
Mi vida es una deuda a la que trato de saldar escribiendo. Contando como esquivo el infortunio, los malos hábitos de seguirme que tiene la muerte y la destreza con que la vida me estimula.
Como escritor le debo a mis maestras de la escuela primaria no haber escrito con letra manuscrita.
A mis docentes de la secundaria les debo eternamente disculpas, por no haber entendido la ortografía perfecta.
A los docentes de la universidad les debo la síntesis textual de mis respuestas evaluables.
A mis amores de la adolescencia les debo la mentira en mis cartas de amor.
A mis padres les debo una explicación escrita de hijo difícil.
A mis vástagos, un pergamino firmado que diga que los amo.
A mis acreedores, la puntualidad de los documentos pactados.
A los amigos, un vino con relatos.
A mis amantes, una línea de besos con la letra O.
A mis vecinos, una carta documento agradeciendo sus servicios.
A los ingratos, la receta para su suicidio.
A los imprescindibles, una biblia que no los crucifique.
Al amor de mi vida, lo que diga sin haberlo escrito.
A los lectores que llegaron hasta aquí, les debo un agradecimiento.
Llévenselo en este momento.
elduendeoscar