis hermanos y me levante sin hacer ruido, para estar un ratito con mi madre. Debería ser muy temprano, porque cuando me asome para verla en la cocina, estaba con mi padre tomando mate. Y siempre lo hacían antes de que él se fuera a trabajar. Me quedé sentado en silencio y aguantándome las ganas de ir al baño, pero sin hacer ruido. No quería romper el primer plan que se me había ocurrido, que era estar con ella. Pero el tiempo a veces parece una brisa que se vuela y otras veces parece una tortura dolorosa que no se termina. Y allí, acurrucado, sentadito, me quedé dormido. Y para colmo de males, me hice pis encima. Ella me despertó preguntándome que hacia dormido allí. No tenia manera de explicarlo. De nada hubiera servido. En lugar de un mimo de mi madre, recibí un reto con cachetada en el culo. Cosas que pasan.

CUIDADO!!!

Cuando pude restablecer mi dignidad, le pregunté si quería que le haga los mandados. Recuerdo que me pidió una cabeza de ajo y un poquito de perejil. Y salí a hacer mi ruta visitando a mis otras progenitoras. Porque debo reconocer, que ellas también me querían como a un hijo. O como a un nieto.

A dos cuadras de casa estaba la calle más difícil de cruzar, porque venían autos de las dos manos y rápidos. Yo estaba canchero y era muy veloz corriendo. Antes de hacerlo calculaba todo, miraba para un lado, miraba para el otro y zas, en diez largos pasos, la cruzaba.

Pero esa mañana mientras llegaba a esa esquina con las dos bolsas para cargar pedidos, vi que un hombre muy mayor quería cruzar esa peligrosa calle. Era como que no se animaba. Bueno, creo que si ninguno de los autos y camiones que pasaban no frenaban, no lo iba a poder hacer. Me paré al lado y lo miré todo casi doblado para adelante y con sus manos muy viejitas. Le pregunté si quería cruzar y me miró con cierta desesperanza. Ahora que me acuerdo de esa mirada, me pregunto si las personas grandes cuando estamos desilusionados de algo, no tenemos esa mirada y miramos a los niños creyendo que no se dan cuenta. Sentí que tenía que ayudarlo. No lo pensé como una aventura, ni como un juego. Tenía que ayudarlo. Y le dije, casi envalentonado, tal vez por mi experiencia, no por mi tamaño, si quería que lo ayudara a cruzar. Me volvió a mirar casi sonriendo, como diciendo “Mirá esta pulga queriendo picar a un elefante”. Le insistí…”deje que lo ayude”. Solo sigame, no se detenga. Nos paramos a la orilla del cordón como dos saltarines ornomentalistas listos a saltar por la medalla de oro. Miré para los dos lados…y cuando creí que era oportuno, le grité ¡ahora! y empezamos a cruzar corriendo lo más rápido.

Claro que hubo algo que no calculé bien. Los viejitos no corren tan rápido como los chicos. Y cuando yo había cruzado, él había llegado apenas a la mitad de la calle. Y se quedó paralizado viendo como por su espalda y por sus narices pasaban los autos de esa calle, algunos tocando bocina, otros diciendo palabrotas. Cuando tuve la primer oportunidad, cruce por él, lo tomé de la mano y terminamos de cruzar… gracias a qué una camioneta frenó para permitir que lleguemos al otro cordón.

Respiró con la mirada perdida, ni pestañeaba. No dejé de estar a su lado. Le pregunté si estaba bien. Sus primeras palabras para salir del susto, fueron “Ha sido toda una aventura y vos sos muy valiente. Estoy seguro que ninguno de los dos se va a olvidar de este momento».

Ese día había empezado un camino en mi vida, un bello camino.

Había logrado ayudar a un señor mayor a cruzar la calle sin que nos atropellaran.

Pero no lo pude contar, porque cuando volví a casa, me había olvidado el pedido y me gané otro cachetazo en el culo.

elduendeoscar

Escrito para el Programa “Al ángulo izquierdo donde duele” Temporada 2 Episodio 2 La Solidaridad y Otras yerbas. Emitido el 12 de mayo de 2020 por Radio la Plata 90.9.

Agradecer es alentar

Agradecer es alentar

Los Clubes Sociales, las Entidades de Fomento, las Bibliotecas Populares, las Asociaciones sin Fines de Lucro, los Centros Culturales y muchas otras organizaciones sociales, forman parte de un tejido social de contención, colaboración y ayuda a los habitantes donde se radican, del cúal muchos debieran estar agradecidos.

Agradecer es una forma de devolver algo de amor por lo recibido, es darle un carácter afectivo y simbólico a una relación entre personas que luchan, algunas por dar una mano y otras por recibirla.

Desde leer un libro gratis a jugar juegos de mesa, desde ver espectáculos hasta conseguir un plato de comida. Desde compartir la soledad hasta establecer grandes lazos de amistades eternas. Estas entidades surgen desde la necesidad de la solidaridad, desde la idea de qué se puede desarrollar una actividad filantrópica tan humana como la de aceptar al otro en su condición de persona que construye su identidad.

Quién no hizo deportes en un club? Quién no pidió un libro prestado a devolver en días? Quién no conoció a alguien en alguno de estos lugares? Quien no se abrazó a sus sueños y deseos amando un color, un sabor, un olor, una geografía de estas construcciones sociales?

Enumerar las acciones que dichas organizaciones, sería ocupar un tiempo valioso en este momento. Siempre, siempre, debemos creer que el fruto de todo este trabajo para las sociedades, sin dudas tiene algunas devoluciones que son esencialmente el pilar de toda idea de ayuda al otro.

Agradecemos entonces una nota de un medio llamado Megafun de la Universidad Nacional de Lanus, donde se publica una pequeña nota escrita por Gerardo Korzin. En ella relata un acontecimiento barrial donde se da cuenta del nuevo aniversario del Centro Cultural Peretz de Lanus. Alguien que participó de practicas sociales y deportivas de la entidad, y envió un saludo particularmente solidario…

La nota dice así:

La científica Andrea Gamarnik envió un vídeo saludando a la institución por su 80º aniversario, donde recuerda su paso por la actividad de kinder y cómo influyó en lo que es hoy cómo persona. Desde su laboratorio donde pasa casi 15 horas trabajando compartió un mensaje en las redes sociales donde expresó su gratitud y reveló que su verdadera pasión es el fútbol y el único lugar donde lo podía practicar era el Peretz de Lanús, pero como estaba mal visto que la mujeres jueguen a la pelota se dedicó a la ciencia, que la enorgullece también.

Escuchemos ese grato saludo aquí en “Al ángulo izquierdo donde duele”…

http://megafonunla.com.ar/notas/2020-05-07_el-peretz-cumplio-80-anos

elduendeoscar

Producido para el Programa «Al ángulo izquierdo donde duele» del martes 12 de mayo del 2020. Temporada 2 Episodio 2 «La Solidaridad y Otras yerbas». Leído al aire por Marguy Ibarra en Radio la Plata 90.9

DOMINGO INOLVIDABLE


DOMINGO INOLVIDABLE

Una de los misterios más indescifrables es ese que se establece cuando decimos “se alinearon los planetas” y con ello todo lo imposible puede acontecer. Y algunos lo usan como una muletilla para dejar para más adelante todo tipo de acción. Son los que afirman “si se alinean los planetas, lo hago”. Otros son capaces de agradecer que haya ocurrido porque lograron algo que venían deseando desde que nacieron.

¿Y quién sabe si sucede eso?

Uno desconfía entonces y va a visitar notas sobre astronomía y ve que ese día no hubo ningún tipo de alineación y al tipo le salió todo perfecto, como quería. Existe un montón de gente que no cree en este misterio, ni lo da por cierto por más milagros que hayan sucedido. Yo también formaba parte de grupo de personas escépticas hasta que ocurrieron dos cosas que me demostraron al menos, que un día puede pasar algo impensado, imposible, insospechado y sorprendente. Ahora, si lo tengo que relacionar con que si se alinearon los planetas, el universo o una barrera de cuatro jugadores altos, no lo sé. Pero que pasó lo que pasó, si lo sé.

Una amiga con la que hace muchos años cursamos en la Escuela de Teatro de la Plata. Era una bellísima persona, por dentro. Pero por fuera no era tan linda. Se me hace difícil explicarlo sin caer en los estándares de belleza que son discriminadores y no quiero desmerecerla, porque además era una persona transparente y muy voluntariosa. Pero estéticamente era fea. Ella ayudaba con su corte de pelo tipo plumero revuelto al que sujetaba con una vincha fluo. Usaba unos anteojos redondos como los de John Lennon, pero tenían un aumento que parecían verdaderos culos de botella, como se suele decir. Su cara estaba llena de granos y ya rondaba los 25 años o sea que acné juvenil no era. Por último puedo suponer que era muy peluda corporalmente ya que los bordes de sus labios estaban rodeados de unos vellos oscuros indisimulables. Igualmente para mí, lo desagradable, era su aliento. Si te hablaba de cerca y de frente, tenías que tener agallas. Digamos ser un pez que necesita poco oxigeno, porque si tenías que respirar cerca suyo, estabas al horno. Por aquel entonces ella soñaba tener una historia de amor con un compañero de la cursada. En las clases de Expresión Corporal que daba la profesora Ana Robert siempre trabajaba con él y se lo franeleaba si podía. Cuando Elba Morel, la profesora de literatura, armaba los grupos de trabajo, ellos dos siempre representaron juntos las escenas de los cuentos infantiles. Pero este acercamiento no era la pronunciación de “estos terminan juntos”, ya que el flaco le era bastante indiferente luego de cada trabajo escénico. Cada uno de nosotros terminó como pudo aquella carrera. Y dejamos de vernos. Una tarde, caminaba rumbo a Estación de trenes para ir a la Cancha de Quilmes y en medio de la Plaza San Martín, me la encuentro con dos nenitos, uno caminaba solito y el otro era llevado en cochecito. Nos abrazamos con una alegría genuina. Habían pasado 10 años desde la última vez que nos vimos. ¡Caramba cómo te separan las obligaciones!. En cinco minutos me contó que se había casado con el flaco y que esos eran sus dos hijos. Que vivían por el Barrio Aeropuerto y que ninguno vive de nada relacionado con el teatro. Nos despedimos, prometiéndonos un encuentro. Contento por la sorpresa de ver cómo había conseguido armar su vida, me fui pensando; “A ésta, se le alinearon los planetas”.

El segundo testimonio, es la síntesis de un día, el peor día de todos sus días según él mismísimo participante, Jorge. Quien por la mañana se quedó dormido luego de un agitado sábado a la noche que terminó al amanecer y con muchas copas encima. Este primer inconveniente le impidió llegar a tiempo al almuerzo con sus padres, unos tíos que venían de visita y unos primos. Cuando vio el reloj se quería matar, porque además tenía que ir a jugar al torneo de fútbol en media hora y no llegaba ni a saludar a la gente que lo esperaba. Hizo un llamado, con el último poquito que le quedaba de carga, para pedir disculpas y su padre, un ex militar, que estaba bastante calentito con su ausencia, le avisó que a partir del próximo alquiler de su departamento, Jorge tendría que hacerse cargo y le cortó la conversación. Puteando armó dormido cómo pudo el bolso y salió hacia la cancha. Se olvido de tres cosas, del celular, del carnet para jugar y del botín izquierdo, que imaginó dentro del bolso, pero se olvidó que el domingo anterior había pisado caca y lo dejó secándose en el patio. Llegó tarde. Su equipo empezó sin él. Consiguió un botín prestado y un carnet trucho (de otro) para intentar jugar aunque sea el segundo tiempo. Al terminar el primer tiempo, su equipo perdía dos a cero y quedaba eliminado. Sus compañeros lo putearon en colores y los fiscales del torneo, no solo no lo dejaron entrar, si no que por intentar usar el carnet de otro lo sancionaron, a él y al que le prestó la credencial. Finalmente perdieron 4 a 0. Por más que explicará todo lo sucedido y pidiera disculpas, ninguno lo quería escuchar. El capitán del equipo le dijo en tono poco amistoso; “Sos un pajero, nos arruinaste el torneo, búscate otro equipo”. Jorge se cambió la ropa en silencio y con la frente señalando el piso pegó la vuelta para su casa. Hasta acá la realidad había sido absolutamente cruel y parece que todo estaba alineado por su exclusiva culpa. Pero faltaba el postre, la frutilla en la crema. Eran las nueve y media de la noche y estaba mirando por cable los goles de Europa. Todavía caliente con lo sucedido no se había dado cuenta que tenía que cargar el celular y levantar los mensajes. Expresamente uno de su novia que decía “Veo que no te acordaste que hoy es nuestro aniversario y que hace media hora que te espero para alguna onda, ¿Sos de madera o tenés el corazón enterrado?”. Y uno posterior que cerraba el día alineándose según se quiera: “Fuiste, salgo con las chicas, hay fiesta en la casa de los chicos que juegan al rugby, mañana te cuento a quién me comí, ¡boludo!”.

elduendeoscar

Texto escrito para el programa 4 de Al Ángulo Izquierdo donde duele del 17 de abril de 2017 en la FM 107.9 de La Plata.

Leído al aire por la Locutora Marguy Ibarra.

He sido Canillita!!!

He sido Canillita!!!

La foto, cumple hoy 40 años. Fue publicada en La Gaceta, diario vespertino desaparecido en los años ´80.

Me muestra en plena hora laboral, a punto de salir a repartir y vender a los gritos.

Agradezco haber pasado por esta experiencia, que me dio de comer con dignidad y me permitió poder elegir otra vida.

Fueron once años ininterrumpidos sin faltar ni un día al trabajo, llueva o truene. Un esfuerzo descomunal con cuatro feriados por año. Agradezco haber tenido tanta salud, tanto empeño, tanta ilusión.

Agradezco a los que me dieron trabajo: Alfredo Argomaniz, Ubaldo Gerosa, Juan De Luca, Oscar y Miguel Angel Ricci. Y al señor Blanco.

Muchas son las anécdotas que guardo en mi corazón y muchas son las personas que he conocido gracias a este oficio.

He sido Canilita, y a mucha honra!!!

Felíz día!!!

elduendeoscar

Escrito el 7 de noviembre de 2019 en LCDO

LA TRAMPA…

La Trampa

La trampa del tiempo consiste en que no disfrutemos la vida”

elduendevenenoso

Qué cómo que no creen en la trampa? la trampa está.

En los contratos, en los pasajes, en los teatros,…en la poesía hay trampa. El hampa, las industrias, los comercios, la policía, la política… lo saben. Hay trampa en el billete, en el vuelto, en la billetera del galán, en la cremallera del doctor, en la falda de la secretaria, en la receta del parapsicólogo, en la heladera de una carnicería, en la vidriera de la moda…hay trampa.

O vives con ella o eres su víctima, no hay escape.

La trampa está en los juegos, en los deportes, en los casamientos, en los velorios, en los jolgorios y hasta… en los testamentos.

En la trampa, caen los ineptos, los desvergonzados, los intelectuales, los leales, los imprescindibles y los honestos. También… suelen caer los tramposos.

Trampa hay en las etiquetas, en los prospectos, en los manuales de uso, en los códigos de convivencia, en los juzgados, en las escuelas y en las bibliotecas.

No hay como evitarla, tal vez la mejor manera sea que un oculista te abra los ojos, aunque seguramente, te hará trampa.

La trampa es más humana de lo que crees y más inhumana de lo que parece. Porque una cosa es una mentirilla, una broma, un chasco, y otra cosa es un engaño, una desilusión, una estafa, una traición.

Apuesto todo lo que tengo y lo que no tengo, a qué recuerdan que hace poco cayeron en una trampa.

Podrán ver que no hay vacuna que nos inmunice.

Fíjense que trampa religiosa, es que la trampa, ni siquiera es un pecado. No he leído en ningún lugar, ni he escuchado explícitamente una recomendación que diga “No le hagas trampa a tu prójimo”. Pudimos haber leído “No desees a la mujer de tu prójimo”, pero desear no es hacer trampa. O pudimos haber escuchado “No mentirás”.

Me pregunto si ese mandamiento tiene un fondo de veracidad o es una trampa más…

Entonces…las trampas conviven en las leyes, las iglesias, las ideologías, en el poder real, en los discursos apocalípticos, en las promesas de campaña, en las declaraciones de amor, en los actos escolares, la educación a distancia, el control remoto del televisor y…en los medios, que viven de ello.

Usamos el canasto de la basura del vecino sin pedir permiso, estacionamos el auto en el garaje de otro, cruzamos en luz roja leyendo el celular, damos caramelos de vuelto, no devolvemos botellas ni libros prestados, cumplimos el diez por ciento de nuestras promesas, jugamos solo para ganar, odiamos sin saber porqué y a quién se nos ponga en el camino; tocamos timbre y salimos corriendo.

La trampa está en vivir, ya que cuando nacemos, nadie nos dice que vamos a morir. Y cuando nos damos cuenta de tan precisa verdad, empezamos a hacerle trampas al tiempo. Cirugías, dietas, tinturas, maquillajes, cambios de look, injertos, botox.

Mentimos para parecer, evadimos para gozar, sonreímos por compromiso, permanecemos aún aburridos, nos colamos, sacamos ventaja en las ofertas, no damos limosnas aduciendo status, compramos regateando, juntamos de la basura, usamos agua potable para nuestras excreciones, y hay quien se lleva el taper al tenedor libre o al desayuno de los hoteles.

Le pedimos al Abogado que agrande las causas, a los Contadores que achiquen los pagos. A los Médicos les decimos que cumplimos sus ordenes y prohibiciones, a los Odontólogos que nos cepillamos tres veces por día. Al comprador del auto que nunca lo pasamos de 80 kms. A la ex que estamos cobrando menos y a los del almacén que cobramos en dos días para pedirle fiado. A los flacos que engorden y a los gordos que adelgacen.

Somos tramposos disconformes.

No nos alcanza poner una trampa en la foto de perfil de una red social, también decimos 10 años menos y que estamos separados. Que hemos viajado por el mundo y que estamos contentos con el puto trabajo.

Ya no me preocupo por caer en otra trampa, porque la verdad es que hasta parecen terapéuticas las trampas. Luego de caer en una, uno siempre dice, no puedo ser más boludo. Eso ya es un inicio. Pero ser boludo no es una trampa, es ser el indicado, para caer en ella. Lo que sucede que cuando la racha de caídas es larga, ya dejás de ser boludo.

Y eso no es trampa, es experiencia meritocrática.

Por qué creen que hay tantas cámaras de seguridad?, Porque somos lindos, porque nos vestimos bien o porque el lugar debe parecer seguro? No. Es porque seguramente se guardaran imágenes de una trampa. De algo que no debe hacerse.

Los carteles de prohibido, tienen una trampa implícita. Se dan cuenta? Quien lo coloca lo decide. Prohibido bañarse en este lugar. Prohibido pescar. Prohibido cazar. Prohibido ingresar propiedad privada. Y así otros. Si caes en la trampa de romper esa exigencia, tienes una pena, una multa, una reprenda, un castigo. Y si caes es porque has hecho trampa. La trampa implícita eres tú. Ya que lo prohibido, estimula. Y allí yace una trampa.

Las trampas están en los menúes, en los vencimientos de los pagos, en el uso de las tarjetas de crédito, en las redes sociales, en las llamadas telefónicas, en los créditos, en las promesas de paraíso, en los precios del servicio de entierro, y hasta en las marmolerías para muertos.

No existe un solo lugar donde no haya trampa. Simplemente porque el ser humano es tramposo por naturaleza, así como corrupto y violento. Pero esos son otros temas.

Les propongo que se miren al espejo cada mañana, el día que no encuentren a un tramposo en ese brillo, se estará haciendo un funeral. Igualmente, no sufran, que si tramposos somos todos, lo mejor, es no caer en tantas ni en todas las trampas.

No he descubierto nada, ni soy Colón, ni me interesa. Solo estoy filosofando sobre la trampa, aunque con esto, y que se sepa, estoy haciendo trampa.

Escrito el día en que me dí cuenta que si no hubiera hecho trampa, ella no se hubiera acostado conmigo a tener sexo. Y en el que si yo no hubiera caído en su trampa, no guardaría este secreto entre nosotros. Ella estaba de trampa.

elduendeácido

Escrito en Junio del 19 en LCDO, leído en mi cumpleaños 61 el 5-9-2019

Ese complejo eslabón llamado momentos…

Ese complejo eslabón llamado momentos…

«Quien no goza de autocrítica se está perdiendo un bocado delicioso»   elduendedandy

La vida es una cadena de acontecimientos que ocurren muchas veces a pesar de qué uno mismo no quiera que sucedan.Tal vez eso nos convierte en humanos erráticos, contradictorios y mortales. De lo contrario tendríamos la propiedad de decidir todo lo que acontece a nuestro alrededor sin obstáculos, de modo lubricado y perfecto. Convertiríamos a nuestros sueños y a nuestros deseos en una propiedad inmediata de fácil acceso. Pero eso es imposible. Cada uno debe transcurrir con el devenir de los hechos, sean estos, fortuitos, planeados o inesperados.

Esa cadena, que es la vida, tiene eslabones, que describo como momentos. Así, entonces entiendo a la vida como una secuencia de momentos que nos van llevando hasta la muerte.

Está en la conciencia y en la ideología personal de cada uno cómo participa de ellos, cómo los crea, como adhiere en casi todos, pero también inconscientemente uno, es parte.

En muchos de esos momentos, no hay manera de escaparse, en otros, que nos gustaría, uno no puede estar. Vaya sortilegio.

Trayendo estas creencias a mi biografía, puedo decir que he acertado y que me he equivocado en muchos momentos. Pero la intención que he tenido, y eso habla de mí esencia, es que todo momento que he vivenciado, haya sido grato, compartido, integrado y sentido. Tratando de colocar al ego en un segundo plano.

 

En muchos momentos de la vida, no se tienen opciones, a veces unas pocas. No se pueden elegir todos los momentos, y algunos, lamentablemente, existen. Uno elije vivir esos momentos que se van dando -y no son agradables-, hasta qué con cierto valor y libertad adquirida, decide apartarse, alejarse y hasta olvidarlos. A si mismo como aquellos a los que no se desea dejar de vivirlos.

Todo esto pensando en que uno va creciendo más allá de ir acumulando eslabones de vida.

Precisamente en este momento de mí vida, donde nacerá una hija de una hija, yo elijo acompañar desde el nuevo aprendizaje y desde el disfrute, a pesar de que no sean las condiciones soñadas.

De hecho, mi cuna fue de pobreza y estoy aquí, eligiendo ahora, escribir estos momentos con cierta felicidad y algo de tristeza.

¡Vaya tonto que he sido! La cantidad de bellos momentos que perdí por no aceptar que serían gratos. Por desvalorizar,por discriminar, por prejuzgar, por no saber intuir, por no arriesgar en todo caso.

A medida que nos van llegando las edades finales, sería absolutamente lógico, qué uno, sea el creador de buenos y sensibles momentos. Y en ese lugar tratar de pasar las horas hasta que tengamos que enfrentar a la victoriosa parca.

Ya no soy quien espera el amanecer, voy hacia él. No le pido a ningún dios el perdón de mis pecados, pero les pido a todas las personas que sepan disculparme si no he podido entender de modo mejor, lo que significa precisamente un buen momento, un eslabón de esa cadena que es la vida.

Brindo entonces, por los buenos momentos que quedan.

elduendeoscar

marzo de 2019 Escrito en LCDO, pensando en mis hijos Maitén y Joaquín

DESEOS MÍNIMOS

Deseos mínimos

Se acerca el fin de un año que no olvidaremos. No sé si el próximo será tan entretenido. Entonces y a modo de balance y despedida, el texto que sigue a esta introducción, lo escribí para los primeros 20 contactos que tenía allá por el año 2004. Parece mentira descubrir que sigo deseando lo mismo (estando tan viejo). Es por ello que, me tomo la licencia de volver a compartir con todos ustedes (ahora son 3000), ese juego textual que escribí para invitar a elegir sus propios deseos. Que en definitiva, son los míos.

Nos estamos viendo allá por el 2019.

                                    elduendeoscar

Deseos mínimos

Este mensaje no es solo para los que me quieren y me conocen, es también para los que no me quieren o no me conocen.  

Aquí nadie está exento ni discriminado, ni disminuido ni evitado.

Incluyo en mi afecto a la vida, y en él, a todos los que la viven.

Por lo tanto quien quiera huir de leerlo que lo haga.

Basta con que uno sólo me siga, para sentirme el Quijote.                               Basta con que uno sólo me escuche, para ser el Principito.                                       Basta con que uno sólo me quiera, para sentirme vivo.                                   Basta con que uno sólo me necesite, para sentirme útil.

Los mínimos deseos que les deseo

Que no hayas perdido a un amigo, o que hayas encontrado alguno.

Que hayas tenido un amor, y puedas hablar de él todavía.

Que te hayas encontrado con dinero, y no con su dueño.

Que hayas leído algún libro, y te hayas involucrado.

Que hayas visitado algún lugar donde deseas volver.

Que hayas escapado de la parca, sí por un pelito, mejor.

Que alguien haya cumplido con una vieja promesa.

Que te hayan devuelto lo prestado, al menos más roto.

Que hayas tocado el cielo o al menos una nubecita pasajera.

Que alguien te haya dicho un piropo que te produjo cosquillas.

Que hayas estado cerca de alguien como tú.

Que hayas empezado un propio proyecto.

Que hayas sentido que la vida pasa, pero que es ¡tan bella!.

Para los supersticiosos sepan que he escogido trece deseos iniciales.

Lo que sigue es sólo un juego:

A) Vuelve a leer los deseos del listado, y en un papel escribe aquellos que no has conseguido hasta hoy.

B)  Agrega a ese listado, tres deseos más que se te ocurran, de acuerdo a tu necesidad.

De haber hecho correctamente lo indicado, tenemos: uno o más deseos no logrados, más los deseos individuales agregados.

Bien. Todos esos deseos, yo deseo, que se cumplan.

Son entonces,  mis deseos mínimos para ustedes.

                                                                                                              elduendeoscar

*Isla de Terebinto, a los 17 días de diciembre de 2004. Lugar que habitaba (mi casa) desde donde empecé a escribir para ustedes.

Reflexiones sobre la vida, la muerte, la alegría, la tristeza y la elección.

La vida, la muerte, la alegría, la tristeza y la elección.

“Como, luego existo” elduendeácido

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Cuando quien dispone del destino, te invita a elegir una eternidad entre nubes o una temporalidad entre pecados, el que decide, es uno.

Me quedo con la abundancia del presente ante las falencias del pasado y las promesas del futuro.

Me quedo con lo que puedo tocar, aunque me queme, y no con lo que promueve un bienestar en cuotas.

Me quedo en pelotas, pero conmigo y con los que amo, y no con las promesas vestidas de lo incierto.

Puedo ser esta noche más poderoso. Solo debo mantenerme consciente. Entretenido sí, distraído no.

Me quedo con las fuerzas que me da lo que puedo y espero fortalecido a las fuerzas que lo impiden.

Tal vez, celebre beber y comer. Pero lo que más celebro, es estar vivo sabiendo que voy a morir.

Y que no es importante la vida sin ser consciente de que ocurre.

Y si a cada posible alegría le volcamos un cóctel de tristeza, solo hacemos al mal vivir.

Claro que no se puede negar lo triste. Pero no hay que mostrarle que tiene tanto filo. Tanto poder.

Y no debe corresponderle a la tristeza una prisión para no verla. Hay que tener su foto para recordarla. Para no tener que resucitarla.

La alegría es quien riega las flores. Permite brotes nuevos. Nuevas aspiraciones.

Pongamos que la vida es alegría y la muerte, tristeza. Y escribamos diez renglones diciéndolo…

Entonces, solo quedará una opción.

Y allí cada uno elige…

¡Buen provecho!

elduendeoscar

Escrito el 28 de setiembre de 2018 en LCDO, mientras jugaba a cocinar, comer y beber pensando en no distraerme.