Crónica del viaje de un loco por la R40. (60)
Día 14 de la Travesía…Lo onírico

Fue una noche en la que tuve sueños extraños. Siempre ando con papel y lápiz o lapicera para escribir aunque sea dos renglones de lo soñado, ya que como a la mayoría de los humanos, ni bien ponemos en funcionamiento el cerebro en otra cosa, lo soñado se olvida o se fragmenta tanto que ya no puede entenderse o recordarse nada de él. Y los escribo desde hace mucho tiempo para luego analizarlos o tratar de relacionarlos con algún recuerdo, inconveniente o conflicto. Y siempre tienen algo que aparece entre sus enigmáticas señales. La noche anterior mi descanso fue profundo, relajado y placentero. Desperté sin sobresaltos como saliendo de una escena donde estaba en un lugar desconocido con otras dos personas que estaban perdidas y me preguntaban qué dirección llevaba un camino, que era una especie de sendero muy delgado entre la mata y los arbustos de un paisaje de valle. No tenía modo de explicar mi desconocimiento acerca de dónde se dirigía aquel rumbo, ni siquiera sabía dónde yo mismo, estaba parado. Luego de una breve charla con aquellos caminantes en las que conversábamos sobre las posibilidades de un espejo de agua, abrí mis ojos y empecé a escribir.

Desayuné rapidamente, realicé una carga de combustible e inicié mi trayectoria por la RN40 que me llevaría de Río Gallegos a Rio Turbio (dentro de la Provincia de Santa Cruz) y que tiene unos 300 kms. Era una mañana fresca, con lloviznas, pero con poco viento.





