Crónicas del viaje de un loco…(12) Día 2 de la Travesía…las despedidas (1).

Crónica del viaje de un loco…(12)

Día 2 de la Travesía…las despedidas (1)

Lo más maravilloso de viajar en solitario, es que uno va a su ritmo y todo se hace con el tiempo propio. Soy de dormir poco y de excitarme mucho cuando estoy viajando. Una sensación fresca que me sucede en cada lugar es la de estar despidiéndome. La de no voy a volver. No debe sonar nostálgicamente si no, mágicamente este sentir. Uno visita lugares y personas siempre por última vez, hasta qué se vuelva. Nadie tiene comprada ninguna eternidad. Lo eterno en todo caso es haber estado en esos lugares y con esas personas. Algo así como un instante bello y elegido, que no sabemos si ha de repetirse. Y digo de qué es mágico que pase ésto, debido a qué activa el tener que disfrutarlo, o en todo caso el de profundizar el porqué de los deseos de estar allí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La noche anterior me despedí de toda la familia que me recibió y quedamos en qué tal vez podríamos hacer un desayuno compartido. Pero no hay que olvidarse, que yo estoy de vacaciones y ellos, tienen que cumplir horarios por sus trabajos. Así que desperté temprano, habiendo dormido muy bien en mi primera noche en Kangumovil. Inmediatamente, luego de lavarme la cara, encaré para la playa a unos dos kilómetros, preparé el equipo de mate y me senté frente al mar para disfrutarlo. El plan de este día es dirigirme hasta Azul, mi ciudad natal, pero antes pasar a mirar el mar de Villa Gesell con quién tengo muchos secretos de historias y amores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y ésta, seguramente será la última vez que visite mi pueblo, el de mis orígenes. Solo viví mis tres primeros años allí. Viven y vivían familiares que he ido a visitar unas 20 veces en casi 60 años. Todos me resultan muy buenas personas, pero no me atrae llegar hasta ellos la idea de sacarme siempre la misma foto, ver siempre los mismos proyectos, escuchar estructuras de pensar que no revolucionan y otras cosas. Es cómo que el tiempo en ese lugar quedó detenido y las agujas de mi reloj me dice “ya no tienes tiempo para entenderlo”. Aclaro que hay casos excepcionales, como mi primo Marcelo, a quien visitaré. Aprovechando mi paso por Azul, conoceré el cementerio que es una obra que no conozco.

 

 

 

 

 

 

 

Dice elduendevenenoso “Lo jóvenes visitan el cementerio un rato para acompañar un entierro o para quedarse para siempre”. Agrego ésta cita debido a que no sabía ni dónde estaba ubicado.

Y con esa visita intentaré despedirme de todos aquellos qué hayan sido parientes cercanos y lejanos, aunque no los haya conocido.

La seguimos…

Imágenes: Cocina del Hotelito viajero, Mate en la playa y silla frente al mar de La Lucila del Mar. Todas propias

Acerca de elduendeoscar

Curioso ladrón de palabras en desuso, especialista en rompecabezas con letras y reciclador de lo inhóspito. Todo lo hago para entretenerme mientras voy muriendo. Mentiroso narrador de lo que existe como evidencia y testaferro de la verdad absoluta de las miserias.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s